October 20, 2020
De parte de Cultura Y Anarquismo
127 puntos de vista


Emma
Goldman
muri贸
en
Toronto
(Canad谩)
el
14
de
mayo
de
1940.
Por
esas
fechas
era
una
mujer
avejentada
y
cansada,
pero
muri贸
activa
y
celebrando
la
vida
pese
a
la
gran
decepci贸n
que
le
ocasion贸
la
derrota
de
la
Revoluci贸n
y
la
Guerra
Civil
espa帽ola
en
abril
de
1939.

Para
recordarla,
y
pensarla
en
presente,
en
estos
ochenta
a帽os
transcurridos
desde
su
muerte,
y
en
plena
pandemia
del
Covid-19,
nos
gustar铆a
hablar
de
ella
desde
su
vida
m谩s
que
desde
su
pensamiento.
Y
esto
pese
a
que
hacer
esa
separaci贸n
entre 
vida
y
pensamiento
no
parece
tener
sentido
en
ella,
as铆
lo
escrib铆a
con
su
caracter铆stico
apasionamiento:



(鈥)
sab铆a
que
lo
personal
jugar铆a
siempre
un
papel
dominante
en
mi
vida.
No
estaba
cortada
de
una
sola
pieza
(鈥).
Hac铆a
tiempo
que
me
hab铆a
dado
cuenta
de
que
estaba
hecha
de
diferentes
madejas,
cada
una
diferente
a
la
otra
en
tono
y
textura.
Hasta
el
fin
de
mis
d铆as
estar铆a
dividida
entre
el
anhelo
por
una
vida
personal
y
la
necesidad
de
darlo
todo
a
mi
ideal禄.[1]

La
mejor
manera
de
acercarse
a
la
vida
de
Emma
Goldman
es
leer
su
libro

Viviendo
mi
vida
,
una
autobiograf铆a
publicada
en
1931
dividida
en
dos
tomos.
El
primero
abarca
desde
su
nacimiento
en
1869
en
Kaunas
(Lituana)
hasta
1912.
El
segundo
contempla
un
periodo
m谩s
breve,
desde
1912
a
1928,
y
engloba
un
momento
especialmente
conflictivo
en
EUA
que
acaba
con
su
expulsi贸n
del
pa铆s
y
p茅rdida
de
la
ciudadan铆a
en
1919
y,
sobre
todo,
su
experiencia
de
casi
dos
a帽os
en
la
Rusia
revolucionaria.

Su
vida
fue
un
continuo
芦so帽ar
hacia
delante禄,
una
virtud
anticipatoria
que
invadi贸
su
vida
y
la
activ贸.
Fue
una
poderosa
fuerza
motivadora
que
no
solo
se
bas贸
en
el
ideal
anarquista,
sino
tambi茅n
en
la
imaginaci贸n,
el
arte
y
la
belleza.
La
vitalidad
de
Goldman
le
dio
fuerza
para
emanciparse
de
las
rutinas
cotidianas
y,
con
ello,
para
mirar
hacia
el
futuro.
Construyendo
el
futuro,
en
el
que
estamos
nosotras,
abri贸
los
espacios
donde
pudo
proyectar
sus
deseos
activos.

Su
vida
no
fue
f谩cil.

驴De
d贸nde
sac贸
Goldman,
sin
embargo,
su
esperanza
de
cambio?
Solo
se
nos
ocurre
que
la
respuesta
puede
estar
en
un
acto
gratuito
de
confianza
que
podr铆amos
atribuir
a
su
amor
por
la
vida,
a
su
amor
por
el
mundo.
Un
amor
que
ella
no
entend铆a
como
un
ideal
abstracto,
sino
como
la
preocupaci贸n
que
le
generaba
cualquier
ser
vivo
(un
caballo
maltratado,
las
presas
en
la
c谩rcel,
las
prostitutas,
las
obreras
que
se
ve铆an
obligadas
a
traer
criaturas
al
mundo
sin
desearlo,
el
autor
de
un
atentado,
las
v铆ctimas
de
los
bolcheviques
o
del
fascismo
en
la
Guerra
Civil
espa帽ola).

