January 22, 2021
De parte de El Libertario
264 puntos de vista


  

Andr茅s S谩nchez y Eva Moreno

 

El Planeta ya no aguanta nuestro
ritmo. Llevamos mucho tiempo escuchando estas palabras, pero nos resistimos a
asimilarlas. Es normal, vivimos
en este estado de calma chicha que nos venden como 芦estado del bienestar禄 y que
a lo largo de la Historia siempre
ha
precedido a los cambios. S贸lo miramos
nuestro
entorno cercano, obviando a los millones de personas que a duras penas sobreviven
para mantener este sistema capitalista,
directamente
responsable de la expoliaci贸n
de
sus recursos. No vale de nada la caridad
subvencionada
de las ONG 虂s en zonas donde el mismo sistema ha provocado guerras,
sequ铆as, expropiaci贸n de tierras o deudas externas imposibles.

 

La pandemia del COVID-19 nos ha
dado una bofetada de realidad.
Nos ha acercado la
pobreza, que
antes parece que no ve铆amos,
pero
existir, exist铆a. La televisi贸n nos mues
tra que ha aumentado
espectacularmente el paro en este periodo debido al confinamiento y al
desplome de su econom铆a, pero se
olvida de los millones de parados que ya
pasaban
penurias para llegar a fin de mes.
Y
es que son muchos a帽os los que aquellos
que
tienen a Espa帽a por bandera llevan vendi茅ndola por sus intereses, dejando en manos
privadas sectores estrat茅gicos como las
energ铆as,
la industria, la educaci贸n o la sanidad y llev谩ndola a unos niveles de deuda
irrecuperables. Por supuesto, todo acompa帽ado
de congelaci贸n de salarios, temporalidad en el empleo y reformas laborales abusivas
para poder superar los malos tiempos.

 

La respuesta de nuestros
pol铆ticos ha sido la esperada.
Pasadas las primeras semanas en las que nos embelesaron sus pas
madas
caras, pregunt谩ndose c贸mo el virus chino
ha podido llegar a su desinfectado
y
esterilizado primer mundo, han tardado
poco
en volver al mismo juego del insulto,
de
marear la perdiz, del v贸tame a m铆 que si
no
viene otro peor, de la sobreinformaci贸n
en
sus manipulados medios para al final no
llegar
a nada constructivo.

 

Llegamos a pensar que iban a
priorizar las vidas de la
ciudadan铆a ante las abultadas riquezas de sus amos. Establecieron el
estado de alarma, poniendo a disposici贸n p煤blica industrias y servicios. Pero meses despu茅s, ni un hospital privado ha atendido a un ciudadano externo, pese a tantas personas
muertas por no poder pagar una atenci贸n m茅dica. Ni una industria textil ha sido
reconvertida en f谩brica de
mascarillas, pese
a que
nuestro personal sanitario se ha estado apa帽ando con EPIs fabricados por manos
solidarias. Su soluci贸n es que nos vayamos contagiando poco a poco, caiga quien caiga, con el convencimiento de que su salud est谩 bien asegurada. Les fue f谩cil deso铆r las
recomendaciones de la OMS de realizar test, aludiendo a que no hab铆a
suficientes, sabiendo
que para
ellos s铆 que hab铆a. Pagando s铆 que
hab铆a
test.

 

Han falseado y maquillado las
cifras de muertos. Su
insensibilidad deja a cualquiera
sin
palabras.

 

El primer paso despu茅s del
confinamiento no fue priorizar los bienes de primera necesidad y a las personas
que los consiguen. Al pastor
le han servido los aplausos para
que
le paguen veinte euros por un cordero
que
antes val铆a cuarenta. Es lo que hay, y
al
ciudadano le sigue costando lo mismo la
chuleta.
No, lo primero fue abrir la construc
ci贸n, que tantas alegr铆as le ha dado
a nuestra econom铆a. A la
nuestra pocas, pero a la suya
descomunales.
Qu茅 disparate.

 

Despu茅s le toc贸 el turno a la
hosteler铆a. Uno de los sectores
m谩s precarizados del
empleo,
donde caben desde el aut贸nomo
con
una peque帽a taberna al explotador m谩s
pirata
que obtiene enormes beneficios en
negro
con el sudor de sus empleados. Las
fases
se convirtieron en un desfase, en el que los reyes se paseaban por las playas y
zonas tur铆sticas invit谩ndonos a
disfrutar libremente de nuestro ocio, mientras Fernando Sim贸n se tiraba de su
abultada melena
acus谩ndonos de
descarriarnos en nuestras
labores
contra el COVID.

