November 9, 2020
De parte de La Haine
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09/11/2020 :: Madrid
x Sof铆a P茅rez Mendoza
Las despensas vecinales que emergieron con la primera ola se manifestar谩n la pr贸xima semana para denunciar la falta de ayuda del Ayuntamiento de Madrid.

La mitad de las despensas vecinales que emergieron con la primera ola han echado el cierre por falta de donaciones y de voluntarios, seg煤n datos de las asociaciones vecinales, y las que siguen operando se manifestar谩n la pr贸xima semana para denunciar la falta de ayuda del Ayuntamiento de Madrid.

La solidaridad vecinal que sostuvo a miles de familias en la primera embestida de la crisis econ贸mica causada por el coronavirus ya no puede empujarlas en esta segunda ola. Casi la mitad de las despensas autogestionadas por los vecinos que abrieron en la capital en la primavera han echado el cierre por falta de donaciones y de voluntarios, seg煤n datos de la Federaci贸n Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid, actualizados a mediados de octubre. De las 57 que operaban en mayo, quedan 31 que han tenido que acotar su actividad a las familias en situaci贸n m谩s desesperada y lidian cada semana con largas listas de espera.

El verano ha dado un peque帽o respiro por el trabajo estacional, pero los voluntarios advierten de que la llegada del oto帽o y los temores resurgidos con la segunda ola colocan de nuevo a muchos vecinos que viven de la econom铆a sumergida, de cuidados en muchos casos, en las colas del hambre. C谩ritas Madrid tambi茅n avisa de un aumento de demandantes en octubre.

“En los barrios vuelve a haber una situaci贸n muy jodida de hambre. No es f谩cil mantener el pulso. O se termina el dinero o se termina la gente”, aseguran desde la asociaci贸n de vecinos de Cuatro Caminos Tetu谩n, que gestiona la despensa de Bellas Vistas. El banco de alimentos atiende 煤nicamente a 50 familias de las 366 que recog铆an cestas de comida antes del verano.

Entonces, la Junta de Distrito se comprometi贸 por escrito a dar una respuesta a estos centenares de personas. Pero en estos meses, confirman en la asociaci贸n de vecinos, nadie les ha llamado. “Cuando petamos, porque no pod铆amos llegar a toda la gente que ven铆a, enviamos al Ayuntamiento una relaci贸n de nombres y tel茅fonos pero no se han puesto en contacto y ahora nos dicen que las familias son las que tienen que llamar”, relata uno de los voluntarios.

La queja es transversal en las pocas despensas que siguen funcionando. La red de cuidados de Carabanchel se manifest贸 el jueves para denunciar que ocho meses despu茅s del estallido del coronavirus 400 personas siguen sin ser atendidas por los servicios sociales municipales. “Ayuntamiento, tu pasividad es su hambre”, dec铆an los carteles de los vecinos que bajo la lluvia hicieron una pila de cestas como las que entregan cada semana a los usuarios.

La pr贸xima semana habr谩 una concentraci贸n conjunta de las organizaciones sociales madrile帽as frente a la sede del 谩rea de Familias, Igualdad y Bienestar Social, dirigida por Pepe Aniorte, de Ciudadanos. La convocatoria, el s谩bado 14 de noviembre, pide llevar platos vac铆os como s铆mbolo de que “Madrid pasa hambre”. “La respuesta a la emergencia alimentaria es una promesa que sigue sin materializarse, donde no existe ninguna apuesta institucional en la lucha por la erradicaci贸n de la pobreza, y de una Comunidad de Madrid que sigue agudizando la desigualdad social”, dicen los convocantes.

El Ayuntamiento prev茅 “un aumento de presi贸n” en servicios sociales

El Ayuntamiento de Madrid cuenta con que habr谩 “un aumento de presi贸n” en la atenci贸n social ” a lo largo de las pr贸ximas semanas” pero niega que los servicios est茅n desbordados. Los 煤ltimos datos de personas atendidas por la instituci贸n son del 31 de agosto: 220.000. “La situaci贸n est谩 controlada. Las citas no se dan de un d铆a para otro pero s铆 con relativa fluidez”, afirma un portavoz del 谩rea que dirige Aniorte, que ha incorporado un refuerzo de plantilla de 264 personas para descongestionar el embudo de peticiones.

La “tarjeta familias”, medida estrella del Ayuntamiento para desestigmatizar a las personas en situaci贸n de vulnerabilidad, lleva meses de retraso. Su puesta en marcha se anunci贸 en septiembre. Hubo foto de la c煤pula del Gobierno con el nuevo carn茅, pero dos meses despu茅s no ha llegado a las familias y tampoco hay plazo previsto. El concejal responsable asegur贸 en el 煤ltimo Pleno que ya se hab铆an tramitado 1.300 solicitudes.

En los bancos de alimentos tienen otra percepci贸n de la realidad. “驴C贸mo es posible que el Ayuntamiento no se haya organizado si nosotros estamos haciendo lo que hacemos con 20 o 30 personas?”, se pregunta Aurora, de la despensa solidaria de Malasa帽a, donde 100 familias cada dos semanas van a recoger una cesta de alimentos y productos de higiene b谩sica. En la primavera atend铆an a 300. “A la gente le podemos ayudar a quitar el hambre, pero no cubrimos ni de co帽a sus necesidades. Estamos resolviendo solo el problema m谩s acuciante, que es que haya un plato de comida sobre la mesa”, manifiesta Ana del Rinc贸n, de la asociaci贸n vecinal AVA de Aluche.

La red de cuidados montada en este barrio, de las m谩s grandes de la capital, ayuda a 1.000 familias. Su organizaci贸n, tras ocho meses de trabajo intenso, est谩 muy profesionalizada. Tienen un cami贸n cedido, un portapal茅s y 100 voluntarios divididos en 14 grupos de trabajo que funcionan de manera horizontal. Manejan unas 40 toneladas de alimentos al mes, explica Del Rinc贸n . “Nosotros no queremos hacer esto y pedimos a las instituciones que se ocupen. En la emergencia m谩s fuerte estuvimos ah铆. Ten铆a sentido. Ahora que han pasado ocho meses, la gente se est谩 pegando palizas y poniendo en riesgo su salud. Viene el fr铆o y sobrevivir no es solo comer, es la calefacci贸n, es seguir pagando el alquiler…”, a帽ade.

Ninguno de los voluntarios imaginaron que una labor solidaria de emergencia fuera a mantenerse tant铆simos meses. Ni tampoco que las estrecheces de las despensas les obligaran a seleccionar a las familias y poner a otras en lista de espera. “Si vienen personas cuya situaci贸n es muy urgente, damos un paquete de emergencia y valoramos. Es muy duro todo ese proceso, a veces lo ves como si fuera una pel铆cula, desde fuera”, confiesa Aurora. “Recuerdo un d铆a muy muy dif铆cil, que llegu茅 a casa y me puse a llorar porque vino una persona pidiendo que le guard谩ramos las maletas. Le hab铆an echado de la habitaci贸n alquilada”, relata.

“En mi vida pens茅 que esto podr铆a ocurrir. Somos una asociaci贸n de vecinos que en la crisis de 2008 dimos soporte a 28 familias. 28… lo pienso ahora que somos 1.000”, indica Del Barrio, cuya previsi贸n es resistir con la despensa al menos hasta mayo. La asociaci贸n ahora est谩 embarcada en un proceso de recolecci贸n de ordenadores y cables para donarlos a los alumnos y alumnas que no tienen recursos para tele-estudiar en casa.

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Fuente: Madrid.lahaine.org