November 1, 2020
De parte de La Haine
818 puntos de vista

En defensa de la organizaci贸n social y las protestas

Si actos como el aniversario de un medio de comunicaci贸n son legales por constituir 鈥渁ctividad institucional鈥 no restringida por el estado de alarma, es l贸gico considerar que las reuniones de movimientos sociales, AMPAS, sindicatos… lo sean tambi茅n

Durante esta pandemia estamos siendo testigos de un estrechamiento del espacio p煤blico. Lo colectivo est谩 perdiendo tensi贸n y fuerza, mientras la inseguridad y el miedo se viven cada vez m谩s en soledad. Los movimientos sociales y los sindicatos de base llevan tiempo debatiendo internamente qu茅 hacer con las restricciones impuestas para el control de la pandemia. Muchos ya no se re煤nen presencialmente, solo de forma virtual, con las limitaciones que eso significa, o incluso han dejado de verse las caras. Otros est谩n intentando mantener sus actividades, a pesar de todas las dificultades, inventando formas nuevas, y cada vez vemos m谩s protestas p煤blicas. Las dudas sobre qu茅 hacer est谩n ah铆, nunca hab铆amos vivido nada parecido: 驴podemos convocar concentraciones o manifestaciones y de qu茅 tipo? 驴Vale la pena? 驴Estamos siendo responsables? 驴Es legal reunirse? 驴Nos pueden multar por ser m谩s de seis? 驴C贸mo se para un desahucio en estas condiciones? 驴Qu茅 hacemos si intentan desalojar nuestro centro social durante el toque de queda?

Lo cierto es que, sorprendentemente, ni en las leyes que declaraban el anterior estado de alarma, ni en el actual, aparece ninguna menci贸n a la actividad pol铆tica y sindical. Aunque s铆 se recoge un apartado expreso sobre las restricciones de aforo en lugares de culto con el objetivo, dicen, de 鈥済arantizar el derecho de culto鈥. Sin embargo, el ejercicio de los derechos pol铆ticos no parece merecedor de un apartado especial. En los medios, e incluso en las redes, apenas se habla del tema, como si los consider谩semos algo irrelevante. Por desgracia, el escaso discurso p煤blico sobre la restricci贸n de derechos fundamentales parte 煤nicamente de los elementos m谩s extremos de la derecha. Lo que llamamos izquierda ha abandonado su defensa y ha asumido el marco de que lo m谩s 鈥榬esponsable鈥 es reivindicar las medidas restrictivas en casi cualquier caso, a pesar de que podemos empezar a percibir un cambio de sentido com煤n sobre estas respecto de la primera oleada cuando apenas nadie se sal铆a del guion. (Recordemos que el reconocimiento de estos derechos ha llevado siglos de pelea por parte del movimiento obrero y que todav铆a hoy hay que seguir peleando la posibilidad de poder luchar 鈥搇a Ley Mordaza es un ejemplo).

Ya sabemos que organizarse es bastante complicado de por s铆. Este escenario lo dificulta a煤n m谩s. Lo virtual, la divisi贸n en grupos m谩s peque帽os para reunirse, la delegaci贸n de la toma de decisiones en comit茅s est谩n minando, en muchos casos, las formas de democracia interna de las organizaciones 鈥搖na cuesti贸n en la que andamos siempre enzarzadas鈥. En organizaciones 鈥揷omo la PAH鈥 donde buena parte de la militancia pertenece a sectores sociales que tienen menos dominio de las herramientas tecnol贸gicas o posibilidad de usarlas, esta situaci贸n est谩 dificultando la participaci贸n de estas personas. Entendemos la urgencia, pero sabemos que a largo plazo puede tener consecuencias, genera tensiones internas y malestares que pueden afectar a las capacidades de la organizaci贸n. 鈥淓s pasajero鈥, pensamos, pero no sabemos c贸mo quedar谩 el tejido social cuando esto termine 鈥搉i cu谩ndo lo har谩鈥, quiz谩s cuando m谩s necesario sea un tejido movimentista fuerte. 

La situaci贸n golpea pues duramente a los movimientos sociales y sindicatos de base justo en un momento en que necesitamos m谩s fuerza para pelear por el sentido de las medidas de reconstrucci贸n y por qu茅 parte de los fondos europeos vamos a ser capaces de ganar para redistribuir entre los de abajo. 驴Qu茅 hacemos si los pr茅stamos llegan condicionados desde Bruselas a nuevos recortes?

