November 15, 2020
De parte de El Libertario
319 puntos de vista


Juli谩n Vadillo

 

Uno de los pilares fundamentales
de cualquier investigaci贸n hist贸rica es ir a las fuentes directas del
acontecimiento. Y estas no solo se localizan en los archivos y la prensa, sino
que conocer el testimonio de sus protagonis-tas es fundamental para poder
ensamblar muchas piezas de ese puzzle que es la historia. Sin embargo, estas
memorias siempre hay que tomar-las con cautela, pues no dejan de ser las justificaciones
de cada personaje ante el acontecimiento. La visi贸n y la memoria personal de
cada uno no son la historia en s铆, sino un aspecto importante para ver el
mosaico com-pleto. La Revoluci贸n rusa fue rica en estas cuestiones y,
aprovechando el centenario del proceso hist贸rico, muchas de esas memorias se
han vuelto a publicar, algunas con interesantes estudios previos.

Si partimos de la idea inicial de
que la Revoluci贸n rusa es un proceso que hunde sus ra铆ces en el siglo XIX, es
importante valorar la visi贸n que  algunos
revolucionarios dieron de aquellos acontecimientos. Rescatar movimientos como
el nihilismo, el populismo u organizaciones como Narodna茂a Volia (La Voluntad
del Pueblo) se convierte en parada obliga-toria para ir viendo c贸mo se
configuran los bloques pol铆ticos y sociales a comienzos del siglo xx. No hemos
tenido la suerte de que obras como 驴Qu茅 hacer? de Nicolai Chernyshevsky
[6]o la rica obra de Alexander Herzen se reeditasen en el centenario de la
revoluci贸n. De Herzen contamos con algunas obras reeditadas m谩s recientemente
como Cr贸nica de un drama familiar [7] o Doctor Krupov [8] pero
poco m谩s.

 

Una de las memorias m谩s
interesantes que nos acercan a la historia de un grupo tan importante como
Narodna茂a Volia son las de Vera Figner: Rusia en las tinieblas. Memorias de
una nihilista
. Las memorias de Figner son un perfecto anticipo de lo que
supondr谩, posteriormente, la Revoluci贸n de 1905 y la de 1917, y sit煤an a la
perfecci贸n los antecedentes del proceso. Adem谩s, la figura de Figner se convirti贸
en todo un s铆mbolo para los revolucionarios rusos, ya que sobrevivi贸 a todas
las revoluciones y a la propia pol铆tica represiva posterior a la revoluci贸n
鈥攆alleci贸 por causas naturales en 1942 en Mosc煤 a los 89 a帽os de edad鈥. Se
vincul贸 a proyectos culturales como el Museo Kropotkin hasta su clausura en
1938, como ella misma explica:

芦Hoy, cuando las olas de la
Revoluci贸n han vuelto a su cauce, trato de ser 煤til en el dominio cultural.
Aparte de trabajos literarios y ayuda a las v铆ctimas de nuestra guerra civil,
act煤o desde hace varios a帽os como presidenta del Comit茅 Kropotkin, que, a pesar
de las desfavorables circunstancias, ha logrado fundar un bello Museo
Kropotkin. Al mismo tiempo me esfuerzo por apoyar y desarrollar
establecimientos de instrucci贸n y centros culturales en el campo. [9]

 

Las memorias de Figner 鈥攓ue
fueron traducidas al castellano en la d茅cada de 1930 por el polifac茅tico,
pol铆glota y anarquista Valeriano Orob贸n Fern谩ndez鈥, cuentan la historia de esta
interesante narodniki desde su nacimiento hasta inicios del siglo xx, dando
especial importancia a todo lo relacionado con la organizaci贸n Narodna茂a Volia
as铆 como al atentado que acab贸 con la vida del zar Alejandro II. A pesar de que
posteriormente Figner ingres贸 en el Partido de los Socialistas Revolucionarios,
su vinculaci贸n fue cada vez m谩s modesta, aunque siempre fue un referente para
los revolucionarios posteriores.

 

