October 25, 2020
De parte de Memoria Libertaria
213 puntos de vista

Todoslosnombres.org/Jos茅 Luis Guti茅rrez Molina

Dos de los desparecidos en las fosas de Pico Reja son dos anarquistas catalanes a los que les sorprendi贸n el golple militar en Sevilla. Nos cuenta su historia el historiador Jos茅 Luis Guti茅rrez Molina en Todoslosnombres.org

http://www.todoslosnombres.org/sites/default/files/tln_gutierrez_molina_enterrados_pico_reja_0.pdf

Un d铆a de principios de julio de 1936 llegaron a Sevilla Francisco Ar铆n Palacios, Arturo Parera Mar铆n y Mar铆a Dur谩n. Los tres, conocidos anarcosindicalistas catalanes. Curtidos los dos primeros en las luchas sindicales y, la tercera, joven militante de las Juventudes Libertarias. Ven铆an a continuar con la gira de actos y m铆tines que la CNT hab铆a organizado tras la celebraci贸n del congreso nacional en Zaragoza a comienzos de mayo. En un momento de reorganizaci贸n sindical hac铆a falta explicar los acuerdos adoptados. Entre ellos el de Alianza Obrera Revolucionaria que estaba generando cierta confusi贸n. Un mes m谩s tarde los dos primeros hab铆an sido asesinados por los golpistas y la tercera convertido en topo.

Los asesinatos

Se alojaron en el hotel sevillano Para铆so, en la entonces llamada calle de Torrej贸n. A 茅l regresaron de Huelva, donde dieron un mitin, el domingo 12 de julio, y permanecieron hasta el siguiente acto previsto en la vecina poblaci贸n de Carmona la ma帽ana del s谩bado 18. Cuando volvieron el golpe de Estado hab铆a comenzado. Desconocemos qu茅 hicieron esos convulsos d铆as. Eran militantes suficientemente destacados como para permanecer al margen de lo que suced铆a. Hicieran lo que hicieran permanecieron en el hotel. All铆 fueron detenidos por miembros de la 芦harka禄 Berenguer. Lo sabemos gracias al informe que el historiador Jos茅 Mar铆a Garc铆a M谩rquez ha manejado. En 茅l se dice que detuvieron a dos dirigentes llegados de Barcelona al Hotel Para铆so… que ven铆an a 芦armar el bollo禄. Un servicio realizado gracias a las confidencias de un elemento de la 芦brigadilla禄 del guardia civil Rebollo.

Dos dirigentes, dec铆a el informe de Juan Berenguer. Parece que fue el martes 21 y, ese mismo d铆a, Parera y Ar铆n ingresaron en la c谩rcel sevillana. Mar铆a comenz贸 una vida de topo que durar铆a casi dos a帽os. Aunque, durante un tiempo, se crey贸 que tambi茅n hab铆a sido detenida y corrido la misma suerte de sus compa帽eros.

La personalidad de los encarcelados fue r谩pidamente conocida por sus captores. As铆 que pasaron poco m谩s de quince d铆as para que ambos salieran de la prisi贸n: Ar铆n, el siete de agosto, para ser entregado a la fuerza p煤blica. Al d铆a siguiente Parera fue puesto en 芦libertad禄. Al cad谩ver del primero le dieron registro de inhumaci贸n ese mismo d铆a como fallecido por heridas producidas por arma de fuego en un lugar no registrado. Eso s铆, con el nombre de 芦Francisco Arino Sim贸n禄. 驴D贸nde pudo ser asesinado? Seruramente en cualquiera de los lugares que habitualmente utilizaba por esos d铆as la Brigadilla de Ejecuciones de Falange encabezada por Pablo Fern谩ndez G贸mez: Las Palmillas, el parque de Mar铆a Luisa, el fielato de la Cruz del Campo, Los Remedios, las carreteras de Alcal谩 y Dos Hermanas e incluso en Espartinas o Salteras por citar algunos.

Por el contrario, Parera puede ser considerado un desaparecido. Se帽ala Garc铆a M谩rquez que ni figura entre los enterramientos del cementerio de San Fernando y, por tanto, tampoco se conoce donde pudo ser asesinado. En el expediente de la prisi贸n figura que fue 芦puesto en libertad禄. Una expresi贸n que, como sabemos, pod铆a significar tambi茅n que fue entregado para su asesinato.

