July 30, 2022
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Artículo originalmente publicado en LaMarea.com

Andrés Villena, member of Attac

Grandes magnates que se mueven entre bambalinas con un acrítico silencio de fondo. Políticos que se fijan en el largo plazo únicamente para controlar determinadas plazas del capitalismo español. Y, causa y consecuencia de todo ello, unos medios de comunicación que precisan de unos y de otros actores para continuar existiendo y que, para ello, no pueden informar de lo que realmente está ocurriendo. Con una tremenda crisis de inflación y desempleo que promete una recesión invernal, una serie de movimientos corporativos pasan desapercibidos ante un gran público que continuará soportando sus peores efectos.

La pomposa cumbre de la OTAN recientemente celebrada refleja cambios duraderos en la política nacional e internacional. Entre los aspectos principales se encuentra el rearme de las naciones. La seguridad se ha convertido en una palabra polisémica y de infinitas dimensiones: a las tradicionales guerras, con o sin amenaza nuclear, hemos de añadir el atomizado terrorismo, los ataques informáticos, las pandemias, las guerras comerciales, la rivalidad tecnológica, etc.

En esta coyuntura debe entenderse lo sucedido en algunas empresas de referencia del capitalismo español, especialmente la tecnológica INDRA, sin olvidar las relaciones que determinados ejecutivos de esta compañía mantienen con otras entidades, como PRISA o Telefónica, entre otras.

INDRA: oportunidad pública para empresas privadas

El primero de estos hitos ha sido la polémica desatada en el gigante público y privado de tecnología para la defensa y la seguridad INDRA, concebido durante los años noventa en el antiguo Instituto Nacional de Industria, y presidido desde su origen por representantes del poder corporativo, como Javier Monzón –exdirectivo de Telefónica y expresidente de PRISA–, y Fernando Abril-Martorell –que fue consejero delegado de estas mismas empresas–, ambos más que cercanos a la monarquía.

Comandada por Marc Murtra, exjefe de gabinete del exministro de Industria socialista Joan Clos y próximo al PSC catalán, INDRA ha registrado recientemente una mayor participación del Estado justo cuando el Gobierno español se ha comprometido a multiplicar por dos el presupuesto de Defensa; de este compromiso queda como hecho reciente la aprobación de un crédito de 1.000 millones de euros para el presente año, anunciado tras la cumbre de la Alianza Atlántica por el presidente Pedro Sánchez.

Con una participación estatal que crece hasta el 28%, INDRA ha vivido recientemente el cese y la dimisión de hasta seis consejeros independientes, aquellos que no representan a ningún accionista de referencia. Paralelamente a dicho cese, que se atribuye a divergencias con la política más reciente de la compañía, destaca la entrada de un nuevo consejero, Jokin Aperribay, consejero de SAPA Placencia y presidente de la Real Sociedad Club de Fútbol. La entrada de Aperribay coincide a su vez con las intenciones de INDRA de hacerse con la empresa vasca de fabricación de motores aeronáuticos y turbinas ITP Aero, para lo que cuenta con el interés del PNV, clave a su vez para la aprobación de numerosas iniciativas legislativas del ejecutivo central en el Congreso de los Diputados.

Pero otros hechos han desatado también las alarmas. Al mismo tiempo que el Estado ha reclamado la entrada de un tercer representante en la multinacional del IBEX 35 como consecuencia de la ampliación de su participación, el fondo de inversión Amber Capital se ha hecho con un 4,2% de esta. Dicha entrada convierte a este en un actor financiero más que presente en la economía nacional y, por ende, en la política española.

PRISA y un prestigioso endeudamiento 

Amber Capital está presidido por el francés de origen armenio más célebre en estas últimas fechas: Joseph Oughourlian, a la sazón presidente del primer grupo editorial en español, PRISA, editora de El País y la Cadena SER que acumula una deuda de más de 700 millones de euros. Sucesor de Juan Luis Cebrián y de Javier Monzón en la presidencia de esta última empresa, este jeque cristiano participa asimismo en clubes de fútbol como el Real Zaragoza, el Padova o el Racing de Lens, entre otros.

