July 2, 2022
De parte de Nodo50
273 puntos de vista

El ya famoso tuit de Antonio Ca帽o, director de El Pa铆s entre 2014 y 2018, donde reconoc铆a que durante su mandato el peri贸dico (entonces) m谩s prestigioso del espacio medi谩tico espa帽ol se dedic贸 a presionar al PSOE para evitar un acuerdo de legislatura con UP y los partidos nacionalistas, ha desatado un interesante debate en redes sociales sobre los fundamentos del periodismo. El 谩nimo de estas l铆neas es que tal discusi贸n salte a medios de comunicaci贸n m谩s grandes, as铆 como al 谩mbito acad茅mico.Hace cuatro a帽os intentamos evitar desde El Pa铆s el pacto de S谩nchez con populistas y separatistas porque cre铆amos que eso era malo para la izquierda y para Espa帽a. No nos creyeron.

En el podcast La Base (n煤mero 79) se diferenciaron dos grandes posiciones ante este debate: en primer lugar los 鈥渃铆nicos鈥, que reconocen sin ambages la inevitable intencionalidad pol铆tica del periodismo y propugnan, o practican, una informaci贸n siempre en la trinchera; y enfrente los 鈥渋ngenuos鈥, defensores de un periodismo objetivo e independiente m谩s acorde con la tradici贸n liberal. En lo que sigue intentar茅 argumentar a favor de una posici贸n intermedia, que me gustar铆a llamar realista o profesional.

La objetividad es una de las discusiones cl谩sicas en el periodismo. En sentido t铆pico, informaci贸n objetiva es la que relata acontecimientos sin tomar posici贸n respecto de los mismos. Durante un siglo, este criterio se ha ense帽ado en redacciones y facultades como el primer valor de la noticia.

Sin embargo, en este sentido maximalista la objetividad period铆stica es un mito. Informar de algo, incluso hablar de algo, ya es tomar posici贸n. Decidir que un tema entra en escaleta en lugar de otro, darle mayor o menor importancia, utilizar unas palabras u otras, etc., todo eso es valorar. Cada una de las decisiones informativas que se toman a diario en la redacci贸n implica una toma de posici贸n. Por tanto, entender el periodismo simplemente como relato de la verdad no es aceptable. La objetividad es un mito y los ingenuos est谩n fundamentalmente equivocados.

Pero cuidado, porque mito no es un decir falso, sin m谩s. Un mito es una met谩fora a trav茅s de la cual imaginamos explicaciones para algo que desaf铆a nuestra comprensi贸n. Inventar una explicaci贸n es tambi茅n desvelar, o si se quiere volver a velar, un misterio. El caso es que el misterio desaparece y por tanto una regi贸n de la experiencia cobra sentido colectivo (real o inventado) y puede orientar nuestro comportamiento. 

As铆 que si digo que la objetividad period铆stica es un mito quiero decir que existe como posibilidad te贸rica, que es pensable y por tanto puede orientar la acci贸n de sus creyentes en el mundo real. Se trata de una ficci贸n reguladora, en el lenguaje de Kant. Es capaz de otorgar sentido social, legitimidad e incluso prestigio a una experiencia que antes era misteriosa.

Desde mi punto de vista, la concepci贸n realista de un periodismo con pretensi贸n de objetividad es superior a las visiones llamadas c铆nica e ingenua. Escapa a su sue帽o dogm谩tico (ambas coinciden en que hay 鈥渦na鈥 verdad, sea la m铆a o la 煤nica) y aporta una dimensi贸n profesional al trabajo informativo, unos criterios verificables de valor e incluso un sentido de misi贸n intelectual que resulta decisivo en el orden liberal y, ojal谩, m谩s all谩 del mismo.

Bill Kovach y Tom Rosenstiel, en Los elementos del periodismo (2003), un excelente manual editado, curiosamente, por el diario del se帽or Ca帽o, sostienen que el periodismo es, ante todo, una disciplina de comprobaci贸n, un trabajo orientado a demostrar 鈥渓a verdad pr谩ctica o funcional鈥 (p谩gina 59) del relato de un acontecimiento. No estamos en el reino de las verdades absolutas, cuyo acceso a la inteligencia humana ya fue negado por el propio Kant en sus tres Cr铆ticas, ni siquiera de la verdad cient铆fica, sujeta a rutinas espec铆ficas de corroboraci贸n que son ajenas al trabajo period铆stico.