Los asesinados: destacados anarcosindicalistas catalanes

Francisco Ar铆n Palacios se llamaba en realidad Francisco Mart铆nez Ar铆n. Hab铆a nacido en la poblaci贸n castellonense de Benicarl贸, era calderero y ten铆a 47 a帽os. Estuvo entre los delegados de la regional de la CNT catalana que en 1918, en Sants, crearon los sindicatos 煤nicos. Dos a帽os m谩s tarde, secretario del sindicato metal煤rgico de Barcelona, fue deportado y confinado en Mah贸n. En la isla balear, durante la dictadura de Primo de Rivera colabor贸 con la prensa 谩crata local, como Fructidor, y particip贸 en los contactos entre el anarcosindicalismo y los militares opuestos a la monarqu铆a. En 1931 era miembro del comit茅 nacional cenetistas y se aline贸 con las posiciones de 脕ngel Pesta帽a, con quien firm贸 en agosto de 1931 el llamado Manifiesto de los Treinta. Le acompa帽贸 en la creaci贸n de la Federaci贸n Sindicalista Libertaria de la que, en 1934, era vicesecretario. Estuvo entre quienes trabajaron por la vuelta de los sindicatos escindidos. Lo que ocurri贸 en el congreso celebrado en Zaragoza en mayo de 1936. Tras su asesinato, en 1942, fue procesado por el Tribunal Especial para la Represi贸n de la Masoner铆a y del Comunismo, que en mayo de 1943 le conden贸 a doce a帽os y un d铆a de reclusi贸n menor con las accesorias legales de inhabilitaci贸n absoluta perpetua para el ejercicio de cualquier cargo del Estado, corporaciones p煤blicas u oficiales, entidades subvencionadas, empresas concesionarias, gerencias y consejos de administraci贸n de empresas privadas, as铆 como cargos de confianza, mando y direcci贸n de los mismos. A la vez que solicitaba al director general de Seguridad que ordenara su busca, captura y prisi贸n.

De izquierda a derecha, Buenacasa, Ar铆n, Pesta帽a, Segu铆, Piera y Bajatierra.

Arturo Parera Mal铆, cuyo segundo apellido tambi茅n aparece como Mar铆n, hab铆a nacido en 1889 en la poblaci贸n barcelonesa de Villafranca del Panad茅s. Hijo de un conocido actor de la 茅poca,tuvo una cuidada educaci贸n en colegios elitistas. Viv铆a en Madrid cuando, en 1913, comenz贸 a trabajar en un banco y se incorpor贸 a la CNT. Estuvo entre los organizadores del congreso de la Comedia en diciembre de 1919. Perseguido, march贸 en 1920 a Zaragoza, en donde se mostr贸 partidario de hacer frente al pistolerismo patronal. En 1922 formaba parte del comit茅 nacional de la CNT y era miembro del grupo 芦V铆a Libre禄. Por esas fechas particip贸 en giras de propaganda por las Baleares y Navarra. Detenido en noviembre de 1923, como complicado en un atentado contra un funcionario de prisiones, tras su liberaci贸n se exili贸 en Francia. Regres贸 a Espa帽a clandestinamente en 1927. Vivi贸 en Navarra y La Rioja,en donde intent贸 reorganizar a la CNT. Tras un tiempo en Valencia se instal贸 en Barcelona y ocup贸, en 1930, la secretar铆a del comit茅 regional cenetista. Particip贸 en la creaci贸n de la FAI en cuyo comit茅 peninsular estaba durante 1931. Se opuso al treintismo de Pesta帽a y Ar铆n. Estuvo entre los dirigentes de la Comisi贸n de Defensa Econ贸mica creapa para combatir los abusos en los alquileres. Durante estos a帽os estuvo encarcelado en diversas ocasiones. En 1932 formaba parte de la redacci贸n de Solidaridad Obrera y, en febrero, estuvo entre los deportados a la Guinea Espa帽ola. Hasta 1936 particip贸 en numerosos actos y giras de propaganda.

Arturo Parera

Mar铆a Dur谩n, topo en la Sevilla de Queipo

Mar铆a Dur谩n, tambi茅n conocida como Rosina y como Rosa Roura Valls para la justicia militar de Queipo, hab铆a nacido en Rub铆 (Barcelona) en 1912. Pertenec铆a a una familia acomodada y recibi贸 una cuidada instrucci贸n. Muy joven abandon贸 la casa familiar y comenz贸 a trabajar en Granollers en una f谩brica. All铆 se inici贸 en el anarquismo. En 1932 pertenec铆a al grupo juvenil libertario Sol y Vida. Antes, ya hab铆a comenzado a destacar en los comit茅s pro presos e introducido en el Grupo A de la FAI. Tambi茅n se hab铆a extendido su fama como oradora. Durante los a帽os siguientes intervino en numerosos actos en representaci贸n de las Juventudes Libertarias por la regi贸n catalana. En mayo de 1936 acudi贸 a M谩laga, en compa帽铆a de Vicente P茅rez Combina, Francisco Ascaso y Juan Jos茅 Domenech a un mitin en la plaza de toros. Regres贸 a Catalu帽a y volvi贸 a Andaluc铆a, con Ar铆n y Parera, en julio.

