March 12, 2021
De parte de La Haine
185 puntos de vista


La novedad por estas horas es la movilizaci贸n popular en Paraguay, uno de los territorios habitados con una poblaci贸n empobrecida, sea por la historia corta o la larga. Historia larga remite a la guerra de la triple alianza, desatada por la entente entre Uruguay, Brasil y Argentina entre 1864 y 1871, contra el intento m谩s interesante de desarrollo aut贸nomo en el marco de la lucha contra la 鈥渃olonialidad鈥 de entonces.

La independencia y autonom铆a como proyecto, m谩s all谩 de su posibilidad de materializaci贸n, devino en subordinaci贸n y condicionamiento cultural de la poblaci贸n asentada en territorio de los guaran铆es al orden capitalista. Pero tambi茅n debe sumarse a ese registro la guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay, que data de 1932-35. Son casi 70 a帽os (1864 a 1935) marcados a fuego por dos guerras devastadoras en t茅rminos de vidas y condicionante de las formas de organizaci贸n econ贸mica, social y pol铆tica.

M谩s grave a煤n, cuando en la historia corta, no tan corta, tenemos la dominaci贸n de la dictadura de Stroessner entre 1954 y 1989, la que se proyecta en el presente gobierno constitucional del Paraguay. Este presente est谩 asociado al 鈥済olpe parlamentario鈥 en junio del 2012 al gobierno de Fernando Lugo (2008 a 2012). El principal objetivo del golpe fue restablecer el poder olig谩rquico en el gobierno del Estado nacional, y as铆 despejar los obst谩culos de un gobierno cr铆tico a las pol铆ticas hegem贸nicas.

El gobierno Lugo concentr贸 a帽os de protestas y organizaci贸n popular, que con sus luchas habilit贸 la posibilidad de un gobierno que gener贸 expectativas en todo el Cono Sur de la regi贸n. Ese intento por articular un proyecto alternativo encontr贸 la respuesta del poder local, mundialmente articulado, para restablecer el orden. Esas fuerzas que dieron sustento a ese breve interregno de b煤squeda de alternativa es lo que hoy se manifiesta en las calles, sin un eje articulador de proyecto socioecon贸mico para el futuro cercano y m谩s all谩. Se trata de un abigarrado movimiento sociopol铆tico con fuerte ra铆z en la tradici贸n cultural de esa historia larga comentada.

Paraguay importa por su car谩cter de pa铆s empobrecido por su 茅lite y sus vecinos y aquellas confrontaciones de la historia que deben ser cerradas sobre la base de un proyecto compartido y com煤n que recoja la tradici贸n originaria y la emancipadora contra el colonialismo y el imperialismo. Es m谩s, la provincia argentina vecina al Paraguay, Formosa, tambi茅n se encuentra en estas horas movilizada y en protesta contra el orden econ贸mico y pol铆tico. En la provincia argentina existe menos articulaci贸n popular alternativa que en Paraguay, y por eso es la oposici贸n macrista, la que intenta, oportunismo mediante, disputar la representaci贸n de la protesta para recuperar esferas de gobierno. No lo logra porque la complicidad pol铆tica asocia a gobernadores radicales y peronistas en todo tiempo constitucional, siendo alternadamente oposici贸n u oficialismo.

En Formosa u otras provincias argentinas, como en Paraguay se juegan dos planos de la discusi贸n. Uno remite a la ofensiva pol铆tica de las 鈥渄erechas鈥 y sus dependencias de la estrategia intervencionista, ejemplificada en todos los 鈥済olpes鈥, de viejo o nuevo tipo, financiados y pensados desde la pol铆tica exterior de EEUU. Otro nos lleva a la estructura econ贸mico social asentada en un patr贸n primario exportador subordinado al agronegocio dominado por las transaccionales de la alimentaci贸n y la biotecnolog铆a, que se complementa con negocios ilegales.

No solo es Paraguay, ya que, con su especificidad, Hait铆 experimenta una nueva ola de protestas y demandas contra las nuevas formas del autoritarismo de facto. Es algo que hoy se manifiesta en la extensi贸n temporal autodefinida del gobierno, m谩s all谩 de cualquier legalidad y sostenido por la represi贸n. La violencia represiva es lo com煤n a considerar ante los levantamientos que pongan en discusi贸n el futuro del orden social, sea en Paraguay, Argentina, Hait铆 o en cualquiera de los territorios de Nuestram茅rica. Recientemente, las protestas en Chile desafiaron el orden constitucional, legado de la sangrienta dictadura que plant贸 el tiempo originario de eso que ahora llamamos 鈥渘eoliberalismo鈥 en todo el planeta y que a煤n en crisis contin煤a dando letra del rumbo a seguir, con liberalizaciones diversas y ajustes que golpean a los sectores de menores ingresos.

La b煤squeda no es nueva y como sostenemos, tiene historia larga y corta. A lo lejos reaparece cada tanto el proyecto de la 鈥減atria grande鈥, derrotado a manos de burgues铆as locales que privilegiaron sus negocios asociados al capital externo y al imperialismo emergente a fines del Siglo XIX. M谩s cerca y a comienzos de este Siglo XXI el objetivo retom贸 en fuerzas sociales y pol铆ticas que imaginaron un nuevo tiempo para un proyecto emancipador de car谩cter regional. Ese imaginario fue golpeado por los golpes de Honduras, Paraguay, Brasil o Bolivia, pero tambi茅n por cambios devenidos en las urnas, los que se manifestaron en Argentina (2015) y luego Brasil (2018), incluso ahora, contradictoriamente, en Bolivia (2021).

En las elecciones sub-nacionales recientes, la 鈥渄erecha鈥 boliviana mostr贸 su capacidad de consenso electoral m谩s all谩 del fracaso del golpe y el consenso para el retorno del MAS al gobierno del pa铆s andino. En el medio de este relato largo o corto aparece la demanda por el socialismo, inaugural en el pensamiento y acci贸n del amauta Jos茅 Carlos Mari谩tegui y muchos otros en los 20/30 del Siglo XX y materializadas con la revoluci贸n cubana a mediados del XX, la que sostiene el proyecto estrat茅gico pese a las dificultades del bloqueo y las sanciones del poder mundial, especialmente desde EEUU.

Entre el proyecto de la patria grande o la aspiraci贸n socialista cubana se puede resolver un imaginario de horizonte concreto para el presente y futuro de la regi贸n latinoamericana y caribe帽a. M谩s all谩 de los l铆mites de los diversos procesos nacionales en la regi贸n, ellos inspiran expectativas esperanzadas para recomponer un proyecto viable de transformaciones del orden econ贸mico y social para el 鈥渧ivir bien鈥 o el 鈥渂uen vivir鈥 al que nos convocan las constituciones boliviana y ecuatoriana, de reciente factura y que pueden alumbrar un camino en el marco de la oscuridad de la convergencia de la crisis sanitaria y econ贸mica en curso.

La Haine




Fuente: Lahaine.org