April 29, 2021
De parte de Anarquia.info
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Por: Laura Vicente 

La lectura de la obra de Emma Goldman muestra la relevancia que tuvo para ella la lucha por la autonom铆a personal en la que se embarc贸 desde la adolescencia. En su manera de entender el anarquismo siempre dio gran valor al componente existencial, o 芦emancipaci贸n interna禄, que ten铆a que interactuar con los cambios sociales.

La clave de la autonom铆a fue para ella tomar en sus manos cada uno de los detalles de su existencia, por 铆nfimos que fueran, 芦porque lo 铆nfimo es tambi茅n dominio del poder禄 (Consejo Nocturno: Un habitar m谩s fuerte que la metr贸poli, p. 81). El objetivo que se marc贸 fue que el hacer permaneciera siempre aut贸nomo con respecto a cualquier forma de poder y conformar un 芦nosotros/as禄 que resonara cuando dec铆a 芦yo禄. Por ello, la autonom铆a significaba constituir una forma de vida. No fue una excepci贸n su posici贸n cr铆tica respecto a las dos revoluciones que tuvo oportunidad de vivir: la Revoluci贸n rusa (1917), en la que nos vamos a centrar, y la Revoluci贸n en Espa帽a (1936).

SU LLEGADA A RUSIA Y SUS PRIMERAS DUDAS.

Emma Goldman fue calificada por el FBI como 芦la mujer m谩s peligrosa de Am茅rica禄; su pecado para merecer dicho calificativo fueron sus conferencias, m铆tines, escritos y su entrega a la lucha que le ocasionaron constantes prohibiciones, detenciones y encarcelamientos en Estados Unidos.

Dos campa帽as, especialmente la segunda, fueron consideradas peligrosas para el Gobierno estadounidense: la primera fue en favor del control de la natalidad con informaci贸n sobre m茅todos anticonceptivos y la segunda, en contra de la intervenci贸n de Estados Unidos en la I陋 Guerra Mundial, defendiendo posiciones claramente antimilitaristas. Esta segunda campa帽a y las acciones llevadas a cabo provocaron la suspensi贸n de la libertad de expresi贸n oral y escrita en todo el pa铆s. En su caso concreto fue detenida, juzgada y encarcelada durante dos a帽os entre 1917 y 1919.

Cuando sali贸 de la c谩rcel encontr贸 destruido todo lo que hab铆a levantado lentamente a lo largo de los a帽os junto con un grupo reducido de anarquistas entre los que se encontraba Alexander Berkman (su compa帽ero de vida, solo brevemente su pareja). Pero ah铆 no qued贸 todo puesto que se inici贸 un proceso de expulsi贸n del pa铆s y p茅rdida de la ciudadan铆a por motivos pol铆ticos contra ella, Berkman, y centenares de hombres y mujeres que se hab铆an movilizado contra la guerra.

Cuando fue deportada a Rusia, su pa铆s de origen, desde Estados Unidos en diciembre de 1919, Goldman lleg贸 ilusionada y decidida a colaborar con la Revoluci贸n. Sus ganas eran tan grandes que adopt贸 una posici贸n de suma prudencia a la hora de enjuiciar lo que ve铆a: 芦Debo esperar. Debo estudiar la situaci贸n. Debo conocer los hechos. Sobre todo, debo tener la oportunidad de ver por m铆 misma al bolchevismo en acci贸n禄 (Emma Goldman: Mi desilusi贸n en Rusia, Barcelona).

En efecto, busc贸 hacerse una idea propia de la Revoluci贸n recogiendo informaci贸n y hablando con obreros/as, campesinos/as y mujeres en los mercados. Sus dudas estaban relacionadas con la preocupaci贸n y la desconfianza que le generaba el protagonismo del Partido Bolchevique y con la personalidad de su l铆der, Vladimir I. Lenin.

Enseguida aprendi贸 a diferenciar entre bolcheviques y Revoluci贸n. Se dio cuenta que ambos aspectos eran opuestos y antag贸nicos en cuanto a su objetivo y prop贸sito y que los bolcheviques eran los sepultureros de la Revoluci贸n. Hacia junio/julio de 1920 ya hab铆a sacado las conclusiones principales sobre el car谩cter de la Revoluci贸n bolchevique. El propio Kropotkin, en las dos entrevistas que tuvo con Goldman (especialmente en la segunda, en julio de 1920), le transmiti贸 su percepci贸n de que la Revoluci贸n inicial llev贸 a la gente a cotas espirituales de altura y profundas transformaciones sociales, pero el bolchevismo con su pol铆tica basada en la opresi贸n, persecuci贸n y acoso la hab铆an hecho fracasar.