 

As铆 llegamos a la situaci贸n
actual, donde nos muestran los
rebrotes por todos lados,
ahora
confino una ciudad, ahora una residencia, ahora abro un colegio y cierro otro.
Muchos ingenuos se preciaban de vivir en un pa铆s en el que no se pod铆an aplicar las mismas medidas restrictivas que en China. Ponle un nombre guapo, ll谩male fase uno, y nos tienen del curro a casa, de casa al
curro
y salir s贸lo para
comprar, eso que no falte.
Pueden
hacer lo que quieran con nosotros.

 

Lo importante ha sido no parar la
econom铆a. Tanto ha sonado este cantar que ha calado
en mucha gente. Si durante las vacas gordas la riqueza que se ha producido
ha sido tan enorme, 驴no podemos vivir con un poco de decrecimiento durante un par de a帽os? 驴no hab茅is ahorrado nada, pilluelos?
Esperemos que no nos dejen morirnos
de
hambre, aunque siempre sabremos que
es
para que no nos amotinemos o para que
podamos
seguir participando en este engranaje de comprar lo que nosotros mismos
producimos. Pero ni el pago de los ERTEs ni la renta b谩sica han llegado a tiempo, ha
sido
la solidaridad vecinal la
que una vez m谩s
nos ha sacado
del atolladero. Hasta la 铆nfima
parte
del gobierno que ostenta el Partido Comunista ha escondido la cabeza por miedo
a
ser catalogado de comunista.

 

Y es que no hay dinero para que pare
la econom铆a. S铆 que hay para
otras cosas m谩s
esenciales
como los cien misiles ASRAAM
que
el pasado 2 de septiembre le compra
mos a Estados Unidos por 248鈥5 millones
de d贸lares, por ejemplo. Todos sabemos
lo que molesta quedarse sin
munici贸n
en los juegos de guerra.

 

Todo apunta a que hace
falta un cambio

 

Todo cambio requiere esfuerzo,
pero tambi茅n implica una
evoluci贸n. No
hay que tener
miedo al cambio, el
cambio es
inevitable. Afortunadamente, porque de lo contrario todav铆a vivir铆amos bajo el
yugo de un se帽or feudal o un emperador romano.
Igualmente,
el capitalismo ha cumplido su funci贸n en la evoluci贸n de la
Humanidad, pero ya es insostenible.

 

La evoluci贸n est谩 marcada. Y claramente
pasa por otra econom铆a, con un
reparto justo de la riqueza y una
eliminaci贸n
de las jerarqu铆as. Los recursos no deben estar en manos de
unos pocos privilegiados que se dedican a
especular con ellos para aumentar sus bolsillos, sino al alcance
de todas las personas, bien distribuidos
para no desperdiciarlos y siempre considerando la sostenibilidad
del Planeta. Para ello, antes debemos renegar de falsas democracias y evolucionar
a una sociedad participativa, bien informada y donde el colectivo tome sus
propias decisiones. Por tanto, como individuos, debemos participar activamente
en organizaciones verdaderamente asamblearias, ser parte activa en la vida sindical de nuestros tajos, consumir responsablemente y tener siempre presente una visi贸n global del mundo.

 

Los cambios no se producen de hoy a ma帽ana. Vamos despertando poco a poco de la fantas铆a que nos vende el sistema desde su educaci贸n y sus medios de comunicaci贸n. Vamos
aprendiendo poco a poco a compartir,
a
trabajar en grupo, a aceptar las decisiones
conjuntas
y a encontrar la felicidad en lo importante en lugar de en lo material. A
buscar
lo positivo dentro un
mundo negativo.

 

Parece que la naturaleza nos
habla y nos obliga a cambiar
nuestro mundo. O de lo
contrario
lo cambiar谩 ella y ser谩 m谩s traum谩tico. Planteemos un mundo sin fronteras,
donde cada persona aportar谩 su trabajo
seg煤n
sus posibilidades y recoger谩 seg煤n
sus
necesidades, siendo valorados de igual
forma,
independientemente de lo que cada
uno
aporte y lo que piense, tomando nues
tras propias decisiones en todos los
谩mbitos de nuestra vida:
laboral, educacional, sanitario, fiscal, social y personal. Otro mundo es
m谩s que posible, es obligatorio.

 

[Art铆culo publicado originalmente
en el peri贸dico  CNT # 425, Valladolid, octubre-diciembre 2020. N煤mero completo
accesible en https://www.cnt.es/wp-content/uploads/2020/10/425-WEB-1.pdf.]

 

 




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com