October 13, 2021
De parte de La Haine
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Mientras las reivindicaciones territoriales mapuches amenazan las ganancias de las empresas y terratenientes, el Estado chileno y la industria forestal redoblan la represi贸n

Por Pablo Millalen, Edgars Mart铆nez, Alvaro Hofflinger, Hector Nahuelpan.- El 27 de marzo de 2021, un equipo period铆stico del principal canal televisivo de Chile fue emboscado por desconocidos en la ruta que une Tir煤a y Ca帽ete (Provincia de Arauco, Regi贸n del B铆o B铆o). Esta zona es uno de los epicentros de las recuperaciones territoriales mapuche frente al despojo protagonizado por colonos desde fines del siglo XIX y agudizado por la industria forestal en las 煤ltimas cuatro d茅cadas. En la emboscada se utilizaron armas de fuego de grueso calibre, resultando dos periodistas heridos y la camioneta donde se trasladaban totalmente acribillada.

El equipo de prensa ten铆a la finalidad de entrevistar a H茅ctor Llaitul, vocero de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), organizaci贸n referente de las recuperaciones territoriales y que mantiene una desconfianza y posici贸n cr铆tica frente al proceso de redacci贸n de una nueva constituci贸n pol铆tica en Chile.

Ninguna organizaci贸n Mapuche se adjudic贸 la emboscada. Aunque inicialmente medios de prensa hegem贸nicos atribuyeron la responsabilidad a la CAM, esta organizaci贸n y comunidades del territorio costero articuladas en la Franja Lavkenche, una organizaci贸n mapuche autonomista, desmintieron las interpretaciones oficiales. La misma CAM, en comunicado del 30 de marzo del 2021, sostuvo que “la responsabilidad en torno a este hecho recae en gente Mapuche y no Mapuche vinculada a la (empresa) forestal Mininco”. Se帽al贸 a personas que “prestan servicios a esta forestal y que desde el 煤ltimo tiempo se vienen organizando y armando con los recursos que les brinda esta empresa”. En el mismo tenor, la Franja Lavkenche declar贸 el 31 de marzo que “hoy la prensa apunta sus sospechas a la resistencia como autores del hecho sin hacer comentarios sobre el rol que Mininco ha jugado en el conflicto”, remarcando el intervencionismo de esta empresa en las comunidades con el fin de paramilitarizar el territorio. La declaraci贸n contin煤a sosteniendo que “estamos en frente de una acci贸n de falsas banderas, que busca criminalizar a la Franja Lavkenche y otras expresiones hermanas de lucha”.

Estos antecedentes develan el protagonismo de las empresas forestales en el conflicto territorial y sus acciones para generar adhesi贸n y dividir y cooptar comunidades y dirigentes para profundizar la reproducci贸n del capital en el territorio. La propia Mininco, una subsidiaria de la compa帽铆a multinacional chilena CMPC, reconoci贸 p煤blicamente que desarrollan diversas iniciativas de trabajo conjunto y “emprendimiento” con algunas comunidades y dirigentes en la Provincia de Arauco.

Los hechos descritos son una ventana para analizar una tendencia estructural poco abordada en el conflicto territorial en Wallmapu. En respuesta al aceleramiento y masificaci贸n de las recuperaciones territoriales que se ha producido desde el asesinato del joven Mapuche Camilo Catrillanca en 2018–s贸lo comparable con las recuperaciones durante la reforma agraria en las d茅cadas de 1960 y 1970–, vivimos un reacomodo de la matriz colonial y capitalista en territorio mapuche. Aunque este reacomodo se produce en una coyuntura donde se pretende reformar el car谩cter monocultural del Estado chileno a trav茅s del proceso constituyente, su tendencia estructural es un cambio en las estrategias de hegemon铆a articuladas por el empresariado para avanzar en una renovada l贸gica de contrainsurgencia colonial. De esta forma, se pretende adecuar y profundizar la reproducci贸n del capital frente a la desestabilizaci贸n que conllevan las recuperaciones territoriales y las luchas por la vida que impulsa la resistencia mapuche en Wallmapu.