La impresi贸n que le caus贸 Lenin fue negativa, percibi贸 a un l铆der cuya aproximaci贸n a la gente era meramente utilitaria, en funci贸n del uso que pudiera obtener de ella para su proyecto. La libertad de expresi贸n y de prensa, que siempre defendi贸 Goldman, no significaban nada para 茅l.

CR脥TICAS Y CONCEPCI脫N DE LA REVOLUCI脫N

Goldman y Kropotkin fueron conscientes de que el anarquismo ruso no hab铆a sabido dar respuestas en la fase constructiva de la Revoluci贸n y proponer la reorganizaci贸n de la vida sobre bases libertarias. Sab铆an que la Revoluci贸n bolchevique no era anarquista puesto que 茅sta deb铆a generar una transformaci贸n existencial que era imposible que se produjera tras 芦siglos de despotismo y sumisi贸n禄. Sin embargo, lo que fue conociendo de la Revoluci贸n le desilusion贸 profundamente, al observar la poca relevancia que el bolchevismo daba al componente vital, algo tan importante para el anarquismo que renunciar a ello era renunciar a la manera en que entend铆a la revoluci贸n.

El pensamiento de Emma Goldman era global, ya que todos los aspectos eran elementos que formaban un todo en el que se produc铆a una fusi贸n entre las opciones pol铆ticas y las opciones de vida. El anarquismo para ella era 芦una forma de ser禄, una experiencia vital, un compromiso existencial y 茅tico, m谩s que una doctrina cuidadosamente acabada.

La experiencia ense帽aba que los medios y m茅todos no se pod铆an separar del objetivo 煤ltimo y que este hab铆a que construirlo con el mismo material que la vida que se persegu铆a.

No resulta sorprendente, por tanto, que aun teniendo grandes diferencias con el programa econ贸mico, pol铆tico, social o cultural que estaba desarrollando el bolchevismo, Goldman insistiera en los aspectos humanos. Para ella, la gran misi贸n de la revoluci贸n era un trasvase fundamental de valores. Un trasvase de valores sociales y humanos, considerando a estos 煤ltimos como los m谩s importantes, pues constitu铆an la base de todos los valores sociales. Si se cambiaban las condiciones econ贸micas o pol铆ticas pero se dejaban ideas y valores subyacentes intactos, la transformaci贸n era superficial, no substancial. Los valores que implicaban un cambio profundo eran el 芦sentido de justicia y equidad, el amor a la libertad y a la hermandad entre humanos, (鈥) la santidad de la vida禄.

Para Goldman, los nuevos valores, que deb铆an ser la clave de la Revoluci贸n, deb铆an transformar las relaciones b谩sicas entre los seres humanos y de estos con la sociedad. Confiaba en un nuevo concepto de la vida que pod铆a regenerar la mente y lo espiritual. El fin era establecer la importancia de la vida, la dignidad del ser humano y su derecho a la libertad y al bienestar. Huelga decir que para ella la libertad era uno de los valores humanos clave para vetar la tiran铆a y la centralizaci贸n del poder.

La Revoluci贸n ten铆a que ser el resultado del genio creativo del pueblo, confiaba plenamente en la espontaneidad y en la cooperaci贸n, en que el 芦inter茅s com煤n es la m谩xima de todo empe帽o revolucionario禄. Mientras que el Estado bolchevique era institucional y est谩tico: 芦(鈥) la naturaleza de la revoluci贸n es, por el contrario, crecer, amplificarse y expandirse en c铆rculos cada vez m谩s amplios (鈥); la revoluci贸n es fluida, din谩mica禄.

Las cr铆ticas de Goldman a la Revoluci贸n bolchevique eran diversas: el mantenimiento del Estado que para ella significaba la derrota de la Revoluci贸n, centrarse en exceso en el aspecto econ贸mico, reprimir la creatividad y la autonom铆a del pueblo en quien ella confiaba plenamente, la represi贸n de las opiniones por las que ella hab铆a pagado con la c谩rcel en Estados Unidos y otros muchos aspectos.