Ese
amor
por
la
vida
era
para
Goldman
un
fin
en
s铆
mismo
que
intensificaba
su
compromiso
y
el
gozo
de
la
vida.
Tambi茅n
era
un
acto
de
芦so帽ar
hacia
delante禄,
en
la
medida
en
que
contribu铆a
a
crear
las
condiciones
para
dejar
a
la
posteridad
su
deseo
de
un
mundo
mejor.
Ella
construy贸
una
茅tica
basada
en
la
humildad
de
las
micropr谩cticas
corrientes
de
la
vida
cotidiana
en
su
casa,
que
abr铆a
a
muchos
compa帽eros
y
compa帽eras,
en
su
gusto
por
la
cocina
para
agasajar
a
sus
invitados/as,
pero
tambi茅n
en
la
c谩rcel
cuando
logr贸,
unas
navidades,
que
todas
las
presas
sin
redes
familiares
o
amistosas
(que
ella
s铆
ten铆a)
tuvieran
un
peque帽o
regalo.

Su
amor
por
el
mundo
era
una
muestra
de
su
rechazo
al
ego铆smo
y
al
individualismo
posesivo
contra
el
que
no
se
cans贸
de
escribir,
era
una
muestra
de
su
茅tica
generosa
y
desinteresada
por
la
que
siempre
vivi贸
en
precario.[2]


 
Curiosamente,
Emma
Goldman
es
conocida
por
una
frase
que
nunca
dijo:
芦Si
no
puedo
bailar,
tu
revoluci贸n
no
me
interesa禄.
No
se
trata
de
una
falsedad
completa
pero
la
frase
no
existi贸.

驴De
d贸nde
sali贸
esta
mentira
a
medias?
En
el
contexto
de
la
Revoluci贸n
rusa,
cuando
vivi贸
en
su
pa铆s
de
origen
entre
enero
de
1920
y
diciembre
de
1921,
Goldman
se
fij贸
muy
pronto
en
lo
que
le
parec铆a
芦una
extra帽a
falta
de
solidaridad禄
en
la
poblaci贸n,
lo
resumi贸
de
esta
manera:
芦A
la
gente
ya
no
le
quedaba
ni
la
vitalidad,
ni
la
empat铆a
necesarias
para
pensar
en
el
pr贸jimo禄.[3]
Algo
que
para
ella
era
fundamental
que
existiera
en
una
revoluci贸n
social
y
que
le
empez贸
a
generar
dudas
(e
insomnio
y
mal
de
cabeza)
sobre
el
car谩cter
revolucionario
del
nuevo
r茅gimen.
A
Emma
Goldman
le
cost贸
creerlo,
pero
la
dictadura
bolchevique
hab铆a
dado
un
hachazo
al
aspecto
social
de
la
vida
en
Rusia:


芦Ya
no
hay
foro
alguno
ni
siquiera
para
el
debate
social
m谩s
inofensivo,
no
hay
clubes,
no
hay
lugares
de
encuentro,
no
hay
restaurantes,
ni
siquiera
salas
de
baile.
Recuerdo
la
expresi贸n
de
perplejidad
de
Zorin
[un
amigo
bolchevique]
cuando
le
pregunt茅
si
la
gente
joven
no
pod铆a
quedar
de
tanto
en
tanto
para
bailar
libre
de
la
supervisi贸n
comunista.
鈥淟as
salas
de
baile
son
lugares
de
reuni贸n
de
contrarrevolucionarios.
Las
hemos
cerrado鈥,
me
inform贸禄.[4]

Bailar,
para
Goldman,
era
s铆ntoma
de
una
vida
llena
de
alegr铆a
y
vitalidad,
mientras
que 
la
vida
que
impulsaba
el
Partido
Comunista
era,
seg煤n
su
criterio,
una
vida
severa
e
intimidatoria,
una
vida
sin
color
ni
calidez,
una
vida
represiva.

