October 14, 2021
De parte de Nodo50
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Texto: Olivia Carballar y Pablo Batalla

Fotograf铆as: 脕lvaro Minguito

Esta historia fue publicada en octubre de 2021.

Por un instante, el tiempo vuelve atr谩s. O parece volver atr谩s. Cuando dos personas hoy muertas estaban vivas, cuando el hombre a煤n no hab铆a matado a la mujer. 

Un coche aparca en la puerta de la casa, grande, majestuosa, algo deteriorada. En realidad, son dos casas separadas 鈥搊 unidas鈥 por una escalera. Del coche se baja una chica con atuendo amarillo. Es la cartera, que no llama ni una sola vez a ninguna de las dos puertas, que introduce un sobre en un buz贸n blanco; que regresa al veh铆culo y se va. 

La escena se va con ella, r谩pida. Y el tiempo corre hasta hoy, cuando sabemos que Estanislao, frente a aquellas dos casas juntas pero separadas, como una met谩fora de la situaci贸n de la pareja, mat贸 a Ena de un golpe en la cabeza, llam贸 a la Guardia Civil y luego se ahorc贸. Eso es lo que ocurri贸 el 24 de junio de 2014, en el Bierzo, en Cubillos del Sil, un municipio leon茅s de unos 1.800 habitantes.

鈥淓ste no es un caso m谩s de violencia de g茅nero鈥, contin煤an explicando en el pueblo siete a帽os despu茅s. Lo dicen en un bar, donde nadie levanta la cabeza ni parece poner el o铆do cuando desde una pantalla gigante, en uno de los programas estrella de la ma帽ana, una tertuliana tambi茅n dice que una veintena de mujeres han sido asesinadas en lo que va de a帽o.

Nadie parece escucharlo mientras toma su caf茅 o echa un vistazo a la prensa local, que sobrevive en las mesas a pesar del coronavirus y las crisis. Es julio. Cada uno est谩 a lo suyo, como sucede en casi todos los lugares. Y la frase de aquella tertuliana se pierde en el ajetreo del desayuno con la misma facilidad que se desvanece en el plat贸 de televisi贸n, donde debaten sobre otro crimen cometido d铆as atr谩s, el de Samuel Luiz, en A Coru帽a.

Al suicidarse el hombre, no pudo celebrarse un juicio y no hay, por tanto, una sentencia que aclare qu茅 ocurri贸 exactamente ese d铆a, y tal vez otros d铆as, como a veces sucede cuando se produce la vista, donde se descubren cosas que antes nadie hab铆a presenciado, o铆do o escuchado. Lo que se sabe con certeza de este caso, seg煤n la investigaci贸n judicial a la que ha tenido acceso PorTodas, es que Estanislao ten铆a una condena de cuatro meses de c谩rcel y una orden de alejamiento de 15 metros de Ena por agresi贸n un a帽o antes. Y que a Ena, demandada por Estanislao, se le impuso una orden de alejamiento de la misma distancia hacia 茅l para 芦garantizar el derecho a la libertad de deambulaci贸n, sosiego y paz social de Estanislao禄. Ambos hab铆an presentado una demanda de divorcio.

Una mujer tira la basura en un contenedor.

En el pueblo tambi茅n dicen que Estanislao era una buena persona, que trabajaba mucho, y que ella ten铆a un temperamento muy fuerte, que era 鈥渆special鈥. Pero lo dicen tambi茅n fuentes del Ayuntamiento, gobernado por el PSOE. 鈥淎qu铆, en el pueblo, ha habido y hay casos de violencia machista, pero este, sin justificar para nada el crimen, porque eso no es justificable, no entra en esa categor铆a. Ella fue una v铆ctima de 茅l aquel d铆a, est谩 claro; pero 茅l fue una v铆ctima de ella toda su vida. 脡l se ten铆a que haber ido鈥, afirman dentro del consistorio, sin querer ser identificados, conscientes de que viven en un pueblo peque帽o donde todo el mundo se conoce, de que sus palabras pueden que no sean entendidas, ni all铆 ni fuera de all铆, ni siquiera por los periodistas que est谩n sentados enfrente de ellos.