En la misma l铆nea, y siguiendo un
trazado cronol贸gico, habr铆a que des-tacar la obra de Boris S谩vinkov Memorias
de un terrorista
[10] donde cuenta de primera mano la estructuraci贸n y las
actividades de la Organizaci贸n de Combate del Partido Socialista Revolucionario
(PSR). Las memorias de S谩vinkov son importantes por varias razones. Por una
parte, como protagonista de los acontecimientos, teje toda la tela de ara帽a que
significaba la organizaci贸n revolucionaria durante las jornadas previas y
posteriores a la Revoluci贸n de 1905 y remarca su complejidad: el PSR ten铆a una
rama pol铆tica y una rama armada que se complementaban en su combate emprendido
contra el zarismo. Por otra parte, reconstruye la propia complejidad del
lenguaje: la palabra 鈥渢errorista鈥 no se entiende como algo peyorativo, sino
como una forma de plasmar la ideolog铆a. Adem谩s, el propio S谩vinkov nos lleva a
vuela pluma por un periodo complejo en que el combate frontal contra el zarismo
provocaba una reacci贸n de este; asimismo, el autor refleja la enorme debilidad
que en ocasiones ten铆a la Organizaci贸n de Combate, ya que los infiltrados
policiales hac铆an estragos en sus estructuras. Un elenco de nombres de primera
l铆nea como V铆ctor Chernov, Tatarov, Azev, etc., pululan por todo el libro.
Tambi茅n se describen las importantes acciones que acabaron con la vida de
alguno de los s铆mbolos m谩s importantes del zarismo, una contribuci贸n de sangre
de gente muy joven y con formaci贸n, lo que indicaba tambi茅n la composici贸n
social de estos grupos. Adem谩s, quien escribe las impresiones no era un
personaje cualquiera, pues S谩vinkov fue uno de los m谩s destacados socialistas
revolucionarios de primera hora, que con el paso del tiempo fue moderando su
pensamiento hasta acabar participando en el gobierno de Kerensky. Sin embargo,
no dej贸 nunca su faceta de conspirador, ya que se le considera implicado en el
atentado contra Lenin en 1918 al facilitar la pistola a Fanny Kaplan. Detenido
y juzgado por las autoridades comunistas, fue condenado a muerte, pero se le
conmut贸 la pena por todo lo que hab铆a representado en el pasado; en 1925 se
suicid贸 o fue arrojado por una de las ventanas de la Lubianka, sede de la
polic铆a pol铆tica. Lo cierto es que la importancia de S谩vinkov fue tal que
Albert Camus le dedic贸 una obra de teatro titulada Los justos. La obra de
S谩vinkov se conoci贸 en Espa帽a en 1931, cuando la editorial Cenit la public贸
gracias a la traducci贸n que realiz贸 el dirigente comunista y periodista Andr茅s
Nin.

 

Aunque estas memorias nos sirven
para situar el contexto previo, es interesante acercarnos a la producci贸n bibliogr谩fica
que dio la propia Revoluci贸n de 1917 de la mano de sus protagonistas o
espectadores. Muchos fueron los protagonistas que escribieron sobre el
acontecimiento, aunque destacaremos solo alguno de ellos, como Le贸n Trotsky,
quien combina en Historia de la Revoluci贸n rusa
[11] la historia y la visi贸n personal del protagonista
de un proceso. Esta obra ha conocido numerosas ediciones y, aunque concebida en
tres tomos, recientemente se ha podido resumir en uno. Es una de las historias
m谩s completas del acontecimiento y tiene la caracter铆stica de que Trotsky la
comenz贸 a redactar apenas unas semanas despu茅s de la Revoluci贸n de Octubre de
1917. En la obra de Trotsky se pueden distinguir dos partes diferenciadas. La
primera comprende hasta octubre de 1917, donde el autor que ha confraternizado
con la propia masa revolucionaria muestra una imagen del momento hist贸rico en
conexi贸n con los protagonistas an贸nimos de la revoluci贸n. Sin ir m谩s lejos,
Trotsky fue uno de los impulsores del primer soviet en San Petersburgo en las
jornadas de 1905, as铆 como uno de los posteriores dinamizadores de la misma
estructura en el Petrogrado de 1917 a su regreso del exilio. Trotsky se march贸
de Rusia siendo un marxista convencido, pero en la l铆nea de un menchevismo
revolucionario (mencheviques internacionalistas), y acab贸 uni茅ndose a las filas
bolcheviques que hab铆an adoptado gran parte del ideario que el propio Trotsky
ven铆a defendiendo en su periodo de exilio.

 

En la segunda parte de la obra,
Trotsky ofrece, tras la Revoluci贸n de Octubre de 1917, el relato del
gobernante, de quien se ha hecho con las estructuras del poder e intenta
justificar las acciones que se est谩n llevando a cabo. No fue una tarea f谩cil
para un Trotsky como Comisario de Asuntos Exteriores, que le toc贸 negociar y
firmar la Paz de Brest-Litovsk, que marc贸 el devenir de la divisi贸n entre la
izquierda revolucionaria; tampoco para el Trotsky creador del Ej茅rcito Rojo,
que tuvo que emprender la acciones militares contra los opositores al gobierno
sovi茅tico, pero tambi茅n contra aquellos que no aceptaron el modelo
revolucionario de los comunistas. La obra de Trotsky adquiere a煤n m谩s
importancia con el paso de los a帽os, cuando en su disputa por el control del
poder sale perdiendo frente a Stalin, lo que hizo que su historia de la
revoluci贸n fuese proscrita en el interior de la URSS.