En
esta
an茅cdota
llama
poderosamente
la
atenci贸n
c贸mo
se
utiliza
el
lema
que
ha
comprimido
a
Emma
Goldman
en
una
p铆ldora
para
ser
utilizada
por
el
capitalismo
actual,
que
todo
lo
vampiriza
y
lo
vomita,
convertida
en
mercanc铆a
reaccionaria.
Sus 
palabras,
las
que
s铆
dijo,
son
algo
m谩s
que
un
lema
comercializable,
son
un
peque帽o
programa
de
lo
que
era
importante
para
ella
en
la
vida:
empat铆a,
alegr铆a,
calidez,
color,
lugares
de
encuentro
y
de
debate
(para
poder
charlar,
comer
con
las
amistades
o
compa帽eros/as,
bailar,
recibir
flores,
leer,
ir
al
teatro,
etc.),
en
definitiva,
disfrutar
de
la
vida.
Sin
embargo,
cualquier
sugerencia
del
valor
de
la
vida
humana,
de
la
importancia
de
la
integridad
revolucionaria,
era
repudiada
por
sus
amistades
bolcheviques
como
芦sentimentalismo
burgu茅s禄.

Goldman
se
dio
cuenta
que
los
y
las
bolcheviques
cre铆an
sin
reservas
en
la
芦f贸rmula
jesu铆tica
de
que
el
fin
justifica
los
medios禄,
por
ello,
todo
era
leg铆timo
si
serv铆a
a
su
planteamiento
de
la
revoluci贸n,
cualquier
otra
pol铆tica
era
acusada
de
d茅bil,
sentimental
y
traicionera
con
la
revoluci贸n.[5]
Ella,
desde
su
rebeld铆a
anarcofeminista,
no
pod铆a
avalar
ese
planteamiento
puesto
que
nunca
dej贸
de
conmoverse
por
la
indiferencia
ante
la
vida
o
por
el
sufrimiento
del
ser
humano.

Su
vida
fue
un
torbellino,
Emma
Goldman
fue
apasionada,
diversa
y
contradictoria,
no
tem铆a
hablar
y
escribir
sobre
la
importancia
de
la
sexualidad
(algo
que
le
espet贸
una
joven
Emma
a
un
sorprendido
Kropotkin),
dio
prioridad
a
su
autonom铆a
en
las
diversas
relaciones
de
pareja
que
tuvo,
renunci贸
a
la
maternidad,
no
temi贸
mostrar
sus
dudas,
incoherencias
y
contradicciones,
fue
generosa
juzgando
a
las
personas
con
benevolencia
y
reservando
la
cr铆tica
a
la
sociedad.

Esta
Emma
Goldman
es
la
mujer
rebelde
que
queremos
recordar 
ochenta
a帽os
despu茅s
de
su
muerte.



Laura
Vicente

 

[1]
Emma
Goldman
(1996):

Viviendo
mi
vida

(2
Tomos).
Madrid,
Fundaci贸n
Anselmo
Lorenzo,
p.
183.

[2]
Me
ha
facilitado
mucho
esta
lectura
de
Emma
Goldman,
la
lectura
del
libro
de
Rosi
Braidotti
(2009):

Transposiciones.
Sobre
la
茅tica
n贸mada
.
Barcelona,
Gedisa.

[3]
Emma
Goldman
(2018):

Mi
desilusi贸n
en
Rusia
.
Barcelona,
El
Viejo
Topo,
p.
48.

[4]Goldman,
Op.
cit,
p.
268.

[5]
Goldman,
Op.
cit,
p.
101.




Fuente: Culturayanarquismo.blogspot.com