October 5, 2021
De parte de A Las Barricadas
312 puntos de vista


Enterado de que la Casa Blanka celebraba un encuentro para promocionar el espacio y la lucha, y teniendo un permiso en la Comunidad Terap茅utica, me dispuse a asistir al mismo en riguroso inc贸gnito. Tras leer unas instrucciones que parec铆an la b煤squeda del Santo Grial, decid铆 seguir mi intuici贸n de aparcar y buscar la Casa por mi cuenta ya que el inicio de las instrucciones parec铆a prometedor: La Avenida de Juan Carlos I, debe ser el centro -me dije-. 

Lo que pasa es que esa avenida es m谩s larga que un d铆a sin pan y sale de la ciudad propiamente dicha, atravesando una zona de hoteles, industrias y parcelas agr铆colas. Tras una hora andando, tragando polvo, llegado el atardecer, ca铆 en un zarzal lleno de maleza y pinchos. Insensible al desaliento me puse a dar vueltas preguntando a la poblaci贸n aut贸ctona, y tambi茅n a la gente del lugar por el lugar del evento, siendo expulsado a voces limpias de un hotel-torre por los botones, y de una bodega de vinos por un sereno con escopeta y tres mastines. Muy desagradable. Finalmente, cuando ya desfallec铆a, por un camino de tierra di con la vivienda, decorada con una inconfundible mujer rana verde amistosa en pelotas, que en un pie tiene seis dedos y en otro cuatro para compensar. Y entonces, me hice invisible para salvaguardar mi individualidad, nadie me conoce, no hago preguntas, me limito a mirar y a escuchar.

Al entrar, un patio amplio y bonito con 谩rboles a modo de techo. Hab铆a verdor, limpieza, y daba el aspecto del 谩gora griega, donde la juventud escuchaba a los fil贸sofos, y los debates sobre el ser y su esencia acababan el combates a hostias limpias. El resplandor fulgurante del ocaso. Una marquesina de moreras… O de lo que fuera cubr铆a mis cabellos. Mosquitos. La gente estaba o sentada en sillas o de pie (la mayor铆a). El conferenciante era un t铆o con barba y gafas de sol, que teniendo en cuenta que se ca铆a la noche le daba un aspecto inquietante. Porque para m谩s abundamiento, le hab铆an puesto una especie de linterna apunt谩ndole a la cara, con lo cual parec铆a que iba a contar historias de fantasmas y muertos vivientes. Muy raro.

Como observ茅 que segu铆a llegando gente que se abr铆a paso con machetes entre la vegetaci贸n, fui a investigar el entorno, que es siempre primordial: estudia el terreno por si hay que salir corriendo. Una ventaja de ser invisible, es que no te ve nadie y pasas desapercibido. La desventaja de caminar de noche por un espacio rural ignoto es que te puedes caer en la letrina, como as铆 ocurri贸. Una letrina muy bien hecha por cierto.

En cuanto al p煤blico se reunieron unas doscientas personas, la mitad de ellas mujeres y casi todas j贸venes. Detect茅 en las conversaciones acentos de Granada, M谩laga, Barcelona, Alicante, Lorca, Cartagena, la propia Murcia… Los de Alicante fueron sorprendentes, porque la misma charla se iba a repetir luego en su ciudad, y fueron para verla dos veces. Y es que hay… hay gente pa t贸. Los que organizaban el evento ten铆an las manos hechas polvo. Supongo que o bien hab铆an estado cavando la letrina, o bien hab铆an estado quitando zarzas o ambas cosas. Pero vaya, 谩nimo, las ampollas se curan cavando trincheras.

Me embosqu茅 en unos matorrales y el tipo empez贸 a hablar. La megafon铆a y el sonido, muy buenos. Se hizo de noche. Silencio, estrellas y grillos. La voz flotaba dulcemente. Cuarenta minutos de conversaci贸n. Muchos chavales tomaban notas. Flip茅 porque la charla m谩s que te贸rica, era pr谩ctica. Y luego un mont贸n de preguntas que se resum铆an en “c贸mo podemos aplicar la experiencia en…” o “en Lorca ya hac铆amos eso pero no ten铆amos referentes y da gusto saber que…”

El contenido de la charla es lo que todas sabemos: que el anarquismo considera que quien mejor est谩 capacitado para gestionar sus problemas es la gente que los tiene; que el anarquismo tiene que apartarse del elitismo e implicarse con que el pueblo, para que el lumpen, la purria obrera, los marginados por etnia, color de piel, clase social, profesi贸n estigmatizada… Hagan de su capa un sayo; que tenemos que quitarnos ese complejo de inferioridad y derrotismo que nos reduce a hablar de cuestiones internas; que la fuerza revolucionaria est谩 en el lumpen, que es el que monta las barricadas en las calles cuando llega la hora de la batalla, y eso fue lo que dijo Aurelio Fern谩ndez de la CNT-FAI tras el 19 de Julio: “al ej茅rcito lo hemos derrotado los de siempre: los piojosos”.

