October 3, 2022
De parte de Trochando Sin Fronteras
200 puntos de vista

El aumento del costo de la vida, los incrementos de las tarifas de los bienes de consumo colectivo, los despidos laborales y las nuevas pol铆ticas para degradar las relaciones salariales hacen parte del arsenal que impacta d铆a a d铆a al proletariado mundial. Parte de su consecuencia son organizaciones populares y pol铆ticas que a fuerza les ha tocado refugiarse en la pol铆tica defensiva, contestataria, reformista; casi en modo de supervivencia.

Sin embargo, a pesar de que el capital hace esfuerzos por cargar el peso de la crisis en la espalda de los trabajadores, es importante se帽alar que las crisis son consecuencias de tendencias estructurales y que, por lo tanto, su conocimiento y an谩lisis permiten que las organizaciones de trabajadores pasen a un escenario m谩s propositivo sobre el futuro de la humanidad en su conjunto.

Un mundo de desempleados

Una de las tendencias m谩s fundamentales del capitalismo es la destrucci贸n de la fuente misma de su riqueza: el trabajo. Parad贸jicamente, el proceso constante de acumulaci贸n de ganancias, es uno de los mejores estimulantes para la incorporaci贸n de nuevas t茅cnicas y tecnolog铆as en los procesos productivos. Esta necesidad de buscar las posiciones m谩s competitivas en el mercado mediante la innovaci贸n, tiene como consecuencia inevitable, el desplazamiento de mano de obra. Se estima, por ejemplo, que en las siguientes dos d茅cadas, entre el 47鈥% y el 80鈥% de los trabajos existentes en los Estados Unidos ser谩n susceptibles de ser reemplazados por procesos automatizados de computaci贸n o rob贸tica[1].

Lo que es una predicci贸n basada en el fuerte desarrollo e incorporaci贸n de inteligencia artificial en varios procesos que hoy dependen de la intervenci贸n humana, ya tiene alg煤n grado de soporte emp铆rico en el mundo contempor谩neo. Un vistazo de las 煤ltimas tres d茅cadas, per铆odo en el que la irrupci贸n de las tecnolog铆as asociadas a la computarizaci贸n, da cuenta de algunas tendencias regionales y mundiales (Figura 1).

Si bien existe una tendencia generalizada al alza de la tasa de desempleo mundial, las din谩micas regionales sugieren que diferentes zonas del mundo cargan de manera diferencial con las consecuencias del desempleo. Regiones como Am茅rica Latina y el Caribe, el 脕frica subsahariana y el sureste Asi谩tico, han sufrido con mayor rigor los impactos de la expulsi贸n de millones de sus trabajadores al desempleo. Mientras que en otras regiones, el desplazamiento de la mano de obra por la incorporaci贸n de nuevas tecnolog铆as se puede relocalizar en nuevas ramas de la producci贸n, en las regiones m谩s pobres, esto supone la expulsi贸n estructural de la mano de obra, sin que esta pueda ser relocalizada.

Desempleo

Figura 1. Desempleo en el mundo y sus regiones. Los puntos corresponden a datos iniciales que han sido obtenidos de la base de datos del Banco Mundial . Las l铆neas curvas representan un ajuste para visualizar las tendencias y han sido calculadas utilizando regresiones polin贸micas locales. La masa de desempleo ha sido calculada teniendo en cuenta las mediciones del censo mundial para cada per铆odo de tiempo, asumiendo que el 65 % de la poblaci贸n (edades entre 15 鈥 64 a帽os) es econ贸micamente activa.

El panorama mundial sugiere una clara tendencia del desempleo que se acent煤a cuando se tiene en cuenta el incremento total de la poblaci贸n mundial y que da cuenta de un verdadero ej茅rcito sobrante de proletarios. Una tendencia que si bien es funcional para la acumulaci贸n del capital a corto plazo por generar una presi贸n hacia la baja salarial, a largo plazo, tambi茅n representa un problema estructural para la viabilidad intr铆nseca del capital, pues ello reduce con fuerza y sin pausa la 煤nica fuente de la plusval铆a: el trabajo.

Estas cifras, sin embargo, no logran capturar la verdadera dimensi贸n del desempleo, toda vez que estas mediciones no tienen en cuenta el mundo de la informalidad laboral o los procesos de migraci贸n demogr谩fica. Por ello, para tener una idea m谩s aproximada de la realidad, es preciso tener en cuenta los cambios no solamente en la cantidad, sino en la calidad del trabajo, expresado en la creciente precariedad laboral y la marginalidad en centros urbanos. Es ello lo que da cuenta de la verdadera magnitud de la poblaci贸n sobrante en el mundo contempor谩neo del capital.

La descomposici贸n de los contratos de trabajo

Es sorprendente pensar que fue hace m谩s de un siglo, que las organizaciones laborales empezaron las exigencias sobre una jornada de ocho horas de trabajo. Ya desde entonces, la producci贸n mundial generaba los excedentes suficientes para que, a principios del siglo XX, estas demandas fueran incorporadas en la normatividad de la mayor铆a de los pa铆ses. Hoy, m谩s de un siglo despu茅s y con todo lo que ello supone en avances t茅cnicos y tecnol贸gicos, los grandes talleres del mundo como India, China y Bangladesh, someten a煤n a sus trabajadores al l谩tigo de las m谩s largas jornadas laborales en el mundo entero; muy por encima de las viejas ocho horas (Figura 2). Nuevamente, el panorama es m谩s dram谩tico cuando se explora m谩s all谩 de las relaciones formales asalariadas. Por ejemplo, se estima que la verdadera carga laboral del trabajador promedio en los Estados Unidos est谩 alrededor de las 47 horas semanales[3].

