June 24, 2022
De parte de Nodo50
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Julieta es la primera de cinco hermanes. Declar贸 desde Espa帽a en la Megacausa Zona 5 por el secuestro de su mam谩, Isabel Forteza, y de su pap谩, Eduardo Gazta帽aga. Un alegato sobre el terror, el silencio y la violencia sexual. Una tragedia familiar que no quiere ser privada.
Julieta record贸 que en su familia el secuestro fue 芦un secreto, un estigma profundo y espantoso禄.

-Cuando tus padres estuvieron secuestrados鈥, dijo la t铆a y meti贸 la pata.

Ella ten铆a 17 a帽os y pregunt贸. Le dijeron que no cuente pero cont贸. Era el temor, el p谩nico.

芦Mis padres fueron secuestrados en Semana Santa del 鈥77, en un momento les hicieron un simulacro de liberaci贸n y los volvieron a secuestrar. Creo que el miedo no se les fue en toda su vida. Mi madre ten铆a pesadillas, muri贸 de c谩ncer. Mi padre tuvo c谩ncer cuatro veces禄.

El silencio, que carcome por dentro.

芦S茅 que sufrieron torturas, a mi padre lo picanearon much铆simo, le pegaron. Hambre, sed, hacerse pis y caca encima, estar con fr铆o, todas las situaciones de una privaci贸n ileg铆tima de la libertad en un contexto de mucha vulnerabilidad. (鈥) Mi madre solo mencionaba situaciones de mucha indignidad, de estar escuch谩ndolo a mi padre en las sesiones de tortura, de reconocer sus gritos, los de compa帽eras de secuestro embarazadas. M谩s que nada describ铆a el entorno, no hablaba casi nada de ella. No pod铆a禄.

Estuvieron en La Escuelita.

芦Apenas me enter茅 del secuestro por la metida de pata de mi t铆a y habl茅 con mis padres, lo primero que le pregunt茅 a mi madre era si mi padre era mi padre. Sab铆a que a las mujeres las violaban. Mi nacimiento coincidi贸 con los nueve meses de que hayan sido secuestrados, fue un acto intuitivo. Mi madre me dijo que no y mi padre no me dijo nada禄.

Clikea para escuchar el testimonio.

芦Tiempo despu茅s de que falleciera mi madre, mis hermanas se aparecieron en Buenos Aires. Fue rar铆simo. Me dijeron tenemos que hablar con vos. Me la vi venir, les dije me vienen a hablar de que pap谩 no es pap谩. Me hel贸 la sangre. Digo esto porque mi madre me rechaz贸 toda la vida, fue muy dif铆cil, muy horrible, no se lo deseo a nadie. Mi madre me miraba y me aborrec铆a. Toda mi vida fue as铆, lamentablemente, yo ya lo super茅 con terapia y muchas cosas禄.

En su lecho de muerte Isabel le confes贸 a una amiga que nunca supo si Julieta era hija de su compa帽ero o de alguno de los hombres que sucesivamente la hab铆an violado durante el secuestro.

芦Para m铆 fue, por un lado, un alivio porque explic贸 el rechazo que padec铆 toda mi vida, todo el maltrato de parte de mi madre, de no querer ni verme. Por otro, una especie de redenci贸n, le agradezco a mi madre que lo haya podido decir.

芦Estos son los casos no heroicos de identidad, no se habla de estos temas. Toda mi vida padec铆 una sospecha espantosa, luego decid铆 ponerle fin. Pese a que por mi profesi贸n creo que la identidad es algo construido y que no est谩 en la sangre, no lo pude tolerar, se me hizo imposible. Estaba en la universidad dando clases sin saber lo que dec铆a, en reuniones sin entender lo que me pasaba, fue una semana que tuve que sacar los espejos de mi casa, me la pas茅 obsesivamente viendo fotos de mi familia paterna a ver si me parec铆a o no, teniendo pesadillas, a ver si yo era hija de uno de los hombres que hab铆an torturado y violado a mis padres y a tantas otras personas. Decid铆 hacerme un an谩lisis de ADN, que afortunadamente dio positivo.

芦Soy hija de Eduardo Gazta帽aga en un 99,98% y agradezco al cielo que no haya dado otra cosa. Porque el desamparo que tenemos quienes hemos cargado con esta cruz, adem谩s de la cruz de nuestros padres como sobrevivientes, se resolvi贸 en ese sentido pero en otro sigue haciendo mella en nuestra familia, en nuestra construcci贸n como mujeres, como hijos, mis hermanas y mis hermanos禄.

Julieta aport贸 su granito de arena, su sufrimiento.

Lo hizo para 芦visibilizar una parte de nuestra tr谩gica historia, que no ha finalizado y que no se resuelve con meramente hablar de la privaci贸n ileg铆tima de la libertad o de torturas. Se puede pensar que un abuso sexual en esas condiciones es una tortura pero tambi茅n se lo puede distinguir. Hombres y mujeres fueron v铆ctimas de abusos sexuales y sigue existiendo una necesidad de poder hablar sobre esos temas, los abusos siguen perteneciendo al 谩mbito privado cuando en un contexto dictatorial y de privaci贸n ileg铆tima de la libertad considero que pertenecen a otro 谩mbito禄.