Este reacomodo se expresa en dos grandes tendencias. Por una parte, en la reproducci贸n del capital extractivo, en particular forestal, y de su b煤squeda de legitimaci贸n territorial a trav茅s de una mayor participaci贸n de comunidades en las cadenas de producci贸n, la promoci贸n de un discurso enfocado en la tolerancia intercultural, la sostenibilidad y el emprendimiento ind铆gena. Por otra parte, a trav茅s de una estrategia de contrainsurgencia que actualmente est谩 construyendo un escenario artificial asociado a la existencia de redes de narcoterrorismo en comunidades emblem谩ticas de la resistencia mapuche, para expandir y consolidar el poder terrateniente y corporativo trasnacional en los territorios.

L贸gicas de reconocimiento estatal-empresarial, estrategia contrainsurgente y reproducci贸n del capital

Como otros pueblos ind铆genas de Abiayala, la vida e historia Mapuche est谩 en reciprocidad con el territorio. Hasta el siglo XIX los Mapuche, en pleno proceso de conquista y colonizaci贸n hispana en los siglos XVI al XVIII, habitaron el Wallmapu que hoy es el sur de los estados de Chile y Argentina. Esto cambi贸 radicalmente desde mediados del siglo XIX con las campa帽as de ocupaci贸n militar y civil denominadas eufem铆sticamente como “Conquista del Desierto” en Argentina, “Pacificaci贸n de la Araucan铆a” y “Colonizaci贸n de las Provincias de Valdivia y Llanquihue” en Chile.

La ocupaci贸n sent贸 las bases del actual colonialismo de asentamiento en Wallmapu, que gira en torno al despojo del territorio y donde los Mapuche fueron reducidos al 5 por ciento de su superficie original. Esto se enmarca en el ciclo de colonizaci贸n global donde capitales internacionales y estados en formaci贸n se expandieron sobre territorios de pueblos ind铆genas, produciendo genocidios s贸lo comparables a la conquista y colonizaci贸n europea en Abiayala.

En la geograf铆a del despojo actual en Wallmapu participan diversos actores: una etno-clase pol铆tica y empresarial, aparatos de seguridad p煤blica y privada, medios de comunicaci贸n hegem贸nicos, gremios de terratenientes, capitales nacionales e internacionales con inversiones en el rubro energ茅tico, tur铆stico, inmobiliario, agro-ganadero, minero, entre otros. No obstante, uno de los protagonistas es el empresariado forestal, cuyas inversiones y plantaciones de pinus radiata y eucaliptus, industrias de celulosa y papel exportada principalmente a China, Europa, Estados Unidos y Canad谩, se asientan en las regiones del Bio Bio, Araucan铆a, Los R铆os y Los Lagos en el centro-sur del actual Chile.

El protagonismo del empresariado forestal en el conflicto es crucial, pues son los principales propietarios de tierras despojadas a los mapuche desde el siglo XIX. Tierras que durante el siglo XX fueron reivindicadas mediante v铆as institucionales y la acci贸n directa de comunidades, arrastrando un conflicto y disputa territorial hist贸rica agudizado durante los gobiernos democr谩ticos neoliberales.

La constituci贸n de la propiedad privada forestal se produjo durante la dictadura c铆vico-militar (1973-1990), con la adquisici贸n v铆a remate a bajo precio de tierras mapuche e industrias de celulosa de propiedad estatal. Tambi茅n con el subsidio y la bonificaci贸n p煤blica de plantaciones de monocultivo forestal (Decreto de Ley N潞 701), promovido por la dictadura y los posteriores gobiernos democr谩ticos, que entregaron incentivos del 75 por ciento de los costos de las monocultivos y eximi贸 de impuesto territorial a sus propietarios. Entre 1974 y 2013 el estado entreg贸 US$875 millones a trav茅s del Decreto de Ley 701, de los cuales cerca de US$600 millones, aproximadamente un 70 por ciento, se destinaron a las dos principales empresas forestales de car谩cter multinacional: ARAUCO y Mininco. Esta 煤ltima, que estar铆a involucrada en la emboscada a los periodistas el pasado 27 de marzo.

