July 5, 2022
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
210 puntos de vista

El desmesurado despliegue de “seguridad” (seguridad ¿para quién?) de estos días ante la Cumbre de la OTAN se vio burlada por la inocente acción directa de un grupo de activistas con babi para recordar en la Escuela de Guerra que los Ejércitos sirven para eso: para enseñar a combatir la paz

Josemi Lorenzo Arribas

Salvia García Álvarez

Enrique Quintanilla Alboreca

Mar R. Gimena

Jaime S. Barajas

Edith Pérez Alonso

@lapepitadsandia

Desarma Madrid / Plataforma por la Desobediencia Civil

Estos días Madrid se ha convertido en una ciudad sitiada en que toda persona que portara una mochila era considerada sospechosa y susceptible de ser identificada por la Policía, registradas sus pertenencias y, siempre al arbitrio de esta autoridad, cacheada. El objetivo de estas (des)medidas de seguridad fue impedir que las delegaciones de la OTAN supieran que su presencia era contestada por una importante parte de la sociedad. La prensa, con muy pocas excepciones, como la de este diario (y sorprendentemente la caverna mediática) se ha encargado de silenciar y no cubrir las muchas convocatorias de protesta. Por fin ha terminado la Cumbre de la OTAN, dejaremos de oír noticias de los grandes logros que nos traerá, de la seguridad mundial, de las visitas de las consortes a palacios y museos, de sus comidas y cenas que pagamos nosotras, de reuniones vacías, de intenciones grandilocuentes que no van a cumplir… y de otras amenazas-promesa que, sin duda, intentarán ejecutar.

Invaden nuestras calles, parques y museos, nuestro cielo, nuestra vida. Nos conminan a volvernos a encerrar en nuestras casas y suspenden derechos fundamentales para disponer a sus anchas del espacio público. Nos meten miedo con un “ellos” inhumano que amenaza a un “nosotros” civilizado para después vender su seguridad, seguridad para la que es imprescindible el aumento de la militarización social, del control y del dinero destinado al ejército y las armas. Vienen a contarnos sus fáciles soluciones a los conflictos y problemas que todas las sociedades experimentan. Mientras, acusan de ingenuas a las personas que defienden la equidad y la justicia como la mejor forma de garantizar la paz, intentan seducir a la población con discursos infantilizadores que parecen sacados de una mala película en la que los buenos ganan siempre con mucha violencia y el armamento más moderno.

La Escuela de Guerra del Ejército de Tierra

El Gobierno de España está fracturado ante el entusiasmo atlantista del PSOE y la incomodidad de Unidas Podemos (Izquierda Unida se opone a la OTAN y lo recuerda, y Podemos se limita a un papel tibio y vergonzante de baja intensidad, porque no se sabe qué opina), pero ha decidido que la élite que prepara las guerras futuras no ha de ser interpelada por la población, y prefirió, en connivencia con las autoridades autonómica y municipal madrileñas, alterar la vida cotidiana de la ciudadanía con tal de que estos canallas pudieran campar a sus anchas: recomendación de no trabajar presencialmente (eso que cuesta tanto conseguir en tiempo ordinario en tantos sitios), autobuses gratuitos, limitaciones de movilidad, militarización de Metro y Cercanías Renfe, controles policiales ubicuos y arbitrarios, estaciones de Metro y líneas de autobús cerradas, áreas blindadas para que los eructos de los responsables de la guerra y sus consortes después de las comilonas y copas por el negocio armamentístico asegurado resuenen entre los lienzos de la historia del Arte, clásicos o contemporáneos. La Cultura como escenario y tramoya de los poderosos. Por fin le han encontrado una utilidad.

En este contexto, Desarma Madrid, que siempre “recibe” a los Señores de la Guerra cuando vienen a la ciudad a mostrar armamento y compravenderlo, decidió dar su peculiar “malvenida” a las huestes de la OTAN en una instalación militar: la Escuela de Guerra del Ejército de Tierra.