芦驴Cu谩les son las consecuencias para la vida de las personas y para quienes somos hijos o v铆ctimas directas? No hay ning煤n tipo de sost茅n. Yo deb铆 continuar con mi trabajo, con mis d铆as, con todo sola, pagarme una terapia privada, hacerme un ADN por mi lado, sin ning煤n tipo de soporte, ni siquiera de reconocimiento simb贸lico a la tragedia que fue para mi psiquis, mi armadura emocional, haber vivido eso.

Clikea y escuch谩 el testimonio.

芦Lo sigo padeciendo y lo llevo como puedo. He logrado trabajarlo separadamente de la relaci贸n con mis padres pero hay mucho camino por delante, un trabajo de g茅nero importante a realizar y que cierto tipo de delitos sexuales no pueden pensarse como pertenecientes al 谩mbito privado, especialmente cuando sus consecuencias atraviesan generaciones, rompen familias, destrozan vidas y tienen consecuencias a tan largo plazo禄.

驴Qu茅 es el silencio?

芦El silencio en mi casa era el s铆ntoma del p谩nico, del terror absoluto, era la forma que ten铆an de protegerse y, a su vez, de subsistir, de seguir viviendo en la misma ciudad. Mi padre a veces dec铆a que cuando nos llevaba a la escuela ve铆a al torturador en la esquina. El silencio era una forma de habitar lo que quedaba de vida y de seguir apostando a la vida. Lamentablemente tiene estas consecuencias, que carcome a la gente por dentro禄.

Carcome por dentro.

芦Le dije a mi pap谩 que necesitaba hacerme el ADN, si 茅l quer铆a. Me dijo Juli vos sos mi hija, no hay nada que buscar pero hag谩moslo. Fue todo lo que me dijo. No entend铆a c贸mo mam谩 no le dijo nada. Recuerdo cuando estuvo internado, antes de fallecer en 2020, habl茅 muy poquito de esto y me dijo Juli lo que pasa es que soy muy cag贸n -esa palabra us贸- tuve siempre mucho miedo y no pod铆a ver las cosas. Mi padre a sus 75 a帽os, muriendo, diciendo eso. Creo que eso lo dice todo, a buen entendedor pocas palabras.

Mientras esperaba declarar, frente a la pantalla, Julieta escribi贸.

Cuando ten铆a 17 a帽os, antes de irme a vivir a Buenos Aires, asist铆 por un a帽o a un taller literario de Extensi贸n Universitaria en la UNS. De todo aquello que escrib铆 no qued贸 absolutamente nada, debo haberlo tirado como tantos papeles y dibujos, solamente recuerdo el t铆tulo de un poema: 芦Empollando espinas禄. Recuerdo que produjo un fuerte impacto en mis compa帽eros de taller y en el profesor, quiz谩s sali贸 publicado. De mi parte me dio igual, lo escrib铆 y no quise saber absolutamente m谩s nada acerca de ese poema.

Ahora, 27 a帽os m谩s tarde, puedo comprender ese hecho y apreciar la extra帽a simetr铆a que hay con el d铆a de hoy, con este juicio. Dar testimonio aqu铆 es una forma de reclamar justicia, aun cuando los hechos a los que me refiero no sean considerados con la misma gravedad que lo fueron y los son para las v铆ctimas. Aun cuando el abuso sea arrinconado al mundo de lo privado, al mundo de lo femenino. Como si los horrores de la 煤ltima dictadura c铆vico jur铆dico militar tuviera alguna l铆nea clara de lo p煤blico o lo privado.
Un juicio es tambi茅n un exorcismo simb贸lico, es una catarsis, es un rito de paso. Igual que escribir una poes铆a con el alma en carne viva. Ese gesto primario de 芦empollando espinas禄 salido de las entra帽as, es hoy un poco menos doloroso y m谩s compasivo.

Empollar espinas fue la met谩fora de la maternidad, de la familia, la met谩fora religiosa, el s铆mbolo de la carne descarnada y vuelta a encarnar.

El futuro de la promesa es la justicia para m铆 y para tantas compa帽eras y compa帽eros. Pero es tambi茅n una promesa que es profundamente humana, porque la justicia son los arreglos que nos damos a nosotros mismos, a la justicia la creamos nosotros, todas las personas.

Empollar espinas fue la justicia de mis padres y la promesa de que la alegr铆a es m谩s fuerte que el horror. Una promesa y una ense帽anza, porque las espinas, al fin de cuentas, tambi茅n protegen a las flores que nacen del mismo tallo. Como mi madre, soy una insolente optimista y conf铆o que en alg煤n momento este tipo de delitos tendr谩n justicia.




Fuente: Juiciobahiablanca.wordpress.com