May 3, 2021
De parte de Asociacion Germinal
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EN LA UNIVERSIDAD ESTÁN HOY LOS PERROS GUARDIANES DEL PENSAMIENTO

Alejo Schapire. Periodista y escritor

“En nombre del antiimperialismo, cierta izquierda pacta con las teocracias”, dice el autor de “La traición progresista”, un libro documentado y muy crítico con unos grupos a los que acusa de ser la nueva Inquisición.

Alejo Schapire nació en Buenos Aires pero vive desde hace un cuarto de siglo en París, donde trabaja en la radio pública. Especialista en temas culturales y política internacional, ha publicado “La traición progresista”(Ed, Península), un durísimo alegato sobre el rumbo que ha tomado una izquierda que ha dejado  de lado su universalismo para hacerse identitaria, y a la clase trabajadora para defender a ciertas minorías. Y que, a su juicio, se ha convertido en una nueva Inquisición.

-Vamos a situarnos. ¿Usted se considera de izquierdas?

-Me lo he considerado mucho tiempo y me sigo considerando así en lo relativo a los valores y las conquistas sociales. Pero hoy me abstengo porque no me reconozco en muchos valores de la izquierda que manda. Siento que esa familia política me ha dejado huérfano aunque, desde luego, no soy conservador ni reaccionario.

-¿Cuándo y por qué comienza el desengaño?

-Fue cuando trabajaba para “Página 12”, el diario de la “inteligentsia” de la izquierda argentina.  El periódico rechazó publicarme un texto sobre la explosión del antisemitismo en París porque coincidía con la segunda intifada. Me di cuenta entonces de que cierta izquierda elegía cerrar los ojos, una izquierda identitaria que ha dejado su lucha universalista en defensa de los trabajadores para ocuparse de las minorías étnicas. Y que en nombre del antiimperialismo pacta con teocracias.

-Pero la defensa de los intereses de las minorías es un objetivo muy justo.

-Por supuesto. El problema es que esa defensa se hace de manera que cada persona es identificada en una jerarquía de víctimas. Se supone que alguien, por el color de la piel o su orientación sexual, tiene un pensamiento y así se le niega su individualidad.

Promover la censura

¿Y eso que consecuencias tiene?

El nuevo antirracismo es una nueva forma de racismo y se tribaliza la sociedad. Hoy la izquierda está obsesionada por la diversidad, pero solo en apariencia. Fíjese en lo que pasa en cuanto a la lucha contra los micromachismos: que quienes la sostienen no dicen nada contra la imposición del velo. Saltan a la menor sospecha de racismo y sexismo, pero se alían con regímenes que matan a homosexuales y lapidan a mujeres.

-Usted acusa a cierta izquierda de ser la nueva Inquisición. Suena muy fuerte.

-Al caer el Muro, la izquierda abandona las fábricas como campo de acción y se va a las universidades. El cambio de conducta llega con lo que sucede a cuenta de la publicación de los “Versos satánicos” y la fatua contra Rushdie La izquierda, literalmente, se parte en dos. Hitchens es el primero que denuncia esa traición. Porque hay una izquierda que dice que no se puede ofender a su proletariado de sustitución, que son los musulmanes. Pero ya habían sucedido cosas graves antes.

-¿Cuáles?

-Foucault dio el visto bueno a la revolución islámica. De ahí se traslada la batalla al campo cultural y ese paternalismo se extiende a todas las minorías. Vivimos una auténtica cultura de la cancelación: no hay que ofender a nadie. La izquierda pasó de la blasfemia, de burlarse de la mojigatería, a ser la primera promotora de la censura.

-¿Esa renuncia a defender los intereses de la clase obrera en beneficio de algunas minorías puede explicar por qué ja extrema derecha gana votos sobre todo en zonas de renta baja?

-En Francia, en 1945, el 25% votaba al PCF. Hoy un porcentaje similar vota al Frente Nacional. Los obreros han abandonado al PCF porque la izquierda ya no surge de las fábricas y el campo. Y en España, ¿qué saben los líderes de Podemos de trabajar en una fábrica? Usan un lenguaje inaudible para la clase obrera. Luego llega alguien como Trump, que dice lo que la corrección política prohíbe, y se lleva los votos.

-Acaba de hablar de lenguaje, asunto al que dedica buena parte de su libro.

-Porque hay una izquierda más `preocupada por el llamado lenguaje inclusivo que por recuperar los empleos industriales que se han ido al extranjero.

-El lenguaje se está llenando de imposiciones y de vetos.

-Es que el lenguaje inclusivo nunca ha incluido a nadie ni garantiza una mayor inclusión. En Venezuela, donde su Constitución está llena de duplicaciones de género, no hay aborto legal, ni matrimonio homosexual. Es una estrategia para mostrarse públicamente virtuoso. Que no funcione, que sea un caos fonético y tenga repercusiones negativas no importa. Es una forma de intimidación para el uso de un neolenguaje.

-¿Hay una correlación negativa entre lenguaje inclusivo y derechos de las mujeres? Usted lo apunta en su libro.

-¿En qué países tienen las mujeres más derechos? En esos países capitalistas que ellos aborrecen. Si soy homosexual palestino, estaré mejor en Tel Aviv que en la franja de Gaza. Si soy mujer y quiero abortar, será mejor vivir en Washington que en Caracas. Son una religión y como tal nunca pasan la prueba de la realidad. Nunca rinden cuentas.