El fen贸meno de explotaci贸n laboral lo han sufrido con mayor rigor las mujeres, quienes a partir de su inserci贸n en el mundo de la formalidad laboral, han sido sobre quienes en particular se ha acentuado la sobreexplotaci贸n. Una din谩mica que se suma a las ya de por s铆 extenuantes labores al interior de los hogares, necesarias para la reproducci贸n de la mano de obra general (Figura 2).

Carga laboral

Figura 2. Carga laboral en relaci贸n con PIB per c谩pita (izquierda) y por sexo en los Estados Unidos (derecha). Adaptado de: Our World in Data[4], [5]

Aquellos empleos que tienen cierta resistencia al desplazamiento por la incorporaci贸n de nuevas tecnolog铆as, son precisamente aquellos que requieren mayor intensidad de trabajo f铆sico humano. Es en este tipo de trabajos donde se experimenta con mayor claridad los fen贸menos de sobreexplotaci贸n, degradaci贸n de las condiciones laborales y marginalidad.

Las llamadas pol铆ticas de flexibilizaci贸n laboral, los programas de primer empleo para los j贸venes, las pasant铆as o pr谩cticas no remuneradas, entre otros, son ejemplos de trabajos con menores salarios y mayor extensi贸n en las jornadas. Este incremento en la captura de la plusval铆a mediante cambios de las pol铆ticas laborales, si bien es un fen贸meno extendido de manera global, tiene su cara m谩s hostil en las periferias de econom铆as subalternas, donde la mayor parte de la clase trabajadora deambula en el circuito de los contratos basura, econom铆a de supervivencia y sobreexplotaci贸n.

Tanto el incremento del desempleo formal como la descomposici贸n de los contratos de trabajo son manifestaciones de un fen贸meno subyacente y fundamental en la crisis del capital y que es el incremento de la poblaci贸n trabajadora sobrante.

Unas tendencias que invitan a la reflexi贸n pol铆tica

La reducci贸n de puestos de trabajo, as铆 como el incremento de la explotaci贸n laboral son tendencias de la crisis inherente al capitalismo como forma de organizaci贸n social, pero a su vez tambi茅n dan pistas sobre las posibilidades de la construcci贸n de una sociedad post-capitalista, as铆 como la organizaci贸n del sujeto que ella requiere.

El desarrollo de las fuerzas productivas incrementa la productividad del trabajo y tiene el potencial de aligerar la carga laboral de los trabajadores directos. Que este incremento de la productividad del trabajo no se traduzca en una mayor participaci贸n de la riqueza social para el proletariado en su conjunto, de mejores condiciones de trabajo y de reducciones de las jornadas laborales, sino que, al contrario, de lugar a mayor desempleo e incremento constante de la poblaci贸n sobrante para el capital, es producto de las derrotas parciales que ha sufrido el proletariado mundial durante las 煤ltimas cinco d茅cadas. Estas derrotas parciales se expresan, entre otras p茅rdidas, en el deterioro y marchitamiento de las agremiaciones sindicales tradicionales cuya base fundamental la han constituido, hasta ahora, los trabajadores asalariados bajo contratos formales.

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Si bien, estas organizaciones gremiales han sido un soporte central de los proyectos m谩s amplios de las izquierdas a lo largo del mundo y, por lo tanto, su historia y experiencia es crucial, el costo pol铆tico de no transformarlas en direcci贸n a incluir la necesaria organizaci贸n del proletariado sobrante incrementar谩 su desgaste y su p茅rdida de dinamismo transformador. Sin embargo, las tendencias de los cambios en la producci贸n capitalista impactan de manera directa la organizaci贸n social de la producci贸n. Ello presenta una posibilidad de reagrupamiento, reestructuraci贸n y transici贸n cualitativa de las organizaciones proletarias, quienes, m谩s que nunca, pueden utilizar la descomposici贸n de las relaciones de producci贸n existentes a su favor.

Parte de una reingenier铆a estrat茅gica de las organizaciones proletarias, pasa por entender que muy a diferencia de quienes argumentan la disoluci贸n de las clases sociales como consecuencia de la reestructuraci贸n del mundo del trabajo, es precisamente el incremento de la poblaci贸n sobrante la que da cuenta del deterioro de las relaciones estructurantes del capitalismo y, por lo tanto, constituye una cantera decisiva del proletariado mundial. Esta es precisamente la poblaci贸n que con mayor desespero depende de su fuerza de trabajo para sobrevivir y que arrojada hacia los m谩rgenes del desempleo requiere de organizaciones audaces que permitan su agrupaci贸n efectiva.

Estas renovadas organizaciones proletarias que al incluir a una mayor铆a que no participa de la distribuci贸n salarial, deber谩n incluir en sus programas y plataformas, aquellos elementos que cuestionen la redistribuci贸n general de los excedentes productivos hacia inversiones populares como bienes de consumo colectivo o una econom铆a de fondos p煤blicos. Al final, la rueda de la historia con sus magn铆ficas invenciones y adelantos tecnol贸gicos es la que permitir谩, junto a una intervenci贸n decisiva de la organizaci贸n proletaria, una sociedad que libere m谩s tiempo para las mayor铆as.

Referencias
[1] The future of employment: How susceptible are jobs to computerisation? C. Frey, Michael A. Osborne. DOI:10.1016/J.TECHFORE.2016.08.019
[2] World Development Indicators. (2022, 23 septiembre). THE WORLD BANK
[3] Lydia Saad. The 鈥40-Hour鈥 Workweek Is Actually Longer 鈥 by Seven Hours. GALLUP.
[4] Our World in Data. Annual working hours vs. GDP per capita
[5] Our World in Data. Working hours



Fuente: Trochandosinfronteras.info