Las mismas fuentes cuentan que el minuto de silencio se convoc贸 por los dos, no solo por ella. El pueblo estaba conmocionado. 鈥淐uando una persona muere de accidente de coche o muere de enfermedad鈥 pero as铆 una persona sin m谩s ni m谩s鈥 que se lo hubiese hecho 茅l; pensaba matar a la mujer, m谩tate tu y d茅jala a ella, es lo que ten铆a que haber hecho si es un caballero, porque ahora lo malo no son ellos, son esos dos hijos que vienen con ni帽os peque帽os鈥, narraba, a un medio local, una vecina. Las cr贸nicas de aquellos d铆as recogen tambi茅n declaraciones del entonces alcalde, Jos茅 Luis Ram贸n, que lamentaba que el caso hubiera supuesto la incorporaci贸n del municipio a la 鈥渄esgraciada estad铆stica de la violencia de g茅nero鈥.

El Ayuntamiento de Cubillos del Sil.

Denuncias desde 2013

Las denuncias se remontan a 2013. Estanislao fue detenido por violencia de g茅nero el 17 de abril de ese a帽o y sali贸 en libertad provisional al d铆a siguiente con la prohibici贸n de acercarse a Ena en un radio inferior a 15 metros. La sentencia ratific贸 la orden de alejamiento por un a帽o y cuatro meses, cuatro meses de prisi贸n, la inhabilitaci贸n para el sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y la privaci贸n del derecho a la tenencia y porte de armas durante ocho meses y un d铆a: 鈥淟os hechos declarados probados integran un delito de lesiones en el 谩mbito familiar previsto y penado en el art铆culo 153.1 y 3 del C贸digo Penal鈥. El Ministerio Fiscal solicitaba 200 metros de alejamiento, seis meses de prisi贸n y 90 euros de indemnizaci贸n.

Seg煤n su relato, Ena se levant贸 a las siete y se puso a planchar en una habitaci贸n. Al rato, su marido se levant贸 de la cama y le pidi贸 que le hiciese el desayuno, a lo que ella respondi贸 que se lo hiciese 茅l; que ella estaba cansada y ocupada. Empez贸 entonces a insultarle y pegarle y ella se defendi贸 con la plancha. M谩s tarde, siempre seg煤n el relato de Ena, volvieron a discutir por un asunto relacionado con el coche y 茅l empez贸 a pegarle patadas; ella intent贸 defenderse con un palo que 茅l le quit贸; 茅l sigui贸 d谩ndole patadas, la cogi贸 de los pies, la arrastr贸 fuera de la habitaci贸n y despu茅s se encerr贸 en ella. Cuando ella llam贸 a su hijo para comentarle lo sucedido, 茅l sali贸 de la habitaci贸n y se puso a golpearle en la boca con un zapato. Este es el relato de la mujer.

El protocolo sanitario registr贸 m谩s tarde un hematoma en el labio inferior y lo siguiente: 芦Estado emocional actual: tristeza禄. Ella manifest贸 que estaba en tratamiento psicol贸gico debido al trato que le dispensaba su marido y aseguraba llevar padeci茅ndolo treinta a帽os. 脡l manifest贸 estar en tratamiento desde un a帽o antes por adicci贸n al alcohol.

Estanislao y Ena se casaron a principios de los 70. Ella nunca trabaj贸 por cuenta ajena, cuidaba de la casa, de sus hijos y ayudaba a Estanislao con las finanzas de la carpinter铆a, donde trabajaba 茅l.

Una carretera es lo que separa las casas del local, justo enfrente, donde Ena, aquel 24 de junio de 2014, no pod铆a acercarse tras la demanda de Estanislao, meses m谩s tarde de que ella lo denunciara. Tras aquella primera denuncia que termin贸 en condena, y con las medidas a煤n cautelares, Ena volvi贸 a denunciar a Estanislao. El protocolo sanitario registr贸 la llegada de la mujer 芦llorosa y nerviosa禄, con contusiones leves y ara帽azos.