 

Le贸n Trotsky a煤na en su obra la
faceta del historiador y la memoria del protagonista siguiendo una tradici贸n
muy desarrollada en el movimiento obrero, si bien su Historia de la
Revoluci贸n rusa
tiene mucho componente autobiogr谩fico. Algo que complet贸
posteriormente con sus memorias tituladas Mi vida [12] donde hace un
repaso m谩s general y no tan centrado en la Revoluci贸n de 1917 y sus
consecuencias. A pesar de ello, el principal seguidor del trotskismo a la
muerte del l铆der, Isaac Deutscher, dec铆a lo siguiente sobre la labor de Trotsky
como historiador:

芦No ser铆a del todo correcto decir
que, como historiador, Trotsky combin贸 el partidarismo extremo con la
objetividad rigurosa. No le hac铆a falta combinarlos: ambas cosas eran el calor
y la luz en su obra, y al igual que el calor y la luz estaban indisolublemente
ligados. 脡l se mof贸 de la 鈥榠mparcialidad鈥 y de la 鈥榡usticia conciliadora鈥 del
erudito que pretende subir a la muralla de una ciudad amenazada y hacerse o铆r
al mismo tiempo por 鈥榣os sitiadores y los sitiados鈥. [….] Para el buen
soldado nada es m谩s importante que obtener una visi贸n realista del 鈥榦tro lado
de la l铆nea鈥, una visi贸n exenta de optimismo infundado y de emoci贸n. Trotsky,
el comandante de la insurrecci贸n de octubre, actu贸 so
bre la base de este
principio; y Trotsky el historiador hace lo mismo. Logra en su imagen de la
revoluci贸n la unidad de los elementos objetivos y subjetivos. [13]

 

A pesar de todos los
inconvenientes, la visi贸n de Trotsky acerca de la Revoluci贸n rusa es parada
obligatoria para todos los estudios que se precien sobre el proceso.

 

Casi con el mismo nivel de datos,
pero m谩s cr铆tico con la actuaci贸n de los bolcheviques, situar铆amos la obra de
Nikolai Nikolaevich Sukhanov La revoluci贸n rusa (1917) [14] 鈥攏o ha
tenido reciente reedici贸n en espa帽ol y la que tenemos no es del todo fiable鈥.
Fue escrita en seis tomos por este revolucionario menchevique de la rama
internacionalista. Aunque Sukhanov fue cr铆tico con el r茅gimen comunista, no fue
hasta 1930 que se le detuvo por las cr铆ticas que profiri贸 contra la pol铆tica
agraria de Stalin, vi茅ndose inmerso en un juicio contra mencheviques que le
cost贸 el destierro, el exilio y la proscripci贸n de su obra. Fuera de Rusia tuvo
bastantes ediciones, si bien no es tan conocida como la anterior de Trotsky.

 

Un poco m谩s modesto, al ser un
an谩lisis m谩s pol铆tico que hist贸rico, fue el libro que public贸 otra protagonista
de los acontecimientos, aunque no estuviese en la misma Rusia. Nos referimos al
libro de Rosa Luxemburg La revoluci贸n rusa [15]. El libro, publicado a
t铆tulo p贸stumo en 1921, son unas interesantes reflexiones de la revolucionaria
alemana sobre el proceso ruso, fundamentalmente por dos cuestiones. La primera
es que est谩 escrito desde una perspectiva marxista, por lo que la cr铆tica se
ejerce desde la misma ideolog铆a que defend铆a a los triunfadores bolcheviques.
La segunda es que el texto es un claro ejemplo de las luchas que existir谩n en
el interior de la futura Komintern y los puntos centrales de la ruptura de las
distintas tendencias dentro del marxismo. No hay que olvidar que este texto lo
escribi贸 Rosa Luxemburg tras el tratado de Brest-Litovsk, que marc贸 a nivel
interior y exterior en Rusia un antes y un despu茅s. Lu xemburg fue muy cr铆tica
con esa decisi贸n de los bolcheviques y tambi茅n con otras relacionadas, por
ejemplo, con la cuesti贸n nacional, tema que separaba los pensamientos de
Luxemburg y Lenin [16].

 

Luxemburg, con una visi贸n
puramente marxista para analizar la Re-voluci贸n rusa, a lo largo del libro
afirma que los bolcheviques son una evoluci贸n natural de los revolucionarios de
otras 茅pocas. Fija una divisi贸n entre la revoluci贸n democr谩tico-burguesa de
febrero y la socialista de octubre como evoluci贸n natural del propio proceso,
haciendo una comparaci贸n con la revoluci贸n inglesa de 1688 y la francesa de
1789. Establece tambi茅n una concepci贸n dual de la revoluci贸n entre la posici贸n
reformista, que vincula a Kerensky, y la puramente revolucionaria, representada
por los bolcheviques [17].


Sin embargo, Rosa Luxemburg no concibi贸 el libro para hacer una defensa a
ultranza de un proceso, sino para plantear algunas contradicciones o errores
que se estaban dando. Para Luxemburg la pol铆tica agraria de Lenin fue escasa en
relaci贸n con la que llev贸 a cabo en industrias, lo que provoc贸 que los campesinos
fueran m谩s reacios a unirse a la revoluci贸n, de lo que infiere que fue campo
abonado para otras tendencias revolucionarias o aun contrarrevolucionarias. Por
otra parte, la cuesti贸n nacional era nodal para Luxemburg. Mientras Lenin opt贸
por una pol铆tica de apoyo a las cuestiones nacionales como pilar fundamental
del avance revolucionario, Luxemburg sac贸 la lectura contraria. Todas aquellas
naciones que se independizaron, con el apoyo expreso de los bolcheviques, se
pasaron al campo contrarrevolucionario, poniendo como ejemplo la Polonia de
Josef Pilsudski o la Ucrania dividida entre proalemanes y nacionalistas de
Petliura. Apuntaba tambi茅n al error de los bolcheviques con la Asamblea
Constituyente y al giro dictatorial que se hab铆a dado en Rusia, donde los
derechos b谩sicos hab铆an sido cercenados para, incluso, las tendencias
revolucionarias:

