October 26, 2020
De parte de La Haine
342 puntos de vista


Nos encontramos en una situaci贸n in茅dita. La desaceleraci贸n econ贸mica, que era ya visible desde finales del a帽o pasado y sobre la que iban alertando los medios de la burgues铆a, explot贸 a principios de este a帽o. La causa visible, un virus que ha servido de excusa a una paralizaci贸n casi absoluta de la vida social, a la implantaci贸n de medidas restrictivas nunca vistas fuera de un marco de guerra y la rebaja de condiciones. Rebajas que se han aplicado tanto a nivel laboral, con un desempleo desaforado y en aumento, como a nivel social, donde presenciamos y sufrimos un desmantelamiento acelerado de los restos del llamado Estado de Bienestar. La pretensi贸n de un Estado protector que, a煤n no siendo lo que nos aseguraban, ha estadobajo asedio desde el hundimiento del 鈥渟ocialismo real鈥 y la descomposici贸n de los movimientos revolucionarios acelerada tras la derrota de la 煤ltima oleada revolucionaria enlos a帽os 60 y 70 del pasado siglo. Y todo esto, mientras el consenso social sobre la necesidad de la represi贸n y los recortes es tan generalizado como un miedo difuso al otro, encarnado en la posibilidad del contagio.

La situaci贸n se vuelve cada vez m谩s insostenible para un n煤mero cada vez mayor de personas, afectando cada vez a m谩s colectivos, empezando por los m谩s vulnerables, pero apuntando a capas que hasta ahora se hab铆an ido salvando de la debacle capitalista. Frente a la sobrecarga de trabajo, el miedo al despido, la falta de ingresos, la imposibilidad de conciliar vida laboral y cuidados, la decadente sanidad y educaci贸n, la creciente inoperancia de la burocracia estatal a todos los niveles o la impunidad policial, era de esperar una respuesta, un 鈥測a basta鈥, un conato de resistencia ante tanta violencia. Sin embargo, a nuestro alrededor s贸lo percibimos la rabia contenida y una agresividad que acaba brotando contra otros que est谩n como nosotros, o ligeramente peor. Desde Trinchera pensamos, estamos convencidos, de que es hora de actuar. La situaci贸n lo demanda. Pero para ello son necesarias dos cosas al menos: un an谩lisis de la situaci贸n que nos permita entender algunas claves de lo que puede estar pasando e identificar a los responsables y una propuesta organizativa que cuaje esa reflexi贸n en un proyecto ilusionante, serio y efectivo para poder defendernos y retomar la iniciativa pol铆tica desde el campo revolucionario y popular. Este art铆culo es un modesto intento de dar respuesta a esas dos cuestiones, con el objetivo siempre de hacerlas realidad en la pr谩ctica.鈥

Ante el caos informativo y la desinformaci贸n consciente con los que nos bombardean, empecemos por dedicar unas l铆neas a desentra帽ar lo sucedido en los 煤ltimos meses.

 Un poco de contexto

1. Sobre el virus  

El virus existe. Comenzamos con la obviedad, ya que toda cr铆tica al discurso dominante ha sido combatido mediante la ridiculizaci贸n y la tergiversaci贸n de toda tesis cr铆tica con el poder, acusando a qui茅n se atrev铆a siquiera a matizar la 鈥渧erdad oficial鈥, de negacionistas, conspiranoides y en general de ego铆stas e irresponsables, poniendo todo el acento en las actuaciones individuales, reprimidas sin ning煤n tipo de medida. En las noticias hemos o铆do una y otra vez como se apela a la responsabilidad individual, criminalizando a las personas que 鈥渘o respetan las normas鈥. Pero no s贸lo a personas individuales, sino a barrios enteros, no a cualquier barrio, claro. A barrios de trabajadores e inmigrantes en los que se vienen aplicado las normas m谩s restrictivas, como hemos visto recientemente en Madrid, porque 鈥渟on los que presentan las tasas m谩s altas de contagios鈥, sin dar ni un conato de explicaci贸n de porqu茅 es eso as铆. Mientras, se ha ido construyendo una 茅pica b茅lica, de unidad nacional, que llama a 鈥渓uchar鈥 contra el virus y a aceptar sacrificios, justificando b谩sicamente la destrucci贸n de libertades y derechos conseguidos mediante, 茅stas s铆, tremendas luchas, apelando a renunciar hasta a defender esas libertades y derechos, pero siempre manteni茅ndonos productivos, eso quienes a煤n tienen y mantienen un empleo.