El acaparamiento de tierras por empresas forestales puede dimensionarse al comparar la superficie que cubren sus plantaciones con la compra de tierras realizada por el estado chileno a comunidades Mapuche desde la Corporaci贸n Nacional de Desarrollo Ind铆gena (CONADI). Por ejemplo, en 1997 la industria forestal adquiri贸 una superficie total de un poco m谩s de 2 millones de hect谩reas; en contraste, CONADI solo hab铆a comprado aproximadamente 2 mil hect谩reas desde su creaci贸n en 1994. El panorama no era muy diferente 18 a帽os m谩s tarde. De hecho, la industria forestal hab铆a adquirido en el a帽o 2015 un total de casi 3 millones de hect谩reas. En cambio, CONADI s贸lo hab铆a entregado poco m谩s de 209 mil hect谩reas a las comunidades ind铆genas entre los a帽os 1994 al 2015. Es decir, la compra de tierras del estado para las comunidades representa s贸lo el 6 por ciento del territorio adquirido por la industria forestal.

Aunque el empresariado defiende la legalidad de la propiedad de la tierra usurpada, enfatice en la supuesta contribuci贸n del monocultivo forestal a mitigar el cambio clim谩tico con la captura de carbono, argumentan aportar al crecimiento econ贸mico, el extractivismo forestal profundiza la matriz colonial y capitalista de muerte y precarizaci贸n de la mapuche mongen (m煤ltiples vidas humanas y no humanas en el territorio). Esto se ha expresado en la p茅rdida de la biodiversidad; la deforestaci贸n del bosque nativo; la disminuci贸n y contaminaci贸n de las aguas; el aumento en el uso de pesticidas; el deterioro de la infraestructura p煤blica; el aumento de la pobreza y la desigualdad; la diversificaci贸n en las formas de explotaci贸n racial sobre la fuerza de trabajo; as铆 como el protagonismo del empresariado en la estrategia contrainsurgente que militariza las comunidades, asesina y encarcela l铆deres, lideresas, autoridades tradicionales, weichafe (luchadores mapuche) y violenta estrat茅gicamente a mujeres, ni帽os y ancianos que son actores protag贸nicos en defensa y proyecci贸n de la vida y el territorio.

Los efectos catastr贸ficos del monocultivo forestal tambi茅n impactan en comunidades campesinas chilenas por su impacto en la disponibilidad de agua para el consumo humano, agr铆cola y ganadero. Esto obliga a los habitantes de zonas rurales emigrar por la imposibilidad de reproducir la vida en el campo, generando la descampesinizaci贸n. Por tanto, el conflicto est谩 complejiz谩ndose a partir de sus implicaciones socioecol贸gicas, de modo que de perfilarse una alianza t谩ctica entre estos actores podr铆a acorralar al empresariado forestal y terrateniente. Experiencias de estas alianzas existen en la historia reciente donde la lucha por la tierra fue un punto de convergencia. Recuperarlas es crucial para entretejer la vida en el actual contexto de crisis global.

Las disputas por el territorio no s贸lo movilizan a comunidades con una tradici贸n hist贸rica de lucha. Tambi茅n nuclean a una nueva generaci贸n que naci贸 reducida en sus tierras, empobrecida y segregada en ciudades por los desplazamientos forzados de sus familias en el siglo XX y XXI. Es la generaci贸n de la di谩spora que retorna con una mayor conciencia pol铆tica de pertenecer a un pueblo despojado y colonizado. De hecho, con la pandemia de COVID-19, el retorno desde las ciudades a las comunidades Mapuche ha aumentado, y quienes vuelven tambi茅n contrastan problemas ecol贸gicos como la crisis h铆drica.