芦Pero la cuesti贸n no se agota con
la Asamblea Constituyente y el derecho electoral; no hemos considerado a煤n la
abolici贸n de las garant铆as democr谩ticas m谩s importantes para una vida p煤blica
sana y para la actividad pol铆tica de las masas trabajadoras: libertad de
prensa, de asociaci贸n y de reuni贸n, que han sido denegadas para todos los
adversarios del gobierno sovi茅tico.禄 [18]

 

La cr铆tica a los decretos y al
poder del terror es para Rosa Luxemburg el asunto que puede derrotar a la
Revoluci贸n rusa. Para la revolucionaria alemana, nacida en realidad en la
ciudad de Zamosc (Polonia), el error de Lenin y Trotsky fue el mismo que el de
Kautsky: confundir democracia con dictadura. Y hacerlo en un momento en que el
bolchevismo ten铆a que encabezar y dinamizar un proceso revolucionario
internacional. La v铆a que abri贸 Rosa Luxemburg fue la de la cr铆tica a la
Revoluci贸n rusa desde una concepci贸n marxista.

 

La cr铆tica a los decretos y al
poder del terror es para Rosa Luxemburg el asunto que puede derrotar a la
Revoluci贸n rusa. Para la revolucionaria alemana, nacida en realidad en la
ciudad de Zamosc (Polonia), el error de Lenin y Trotsky fue el mismo que el de
Kautsky: confundir democracia con dictadura. Y hacerlo en un momento en que el
bolchevismo ten铆a que encabezar y dinamizar un proceso revolucionario
internacional. La v铆a que abri贸 Rosa Luxemburg fue la de la cr铆tica a la
Revoluci贸n rusa desde una concepci贸n marxista.

 

Menos conocidas, pero no por ello
menos interesantes, son las memorias que nos dej贸 Maria Leontievna Botchkareva,
conocida como Yashka. Fue una de las mujeres que se uni贸 a los batallones
militares rusos durante la Primera Guerra Mundial y que form贸 parte del famoso
Batall贸n de la Muerte, integrado por mujeres. [19] Botchkareva, que durante la
Guerra Ci-vil primero se exili贸 y luego prest贸 ayuda a las tropas blancas de
Kornilov y de Kolchak, fue finalmente detenida y ejecutada por la Chek谩 en
1920. Escribi贸 unas memorias con el t铆tulo Yashka. My life as peasant, exile
and soldier
, y recientemente se han publicado en castellano sus memorias
sobre la participaci贸n en el Batall贸n de la Muerte con el t铆tulo El batall贸n
de mujeres de la muerte
[20]. En estas memorias se muestra una Botchkareva
entre dos mundos: uno que se derrumba y del que ha formado parte y otro que
nace y en el que no encaja. Aunque Botchkareva no vio con malos ojos el paso a
una sociedad m谩s liberal y democr谩tica, tampoco era partidaria de la ruptura socialista
y eso, unido a su mentalidad como militar, le llev贸 a unirse a las filas
blancas durante la Guerra Civil rusa hasta el momento de su ejecuci贸n. Las
memorias de Botchkareva son interesantes porque nos muestran la participaci贸n
de la mujer en la Revoluci贸n rusa, algo que podemos completar en esta l铆nea de
investigaci贸n con las obras de revolucionarias como Alexandra Mijailovna
Kollontai, Nadezhda Konstant铆novna Kr煤spkaia o Emma Goldman, que s铆
participaron en el proceso revolucionario socialista. Se trata de una l铆nea de
investigaci贸n que, desgraciadamente, no se ha tenido tan presente.

 

Sin ser estrictamente pol铆tica y
tambi茅n escrita por una mujer, destacar铆amos la obra de la poetisa Marina
Tsviet谩ieva Diarios de la Revoluci贸n de 1917 [21]. Es una obra apenas
conocida, de una poetisa tambi茅n poco conocida, que ofrece una visi贸n intimista
y literaria de la atm贸sfera que se viv铆a en Rusia en las jornadas de 1917. Un
libro ignoto que rescata la figura de Tsviet谩ieva, que se tuvo que exiliar en
1922, aunque regres贸 a Rusia en 1939 junto a su marido, que trabajaba entonces
para el contraespionaje sovi茅tico de la NKVD. Con la ocupaci贸n nazi y la
ejecuci贸n de su marido por la NKVD, la autora del libro acab贸 suicid谩ndose en
1941. A pesar de que su poes铆a estaba proscrita en Rusia, fue rehabilitada como
autora en 1955 durante el proceso de desestalinizaci贸n.