Estanislao, que presentaba tambi茅n lesiones en la cara, fue detenido por quebrantamiento de condena. El juicio r谩pido, celebrado el 8 de septiembre de 2013, decret贸 la libertad provisional sin fianza para Estanislao. Estanislao no hab铆a quebrantado el alejamiento. La justicia determin贸 que Ena no se hab铆a abstenido de entrar en la carpinter铆a aun presumiendo que dentro estar铆a 茅l y, por ello, a petici贸n de Estanislao, le impuso la orden de alejamiento de 15 metros.

Cubillos del Sil tiene menos de 2.000 habitantes.

Hoy hay a煤n trozos de madera sueltos, sobre el rellano, junto a una puerta met谩lica cerrada a cal y canto. Hay una parra que no para de engarzarse all谩 donde los soportales la dejan. Y un 谩rbol con hojas parecidas a las de un melocotonero. Una App que identifica plantas dice que no, que es un 谩rbol de origen asi谩tico. All铆, seg煤n la investigaci贸n judicial, Estanislao mat贸 a Ena tras una discusi贸n, llam贸 a la Guardia Civil y se ahorc贸 en la misma nave, colgado de una escalera de grandes dimensiones con un cable el茅ctrico. Un testigo declar贸 que ella lleg贸 a la carpinter铆a insult谩ndolo. 鈥淔ue tonto, porque de la c谩rcel se sale; pero no, se suicid贸鈥, es uno de los comentarios que a煤n circulan por el pueblo, presidido todav铆a por las torres de la central t茅rmica que Endesa desconect贸 el a帽o pasado.

En resumen: los hechos contrastados por la Justicia dicen que ambos, de 64 y 63 a帽os, estaban separados y que ten铆an dos hijos ya mayores. Que 茅l ten铆a una condena por violencia de g茅nero con orden de alejamiento de 15 metros y que ella ten铆a otra de alejamiento hacia 茅l porque tampoco lo dejaba tranquilo. La causa fue archivada tras el crimen y el posterior suicidio.

La entonces secretaria de Igualdad del PSOE, Purificaci贸n Causapi茅, y la entonces ministra del PP, Ana Mato, condenaron los hechos. Era, seg煤n los registros, la segunda v铆ctima mortal por violencia machista contabilizada en Castilla y Le贸n ese a帽o. La primera fue Mar铆a Henar, una joven de Medina del Campo que falleci贸 el 27 de marzo en el hospital Cl铆nico de Valladolid tras haber recibido un d铆a antes un disparo en la cabeza por parte de su expareja. De Aranda de Duero (Burgos) era tambi茅n Ana, asesinada en Torremolinos (M谩laga) unos meses antes. Rosa fue asesinada en Valladolid a finales de ese a帽o. En este 2021, dos mujeres han sido asesinadas en esa comunidad aut贸noma. Y un d铆a antes de que se produjeran los hechos en Cubillos, se conoci贸 la condena de 15 a帽os de prisi贸n a un hombre que asesin贸 a su pareja a media hora de all铆 en coche, en Bembibre. La descuartiz贸 e introdujo los restos en dos maletas.

Recursos para denunciar

鈥淐omo no pudo m谩s, la mat贸. Es tremendo c贸mo se puede justificar, sin reconocerlo de forma abierta, este caso鈥, analiza la psic贸loga Noelia Landete. Seg煤n ella, y con los datos oficiales en la mano, esa forma de actuar, desde su experiencia con otros casos, no se corresponder铆a con el posterior suicidio, algo que 鈥渟uele idearse y no ser tan impulsivo鈥. La investigaci贸n judicial recoge que el d铆a de los hechos Estanislao fue a recoger una escalera que le hab铆a prestado a un vecino: 鈥淪e ve que el se帽or Estanislao necesitaba hacer uso de su escalera, y como quiera que el dicente a煤n no se la hab铆a devuelto, pues el due帽o se acerc贸 a casa para ped铆rsela鈥. Tras matarla, se suicid贸 colg谩ndose de una escalera, aunque no se especifica si era o no la misma que le hab铆a prestado al vecino. 