La conciencia que el genocidio no fue pasado sino que est谩 en marcha, moviliza a comunidades. En respuesta, la matriz colonial y capitalista se reacomoda en territorio mapuche.En este contexto, las recuperaciones territoriales se masifican. La conciencia que el genocidio no fue pasado sino que est谩 en marcha, moviliza a comunidades. En respuesta, la matriz colonial y capitalista se reacomoda en territorio mapuche.

En lo fundamental, este reacomodo profundiza la l贸gica de eliminaci贸n del Pueblo-Naci贸n Mapuche como sujeto colectivo y el sometimiento colonial basado en: a) el reconocimiento, la integraci贸n y la participaci贸n mapuche en los engranajes del sistema pol铆tico estatal y de las iniciativas econ贸micas extractivistas; b) una estrategia de contrainsurgencia colonial que opera mediante la represi贸n de la resistencia, la militarizaci贸n de las comunidades y, durante el 煤ltimo tiempo, con la instalaci贸n de una narrativa narcoterrorista sobre los territorios m谩s organizados.

Sobre la primera tendencia, algunas expresiones pol铆ticas mapuche apuestan en el 谩mbito electoral por la plurinacionalidad del estado, buscando reconciliar las contradicciones coloniales. Es una apuesta que, al margen de las buenas intenciones de sus promotores, no trastoca los pilares de la matriz colonial y capitalista en Chile, y en el mejor de los casos llevar谩 a un reacomodo del Estado. Es decir, se ampliar铆an los m谩rgenes de reconocimiento de derechos de los pueblos ind铆genas, pero re-actualizando y profundizando la matriz de acumulaci贸n en un contexto de transici贸n hegem贸nica a escala global.

En la l贸gica del reconocimiento y el discurso plurinacional en Chile, converge el empresariado forestal y sus iniciativas de emprendimientos capitalistas e indigenistas, los cuales son mediatizados por instituciones estatales para legitimar su presencia en territorios en conflicto. Esta tendencia se valida en la responsabilidad social empresarial (RSE) y en las certificaciones de la Forest Stewardship Council, un sistema internacional de etiquetado que busca identificar productos forestales sostenibles, pero se acent煤a en el marco del aceleramiento y masificaci贸n de las recuperaciones territoriales mapuche. De esta forma el discurso y praxis del empresariado forestal perfila un modelo de producci贸n con mayor protagonismo ind铆gena en la reproducci贸n del capital en sus propios territorios.

Esta tendencia se ilustra en recientes declaraciones del empresariado forestal. El 05 de marzo del 2021, Juan Sutil, presidente de la Confederaci贸n de la Producci贸n y del Comercio (CPC), gremio que agrupa a los principales sectores productivos de Chile, se帽al贸: “ellos (mapuche) ponen las tierras, mientras que nosotros ponemos la tecnolog铆a y el asesoramiento, el Estado tambi茅n participa a trav茅s de los subsidios”. Una mayor apertura a lo mapuche tambi茅n expresaron los due帽os y representantes de CMPC. Primero, Bernardo Matte, principal accionista de CMPC, se帽al贸 el 15 de septiembre del 2018: “lo que tenemos que hacer es mapuchizarnos m谩s”. Segundo, Luis Felipe Gacit煤a, actual presidente de CMPC, en noviembre del 2020 sostuvo que “estamos en plenas conversaciones con las comunidades para que tengan sus propias plantaciones y que se las vendan a CMPC”. Como supuesto gesto de inclusi贸n, CMPC tambi茅n comenz贸 a implementar el “Programa Intercultural Ra铆z, acerc谩ndonos al Pueblo Mapuche“, que consiste en acercar a los trabajadores de la empresa, la historia y cultura mapuche.