Tras evitar su detenci贸n el verano de 1936, permaneci贸 escondida hasta mayo de 1938 cuando fue una de las treinta y seis personas que cayeron en la celada preparada por un confidente policial golpista cuando intentaban salir de la ciudad. Les hizo creer que iban a ser objeto de canje. Entre ellos estaban militantes pol铆ticos y sindicales de la ciudad. Algunos de ellos terminaron ante un pelot贸n de fusilamiento. Otros con penas a muerte, finalmente conmutadas, y largas condenas de c谩rcel.

La salida se prepar贸 en dos expediciones. Una el 5 y otra el 12 de mayo de 1938. Mar铆a Dur谩n iba en la primera, formada por diez personas. Fueron interceptados en Sanl煤car la Mayor y encarcelados. Fue trasladada a la prisi贸n de Sevilla el d铆a 13 e incomunicada. All铆 declar贸 que era afiliada de la CNT por una convicci贸n que hab铆a adquirido mediante lecturas y que, en efecto, hab铆a venido con Ar铆n y Parera a comienzos de julio de 1936 para participar en una gira de m铆tines. Lo hab铆a hecho en compa帽铆a de Manuel G贸mez Jim茅nez, un alba帽il sevillano con el que se hab铆a unido 芦libremente禄 en Barcelona. A diferencia de lo que se ha escrito con posterioridad afirm贸 que no se aloj贸 en el mismo hotel que Ar铆ny Parera, sino en una pensi贸n de la calle Feria. En ella permanecieron, tras el golpe de Estado, durante unos meses.

Fue gracias a un aval de Marcelino Rueda, uno de los organizadores del convoy y fusilado unas semanas despu茅s, propietario de una taberna a la espalda del mercado de la calle Feria, como pudieron alquilar un bajo en el n煤mero seis de la plaza de la Alianza. Lo hicieron con nombre falso. Quiz谩s entonces fue cuando Mar铆a, present谩ndose como refugiada de Barcelona, adopt贸 la identidad de Rosa Roura. Fuera como fuera, el caso es que all铆 vivi贸 unos tres meses hasta que su compa帽ero, por causas que, dijo no conoc铆a, desapareci贸. Con 茅l lo hicieron los ingresos que obten铆a trabajando en algunas obras. Entonces se traslad贸 a la calle Lagar 14, que era donde viv铆a en mayo de 1938.

Mar铆a neg贸 haber realizado ninguna actuaci贸n contra los golpistas en los veintid贸s meses que permaneci贸 oculta. Apenas sal铆a para comprar, las 煤nicas relaciones que ten铆a eran las de vecindad y su 煤nico apoyo fue el de Rueda. Fue a este a quien confes贸 que estaba preocupada por lo que pod铆a haberle ocurrido a sus padres en Rubi. Que eran personas de derechas a las que, adem谩s, echaba mucho de menos. Entonces 茅ste le propuso que pod铆a participar en un canje oficial que se estaba preparando. Acept贸 y a las doce de la noche del 5 de mayo se subi贸, en la calle Torneo, al coche que, te贸ricamente, iba a llevarla a Huelva y de all铆 a Gibraltar.

Que no fuera descubierta su verdadera personalidad ha llevado a alg煤n historiador, como Jos茅 Mar铆a Garc铆a M谩rquez, a pensar que quiz谩s el aut茅ntico nombre de Mar铆a fuera el de Roura. El lamentable estado del procedimiento impide conocer con detalle las gestiones e informes que recabaron los diferentes servicios de investigaci贸n sevillanos de Queipo. Tampoco, de momento, han fructificado las gestiones en el Registro Civil de Rubi. Sabemos por su expediente penitenciario que mantuvieron su incomunicaci贸n incluso despu茅s de celebrarse el consejo de guerra: hasta el 16 de septiembre de 1938.