En el caso de que efectivamente fuera 茅l la persona acosada, como insisten en el pueblo y lleg贸 a declarar su hija, la psic贸loga insiste en que los hombres tambi茅n tienen recursos para denunciar. A Ena, por ejemplo, le impusieron la orden de alejamiento de 茅l. 鈥淪i el juez estima que hay un riesgo, pues le puede poner una orden de alejamiento y, de hecho, en algunos casos se pone de manera provisional. Son casos en los que, cuando se produce la agresi贸n a la mujer, esta se defiende, golpea al hombre y le hace, por ejemplo, un ara帽azo o una herida. Ah铆 no se est谩 diciendo ni que 茅l es delincuente ni ella tampoco. Es una medida cautelar que pueden poner cuando ven que hay una dependencia fuerte o que la mujer tambi茅n puede buscarlo. Es decir, que los hombres tienen instrumentos para defenderse en caso de acoso鈥. Y luego est谩, sin atribuirlo a este caso concreto, el papel que pueden desempe帽ar algunos agresores: 鈥淓llos mienten mucho; no despu茅s, claro, pero s铆 en el durante. Lo niegan todo, se hacen las v铆ctimas, son los pobrecitos y ese es el discurso que llevan constantemente鈥.

Su hija lleg贸 a declarar que su madre siempre consegu铆a lo que se propon铆a y que, en todo caso, era una 鈥渕altratada maltratadora鈥. En la investigaci贸n judicial consta tambi茅n la declaraci贸n de una testigo que cuenta que Ena le hab铆a dicho en m谩s de una ocasi贸n, refiri茅ndose a Estanislao: 鈥淓ste cualquier d铆a me mata鈥.

Un paseo por Ponferrada

鈥淭odav铆a no se creen a Nevenka鈥, recuerda mientras toma un caf茅, a unos diez kil贸metros del pueblo, en un bar de Ponferrada, Isabel Maroto. Acaba de ser nombrada secretaria de Igualdad de CCOO en Le贸n. 鈥淓s que aqu铆 no se hace nada. Tenemos un concejal acusado de maltrato en la c谩rcel y ah铆 sigue el pacto de gobierno鈥, cuenta antes de narrar que ella misma fue v铆ctima de violencia psicol贸gica. Lo dice con una sonrisa. 鈥淵a llor茅 bastante鈥, a帽ade con una coletilla que parece acostumbrada a repetir. Asegura que su entonces marido, con el que estuvo casada una veintena de a帽os, fue condenado por ello. 鈥淵o me vi en esa situaci贸n, en lo que es vivir en un pueblo peque帽铆simo de la zona donde al final la mala eras t煤, porque, seg煤n me dec铆an, yo no lo entend铆a a 茅l, sus cambios de humor鈥, prosigue. 

Isabel Maroto, en una terraza de Ponferrada.

El psic贸logo Jes煤s P茅rez tambi茅n muestra mucha prudencia con el caso en concreto de Cubillos del Sil y la inexistencia de un juicio. 鈥淣o se puede opinar sin datos objetivos, con lo que dicen unos vecinos y otros, pero si hay una condena firme hay unos hechos probados contra 茅l, y los hechos probados son bastante garantistas鈥. Como Noelia Landete, sin aplicarlo a este caso concreto pero intentando explicar determinadas situaciones, P茅rez reflexiona sobre las fases de un comportamiento patol贸gico por el que la persona que es v铆ctima pasa, y que se va adaptando a las caracter铆sticas de la relaci贸n para poder sobrevivir.

鈥淟o que est谩 claro es que no hay agresor sin v铆ctima ni v铆ctimas sin agresor. En las relaciones de pareja hay principios donde no hay violencia, pero s铆 un comportamiento muy arraigado en el machismo. Hay mujeres que soportan esta situaci贸n y, en un momento dado, intentan escapar de la red, que es cuando se produce el asesinato. El agresor necesita a la v铆ctima y, al final, se acostumbra 鈥揷ontin煤a鈥. Por eso no es infrecuente tampoco que las agresiones sean cruzadas, que pueden ser producto de una situaci贸n psicol贸gica muy desgastante en el caso de ella, que entre al trapo y que desarrolle tambi茅n una conducta violenta por las agresiones de 茅l鈥.