La mera existencia de un centro que se llame así es una buena noticia, porque lo explica todo frente al manoseo y abuso que el militarismo hace de la palabra paz, como ya explicamos. Depende del ministerio de Defensa, antes llamado de la Guerra, con propiedad. Al ministerio le cambió el nombre Francisco Franco (ministerio de Defensa Nacional), un especialista en “defender” la legalidad, como todo el mundo sabe, regalándole después un ministerio a cada Ejército. A la democracia le gustó, y mantuvo la propagandística denominación inicial que eligió el dictador. Pero el nombre de esta “escuela” no es una herencia decimonónica, como lo fue el ministerio de la Guerra. Se creó por Orden Ministerial en el año 2000, y rebautizó de este modo, el anterior de Escuela de Estado Mayor. La Escuela de Guerra no es un oxímoron, desgraciadamente. Los ejércitos enseñan y educan para hacer la guerra.

El comando Babi

Como informó este diario, veintiocho personas de edades diversas, de mayoría de edad recién estrenada a jubiladas, enfundadas en babis escolares, decidieron alertar contra los peligros de la militarización que ha supuesto esta Cumbre de la OTAN redecorando con pintura al agua varios metros de muro de dicha “Escuela”. La acción se realizó el 28 de junio, cuando llegaban las primeras comitivas criminales, para rebautizar el centro de “Escuela de Guerra del Ejército” a “Escuela de Paz”, y el color dio vida a diversos mensajes. Consignas como OTAN NO, logos antimilitaristas, feministas, ecologistas… nacieron en la fachada de ladrillo. Un tanto desmañados, sin uniformidad (eso que tanto gusta a los Ejércitos), los letreros de colorines comenzaban a transformar la severidad arquitectónica del muro en la frescura de las paredes de una escuela de verdad. Desapareció “Guerra” y “del Ejército” del cartel anunciador para trocarse en Paz: Escuela de Paz.

“Los alumnos” (como los atónitos policías de la Comisaría del distrito de Arganzuela llamaron a los que a ella llegaron en masa para ser identificados) cantaron canciones en corro y pintaron el muro. Simbólicamente cancelaron la verja que da acceso a los vehículos. La Policía Militar, ante la increíble amenaza que suponía la presencia de babis y pinceles, llamó a la Policía, a la que pacientemente esperó el divertido alumnado, pues tardó mucho en llegar, según testimonios de fuentes fiables. La única queja del comando Babi fue que esa mañana se quedaron sin recreo. Las comisarías madrileñas tenían mucho trabajo, ninguna quería acoger a este claustro discente, y cerca de cincuenta policías nacionales de variadas fraternidades (de número, UIP, secretas, funcionariales) tuvieron que emplear su tiempo, pagado por toda la población, en protegerla de la terrible amenaza que suponía esta estrambótica presencia.

Protesta
Alumnado protestando en la Escuela de Guerra del Ejército de Tierra por la presencia de la OTAN en Madrid (Desarma Madrid)

El comando Babi, destacada sección de las activistas de Desarma Madrid, no tiene que reivindicar esta acción en primicia porque ya lo hizo presencialmente. Es lo que tiene la Desobediencia Civil: da la cara. Lo contrario a los acorazados Señores de la Guerra, ocultados a la población y mantenidos en secreto.

Se especula con que entre el alumnado de Desarma Madrid, desobediente pero muy organizado, había escolares de AA.MOC (Alternativa Antimilitarista. Movimiento de Objeción de Conciencia) de varias partes del estado español, Ecologistas en Acción, Plataforma por la Desobediencia Civil, BDS-Madrid, Yayoflautas Madrid, Mujeres de Negro contra la Guerra Madrid, Fridays for Future, Alternativas Noviolentas, CGT-Zona Sur, Extinction Rebellion, Caravana Abriendo Fronteras, La Enre, Ateneo Libertario de Carabanchel, y otras personas a título individual.