Mar铆a Dur谩n junto a, de izquierda a derecha, Vicente P茅rez Combina, Francisco Ascaso, Juan Santana Calero y Juan Jos茅 Domenech. M谩laga 24 de mayo de 1936

La vista del consejo de guerra se celebr贸 los d铆as 14 y 15 de julio de 1938. En la segunda sesi贸n el fiscal interrog贸 a Duran que se reafirm贸 en que hab铆a venido a Sevilla para hacer propaganda de sus ideas. Que defend铆a al sindicalismo pero no la acci贸n violenta y que lo 煤nico que hab铆a pretendido era volver con su familia porque estaba muy sola en Sevilla. Sus respuestas no parecieron convencer al acusador que, en su informe final, advirti贸 que estaban en una guerra en la que se hab铆a impuesto un tono de exterminio y que, en esa situaci贸n, el inter茅s individual estaba por debajo del colectivo. Que la revoluci贸n hab铆a comenzado en febrero de 1936 cuando se falsearon las elecciones, las izquierdas se apoderaron del poder, comenzaron a conculcar las leyes, a subvertir el orden social y a hacer la revoluci贸n con 芦la hoz y la dinamita禄. Por ello no hab铆a que juzgar s贸lo los delitos cometidos tras el golpe sino desde antes. La adhesi贸n a la rebeli贸n, por omisi贸n o acci贸n, hab铆a comenzado antes. En el caso de Mar铆a se le deb铆a aplicar el agravante de peligrosidad por sus antecedentes sindicales. As铆 que le pidi贸 una de las diecinueve penas de muerte que solicitaba.

Por su parte, el defensor rebaj贸 las penas a otras inferiores a la de la reclusi贸n perpetua. Apel贸 a la diferencia de la justicia golpista con la de los rojos. En la franquista los procesados ten铆an derechos y garant铆as y puesto que Mar铆a no hab铆a vulnerado ninguna ley, ni ten铆a cuentas pendientes con la justicia s贸lo pod铆a achac谩rsele antecedentes sindicales. Lleg贸 a pedir que se ten铆a que investigar de d贸nde proced铆an los documentos oficiales que llevaban los detenidos y que les hab铆an hecho creer que se trataba de un canje oficial. Incluso asegur贸 que estaba de acuerdo con el fiscal en que como se estaba en guerra hab铆a que aplicar las leyes de guerra, pero hab铆a que hacerlo de una manera serena y desapasionada. No hab铆a que vengarse del crimen cometido en Barcelona con los presos destinados al canje. No sabemos a qu茅 hecho se refer铆a.

En la 煤ltima palabra, Rosa Roura comenz贸 a decir que si le pod铆an explicar por qu茅 le ped铆an la pena de muerte. El presidente la cort贸 dici茅ndole que no iba a permitir que se establecieran di谩logos. As铆 que Roura continu贸 diciendo que no cre铆a que por pertenecer a una organizaci贸n social pudieran pedirle la muerte. El sindicalismo quer铆a emancipar al trabajador dentro del respeto a las dem谩s organizaciones y al poder constituido.

La sentencia confirm贸 once penas de muerte. Una de ellas la de Mar铆a Dur谩n, tachada de peligros铆sima propagandista que vino a Sevilla exclusivamente para participar en m铆tines revolucionarios. Adem谩s de otras elevadas condenas a perpetuidad, veinte y doce a帽os. No hubo ninguna absoluci贸n. Aunque dec铆a que el hecho de que se hubiera dictado el mismo d铆a en el que, dos a帽os antes, hab铆a sido asesinado Calvo Sotelo no hab铆a perturbado el sereno 谩nimo del tribunal ante los culpables de la m谩s sangrienta revoluci贸n conocida en el siglo XX, muy parecida a la francesa de 1789. Es m谩s, se extendi贸 en la idea de que las nuevas formas de la Espa帽a de Franco servir铆an de ejemplo a todas las naciones y ser铆an imitadas como cuando el imperio.

Hasta el 6 de septiembre de 1938 no fue ratificada la sentencia por las m谩ximas autoridades golpistas sevillanas. Que, por las condenas a muerte, la elev贸 al propio Franco para su enterado o conmutaci贸n. Durante m谩s de un a帽o los condenados vivieron la espera de la 煤ltima decisi贸n. Esta lleg贸 el 23 de octubre de 1939. Mar铆a ve铆a que su ejecuci贸n era sustituida por la de reclusi贸n perpetua. Para entonces ya no estaba en la c谩rcel Sevillana. A comienzos de noviembre del a帽o anterior hab铆a sido enviada a la prisi贸n de Granada. Hab铆a comenzado un largo periplo que la llevar铆a a las c谩rceles de Valencia, a las vascas de Amorebieta y Saturrar谩n y, finalmente, a la de Palma de Mallorca.

Fue puesta en libertad en 1942. Seg煤n las rese帽as existentes retom贸 la lucha clandestina en Barcelona hasta que, hacia 1948, pas贸 a Francia y despu茅s a Brasil en 1970. Hay quien dice que regres贸 a Barcelona en el anonimato. Otros, que falleci贸 en Brasil el d铆a de Reyes de 1988.




Fuente: Memorialibertaria.org