P茅rez, no obstante, afirma que la parte m谩s deteriorante es cuando la mujer tambi茅n necesita del agresor, lo busca y lo provoca. 鈥淓so no lo hace una persona en una situaci贸n normal, no lo hace una persona masoquista, sino el desgaste psicol贸gico y tambi茅n social鈥, explica el psic贸logo, que pone como ejemplo alg煤n caso con el que ha trabajado en el que ella es la que agrede cuando 茅l est谩 tranquilo.

鈥淟a sociedad y la ciencia entienden que las agresiones son est谩ticas, que hay una agresi贸n lineal y directa con un comportamiento muy pasivo de la mujer, pero tambi茅n hay muchas mujeres que se hartan y eso no los hace a ellos para nada v铆ctimas. Tampoco se espera de las v铆ctimas esta conducta. Se las ve como pasivas, indefensas y poco confortativas. Las personas tenemos muchos matices. Y hay mujeres que aparecen como 鈥榙esequilibradas鈥 ante el entorno porque la violencia machista desgasta mucho y hace, por ejemplo, que se relacione menos con la gente y que tenga un comportamiento m谩s estridente鈥, concluye P茅rez.

En cambio, prosigue, la mayor铆a de los agresores son protot铆picos, no responden a agresores psicop谩ticos, no suelen ser delincuentes, que agreden a otras personas. Su perfil pasa siempre por una imagen p煤blica mucho m谩s buena que la de la mujer, y ellos seleccionan muy bien cu谩ndo y c贸mo lo hacen.

Isabel Maroto denuncia que ella apenas tuvo apoyo institucional y reflexiona sobre una comarca minera muy marcada por estructuras patriarcales, lo que se suma a las dificultades para que una mujer pueda denunciar. 鈥淣o ver谩s carteles contra la violencia machista aqu铆鈥, a帽ade. Y no es f谩cil encontrarlos en un paseo de alguien que es la primera vez que viaja a Ponferrada. 

Las v铆as del tren, en Ponferrada.

El enorme escudo met谩lico de Espa帽a sobre la puerta de entrada a los juzgados puede ser reconocible si se ha visto recientemente Nevenka, la miniserie de Netflix que rescata la historia de una de las primeras condenas por acoso sexual a un pol铆tico en este pa铆s. De eso hace 20 a帽os. La entonces concejala de Hacienda, Nevenka Fern谩ndez, dimiti贸 y denunci贸 al entonces alcalde de Ponferrada, Ismael 脕lvarez (PP). Pero ella estuvo sola. Miles de personas se manifestaron para apoyarlo cuando fue condenado.

No hay nadie sentado sobre el banco morado de la plaza del Ayuntamiento, junto a un restaurante que se llama La Violeta. Antes de llegar, desde una explanada, se divisa un mural con una chica con mochila, la concha del camino de Santiago y un mensaje: 鈥淪top a la violencia de g茅nero鈥. La obra, que pretende concienciar a las personas que pasan por el albergue de Ponferrada, fue creada por el artista berciano Asier Vera. Y justo en una de las calles que desembocan en el consistorio, sobre el suelo, como en Hollywood, luce una placa dedicada a la dramaturga Laila Ripoll, que ha analizado en su obra los efectos de la violencia de g茅nero.

Placa dedicada a Laila Ripoll.

Por la ciudad acaban de pasar varias expertas en la segunda edici贸n de la Universidad Feminista de Ponferrada. 鈥淓s una iniciativa pionera鈥, cuenta con orgullo la concejala de Igualdad, Lorena Gonz谩lez (Podemos). Dice que sabe lo que es llegar a un ayuntamiento y que se lleven a un concejal acusado de violencia machista. Se refiere, como la sindicalista de CCOO, al caso de Pedro Mu帽oz, exconcejal de Coalici贸n por el Bierzo, grupo con el que, una vez cesado, PSOE y Podemos mantienen el pacto de gobierno en la localidad. Mu帽oz permanece en prisi贸n acusado de golpear supuestamente a su mujer el pasado a帽o y la justicia ha denegado todas sus peticiones de salida de la c谩rcel hasta el momento.