Las del babi no se explican cómo ese día hubo clase, a pesar de los miles de policías desplegados en la ciudad, los servicios de información trabajando a pleno rendimiento semanas antes, los controles de movilidad, las identificaciones selectivas… Su actividad mañanera y su denodada aplicación fue reconocida por las autoridades policiales con un Diploma entregado a la salida de la comisaría. Gracias.

Reidentificaciones: un episodio de hostigamiento policial

Al poco de salir de comisaría, después de varias horas de estancia, cuando algunas activistas ya de paisano (sin babi) marchaban tranquilamente para su casa, fueron seguidas por la Policía para proceder nuevamente a aquello que ya habían hecho escaso tiempo antes: identificarlas, a sabiendas de que no portaban DNI, sino tan solo el citado diploma. Dichas activistas fueron tratadas con desprecio, alguna sometida a un cacheo violento, y amenazadas con absurdas cuestiones al portar las mismas pancartas, guardadas en una bolsa, que escasas tres horas antes les habían dejado sacar de comisaría.

Aprendimos las alumnas, blancas todas, lo que otras conciudadanas racializadas sufren todos los días, sometidas a acoso continuo por el simple color de piel, estilo de peinado, forma de vestir o lo que decidan los de turno. Otra lección, pues, en este aprovechado día de escuela.

Antes de que llegaran

Más allá de esto, Desarma Madrid ha realizado una intensa actividad para denunciar la indignidad de esta Cumbre, organizándose junto a otros colectivos. En el marco de la Asamblea Popular contra la Guerra convocó una manifestación el 3 de abril contra la guerra en Ucrania, para dar una respuesta clara tanto a su invasión por Rusia como a las políticas de la OTAN, de la UE y de nuestro gobierno de enviar armas y subir el gasto militar. El 21 de junio realizó un acto en el Teatro del Barrio bajo el título “Vuestras guerras no las pagamos” con una mesa en la que participaron Yago Álvarez, Irene Zugasti, Josefina L. Martínez, Almudena Izquierdo y Carlos Vila, moderada por Enrique Quintanilla.

Vinculada a esta actividad, participó en la denuncia que se hizo directamente en la Junta de Accionistas de Indra que se celebró el 23 de junio en Madrid bajo el lema “Desarmando Indra”, y así denunciar sus vínculos con el negocio de las armas y la militarización de fronteras.

En las vísperas de la luctuosa visita de los jerarcas de la guerra a Madrid (solo faltó Putin, entre los grandes) Desarma Madrid organizó desde la Plataforma Estatal por la Paz OTAN NO la Cumbre por la Paz que se realizó en Madrid los días 24 y 25 de junio, parte de cuyos contenidos próximamente se podrán escuchar en esta página web. El vestíbulo del auditorio Marcelino Camacho, que acogió la Cumbre, se decoró con los pósteres de una exposición que llevaba el título: “Para la guerra nada, para la vida todo”.

Finalmente, participó en dos de las plataformas que convocaron la concurrida manifestación del día 26, y que reunió a unas 20.000 personas bajo los lemas: “No a la OTAN”, “No a las Guerras”, “Por la paz”, y las reivindicaciones: “Bases Fuera“ y “No a los presupuestos militaristas. Vuestras guerras No las pagamos”.

Más acciones directas en protesta por la presencia de los Señores de la Guerra

Nuevas acciones de desobediencia civil realizaron colectivos como Extinction Rebellion y Fridays for Future (sobria y soberbia acción) frente al Guernica de Picasso en el Museo Reina Sofía (27 de junio), y en la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores (28 de junio).

Desde aquí, nuestra felicitación y admiración.

Desarma Madrid continuará denunciando el militarismo, las guerras, vengan de donde vengan, las impulsen unos u otros, y apostando por la desmilitarización, física y simbólica, para alcanzar el deseo de tener un mundo en paz. Y seguirá utilizando pacíficamente la desobediencia civil para seguir reivindicando esta bella aspiración humana, poniendo la vida en el centro y disfrutando del proceso, por duro que sea.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/plane…




Fuente: Grupotortuga.com