Los rasgos que caracterizan este modelo forestal est谩n dados por la apertura empresarial a una participaci贸n de comunidades mediante la contrataci贸n de servicios, la forestaci贸n de suelos con especies de 谩rboles nativos y la promoci贸n de una l贸gica empresarial ind铆gena. En este despliegue, la hegemon铆a se busca reforzar mediante la producci贸n de consenso para desmovilizar recuperaciones territoriales actuales o futuras. Como parte de esta estrategia, incluso, algunas empresas se abren a la venta de tierras usurpadas, mediante acuerdos que aseguren la producci贸n del monocultivo forestal ante una mayor demanda del mercado global.

El reconocimiento y el mayor protagonismo ind铆gena, perpet煤a el lugar socio-racial subordinado que deben ocupar los ind铆genas en la gobernabilidad colonial y capitalista. Es decir, con la inclusi贸n laboral de familias mapuche que antes reivindicaban territorios hay un giro, porque ahora pasan a ser los ind铆genas tolerados y, a la vez, los ind铆genas subordinados.

Por otra parte, cuando la construcci贸n de consensos a trav茅s del reconocimiento y la participaci贸n ind铆gena en el negocio forestal es insuficiente, el reacomodo de la matriz colonial y capitalista avanza en el terreno de la din谩mica coercitiva. Concretamente, mediante una estrategia de contrainsurgencia que recientemente se legitima en una narrativa narcoterrorista sobre los territorios m谩s organizados para aislarlos y socavar sus bases de apoyo.

La construcci贸n de la narrativa del narcoterrorismo mapuche surge el a帽o 2020, pero su genealog铆a est谩 en el discurso del terrorismo y la criminalizaci贸n impulsado por los gobiernos democr谩ticos neoliberales, y en la ideolog铆a colonial que sustent贸 la ocupaci贸n en el siglo XIX con la construcci贸n de los mapuche como “indios b谩rbaros”. Actualmente, vincular al movimiento mapuche con el narcotr谩fico tiene dos objetivos concretos. Primero, busca deslegitimar la causa mapuche frente a la opini贸n p煤blica (nacional e internacional), que crecientemente apoya sus reivindicaciones. Segundo, utilizar la ley antinarc贸ticos para perseguir a dirigentes y miembros del movimiento mapuche, a diferencia de otras legislaciones, le otorga mayor flexibilidad e independencia a la polic铆a para interferir tel茅fonos, infiltrar a personal policial y acceder a recursos tecnol贸gicos, humanos y econ贸micos. De esta manera, tal narrativa es parte de la estrategia actual de contrainsurgencia colonial que busca aislar expresiones de la resistencia mapuche que no pueden ser contenidas por las medidas institucionales de consenso.

Esta narrativa ha sido denunciada por expresiones de la resistencia mapuche, que advierten su uso para legitimar la intervenci贸n con militares en los territorios en lucha. La fragilidad de esta narrativa hegem贸nica puede observarse si prestamos atenci贸n a dos fuentes oficiales sobre confiscaci贸n de drogas y armas en Chile. Seg煤n datos del Ministerio P煤blico de Chile sobre las incautaciones de drogas entre 2015 y 2019, en comparaci贸n a 16 regiones que componen la divisi贸n territorial en Chile, la regi贸n de la Araucan铆a s贸lo ocupa el puesto n煤mero 11 en las incautaciones de coca铆na. Y en relaci贸n con los decomisos de marihuana, la regi贸n ocupa el puesto n煤mero 9.

Por otra parte, respecto al decomiso de armas en Chile durante el a帽o 2019, la figura 3 muestra c贸mo en comparaci贸n con el resto de las regiones del pa铆s (16), la regi贸n de La Araucan铆a es la zona con menor tasa de decomisos de armas por cada 100 mil habitantes, seg煤n datos del Centro de Estudios y An谩lisis del Delito.