Los datos recogidos por Infobierzo indican que en 2020, hasta el 30 de septiembre, hab铆a 223 denuncias interpuestas y atestados relacionados con la violencia de g茅nero en el partido judicial. El Juzgado de Violencia hacia la mujer de Ponferrada celebr贸 46 juicios r谩pidos y, ante el Juzgado de lo Penal (a fecha de 22 de noviembre), un total de 41, de los cuales 29 fueron por violencia de g茅nero y 12 por quebrantamiento de condena. 

Rosa 脕lvarez, de la asociaci贸n Mujeres Progresistas Berciana, lleva m谩s de 30 a帽os trabajando en la zona. 鈥淗emos dado siempre un apoyo de forma integral a las v铆ctimas. El apoyo psicol贸gico y el acompa帽amiento, que son fundamentales, lo hemos hecho hasta donde hemos podido, porque como entidad jur铆dica no podemos acompa帽ar a las mujeres en los procesos judiciales鈥, explica.

En su discurso, es muy cr铆tica con lo que se hace o se puede hacer desde las administraciones: 鈥淗ay un observatorio para la violencia de g茅nero en Ponferrada que no funciona, se re煤ne con toda la clase pol铆tica y asociaciones una vez al a帽o, casi siempre antes del 25-N. Todo eso deber铆a estar volcado en la p谩gina del Ayuntamiento y se deber铆a actualizar. Pero lo 煤nico que hay son reglamentos del funcionamiento del observatorio. No se toma en serio. Es mi opini贸n personal o mi experiencia鈥, dice.

Tambi茅n desde su experiencia, no se aprovecha bien el dinero que procede del Pacto de Estado: 鈥淟a mitad de los ayuntamientos no saben qu茅 hacer con ese dinero, y muchas veces lo que se hace son 鈥榤eriendas鈥. Eso es no entender nada. Es m谩s f谩cil dar un mill贸n de euros a la Ponferradina. Los recursos son muy pobres y luego hay que seguir caminando, y claro, te pierdes en el camino鈥. En algunos pueblos, sostiene, ya no hay puestos de polic铆a: 鈥淎 m铆 una mujer me explicaba que la polic铆a no estaba porque tiene un horario. Y c贸mo haces para bajar de Fabero a Ponferrada sin coche ni nada. Es horrible. Se necesita educaci贸n y recursos reales, un seguimiento, recursos efectivos, no una subvenci贸n de 10.ooo euros cada equis a帽os鈥.

Actualmente, el Gobierno de Castilla y Le贸n (PP) ultima una Ley de Atenci贸n integral a las v铆ctimas de violencia de g茅nero, que, seg煤n el anteproyecto, tipificar谩 cuatro nuevas formas de agresi贸n: la digital y tecnol贸gica; la vicaria; la de segundo orden, sobre personas que apoyan a las v铆ctimas, y, una clave en la asunci贸n de responsabilidades, la institucional. En esta parte se tendr谩n en cuenta las acciones u omisiones que se realizan desde la Administraci贸n con el fin de diferir, obstaculizar o impedir el acceso a derechos para una vida libre de violencia.

El anteproyecto, que actualiza la ley de 2010 y ha sido elaborado con las propuestas del Di谩logo Social, de 78 entidades de este 谩mbito y de un centenar de profesionales, prev茅 la creaci贸n de un servicio de atenci贸n psicol贸gica al agresor con el 鈥渁mbicioso鈥 reto de modificar sus comportamientos y el desarrollo de programas de tratamiento para prevenir la reincidencia.

Ena y Estanislao fueron enterrados el mismo d铆a, cada uno a una hora, cada uno en su pueblo de origen. 鈥淵o me acuerdo de ir primero a uno y luego a otro鈥, recuerda una vecina. Las familias dedicaron una esquela tambi茅n por separado. Los hijos del matrimonio 鈥揷on quienes ha sido imposible contactar hasta la fecha鈥 figuran en ambas.




Fuente: Portodas.lamarea.com