Una verdad pr谩ctica es un juicio verificable. Por ejemplo: 鈥淓l Gobierno estudia un impuesto a las el茅ctricas鈥. 驴Seg煤n qu茅 fuente? 驴Podemos contrastarla con otra y comprobar que es as铆? 驴C贸mo ser铆a ese impuesto? 驴Qu茅 consecuencias sociales y econ贸micas tendr铆a, y seg煤n qui茅nes? 驴Se ha aplicado antes, o en otros pa铆ses? 驴Qu茅 opina la oposici贸n? La respuesta a todas esas preguntas constituye una noticia y se construye verificando hechos e interpretaciones.

Pues bien, este periodismo profesional que atiende m谩s a reglas operativas y menos a criterios melifluos como honestidad o simpat铆a ideol贸gica est谩 en peligro de extinci贸n. Por un lado, la complejidad del mundo contempor谩neo dificulta al extremo las labores de comprobaci贸n. Ya no basta con que el reportero sepa un poco de todo: tiene que ser cada vez m谩s experto en un 谩rea informativa y eso requiere tiempo, formaci贸n y remuneraci贸n. Est谩 rodeado por especialistas en el enga帽o, trata con m煤ltiples autoridades del saber, unas reales y otras impostadas, y a veces aborda cuestiones sumamente dif铆ciles de explicar en el limitado espacio-tiempo del que dispone.

Por otra parte, los medios de comunicaci贸n en el sentido liberal de empresas de informaci贸n, donde surgi贸 y triunf贸 el periodismo profesional, ya casi no existen. La noticia ha dejado de ser una mercanc铆a, ha perdido su valor de cambio. Las sucesivas crisis del sector y las transformaciones tecnol贸gicas han acabado con ella o la han arrinconado en internet, donde ya no se vende como noticia, d铆a a d铆a, sino como l铆nea ideol贸gica. Las antiguas empresas de informaci贸n fueron compradas por el capital financiero y hoy son, salvo excepciones contadas, propiedad de bancos y fondos de inversi贸n, o bien del Estado. En lugar de noticias, ofrecen una nueva mercanc铆a 鈥搃nfluencia social鈥 al mejor postor. Y en consecuencia, los periodistas se han precarizado econ贸mica, profesional y moralmente: ya no se ofrecen como expertos en informaci贸n, sino como partisanos o simple mano de obra barata. Hay entre nosotros notorios ejemplos de periodistas que han construido carreras pseudoprofesionales sobre la defensa abierta o encubierta de partidos, grupos de inter茅s e incluso redes delincuenciales. Este sicariado ha existido siempre (eran los reptiles de Bismarck), pero nunca como ahora se hab铆an considerado periodistas. Y temo que la posici贸n c铆nica, con su feliz reconocimiento de que todos somos subjetivos, no ha hecho m谩s que reforzar su 鈥渟anta desverg眉enza鈥.

Cuando el se帽or Ca帽o se dedic贸 a publicar noticias falsas no estaba haciendo periodismo sino pol铆tica de tapadillo y por cuenta ajena

El resultado es que los c铆nicos han conquistado el oficio de informar y con 茅l a muchos consumidores, que ya no esperan de los medios relatos verificados, sino tomas de posici贸n polares para ganar discusiones de ascensor, en el mejor de los casos, o circo romano en el m谩s frecuente.

De modo que, cuando el se帽or Ca帽o y sus sofistas, convencidos de realizar una misi贸n patri贸tica, se dedicaron a publicar noticias falsas para presionar a un partido pol铆tico, a insultar a su l铆der en editoriales para la historia de la infamia del periodismo espa帽ol y a cabildear con el poder econ贸mico para tumbar una hipot茅tica mayor铆a de gobierno, no estaban haciendo periodismo sino pol铆tica de tapadillo y por cuenta ajena.

Pierre Bourdieu avanz贸 en Sobre la televisi贸n (1998) que el predominio del medio audiovisual marcar铆a el fin de la autonom铆a del campo period铆stico, situ谩ndolo al servicio del campo econ贸mico con la tarea espec铆fica de influir y debilitar el campo pol铆tico y, con 茅l, la democracia. Todo eso hemos perdido, perdemos y perderemos con la desaparici贸n del periodismo profesional y su mito fundacional, la objetividad. Un mito en el que estimo que conviene creer, como siempre, con un ojo abierto. 

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Luis Garc铆a Tojar es profesor de Sociolog铆a y Comunicaci贸n pol铆tica en la Universidad Complutense de Madrid. / (@erroresnuevos)

El ya famoso tuit de Antonio Ca帽o, director de El Pa铆s entre 2014 y 2018, donde reconoc铆a que durante su mandato el peri贸dico (entonces) m谩s prestigioso del espacio medi谩tico espa帽ol se dedic贸 a presionar al PSOE para evitar un acuerdo de legislatura con UP y los partidos nacionalistas, ha desatado un…

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Fuente: Ctxt.es