-¿A qué nos lleva ese revisionismo del pasado juzgado con los valores de hoy?

-Todo esto surge en los campus más elitistas de EEUU. Allí el mantra es que todos los males del mundo son culpa de los blancos heterosexuales. ¿Limpiar el pasado? Claro, Poco importa el contexto histórico. Jo importante es medirlo todo con el patrón del presente. Platón y Shakespeare deben ser equilibrados en los planes de estudio y serán relegados por el último poeta oprimido.

-Tampoco se separa obra de autor. Y si el autor tuvo comportamientos incorrectos su obra se persigue. ¿Por qué no somos capaces de diferenciar ambas cosas?

-Todas las grandes aportaciones de personas problemáticas deben ser purgadas, en efecto. Decimos a la gente: ”Usted no está preparado para leer o escuchar lo que escribió alguien que tenía esclavos”. Ese es el lenguaje de la Inquisición. La pelea ahora tan notable entre “trans” y feministas radicales muestra cómo siempre se purga a quien no es puro del todo. Hoy todo el mundo es “facha”. Pero cuando dan una paliza a un judío, se estrechan las condiciones de manera que salvo que el agresor vaya recitando “Mi lucha” de memoria no se considera un acto de racismo.

-¿Se ha acabado el debate en la Universidad, que se supone que es la esencia de la institución?

-Los primeros en vivir en ese ambiente en que se protege de la diversidad de ideas ya están llegando al mercado laboral y la política y han comenzado a ejercer la misma cancelación que han visto en las aulas. Por eso hay tanta gente que teme expresarse, porque sabe que está en juego el futuro de su carrera.

-¿Qué se puede hacer con los jóvenes?

-A los chicos hay que enseñarles a ir por la ruta, no fijarles la ruta. La gente cada vez más está menos preparada para confrontar con ideas contrarias a las suyas, No hay debate, solo insultos.

Militancia académica

-Las redes sociales no ayudan en eso.

-Los algoritmos premian los discursos más extremistas. Twitter es el cementerio de los matices. Y esta izquierda identitaria de la que estamos hablando tiene su contraparte, que es la derecha igualmente identitaria. Ahora la gran división es polo populista versus polo liberal. En Francia, un elector ha pasado con facilidad del Frente Nacional a la Francia Insumisa y al revés. Muchas cosas de sus programas eran intercambiables.

-También denuncia que en la Universidad se hace más militancia que investigación.

-Se ha generalizado la figura del investigador militante. Por encima de la verdad prevalece la intención de buscar el bien. Por eso tenemos un problema  importante con lo que se produce en las universidades, donde hoy están los perros guardianes del pensamiento. –Hay en ese ámbito una gran infantilización, y eso pone en tela de juicio la producción académica, que es la base del diseño de las políticas públicas.

-Usted denuncia los ataques contra judíos en Francia y dice que la situación solo es comparable a la de los años treinta. ¿Tan grave es lo que sucede?

-Lo dicen las cifras:  los judíos son el 1% de la población de Francia y reciben casi la mitad de los ataques racistas. Desde la Segunda Guerra Mundial, no se mataba a judíos en la calle por el hecho de serlo. El nivel de emigración a Israel es de récord. Y muchas familias sacan a sus hijos de la escuela pública porque los maestros tienen dificultades para explicar el Holocausto, dado que cuando lo hacen siempre hay alguien que grita: “¡Palestina!”.

-¿Quién enarbola ahora los valores tradicionales de la izquierda?

-Relacionándolo con esto que acabo de comentar, los partidos de izquierda fueron la opción tradicional del voto judío. Ya no es así en Europa y cada vez menos en EEUU. Esa orfandad es reveladora de lo que sucede al votante tradicional, que no se reconoce en esta izquierda identitaria. Pe5ro, al tiempo, muchos de sus valores han ganado porque son llos que sustentan el Estado Social, se han convertido en una obviedad y figuran también en el programa de otros partidos.

-¿Y a dónde se va el voto?

-Lo que importa a la gente es conservar su empleo, sentirse seguro en la calle… y no le apetece oír hablar todo el rato de “racializar” o duplicar el género. Algunos, preocupados por el empleo, pueden votar a la extrema derecha. Otros, a la izquierda identitaria; otros serán abstencionistas. _Como usted sabe, en Francia habrá elecciones presidenciales el año próximo. Todas las encuestas coinciden en que los candidatos que pasarán a la segunda vuelta serán Macron y Le Pen. No habrá nadie de izquierdas en esa pugna. _Debería hacerles pensar.

-¿Es consciente de que lo van a crucificar por este libro?

-¿Lo dice porque soy judío?(se ríe). Lo pensé mientras escribía… Pero es importante no ser cómplice del derrape de la izquierda. Hay mucha gente como yo, que se siente huérfana, que cree que el partido los dejó a un lado. No me arrojo en los brazos de la derecha. Aunque encontrará en mi libro argumentos para critiucar a la izquierda. Pero ese no es mi problema.

Picado por Donald Ramsfield 2-5-2021

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Fuente: Asociaciongerminal.org