Hoy ya estamos atravesando esta extra帽a crisis que deja colas infinitas en los repartos de alimentos y cuyo fin es incierto, una crisis que se superpone sobre los coletazos de la anterior. Los desahucios se han reanudado, los cortes de servicios, hasta hace poco en moratoria, tambi茅n. Hay gente sin casa a la que se recomienda o exige quedarse en ella. Hay gente sin agua y sin luz que no pueden irse al bar a calentarse. Sin embargo, el nivel de movilizaci贸n es muy bajo. Pablo Iglesias ha pedido a los movimientos sociales que le exijan, que 鈥su capacidad de presi贸n es condici贸n de posibilidad de que los gobiernos puedan hacer ciertas cosas鈥. No estar铆a de m谩s, si esto piensa, que derogase la Ley Mordaza que ya se est谩 aplicando en algunos lugares para desarticular a las PAHs mediante la imposici贸n de multas de miles de euros a quienes paran desahucios o usan la desobediencia civil como parte de su estrategia pol铆tica. La derogaci贸n de esta ley, que recordemos, fue una promesa del pacto de gobierno, ha quedado sepultada por su utilizaci贸n para penalizar el incumplimiento de las restricciones de la pandemia. Pero la responsabilidad tambi茅n est谩 de nuestro lado: la de decidir que vale la pena seguir luchando, poner las condiciones para que pueda hacerse cumpliendo las recomendaciones sanitarias 鈥揺n la medida de lo posible鈥 y defender esta postura p煤blicamente.

En general, estamos asistiendo a un nivel inaudito de autocensura en los movimientos sociales. A veces, la militancia est谩 siendo m谩s estricta a la hora de autorrestringirse que la propia ley. Dejamos de hacer reuniones que est谩n permitidas, incluso pudiendo garantizar el cumplimiento de las normas sanitarias, o suspendemos movilizaciones p煤blicas por miedo a dar una imagen de 鈥渋rresponsables鈥. Aunque lo responsable, sin duda, es seguir movilizados. Es verdad que hay indeterminaci贸n legal 鈥搉o siempre sabemos qu茅 se puede hacer y qu茅 no鈥, miedo a las multas, miedo al virus. Pero m谩s all谩 de estos leg铆timos temores, hemos normalizado r谩pidamente que nuestra actividad pol铆tica o sindical es prescindible, que no es una actividad 鈥渆sencial鈥 como trabajar o ir de compras. Como si la militancia fuese parte de nuestro ocio o algo que hacemos en nuestros ratos libres y que podemos, por tanto, suspenderla sin mayor consideraci贸n. La organizaci贸n pol铆tica y asociativa es esencial, sin embargo, para el buen funcionamiento democr谩tico en todos los 贸rdenes. 

Por supuesto, mientras estemos obligados a trabajar 鈥搚 tampoco podemos dejar de hacerlo si no nos garantizan renta suficiente para vivir鈥, la actividad sindical no puede ser algo prescindible. Si el trabajo no para, la lucha por reducir el nivel de explotaci贸n, tampoco. Hoy el nivel de conflictividad en las empresas est谩 aumentando por la crisis y en breve vamos a vivir despidos masivos. Las patronales no necesitan reunir gente: les basta levantar tel茅fonos. Nosotros no tenemos m谩s fuerza que la que seamos capaces de oponer o de hacer visible 鈥搒obre todo m谩s all谩 de las redes鈥. Adem谩s, esta fuerza depende del conflicto que consigamos articular, pero las movilizaciones que se organizan telem谩ticamente nunca pueden alcanzar el nivel de conflictividad de aquellas que se organizan cara a cara. Cuando se genera confianza personal con el resto de militantes, cuando crees en el colectivo, el riesgo que est谩s dispuesto a asumir siempre es mayor.

驴Qu茅 dice la ley?

Uno de los principales problemas es la indeterminaci贸n. Es dif铆cil saber lo que se puede y no se puede hacer y tenemos constancia de que la polic铆a est谩 usando esta indeterminaci贸n para impedir formaciones o reuniones pol铆ticas, para disolver concentraciones, o incluso que se han llevado a gente de manifestaciones para multarlas por 鈥渢ener la mascarilla mal colocada鈥. Hoy, supuestamente, podr铆an entrar a un centro social a contar las personas que asisten a una reuni贸n e impedirla si consideran que las sillas no est谩n a la distancia adecuada o excede el aforo, un ejercicio de control pol铆tico inaudito que estamos naturalizando a la velocidad del rayo.

Como hemos se帽alado, el Real Decreto del estado de alarma del 25 de octubre no habla espec铆ficamente de actividad pol铆tica y sindical. Lo 煤nico que nombra es el derecho de manifestaci贸n que podr谩 ser limitado, e incluso prohibido, cuando en la comunicaci贸n previa 鈥渘o quede garantizada la distancia personal necesaria para impedir los contagios鈥. Entendemos que esto depende de una valoraci贸n que da lugar a un cierto margen de arbitrariedad que otorga mayor poder de control a las autoridades. Por otra parte, 驴c贸mo se garantiza la distancia de seguridad si est谩s intentando parar un desahucio?