A Oughourlian se le atribuye la petición del cese de los consejeros críticos de INDRA, así como una creciente cercanía al Gobierno español, decisivo para incentivar o disuadir a las grandes entidades de realizar relevantes movimientos corporativos en empresas estratégicas. Esto ha sucedido recientemente con el intento por parte del grupo Vivendi, propietario de un 9,93% del Grupo PRISA, de alcanzar un 29,9% de la compañía de medios de comunicación, el máximo que puede adquirirse antes de tener que lanzar una OPA.

Esta operación, que habría hecho máximo accionista de PRISA al grupo del empresario conservador francés Vincent Bolloré, que en las anteriores elecciones presidenciales fue el principal apoyo mediático del candidato ultra Jean Zemour, ha sido rechazada por el Gobierno de España, algo que ha llevado al magnate francés a desistir de su operación. Dicha adquisición hubiera podido suponer un golpe de timón en la orientación ideológica de este grupo mediático. Cabe destacar, además, que Bolloré, que ya ha cedido la gestión directa del imperio empresarial a su descendencia, comparte con el presidente de Amber una posición dominante en el grupo mediático galo Lagardére.   

Pero la trasversalidad ideológica de Amber Capital parece estar siendo aprovechada por una serie de intermediarios político-empresariales que aparecen periódicamente cuando el Partido Socialista figura en el gobierno de la nación. Entre los consejeros más políticos de PRISA destaca Miguel Barroso, que entró en 2021 precisamente en representación del Fondo Amber. Barroso fue el secretario de Estado de Comunicación con el que el ejecutivo de Rodríguez Zapatero amplió en 2005 el espectro de televisiones digitales, creando notables espacios para Cuatro y La Sexta; a su salida del Ministerio de la Presidencia, contrajo matrimonio con la exministra de Defensa fallecida, Carmen Chacón.

El concurso de actores mediáticos cercanos al Gobierno se ha visto reforzado por la entrada en el capital de PRISA de Global Alconaba, una entidad presidida por Andrés Varela Entrecanales, directivo de una de las productoras de la docuserie que narra la vida profesional del presidente Pedro Sánchez.

Varela Entrecanales, que ha sido designado consejero de PRISA, ha pertenecido al holding Imagina, grupo matriz de La Sexta, y a Globomedia; a estos dos ha estado también ligado José Miguel Contreras, un catedrático de Universidad que ha trabajado con Miguel Barroso en el ámbito de la asesoría política, y que, además, acaba de asociar su empresa La Coproductora a la entidad PRISA Media.

Telefónica, cable de transmisión  

Detrás de la entrada de Global Alconaba en PRISA se encuentra la tercera gran empresa en discordia: la multinacional Telefónica, que se ha deshecho de la mayoría de sus participaciones en el primer grupo editor español en favor de la entidad de Varela Entrecanales. En representación de Telefónica y como vicepresidente de PRISA figura el empresario sevillano Rosauro Varo. Varo, hijo de una exdiputada socialista afín a Susana Díaz, atesora una prolífica carrera empresarial, habiendo sido fundador de la distribuidora de telefonía Pepephone y del fondo GAT. 

A Varo se le atribuye cercanía al presidente Sánchez y también al expresidente Zapatero. Es probable que en estas conexiones haya influido uno de los consejeros más políticos de Telefónica, el expresidente de las Juventudes Socialistas, Javier de Paz, que forma parte de la compañía desde 2007, para lo que contó con el apoyo del expresidente socialista. 

No obstante, Rosauro Varo, que ha considerado este gobierno un mal necesario, tampoco ha rechazado reunirse con exmandatarios como José María Aznar. Varo figura asimismo como consejero de la entidad Acciona Energía, presidida por José Manuel Entrecanales, precisamente primo del presidente de Global Alconaba, el ya mencionado Andrés Varela.

Empresas de defensa, armamento y seguridad, grandes grupos mediáticos, entes tecnológicos, fondos de inversión y clubes de fútbol controlados y enlazados por un puñado de grandes empresarios. Se trata de una clase dominante o influyente que en cada etapa política trata de afianzarse en un poder corporativo que parece no progresar sin estrechar los lazos con los poderes públicos. Es en este espacio casi invisible e indescifrable donde se lleva a cabo la verdadera política, al margen de otros capítulos relevantes que, a menudo, nos distraen de decisiones con numerosos efectos para la ciudadanía.  

Andrés Villena Oliver es profesor de Economía en la Universidad Complutense de Madrid y autor de Las redes de poder en España (Roca Editorial, 2019).

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Fuente: Attac.es