November 24, 2021
De parte de Kurdistan America Latina
256 puntos de vista


El hecho de que el Partido de los Trabajadores del Kurdist谩n (PKK) haya sido etiquetado durante d茅cadas como grupo terrorista por la Uni贸n Europea (UE) y varios estados europeos, ha hecho que gran parte de la amplia labor pol铆tica del movimiento kurdo por la libertad en la di谩spora haya funcionado hist贸ricamente de forma clandestina. Esto cambi贸 dr谩sticamente con la batalla por la ciudad sirio-kurda de Kobane, a finales de 2014. Tras la difusi贸n de im谩genes de mujeres kurdas que luchaban contra el llamado Estado Isl谩mico (ISIS), miles de investigadores, activistas, periodistas, artistas y pol铆ticos acudieron a los centros comunitarios kurdos de toda Europa.

La experiencia de los activistas kurdos con la vigilancia, la violencia policial y la pol铆tica de la Guerra contra el Terrorismo, exige que los investigadores tengan una mayor conciencia 茅tica y pol铆tica de la din谩mica del poder.

Como investigadora y organizadora, que con frecuencia ayuda a otros a acceder a este campo, pude observar c贸mo el repentino descubrimiento del movimiento kurdo por la libertad -el amplio movimiento social que se organiza en torno a la teor铆a y la pr谩ctica asociadas al l铆der encarcelado Abdullah 脰calan- estuvo frecuentemente marcado por las tensiones entre investigadores y participantes en la investigaci贸n. El contacto repentino, casi a escala industrial, entre investigadores y activistas kurdos demostr贸 que los primeros a menudo no comprenden el impacto psicol贸gico, pol铆tico y cultural de la criminalizaci贸n en los mundos de la vida social. Esto afecta al dise帽o, las preguntas y la 茅tica de sus investigaciones. Me di cuenta de que la investigaci贸n sobre los movimientos sociales y la organizaci贸n pol铆tica no suele estar en contacto con el oscuro mundo de las medidas de lucha contra el extremismo de los estados, la polic铆a y los servicios de inteligencia (Choudry, 2019).

El compromiso con los investigadores y los periodistas en los 煤ltimos a帽os ha dado a los activistas kurdos la oportunidad de explicar sus perspectivas, construir nuevas alianzas y legitimar sus causas de una manera sin precedentes. Sin embargo, los investigadores que desconocen todo el alcance de la criminalizaci贸n de las estructuras del movimiento por la libertad kurdo en Europa se encuentran a menudo con activistas de la di谩spora que se debaten entre el deseo de hablar de sus luchas de resistencia, reprimidas durante mucho tiempo, y la necesidad de protegerse de la exposici贸n.

El deseo de los activistas de desestigmatizar la lucha pol铆tica ha hecho que rara vez se hayan rechazado las solicitudes de investigaci贸n. Sin embargo, la falta de familiaridad con los protocolos de conducta de la investigaci贸n, y en un ambiente marcado por el genocidio, la guerra y los desplazamientos forzados a gran escala, ha hecho que pocos activistas kurdos -que son en su inmensa mayor铆a inmigrantes/refugiados de clase baja- se hayan opuesto a la investigaci贸n extractiva. En la vor谩gine de los acontecimientos de 2014 y en adelante, se dejaron de lado pr谩cticas que normalmente se considerar铆an problem谩ticas y poco 茅ticas en la investigaci贸n con comunidades vulnerables. Aprovechando la reticente apertura de la gente, algunos investigadores se han encargado de revelar las estructuras organizativas y las relaciones de los movimientos, de manera similar a la recopilaci贸n de informaci贸n de los servicios de seguridad. En algunos casos, la decepci贸n con los resultados de los investigadores ha llevado a los activistas a reconsiderar su disposici贸n a colaborar con los investigadores, algunos de los cuales atribuyen de forma simplista esta reticencia a la cultura paranoica, secretista o sectaria/partidista del movimiento kurdo.

La comunidad de activistas kurdos de la di谩spora ofrece un recurso rico y transnacional para entender las luchas pol铆ticas y el poder del Estado liberal en Europa. Pero la experiencia vivida por los activistas kurdos de la vigilancia, la violencia policial y las pol铆ticas exteriores construidas sobre la base de d茅cadas de pol铆tica de Guerra contra el Terrorismo, exige que los investigadores tengan una mayor conciencia 茅tica y pol铆tica de las din谩micas de poder al llevar a cabo su trabajo.

Un an谩lisis m谩s detallado de las experiencias recientes del movimiento pol铆tico kurdo en Europa ayuda a contextualizar el recelo de los activistas hacia los extra帽os que hacen preguntas sobre su trabajo pol铆tico. El 9 de enero de 2013, tres mujeres kurdas, Sakine Cansiz, Fidan Do臒an y Leyla S枚ylemez, fueron asesinadas en la Oficina de Informaci贸n Kurda de Par铆s por un agente del servicio de inteligencia turco, que se hab铆a infiltrado en la comunidad kurda francesa. A d铆a de hoy, no est谩 claro hasta qu茅 punto el Estado franc茅s ten铆a conocimiento de las operaciones de los servicios de inteligencia turcos antes de los asesinatos. En los 煤ltimos a帽os, los informes de investigaci贸n revelaron las actividades de los esp铆as estatales turcos que operan en Europa; se descubri贸 que varios activistas y pol铆ticos kurdos conocidos figuraban en listas de asesinatos.