Pero 驴est谩n limitadas las asambleas pol铆ticas a seis personas? Respecto al derecho de reuni贸n, el estado de alarma restringe las reuniones 鈥渇amiliares y de ocio鈥, tanto en espacios cerrados como al aire libre, a seis participantes 鈥搎ue pueden ser reducidas a煤n m谩s por las comunidades鈥 (De hecho el decreto es un marco normativo general que las comunidades pueden ajustar en sus territorios). Es decir, limita todo aquello que se supone ir铆a incluido en el 谩mbito de las actividades realizadas durante el 鈥渢iempo libre鈥. Como hemos dicho, para el culto desarrolla un apartado especial que impone restricciones de aforo. El resto de actividades laborales e institucionales no tienen ning煤n tipo de restricci贸n 鈥搒alvo las que imponen las recomendaciones de sanidad y recogen los protocolos de riesgos laborales de distancia, mascarillas, etc茅tera鈥. Es decir, en principio, las oficinas, las f谩bricas o los call center pueden tener a cientos de trabajadores en la misma sala. Las tiendas, los comercios, los teatros y cines tambi茅n pueden seguir abiertos al p煤blico. Los transportes 鈥搕odos hemos visto im谩genes estos d铆as de metros atestados鈥 no tienen ning煤n tipo de restricci贸n legal de aforo. 

驴Qu茅 pasa con las actividades pol铆ticas que no son trabajo, ni culto, ni ocio? Ateni茅ndonos a la formulaci贸n de la ley, y dado que no hay un apartado espec铆fico que proteja el derecho fundamental de participaci贸n pol铆tica y sindical, creemos que estas actividades podr铆an quedar recogidas en la excepci贸n de la actividad 鈥渋nstitucional鈥. Ya hemos explicado que no son actividades de ocio y tiempo libre y, tambi茅n, que son esenciales para el funcionamiento democr谩tico de una sociedad. Si actos como el aniversario de El Espa帽ol son legales por constituir 鈥渁ctividad institucional鈥 no restringida por el estado de alarma, es l贸gico considerar que las reuniones y actividades de asociaciones de vecinas, AMPAS, sindicatos, plataformas de vivienda, educaci贸n o sanidad p煤blica lo sean tambi茅n. Las PAHs y los Centros Sociales, sin duda, tambi茅n son instituciones. Al quedar recogidas como actividades institucionales, tambi茅n quedar铆an exentas del cumplimiento del toque de queda 鈥搖na de las medidas de restricci贸n de movilidad m谩s extremas hoy鈥. Al menos para que las personas puedan regresar a casa despu茅s de una de estas actividades, tal y como recoge la ley.

Con la pandemia hemos visto claramente c贸mo la sanidad p煤blica ha sido maltratada con contratos precarios y privatizaciones. Si todav铆a resiste, con limitaciones, es porque se fren贸 algo su desmantelamiento gracias a las luchas precedentes de la Marea Blanca. Por suerte, las movilizaciones en sanidad siguen hoy en plena pandemia. Asumimos que hace falta mucha m谩s inversi贸n p煤blica en sanidad, en rastreadores, en test, en personal, etc. En lugar de inversi贸n social y sanitaria en los barrios m谩s depauperados, llegan m谩s polic铆as y prohibiciones. Como han explicado ya muchos especialistas, los determinantes sociales de la salud como la precarizaci贸n laboral, la pobreza, los problemas en la vivienda o las injusticias ambientales, est谩n relacionados con las pol铆ticas p煤blicas y la desigual distribuci贸n del poder. 鈥淎s铆 pues, las acciones de quienes tienen m谩s poder y deciden las pol铆ticas son decisivas para salvar vidas o bien para matar desigualmente a la gente鈥, dec铆a el investigador Joan Benach hace poco. Pedir responsabilidades a ese nivel implica movilizarse m谩s all谩 de las redes para cambiar el sentido de los mensajes medi谩ticos y pol铆ticos que inciden en la responsabilidad individual frente a la colectiva.

Por tanto, tenemos que defender p煤blicamente que la organizaci贸n social y las protestas son necesarias para cuidar lo com煤n 鈥搒iempre que cumplan las restricciones sanitarias el m谩ximo posible鈥. Esto no evitar谩 determinados debates sobre qu茅 actividades realizar y cu谩les no y en qu茅 condiciones. Sin embargo, el marco general de discusi贸n ser谩 ya otro: el de que la actividad pol铆tica y sindical es esencial y no siempre puede hacerse desde casa.

Cada colectivo o agrupaci贸n deber铆a reflexionar sobre c贸mo realizar su actividad de la forma m谩s segura posible. Todo ello, evidentemente, dando espacio a los miedos leg铆timos de los y las militantes y haci茅ndose cargo de que hay riesgos reales 鈥搉o todos pueden asumirlos de la misma manera porque no partimos de la misma situaci贸n鈥. Como siempre, hay que intentar no dejar a nadie fuera y tratar de extender la posibilidad de luchar a todos, cualquiera que sea su condici贸n social o su estado de salud. Por 煤ltimo, tendr铆amos que defender nuestras actividades de manera p煤blica explicando los motivos por los cuales es imprescindible seguir con las actividades pol铆ticas en pandemia para empujar el sentido com煤n. Como hemos dicho, luchar es una forma de fortalecer los derechos, la salud y el bienestar de toda la poblaci贸n, implica una responsabilidad con la comunidad. Hag谩moslo o铆r.

https://ctxt.es/es/20201001/Firmas/33925/?s=09




Fuente: Lahaine.org