驴C贸mo se desenvuelven los y las anarquistas en la lucha social? Dando el ejemplo, dando la cara, asumiendo responsabilidades, dotando de fuerza y contenido a las organizaciones. Interviniendo en las necesidades b谩sicas: techo, abrigo, comida, precariedad, indigencia, exclusi贸n. Esa es la Propaganda por el Hecho. Creciendo en el conflicto, en la disputa, en la guerra social abierta y declarada. Esa es la Acci贸n Directa. No idealizando ni la pobreza ni los barrios, asumiendo que las cosas que nos repugnan responden a una causa principal: el capitalismo, el autoritarismo, la acumulaci贸n de riqueza en unas pocas manos que lleva a marginar a millones. Por ello entrar en un barrio es entrar en un lugar crudo, inclemente, brutal. Y ah铆 est谩 nuestro puesto: crudo, inclemente, brutal, sabiendo que recibiremos en muchas ocasiones la represi贸n de la autoridad, y la incomprensi贸n de los afectados. Y que a pesar de ello, prevaleceremos en las condiciones m谩s complicadas.

El entrar en esta din谩mica de lucha, ha hecho que en una d茅cada hayamos pasado de ser un n煤cleo de te贸ricos dedicados a actividades de autoconsumo, a ver organizados a trav茅s de nuestra acci贸n a miles de familias en colectivos ocupados, sindicatos de vendedores ambulantes, de kellys, de inmigrantes, de gente marginada. Y ello sin tener que dar las gracias a ninguna instituci贸n, a quienes estas personas les traen al fresco. Este anarquismo es simple, inmediato, mira a la persona concreta y busca dejarla en mejor situaci贸n de como estaba antes. Es un anarquismo que se mancha, que est谩 tan sucio como yo tras caer en la letrina, pero duro y resistente como una piedra. Durante este parlamento, el conferenciante fue enumerando los colectivos y sindicatos creados con esta din谩mica. Cientos, miles.

Y ese fue m谩s o menos el discurso. Dije antes que los chavales cog铆an apuntes bajo las estrellas, que yo no s茅 c贸mo cuando no se ve铆a ni un carajo m谩s que la fantasmal jeta del conferenciante… Pero lo que m谩s me impresion贸 es escuchar a la gente que re铆a, que sollozaba y que lloraba. Joder, que hab铆a gente llorando m谩s que si hubieran matado a la mam谩 de Bambi. Las caras brillaban, los ojos resplandec铆an, el cielo estaba despejado y la temperatura era agradable.

Cuando acab贸 la charla y las preguntas, hubo gente que pidi贸 que se le firmaran los libros o que intentaron hacerse fotos con el conferenciante, que declin贸 de esa tarea, y a eso de las doce de la noche la pe帽a joven se larg贸 a cenar, o a lo que fuera.

Y qued贸 all铆 una peque帽a banda de puretas de edades en torno a los cincuenta a帽os, que a base de dieta l铆quida empez贸 a quejarse amargamente de lo mal que ven a esta organizaci贸n o a la otra, y batallitas de los c贸cteles que hab铆an tirado en los a帽os noventa. Mi consejo: muchachos, pasad p谩gina, que a nadie interesan ya esas machangadas de vuestra juventud. A煤n ten茅is la posibilidad de ser felices. Yo no m谩s vi el cariz del asunto, me compadec铆 del pobre conferenciante y sal铆 a escape, una vez cumplida mi misi贸n.

Por supuesto, me perd铆 a oscuras. Empleando mi visi贸n nocturna acab茅 en otro matorral lleno de pinchos, los perros me ladraban… Una gata me atac贸 con profusi贸n de bufidos porque estaba pasando al lado de su camada de gatitos, y me dio un susto que ech茅 a correr llegando al coche como una hora despu茅s y luego conduciendo hasta la Comunidad Terap茅utica.

Gracias a los miembros y miembras de la Casa Blanka por este hermoso acto, al p煤blico por haberme dado la oportunidad de ver gente llorando, y les deseo de todo coraz贸n que cuando vuelvan a sus lugares, sigan desarrollando ese anarquismo de barro y de sangre, sucio pero resistente. 

Y sabedlo siempre, que aunque por mi timidez no me conozc谩is ni me ve谩is, estoy entre ustedes. Creced, y multiplicaos. Cread ahora un mundo sin sometimiento ni dominaci贸n, y a vuestro paso nada podr谩 deteneros: se abrir谩n los mares, se derrumbar谩n los castillos, se romper谩n las cadenas. Tened claro que esto es una guerra,  y que la vamos a ganar.




Fuente: Alasbarricadas.org