October 22, 2020
De parte de Rojo Y Negro
400 puntos de vista


Estado de alarma; cierres perimetrales; confinamientos domiciliarios; toques de queda; limitaciones horarias; hibernaci贸n productiva; acotamientos por zonas sanitarias, y otras muchas modalidades de restricci贸n de derechos fundamentales y libertades se han ensayado en Espa帽a para combatir la pandemia del Covid-19. A porrillo y sin comparaci贸n posible, ni en cuant铆a ni en eficacia, con lo acontecido en otros pa铆ses de nuestro entorno. Baste recordar que desde el 14 de marzo hasta el 21 de junio la ciudadan铆a prisionera sufri贸 el <<arresto domiciliario>> m谩s largo y contundente del continente. Otros hicieron simplemente <<confinamientos>>, en muchos casos fiados a la responsabilidad de la gente, sin la espada de Damocles de la Operaci贸n Balmis.

Pero as铆 y todo, esa tentaci贸n totalitaria con que se encubri贸 la pr茅dica de la distancia social, result贸 un fiasco. Aunque el aparato de agitaci贸n y propaganda que administra el Rasput铆n Iv谩n redondo desde la bodeguilla monclovita nos la promet铆a muy felices, la realidad devino en mueca. No salimos m谩s fuertes de la primera ola que nos coron贸 como el pa铆s de la peste, un eslogan que solo sirvi贸 para encartelar con millones de euros a los medios de comunicaci贸n del coro oficial. Ni derrotamos al virus, como clam贸 Pedro S谩nchez antes de incitarnos a la algarab铆a consumista del verano, tras pasarle el marr贸n a las autonom铆as para irse de vacaciones (como describi贸 The Economist para bochorno de propios y extra帽os).

Lo que ocurri贸, abri茅ndose paso entre el botafumeiro reinante y la anom铆a de una parte sociedad civil incapaz de ejercer como masa cr铆tica frente al golosinado desastre, fue que volvimos a las andadas al ritmo del Himno de la Alegr铆a. A liderar las estad铆sticas de contagiados y fallecidos, aparte de reincidir en la obscena cuota de  sanitarios en cuarenta o ca铆dos en combate. La segunda ola nos pill贸 con m谩s de lo mismo y a lo loco. Ni se suministraron los recursos necesarios a los hospitales para evitar repetir la mort铆fera racha, ni las autoridades competentes aprovecharon el interregno para aprobar una legislaci贸n con que abordar la gesti贸n de la crisis sin parecer la Armada Bracaleone. Se volvi贸 al fango y a la mantica. Ahora incitando a la recluta con una monserga piadosa. <<Este virus lo paramos entre todos>>, rebobinaron. Pero a esas alturas del funeral ya todo el mundo sab铆a por qui茅n doblaban las campanas.

Por eso, aqu铆 y ahora, tenemos un desquiciado mapa de la pandemia pret a porter. Que no solo va por barrios sino que bascula en un circo de varias pistas. Con un espect谩culo diferente en cada una de ellas, aunque la carpa sea la misma para todas. En uso leg铆timo de sus competencias sanitarias, las autonom铆as deciden el qu茅, el cu谩ndo y el c贸mo de las medidas a adoptar para contener al Covid-19.  El distinto nivel de incidencia de infectados, la variable densidad poblacional, o la distinta disponibilidad de medios cl铆nicos para atender al enemigo com煤n, justifican la disparidad e incluso la alteralidad con que los gobiernos de las comunidades encaran el problema. Pero lo que no tiene pase es que, por carecer de una normativa jur铆dica adecuada, se propicie una derivada por la que lo que en un sitio supone un atentado a los derechos y libertades, en otro, por el contrario, se bendiga como moneda de curso legal.

Hemos visto que los tribunales superiores de justicia pueden decir una cosa en Galiza y situarse en las ant铆podas en Arag贸n, por poner el ejemplo de lo que ocurri贸 meses atr谩s cuando algunas centrales sindicales pensaron celebrar el Primero de Mayo en la calle. Y ahora mismo, a la altura del 21 octubre, ocurre otro tanto. El TSJ del Pa铆s Vasco acaba de invalidar la disposici贸n gubernativa que limitaba a seis las personas que pod铆an reunirse en torno a la mesa de una caf茅. La tutela judicial efectiva, consagrada en la vigente constituci贸n, queda como pajaritos disparando a las escopetas. Ni el Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, que declaraba el mal llamado estado de alarma en todo el Estado; ni la Ley Org谩nica 4/1981, de 1 de junio, que lo regula; ni la tambi茅n Ley Org谩nica 3/1986, de 14 de abril, de medidas especiales en materia de salud p煤blica, contienen instrumentos respetuosos con los valores democr谩ticos y no invasivos, (garantistas, claros y proporcionales) para unificar doctrina sin perpetrar un atropello al art铆culo 14 de la CE. La <<igualdad de todos los espa帽oles ante la ley>> est谩 en supuesto.

Nadie sabe a qu茅 atenerse. Todo depende del cristal partidista con que se mire. Si atendemos a lo que prescribe el Ejecutivo, al dejar todas las responsabilidades de la gesti贸n en manos de las autonom铆as, estar铆amos ante una Espa帽a federal, confederal o cantonal, como Suiza. Todo el poder para las comunidades parece decir ministro Illa (un sofista en Sanidad) cuando afirma que su papel es solo de <<coordinaci贸n>>. Pero si o铆mos otras voces, lo que se postula es algo muy distinto. Hasta el punto de que algunos claman por retirar las competencias sanitarias a las autonom铆as. Una recentralizaci贸n en toda regla que re煤ne a gente tan curiosa como el l铆der de Vox Santiago Abascal y el presidente de Extremadura. El socialista Fern谩ndez Vara tuvo el cuajo de sugerirlo recientemente en unas jornadas patrocinadas por la multinacional farmac茅utica Roche y El Pa铆s (recompensado con 18 p谩ginas de publicidad de la sanidad privada en d铆as sucesivos). Con el l贸gico aplauso de los anfitriones, que desde el Informe Abril elaborado por el felipismo en 1991 est谩n buscando la ocasi贸n para tener una 煤nica central de compras a nivel nacional con la que entenderse en materia de sanidad. 

Somos los pupas de Europa; vamos hacia un desastre econ贸mico agravado por la negligente gesti贸n de la pandemia; cebamos una explosi贸n social; y encima, v铆ctimas del S铆ndrome de Estocolmo propiciado por el efecto paralizante del Covid-9, aceptamos resignadamente que trafiquen con nuestros derechos y libertades en el monopoly de sus intereses cortoplacistas.  隆En la salud ustedes mandan, pero no saben!鈥 Si solo fuera eso.

Rafael Cid




Fuente: Rojoynegro.info