 

Del mismo modo que la Revoluci贸n rusa
desat贸 en el momento hist贸rico un an谩lisis de sus protagonistas y fue, junto
con la Comuna de Par铆s de 1871, uno de los primeros ejemplos de participaci贸n
de la mujer en las transformaciones revolucionarias, tambi茅n gener贸 un
extremado inter茅s por parte de los extranjeros que estaban ya en Rusia o que
acudieron all铆 llamados por el movimiento revolucionario, para verlo in situ o,
incluso, unirse a sus filas. Y aunque fueron muchos los extranjeros que dejaron
su impronta sobre la revoluci贸n, hay dos autores cuyas obras han tenido una
mayor trascendencia: el norteamericano John Reed y el franc茅s Jacques Sadoul,
ambos partidarios y defensores de los bolcheviques.

 

Quiz谩 la obra m谩s importante es
la de John Reed y sus Diez d铆as que estremecieron el mundo [22], parada
obligatoria para analizar la Revoluci贸n rusa de 1917. El periodista Reed no
llegaba de nuevas a Rusia, pues ya te-n铆a un bagaje importante de participaci贸n
pol铆tica y sindical en EEUU, y hab铆a sido testigo de la Revoluci贸n mexicana de
1910. Integrante del Partido Socialista de EEUU y amigo de revolucionarias como
Emma Goldman, con la
que particip贸 en el interior de la IWW (Industries Workers
of
the World), cuando comenz贸 el movimiento revolucionario en Rusia
se
traslad贸 a Petrogrado; poco despu茅s se unieron su compa帽era senti
mental
Louise Bryant y el tambi茅n periodista y socialista Albert Rhys Wi
lliam.
El libro de Reed 鈥攓ue fue llevado al cine por Warren Beaty en la
pel铆cula
Rojos
son sus impresiones personales y el an谩lisis del momento
hist贸rico
que le toc贸 vivir. Pero lejos de una visi贸n del periodismo equi
distante,
Reed se vincul贸 con las masas, visit贸 las f谩bricas, particip贸 de
las
manifestaciones y de los m铆tines, conoci贸 a los principales dirigentes
revolucionarios
y plasm贸 con realismo la atm贸sfera que 茅l mismo vivi贸,
hasta
unirse sinceramente a las filas comunistas. Los cuadros que Reed
nos
ofrece en su libro respecto a lo que se viv铆a en Petrogrado mostraban
la
realidad de esa dualidad de poderes que se viv铆a en Rusia. La eferves
cencia
revolucionaria la plasmaba as铆 Reed en su libro: 芦隆Qu茅 asombroso
espect谩culo
ofrece la f谩brica Putilov cuando de sus muros salen en com
pacto
torrente cuarenta mil obreros para o铆r a los socialdem贸cratas, ese
ristas,
anarquistas, a quien sea, hable de lo que hable y por mucho tiem
po
que hable!禄 [23].
Adem谩s,
Reed, que ven铆a de la experiencia americana
donde el
movimiento anarquista tambi茅n ten铆a mucha fuerza, concedi贸
en
su obra mucha importancia a la diversidad de grupos pol铆ticos que
dinamizaron
la Revoluci贸n de
1917,
aunque mostrase un mayor inter茅s
hacia los
bolcheviques. John Reed no solo se uni贸 a las filas comunistas,
sino
que fue el primer extranjero enterrado en los muros del Kremlim a
su
fallecimiento el
17
de octubre de
1920.
Su figura trascendi贸 a la propia
revoluci贸n y
sus escritos se han convertido en un cl谩sico mundial sobre
la
Revoluci贸n rusa de
1917

 

Por otro lado, destacamos las
impresiones que el franc茅s Jacques Sadoul puso por
escrito en pleno proceso revolucionario, menos conocidas, pero
no
por ello menos importantes. Sadoul, en el momento de la revoluci贸n,
era
un oficial del ej茅rcito franc茅s establecido en Rusia, que, debido al con
tacto
que mantuvo con los bolcheviques, adquiri贸 sus ideas y defendi贸 su
causa.
No ven铆a de vac铆o de Francia, pues Sadoul pertenec铆a a la SFIO y es
taba
vinculado al movimiento obrero socialista franc茅s, seguidor del ideario de Jean
Jaur猫s. A Sadoul le un铆a una gran amistad y compa帽erismo con Albert Thomas, una
de las figuras m谩s representativas del socialismo del momento, que lleg贸 a ser
ministro de Armamento y que nombr贸 a Sadoul adjunto de Estado de Artiller铆a.
Cuando en 1917 los socialistas franceses salen del gobierno, Sadoul consigue
que el nuevo ministro, Louis Loucher, lo destine en misi贸n militar francesa a
Petrogrado.