En s铆ntesis, la narrativa narcoterrorista y la ausencia de evidencia emp铆rica que la sustente, expresa la l贸gica coercitiva de la matriz colonial y capitalista, cuando el reconocimiento y la participaci贸n ind铆gena es insuficiente. Esto demuestra c贸mo la violencia no s贸lo pari贸 el colonialismo y el capitalismo en Wallmapu, sino que sigue siendo crucial en su reproducci贸n actual.

A modo de cierre

Las 茅lites empresariales del rubro forestal con el patrocinio de los gobiernos chilenos actualizan el sometimiento sobre las expresiones de lucha en el Wallmapu con el fin de avanzar en la eliminaci贸n gradual del pueblo naci贸n mapuche como sujeto pol铆tico colectivo y, as铆, asegurar la reproducci贸n del capital en sus territorios.

Esto se materializa en dos grandes tendencias. Por un lado, en la articulaci贸n de iniciativas econ贸micas extractivistas impulsadas por empresas forestales, como planes de desarrollo local y encubiertas con un discurso de emprendimiento e interculturalidad. Estas encuentran su correlato en la maniobra integracionista y la idea plurinacional que actualmente opera en el escenario constituyente chileno y que, bajo una l贸gica del reconocimiento, tutelaje y suplantaci贸n, impulsan ciertos dirigentes, acad茅micos mapuche e indigenistas criollos, junto a otros sectores pol铆ticos. Por otro lado, cuando esta forma de control social es insuficiente, y la acumulaci贸n de capital sigue amenazada por las recuperaciones territoriales y la resistencia mapuche, se articula una estrategia de contrainsurgencia colonial. Esta busca la represi贸n de las comunidades en resistencia a trav茅s de la criminalizaci贸n y militarizaci贸n de los territorios y, 煤ltimamente, el establecimiento artificial de un escenario narcoterrorista en las zonas emblem谩ticas de la lucha mapuche. Tal estrategia de contrainsurgencia colonial es interpretada, por las comunidadades, como la continuidad y profundizaci贸n del genocidio hist贸rico.

Pese a estas tendencias en curso, las recuperaciones territoriales siguen masific谩ndose en distintos puntos del Wallmapu. Ante la nocividad que representa para la mapuche mongen el reacomodo de esta matriz colonial y capitalista, cotidianamente, diversas comunidades avanzan en el control de sus tierras usurpadas, revirtiendo esta l贸gica de eliminaci贸n y proponiendo una alternativa de vida a muchas familias mapuche empobrecidas. Las recuperaciones territoriales, hacen resurgir y proyectar la mapuche mongen, sustentada en una historia milenaria de reciprocidad con el territorio, las m煤ltiples vidas que en este coexisten, y que confronta el actual sistema de muerte impulsado por el colonialismo y el capitalismo global.

Esta dimensi贸n mapuche de comprender la vida, la historia y la lucha contra el colonialismo y el capitalismo, resuena y conecta tambi茅n con las luchas de otros pueblos ind铆genas en Abiayala y a nivel mundial.

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Hector Nahuelpan. Integrante de la Comunidad Mapuche Rewe Lafken de Mehu铆n. Profesor de Ciencias Sociales de la Universidad de Los Lagos.
Edgars Mart铆nez. Doctorante en Antropolog铆a Social del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog铆a Social (CIESAS, M茅xico). Integrante de Aukin y del Grupo de Trabajo de CLACSO “Marxismos y resistencias del sur global”.
Alvaro Hofflinger. Doctor en Pol铆ticas P煤blicas de la Universidad de Texas en Austin y profesor de la Universidad de la Frontera, Temuco.
Pablo Millalen. Integrante de la Comunidad de Historia Mapuche. Doctorante en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Texas en Austin.

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Fuente: Lahaine.org