Adem谩s de las amenazas del Estado turco, los kurdos pol铆ticamente activos tienen desde hace tiempo el estatus de comunidades sospechosas (Hillyard, 1993) a los ojos de los estados europeos. Un gran n煤mero de activistas son objeto de vigilancia, redadas, prohibiciones de protesta y de viaje, y amenazas de deportaci贸n. En Alemania, el pa铆s con la mayor di谩spora kurda, la Oficina Federal para la Protecci贸n de la Constituci贸n (Verfassungsschutz) da prioridad al PKK en la categor铆a Ausl盲nderextremismus ohne Islamismus, traducible como extremismo de extranjeros sin islamismo, y considera que tiene fuertes v铆nculos con la escena del llamado extremismo de izquierdas (tambi茅n dirigido). La polic铆a suele preparar a los individuos kurdos como esp铆as, utilizando su estatus legal como mecanismo de recompensa o castigo.

Si la criminalizaci贸n afecta directamente a la capacidad de las personas para actuar pol铆ticamente, la representaci贸n estigmatizante repercute en su disposici贸n a decir abiertamente lo que piensan. Los informes de los medios de comunicaci贸n suelen reducir las heterog茅neas y populares actividades pol铆ticas kurdas en Europa -que incluyen festivales culturales, seminarios educativos y proyectos contra la violencia dom茅stica- a una imagen caricaturizada de una secta similar a una banda que se aprovecha de los j贸venes para reclutarlos y convertirlos en m谩rtires glorificados de la lucha armada. Antes de las acciones anunciadas, los peri贸dicos locales suelen incluir frases de advertencia como 鈥渓a polic铆a espera una escalada de violencia en la manifestaci贸n kurda鈥, desestimando las protestas kurdas (abrumadoramente pac铆ficas) con reivindicaciones complejas, como muestras de rabia 茅tnica irracional. Como resultado de estas representaciones, los activistas pueden estar muy a la defensiva en las interacciones con periodistas o investigadores.

Las condiciones de segurizaci贸n que conforman la producci贸n de conocimiento sobre los movimientos antisistema, pueden ser una ocasi贸n para que los investigadores aprendan del conocimiento que las comunidades pol铆ticas criminalizadas tienen de los estados europeos liberales. La criminalizaci贸n y la estigmatizaci贸n pol铆tica, facilitadas por el paradigma de la guerra contra el terrorismo, comprometen la capacidad de las comunidades pol铆ticas para plantear incluso demandas legales en las democracias europeas.

Los investigadores de los movimientos sociales deben vigilar las medidas de 鈥渓ucha contra el extremismo鈥, no s贸lo porque 茅stas afectan a sus interlocutores, sino porque la criminalizaci贸n puede afectar a su propia capacidad de investigaci贸n en el futuro.

Escribiendo sobre el plan emblem谩tico de lucha contra el extremismo del Reino Unido, PREVENT, Christos Boukalas discute cr铆ticamente las implicaciones de tales medidas en la democracia, y cualquier perspectiva de cambio social: 鈥淎l impedir la formaci贸n de subjetividades no liberales, el contra-extremismo pretende cancelar la potencialidad de un futuro pol铆tico y congelar la sociedad en un eterno presente liberal鈥 (Boukalas, 2019). Al cimentarse ideol贸gicamente en un imaginario medio liberal, el Estado se afirma como la 煤nica entidad que decide sobre lo moderado/extremo, es decir, el bien/el mal. Las personas que desaf铆an la br煤jula moral del Estado son patologizadas; las medidas para impedir sus actividades se enmarcan en cuestiones de seguridad nacional.

En los discursos hegem贸nicos sobre la integraci贸n, los inmigrantes/refugiados pol铆ticamente activos personifican la resistencia a asimilarse al marco de poder liberal europeo. Los individuos pueden participar en la vida c铆vica europea con su identidad kurda, siempre y cuando se distancien de lo que el Estado enmarca ampliamente como ideas vinculadas al PKK (por ejemplo, expresiones de simpat铆a con 脰calan y otros presos pol铆ticos o guerrilleros) y estructuras (por ejemplo, centros comunitarios, movimientos juveniles y asambleas de mujeres organizadas bajo el paraguas del confederalismo democr谩tico), y c铆rculos extremistas de izquierda cercanos a 茅l. La marginaci贸n de la pol铆tica de la di谩spora kurda tambi茅n protege a los estados europeos de la responsabilidad por su complicidad a la hora de permitir los cr铆menes de guerra y las violaciones de los derechos humanos por parte de Turqu铆a, miembro de la OTAN y candidata a la UE, mediante el apoyo pol铆tico y la venta de armas.

