February 24, 2021
De parte de El Libertario
308 puntos de vista


Blanca de la Torre
 
Actualmente, cuando eldesastre ambiental toca a la puerta, recordamos el centenario del nacimiento de uno de los grandes precursores del pensamiento ecologista y máximo exponente de lo que se ha venido a llamar como “anarquismo verde”: Murray Bookchin (14 de enero de 1921- 30 de julio de 2006).

En un momento de crisis climática sin precedentes, en el que los fenómenos atmosféricos extremos de los que estamos siendo testigos no hacen amainar el fenómeno del negacionismo climático, se me antoja más pertinente que nunca recuperar mis filias bookchinianas, a pesar de que, como señala Floreal Romero, en la presentación del último libro publicado sobre el autor, Murray Bookchin, Por una ecología social y radical ]2], Bookchin no quería bookchinianos.
 

El corpus de reflexiones amplio y coherente que nos dejó el anarquista neoyorkino le han convertido en referente de la ecología social: una disciplina que interrelaciona las problemáticas ecológicas y las sociales, especialmente las derivadas de sistemas jerárquicos de dominación. Ya en 1962 escribió un alegato ante la crisis ecológica del momento en Nuestro entorno sintético, que expandiría después en obras como Ecología y pensamiento revolucionario (1964) y en Crisis in our Cities (1965), donde se centra en las consecuencias del desarrollo urbano. Ese mismo año, en Nosotros los verdes, nosotros los anarquistas, afirma la necesidad de una sociedad libertaria para poder llevar a cabo los principios ecológicos.

En La ecología de la libertad (1982) Bookchin establece un vínculo entre la explotación de la naturaleza y la del hombre sobre otros hombres, una línea similar a la desarrollada por el ecofeminismo entre la explotación hacia la naturaleza y hacia las mujeres.

Bookchin fue bastante pionero en romper con ese absurdo binomio naturaleza/cultura y en hablar de lo holístico para referirse a que somos seres interdependientes y ecodependientes, negando cualquier relación jerárquica. En esto último recoge el testigo de Piotr Kropotkin -que curiosamente fallece el año de nacimiento de Bookchin-, que junto a Élisée Reclus (1830-1905), forman la tríada de pensadores del anarquismo verde. El ruso ya veía un destino para nuestro planeta similar al de Marte, a causa de la extrema velocidad de la aridización, como bien rescata Mike Davis en “El desierto que viene. La ecología de Kropotkin” (2017) [3].

El pensamiento de estos autores era seguido por los pintores neo-impresionistas, a los que a menudo me gusta reivindicar pues parecen haber pasado a los anales de la (injusta) Historia del Arte por su lado más estético, sus intereses en el color, y la descomposición de la luz sobre esos paisajes de la costa mediterránea. Poco se habla de que estas escenas esconden los ideales anarquistas del grupo, especialmente las de Kropotkin y Reclus. De hecho, la famosa pintura “Au temps d’harmonie” (1893-1895) de Paul Signac tenía por título original “Au Temps d’Anarchie”. La obra esconde algunos de los supuestos anarquistas, compartidos con el actual movimiento decrecentista que tiene entre sus máximos exponentes a autores como Carlos Taibo (responsable además del prólogo del arriba mencionado libro sobre Bookchin) y Joan Martínez Alier [4] en el Estado español y a Serge Latouche en el vecino francés. Los denominados “objetores del crecimiento” critican el sistema capitalista neoliberal y proponen, a grandes rasgos, decrecer disminuyendo el consumo y la producción, reestructurando los sistemas de producción y redistribuyendo la riqueza [5].

Del mismo modo que Reclus y Kropotkin inspiraron a los neoimpresionistas, también Bookchin ha sido la base para propuestas artísticas posteriores, como el colectivo londinense Street Farm, activo a principios de los años 70. El grupo plasmaba sus ideas en su revista Street Farmer donde criticaban el capitalismo y la gentrificación, proponían una arquitectura sostenible y alentaban la autorganización, acuñando conceptos como la transmogrification de la ciudad: la transformación del espacio urbano a través de la revolución social.

Existen varios escritores contemporáneos que proponen la recuperación del pensamiento de algunos de los autores anteriores. Es el caso de Peter Gelderloos, quien en Una Solución Anarquista al Calentamiento Global, sugiere recuperar algunas de estas visiones como única vía de posibilidad para una sociedad futura: la eliminación del uso de combustibles fósiles, cambios en la industria agroalimentaria, descentralización y autoorganización, entre otros muchos [6].

Y por seguir tirando del hilo, ahora de nuevo hacia atrás, no puedo dejar de citar a otro autor anarquista estadounidense precursor del ecologismo: Henry David Thoreau (1817-1862), especialmente conocido por Walden, La vida en los bosques (1854), obra que escribió durante su estancia en una cabaña construida por él mismo. Thoreau fue también uno de los precursores de ese arte de caminar que tanto ha influido a las prácticas artísticas posteriores (y pionero de muchos otros conceptos, pues ya hablaba de biopolítica, mucho antes que Michel Foucault). No está de más recordar que la famosa frase de la película “El Club de los Poetas muertos” “Fui a los bosques porque quería vivir a conciencia…” pertenece a la obra de este autor, considerado por Emma Goldman como “el mayor de los anarquistas norteamericanos”.

En la fragilidad del momento en que nos encontramos, no creo necesario volver a los bosques, pero sí entender el mundo como un gran bosque, como un modo útil para superar la actual crisis climática –y por ende civilizatoria–, y caminar hacia una nueva sociedad post-fósil.

Notas:

[1] La primera parte del título está inspirado en la frase “If we do not do the impossible, we shall be faced with the unthinkable” de Murray Bookchin de su libro de 1982 The Ecology of Freedom (página107 de la reimpresión de 2005).

[2] Floreal M. Romero y Vincent Gerber (2019). Murray Bookchin. Por una ecología social y radical. Barcelona: Libélula Verde.
 
[3] Mike Davis (2017). El desierto que viene. La ecología de Kropotkin. Barcelona: Virus Editorial.[versión resumida de este texto en Blanca de la Torre
 
[4] Joan Martínez Alier es además una figura clave de la corriente denominada “ecologismo de los pobres” junto con Ramachandra Guha.

[5] Para un buen espectro sobre este movimiento recomiendo leer Decrecimiento: Vocabulario para una nueva era (2015), Icaria Editorial, Spain. La versión inglesa: d’Alisa, Demaria y Kallis. (2015) Degrowth: A vocabulary for a New Era, Londres, p.6.

[6] Disponible en: https://es.theanarchistlibrary.org/library/peter-gelderloos-una-solucion-anarquista-al-calentamiento-global

[Tomado de https://www.adngaleria.com/es/adnBlog/2021/febrero/nos-enfrentaremos-a-lo-impensable-un-breve-apunte-sobre-anarquismo-verde.]




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com