 

El libro Cartas desde la
revoluci贸n bolchevique
[24] es la recopilaci贸n de la correspondencia que
Sadoul enviaba a Albert Thomas para ponerle al d铆a de los sucesos de Rusia.
Poco a poco, Sadoul se iba convirtiendo en una referencia para los bolcheviques
rusos, se entrevistaba con sus principales l铆deres, tomaba amistad con muchos
de ellos, sobre todo con Trotsky, e iba adoptando el ideario que defend铆an.
Estamos ante el momento del paso del Sadoul socialista al Sadoul comunista. La
importancia de este epistolario la marca Constantino B茅rtolo, compilador de la
obra y autor del pr贸logo:

芦Sobre su condici贸n de libro
indispensable para entender muchas de las claves de la revoluci贸n sovi茅tica, no
cabe sino se帽alar que frente a la inmensa canti-dad de publicaciones que
informan, juzgan e interpretan, desde fuera, lo que sucedi贸, las notas de
Sadoul informan, juzgan e interpretan, desde dentro, lo que est谩 sucediendo.
Los escritos de Sadoul no son Historia, est谩n escritos por la Historia.禄 [25]

 

El volumen no solo recopila las
ep铆stolas que mantuvo Sadoul con Thomas, sino que tambi茅n rescata la correspondencia
que mantuvo con escritores de la 茅poca comprometidos con las causas sociales
como fueron Henri Barbusse o Romain Rolland. Lo que se extrae de las cartas es
que Sadoul defendi贸 las pol铆ticas bolcheviques frente a los representantes de
su propio gobierno, as铆 como que los bolcheviques vieron en Sadoul un aliado y
alguien con el que seguir teniendo un contacto, en medio de la Guerra Civil,
con las fuerzas aliadas. El texto de Sadoul nos abre las puer
as a
cuestiones como el cord贸n sanitario que se form贸 alrededor de la Rusia
revolucionaria, las actividades de las fuerzas aliadas contra el avance
del
comunismo y el inter茅s que despert贸 todo el proceso revolucionario.

 

Para cerrar esta parte 鈥攓ue ser铆a
inabarcable en caso de tocar todas las obras鈥,
cabe hablar, siguiendo un poco la l铆nea marcada por Rosa Lu
xemburg,
de personajes como V铆ctor Serge o de los anarquistas Vsevolod
Mijailovich
Eichembaum 鈥淰olin鈥 y Piotr Andreievich Archinov.

 

El caso de V铆ctor Serge 鈥攃uyo
nombre real era V铆ctor Lvovich Kib谩lchich鈥 es
interesante por ser uno de los protagonistas de la revoluci贸n,
formar
parte del aparato del poder bolchevique y pasar luego al exilio por
oponerse
a la dictadura estalinista. Nacido en el exilio, sus inicios pol铆ti
cos
se sit煤an primero en el populismo ruso y posteriormente en el anar
quismo,
con el que siempre tuvo mucha vinculaci贸n, form谩ndose como
tal
en grupos franceses y visitando Espa帽a, lo que le convirti贸 tambi茅n
en
un referente para los espa帽oles. Condenado por su vinculaci贸n a la
Banda
de Bonnot, estuvo un tiempo en c谩rcel, viaj贸 a Rusia, se uni贸 a las
filas
bolcheviques y trabaj贸 en el interior de la Komintern junto a Zino
viev.
Aunque defendi贸 los postulados bolcheviques, fue muy cr铆tico con
ellos
en aspectos como la represi贸n contra el anarquismo ruso. Partida
rio
de la oposici贸n de izquierdas de Trotsky, Serge se enfrent贸 a Stalin y
eso
le vali贸 su purga y exilio, primero a Francia y posteriormente a M茅xi
co,
donde falleci贸 en
1947.

 

La producci贸n literaria de Serge
es amplia y parte de ella se sit煤a en el mismo
momento de la revoluci贸n. Habr铆a que destacar obras como
M茅moires
d鈥檜n r茅volutionnaire
[26],
donde hace un repaso a su vida personal y
su evoluci贸n
ideol贸gica, con un lenguaje con mucha soltura y un elenco
de
personajes que marcan la historia del movimiento obrero interna
cional.
Adem谩s, el hecho de que Serge estuviese en varios grupos hace
de
su obra un acercamiento a una realidad de amplios horizontes, pues
mantuvo
buenas relaciones con antiguos compa帽eros suyos. Con
El
a帽o
I de la Revoluci贸n rusa

[27],
nos encontramos ante un texto
cl谩sico, escrito y
editado ya en Espa帽a en la d茅cada de 1930,
y que pasa por ser uno de los
relatos m谩s
pormenorizados del inicio de la revoluci贸n y del desarrollo
de
las ideas leninistas. En esta misma l铆nea cabr铆a citar
El
destino de una
revoluci贸n
[28].
Sin embargo, la importancia de
Serge radica en que no solo
utiliz贸 la
historia para hacer sus an谩lisis o denuncias, pues tambi茅n lo
hizo
a trav茅s de la novela. El
terror rojo
que se produce durante la Guerra
Civil y que
llev贸 a numerosos revolucionarios a ser ejecutados se plantea
en
su novela
Ciudad conquistada
[29],
mientras que el terror
estalinista lo
aborda en
textos como
Medianoche
en el siglo
[30] o El
caso Tulayev
[31]. Serge introduce
muchas tem谩ticas y v铆as de investigaci贸n posteriores, como la
deriva
represiva de los bolcheviques o las purgas que se produjeron den
tro
del partido con el ascenso del estalinismo. Pero lo interesante de Ser
ge
es que 茅l mismo es una v铆a de investigaci贸n por lo que representa para
el
desarrollo y la lectura de la Revoluci贸n rusa