Para los estados europeos, el nexo entre la solidaridad con el Kurdist谩n y el extremismo de izquierdas representa un problema interno expl铆cito. Despu茅s de todo, muchos de los individuos no kurdos que viajaron al Kurdist谩n en 2014/2015 en adelante eran activistas organizados, arraigados en las luchas antifascistas y anticapitalistas en sus propios pa铆ses. Entre ellos, hab铆a activistas contra el comercio de armas, organizadores feministas, anarquistas y socialistas, saboteadores de cacer铆as, sindicalistas y miembros de partidos de izquierda, con experiencia en la movilizaci贸n de la solidaridad con Palestina o el levantamiento zapatista. La formaci贸n de nuevas solidaridades y frentes de lucha supone una amenaza para las pol铆ticas internas autoritarias de los estados europeos, as铆 como para los beneficios obtenidos con la guerra, el comercio de armas y los conflictos pol铆ticos. Como explica Iida K盲yhk枚, organizadora e investigadora feminista que examina la criminalizaci贸n del movimiento kurdo, las medidas punitivas adoptadas contra la solidaridad con el Kurdist谩n interact煤an con 鈥渓a reciente inclusi贸n de organizaciones y grupos ecologistas y antifascistas en las orientaciones antiterroristas que se reparten a la polic铆a y a los funcionarios p煤blicos鈥 en el Reino Unido, una cuesti贸n que ha resurgido recientemente con el proyecto de ley sobre polic铆a, delincuencia, sentencias y tribunales de 2021. A los investigadores de los movimientos sociales les conviene seguir activamente estas tendencias pol铆ticas, no s贸lo porque afectan a sus interlocutores, sino porque la criminalizaci贸n puede afectar a su propia capacidad de investigar libremente en el futuro.

El conocimiento 铆ntimo de la omnipresente cooperaci贸n internacional de los servicios de inteligencia del Estado anima a los activistas, como una cuesti贸n de autoprotecci贸n, a cuestionar las intenciones de los extra帽os que entran en sus vidas preguntando por sus aspiraciones, t谩cticas, planes y estructuras organizativas. Adem谩s, a los ojos de muchos activistas kurdos, la represi贸n por motivos pol铆ticos -desde la prevenci贸n de actividades legales hasta la brutalidad policial- afirma una de las ideas clave de su filosof铆a: que el Estado, incluidos los estados democr谩ticos liberales europeos, expresa una forma institucionalizada de violencia y dominaci贸n y que la verdadera democracia debe construirse fuera de sus par谩metros.

Las organizaciones kurdas suelen caracterizar la inacci贸n de las instituciones europeas relacionadas con los derechos humanos, como el Comit茅 para la Prevenci贸n de la Tortura (CPT) del Consejo de Europa, frente a los abusos del Estado turco, como un resultado l贸gico de la modernidad capitalista. Los investigadores que tratan de comprender estas perspectivas pueden dise帽ar de forma creativa la investigaci贸n de manera que se comprometa significativamente con los conceptos de lucha de los movimientos. Esto, a su vez, puede permitir el aprendizaje mutuo y la producci贸n de conocimiento participativo y basado en la cooperaci贸n sobre el poder institucional.

Al realizar entrevistas o etnograf铆as entre comunidades sospechosas -especialmente los movimientos que dicen proponer alternativas pol铆ticas- los investigadores deben reflexionar sobre si su trabajo podr铆a contribuir a la normalizaci贸n de las medidas autoritarias. Tomar en serio las preocupaciones y los an谩lisis de seguridad de los activistas, y negarse a reforzar los tropos estigmatizadores sobre las culturas pol铆ticas radicales, puede hacer posible una investigaci贸n solidaria que desaf铆e, en lugar de sostener, las agendas del Estado y del gobierno que, m谩s all谩 de afectar a las actividades de las comunidades ya atacadas, afectan a la perspectiva de la acci贸n social por la justicia y a la producci贸n de conocimiento cr铆tico de forma m谩s amplia.

Referencias

-Boukalas, C. (2019). La paradoja de Prevent: destruir el liberalismo para protegerlo. Crime, Law and Social Change, 72(4), 467-482. https://doi.org/10.1007/s10611-019-09827-8

-Choudry, A. (2019). Activistas y el estado de vigilancia: aprendiendo de la represi贸n, Londres: PlutoPress.

-Choudhury, T. (2017). La radicalizaci贸n de la privaci贸n de la ciudadan铆a. Critical Social Policy, 37(2), 225-244. https://doi.org/10.1177/0261018316684507

-Hillyard, P. (1993). Suspect Community: people鈥檚 experience of the Prevention of Terrorism Acts in Britain, Londres: Pluto Press.

Fuente: Dilar Dirik / The Sociological Review / Traducci贸n: Rojava Azadi Madrid / Edici贸n: Kurdist谩n Am茅rica Latina

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Fuente: Kurdistanamericalatina.org