Pero si algo pervert铆a todos los valores 茅ticos fundamentales de su concepci贸n revolucionaria era la consigna de que el fin justificaba los medios. La experiencia ense帽aba que los medios y m茅todos no se pod铆an separar del objetivo 煤ltimo y que este hab铆a que construirlo con el mismo material que la vida que se persegu铆a: 芦despojar los propios m茅todos de su componente 茅tico equivale a sumergirse en las profundidades del m谩s absoluto amoralismo禄.

Tras esta consigna llegaba la mentira, el enga帽o, la hipocres铆a, la traici贸n y el asesinato.

Ella se preguntaba desde el dolor que le causaba la violencia: 芦Si la Revoluci贸n realmente deb铆a secundar tal cantidad de brutalidad y de cr铆menes, 驴cu谩l era entonces el prop贸sito de la Revoluci贸n?禄. Y no es que partiera de la inocencia de que la revoluci贸n no implicaba violencia, pero esta ten铆a que tener unos l铆mites muy precisos que los bolcheviques no estaban respetando:

芦Nunca he negado que la violencia es inevitable, y no voy a decir ahora lo contrario. Pero una cosa es emplear la violencia en combate como medio de defensa. Y otra completamente distinta hacer del terrorismo un principio, institucionalizarlo, adjudicarle la posici贸n m谩s importante en la lucha social. Ese terrorismo engendra contrarrevoluci贸n y, a su tiempo, 茅l mismo se vuelve contrarrevolucionario禄.

La violencia, factor inevitable de las turbulencias revolucionarias, se convirti贸 en Rusia en una costumbre consolidada, en un h谩bito que resultaba insoportable para ella.

Naturalmente, para el Partido Bolchevique cualquier sugerencia del valor de la vida humana o de la importancia de la integridad revolucionaria, era repudiada como 芦sentimentalismo burgu茅s禄. En definitiva, Emma Goldman se percat贸 de que para el bolchevismo todo era leg铆timo si serv铆a a su planteamiento de la Revoluci贸n, cualquier otra pol铆tica era acusada de d茅bil, sentimental y traicionera con la Revoluci贸n. Eran aut茅nticos 芦puritanos sociales禄, en el sentido de que cre铆an que solo ellos eran los elegidos para salvar a la humanidad.

Para ese puritanismo bolchevique, que Goldman hiciera hincapi茅 en que no hab铆a foros para el debate, ni clubs, ni lugares de encuentro, ni restaurantes, ni siquiera salas de baile, debi贸 resultar indignantemente peligroso. Cuando se lo coment贸 a un amigo bolchevique (Zorin), este le contest贸: 芦Las salas de baile son lugares de reuni贸n de contrarrevolucionarios. Las hemos cerrado禄. Probablemente de ah铆 ven铆a esa frase que tanto se repite en boca de Goldman: 芦Si no puedo bailar, tu revoluci贸n no me interesa禄. Bailar era s铆ntoma de una vida llena de alegr铆a y vitalidad, mientras que ella ve铆a la vida que impulsaba el bolchevismo como una vida severa e intimidatoria, una vida sin color ni calidez, una vida de represi贸n.

Kropotkin y Goldman decidieron en 1920 no denunciar la perversi贸n totalitaria de la Revoluci贸n rusa; las razones: el acoso que sufr铆a Rusia por parte de los aliados pero tambi茅n la inexistencia de medio alguno de expresi贸n en el interior del pa铆s. Kropotkin muri贸 el 8 de febrero de 1921 y mantuvo ese silencio. A Goldman se le hizo insoportable seguir en Rusia, 芦sent铆a la obligaci贸n de alzar la voz, as铆 que decid铆 dejar el pa铆s禄. El 1 de diciembre de 1921 abandon贸 Rusia en compa帽铆a de Alexander Berkman y Alexander Shapiro, lo hizo con la idea de denunciar los cr铆menes cometidos en nombre de la Revoluci贸n. 芦Deb铆a hacerme escuchar sin tener en cuenta ni a amigos ni a enemigos禄, as铆 lo hizo en Mi desilusi贸n en Rusia, publicado en 1923.


Laura Vicente es doctora en Historia por la Universidad de Zaragoza y profesora de secundaria. Entre sus libros se pueden destacar Historia del anarquismo en Espa帽a. Utop铆a y realidad (Catarata, 2013), Mujeres libertarias de Zaragoza. El feminismo anarquista en la transici贸n (Calumnia, 2017) y su t铆tulo m谩s reciente, La revoluci贸n de las palabras. La revista Mujeres Libres (Comares, 2020).




Fuente: Anarquia.info