 

Por 煤ltimo, habr铆a que destacar
la visi贸n de los protagonistas de la revoluci贸n que
salieron derrotados del proceso revolucionario, aunque
muchos
de estos escritos tienen ediciones muy antiguas y son casi desco
nocidos
o ni siquiera est谩n publicados. Cabr铆a aqu铆 citar la obra de Boris
Fiodorovich
Sokolov, diputado de la Asamblea Constituyente, titulada
Los
bolchevikes juzgados por ellos
mismos. Documentos de los soviets de
1919

[32],
donde
realiza una cr铆tica como eserista al poder ejercido por los bolche
viques.
Un texto de 茅poca que no se volvi贸 a reeditar posteriormente.

 

Algo m谩s de suerte tuvieron los
anarquistas Volin y Archinov, que con sus obras
mostraron la participaci贸n anarquista en la Revoluci贸n rusa.
Ambos
personajes, aunque protagonistas de la revoluci贸n, escribieron
sus
reflexiones tiempo despu茅s, cuando ya estaban exiliados. En
La
revo
luci贸n desconocida

[33], Volin hace un repaso a la formaci贸n y el desarrollo
de los
movimientos revolucionarios rusos desde el siglo xix
hasta la par
ticipaci贸n de los anarquistas en
la Revoluci贸n de
1905
y en la de
1917.
El
libro de Volin, aun siendo
justificativo para sus principios, aporta algu
nas
cuestiones de verdadero inter茅s. Cercano a las filas de los socialistas
revolucionarios
en
1905,
Volin cuenta c贸mo surgi贸 el primer soviet du
rante la
Revoluci贸n de
1905,
en un ambiente 铆ntimo y del que 茅l mismo
fue testigo.
Fue en su propia casa y con Nossar presente [34].
Este dato
nove
doso viene a engrosar el debate
que se establece sobre el nacimiento del
soviet y que
tan bien estudi贸 en la d茅cada de
1970
Oskar Anweiler [35].
Pero Volin
no solo recupera debates y documentos del momento, en los que
茅l
mismo particip贸, sino que hace un an谩lisis del car谩cter autoritario del
Estado
sovi茅tico desde una perspectiva anarquista, y habla de dos acon
tecimientos
nodales para la historia del propio anarquismo ruso como
fueron
el majnovismo en Ucrania o la revuelta de los marinos de Krons
tadt
en
1921.
Un cl谩sico en toda regla de la historia del anarquismo ruso
que
ha sido reimpreso en muchas ocasiones, pero que no dispone de una
edici贸n
nueva y cr铆tica.

 

El otro libro que queremos
destacar es Historia  del 
movimiento
majnovista

[35],
donde Piotr Archinov estudia el
movimiento campesino
de N茅stor
Majn贸 en Ucrania. Archinov, que hab铆a empezado en las filas
bolcheviques,
se pas贸 al anarquismo tras la Revoluci贸n de
1905
y se uni贸
desde muy pronto a la guerrilla
majnovista, a la que histori贸
in situ;
perdi贸
en varias ocasiones el
manuscrito y lo rehizo para finalmente publicarlo
en
el exilio. Tras los debates que se dieron en el anarquismo ruso exiliado,
en
los que Archinov qued贸 en minor铆a en su intento de articular una pla
taforma
de anarquistas, se volvi贸 a retractar de sus principios libertarios
y
regres贸 a la URSS donde se uni贸 al Partido Comunista y desapareci贸 en
la
represi贸n estalinista. En este libro, Archinov repasa de forma porme
norizada,
y en ocasiones en forma de epopeya, la lucha del majnovismo
contra
todos aquellos que se opusieron a su modelo revolucionario y que
finalmente
fueron aniquilados por el gobierno bolchevique. Este libro, a caballo
entre la historia y la memoria, se podr铆a completar con las me
morias
escritas por el protagonista del movimiento, N茅stor Iv谩novich
Majn贸,
que no han sido traducidas al castellano, como tampoco las de su
lugarteniente
V铆ctor Belash, ambas disponibles en ruso.
Las obras
de Volin y Archinov 鈥攁s铆 como las otras citadas aunque no
est茅n
traducidas鈥 marcan la pauta de investigaci贸n del anarquismo en
la
Revoluci贸n rusa a partir de sus protagonistas, un fen贸meno apenas co
nocido
en la historia.

 

Notas:

 

[6] Nicolai Chernyshevsky, 驴Qu茅 hacer? (Barcelona:
J煤car, 1984).

 

[7] Alexander Herzen, Cr贸nica
de un drama familiar
(Barcelona: Alba, 2006).

 

[8] Alexander Herzen, Doctor
Krupov
(Madrid: Ardicia, 2014).

 

[9] Vera Figner, Rusia en las
tinieblas. Memorias de una nihilista
(Madrid: Zeus, s/a), 14. Existe una
edici贸n reciente de la obra en la editorial Antipersona del a帽o 2016.

 

[10] Boris S谩vinkov, Memorias
de un terrorista
(Barcelona: Direcci贸n 脷nica y La Cotali, 2017).

 

[11] Le贸n Trotsky, Historia de
la revoluci贸n rusa
, 3 vol. (Madrid: Sarpe, 1985). Recientemente ha sido
publicada en un solo tomo por la editorial El Capit谩n Swing.

 

[12] Le贸n Trotsky, Mi vida
(Madrid: Tebas, 1978).

 

[13] V茅ase  la 
conferencia  de  Manuel 
Aguilar  Mora  en 
la  Universidad  de 
Guanajuato  el  29 
de  octubre de 2017: Trostky  y  su  Historia 
de  la  revoluci贸n rusa, http://www.sinpermiso.info/textos/trotsky-y-su-historia-de-la-revolucion-rusa.

 

[14] Nikolai Nikolaevich
Sukhanov, La revoluci贸n rusa (1917) (Barcelona: Luis de Caralt, 1970).

 

[15] Rosa Luxemburg, La Revoluci贸n
rusa
(Barcelona: Anagrama, 1975). Existe una reedici贸n reciente en la
editorial Akal de 2017

 

[16] Ib铆dem, 17鈥25.

 

[17] Ib铆dem, 39鈥40.

 

[18] Ib铆dem, 73.

 

[19] No hay que confundirlo con
el Primer Batall贸n de Mujeres de Petrogrado, que fue quien defendi贸 el Palacio
de Invierno en el momento de producirse la Revoluci贸n de Octubre de 1917.

 

[20] Maria Botchkareva, El
Batall贸n de Mujeres de la Muerte
(Madrid / Barcelona / Buenos Aires: Mundo
Latino, 1930). Hay una edici贸n reciente basada en esta, publicada por la
editorial El Desvelo en 2016.

 

[21] Marina Tsviet谩ieva, Diarios
de la Revoluci贸n de 1917
(Barcelona: Acantilado, 2015).

 

[22] John Reed, Diez d铆as que
estremecieron el mund
o (Barcelona: Akal, 1998). Han aparecido recientes
ediciones en 2017 en las editoriales Arpegio, Renacimiento o Txalaparta.

 

[23] Reed,
Diez d铆as que estremecieron el
mundo
, 43.

 

[24] Jacques
Sadoul,
Cartas desde la revoluci贸n
bolchevique
(Madrid:
Turner,
2016).

 

[25] Ib铆dem,
9.

 

[26] V铆ctor
Serge,
M茅moires d鈥檜n r茅volutionnaire
(Par铆s: Seuil, 1978).
Existe una edici贸n reciente en
castellano
en la editorial Veintisiete Letras del a帽o
2011.

 

[27] V铆ctor
Serge,
El a帽o I de la Revoluci贸n rusa
(Buenos Aires: RYR, 2011).
Existe una edici贸n reci
ente en la
editorial Traficantes de Sue帽os de
2017.

 

[28] V铆ctor
Serge,
El destino de una revoluci贸n
(Barcelona: Libros de la
Frontera,
2011).

 

[29] V铆ctor
Serge,
Ciudad conquistada (Barcelona:
P谩gina Ind贸mita,
2017).

 

[30] V铆ctor
Serge,
Medianoche en el siglo (Madrid:
Alianza,
2016).

 

[31] V铆ctor
Serge,
El caso Tulayev (Madrid:
Capit谩n Swing,
2013).
La editorial Alfaguara tiene una
edici贸n de 2007.

 

[32] Boris
Sokolov,
Los bolchevikes juzgados por
ellos mismo. Documentos de los soviets de
1919

(Madrid: Juan
Pueyo,
1920).

 

[33] Volin,
La revoluci贸n desconocida (19171921).
Documentaci贸n in茅dita sobre la revoluci贸n rusa
,
2 vol.
Madrid: Campo Abierto,
1977).
Existe una edici贸n en un volumen, del mismo a帽o, en la edito
rial
Proyecci贸n.

 

[34] Ib铆dem,
5863.

 

[35] Oskar
Anweiler,
Los soviets en Rusia (Bilbao:
Zero ZYX,
1975).

 

[36] Piotr
Archinov,
Historia del movimiento
macknovista
(Barcelona:
Tusquets,
1975).
Hay una
edici贸n m谩s reciente de la
editorial LaMalastesta de
2012.

 

[Texto extra铆do del trabajo m谩s
extenso titulado 鈥淯na revoluci贸n en permanente debate. Acercamiento a los
estudios de la Revoluci贸n rusa鈥, que en versi贸n original integral es accesible
en https://www.researchgate.net/publication/330096991_Una_revolucion_en_permanente_debate_Acercamiento_a_los_estudios_de_la_Revolucion_rusa.]

 




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com