鈥↙a mentira es b谩sicamente una omisi贸n, resultado de una visi贸n del mundo que entiende al individuo como una m贸nada aislada de las dem谩s, un Robinson Crusoe, una imposibilidad absurda. La mera idea de un ser humano que sobrevive aislado de los dem谩s contradice milenios de historia humana. Ser铆a rid铆culo, si no tuviese tremendas consecuencias para la vida de millones de personas. La versi贸n oficial de lo que sucede, exuda esa concepci贸n del mundo, pero adem谩s, por supuesto, responde a los intereses de alguien, de un grupo de personas, de una clase, de la clase dirigente. En las noticias, los medios de comunicaci贸n, las ruedas de prensa del gobierno, ha faltado el contexto, los v铆nculos entre lo que hace cada individuo y el resto, una visi贸n amplia que permita entender lo qu茅 sucede y porqu茅. Como no pod铆a ser de otra manera, nos han explicado lo que consideraban necesario para asegurarse que sus intereses estaban protegidos y los nuestros subordinados a los suyos en esa uni贸n que se preconizaba por el bien mayor.

鈥ˋfortunadamente, varias voces cr铆ticas se han levantado para ayudarnos a obtener una visi贸n m谩s global, desde el punto de vista de las y los trabajadores. Humildemente, tambi茅n la nuestra. Y como siempre, es una buena idea echar la vista atr谩s para tener una perspectiva m谩s amplia y ver que es lo que la historia puede ense帽arnos.

R谩pidamente salta a la vista que, aunque esta epidemia y la forma de gestionarla desde el poder es 煤nica, el fen贸meno en s铆 no es nuevo. Hist贸ricamente, las plagas han ido acompa帽ando a la industrializaci贸n capitalista, a la vez que iban aplanando el camino para su implantaci贸n. En la Inglaterra del siglo XVII, el centro capitalista de la 茅poca, tuvieron lugar tres pandemias diferentes, de 1709 a 1720, de 1742 a 1760 y de 1768 a 1786. Su origen era el ganado importado del continente europeo. En Inglaterra, el ganado hab铆a comenzado a concentrarse de nuevas maneras, de forma que la enfermedad se propag贸 entre la poblaci贸n de forma mucho m谩s agresiva que en el continente. De hecho, los brotes se centraran en las grandes vaquer铆as de Londres, que ofrec铆an entornos ideales para la intensificaci贸n de los virus.

En el caso de la gripe espa帽ola, una de las epidemias m谩s mort铆feras de la historia, se sabe hoy que tal vez no fuera mucho m谩s virulenta que otras cepas y su elevada tasa de mortalidad probablemente se debi贸 a la malnutrici贸n generalizada, al hacinamiento urbano y a las condiciones de vida insalubres en las zonas afectadas, que foment贸 no solo la propagaci贸n de la gripe, sino tambi茅n el cultivo de superinfecciones bacterianas sobre la infecci贸n v铆rica subyacente. Vemos de nuevo la importancia de no perder el contexto de vista.

Estos precedentes nos hacen llegar a la conclusi贸n de que la epidemia actual (SARS-CoV-2), al igual que su predecesor, el SARS-CoV de 2003, la gripe aviar y la gripe porcina que le precedieron, es un s铆ntoma de una aceleraci贸n de un proceso que es en realidad tan viejo como el capitalismo y que anuncia el comienzo de una nueva era infestada de plagas de origen pol铆tico-econ贸mico. Estas plagas no se entienden si dejamos de lado el funcionamiento de la agroindustria actual, la destrucci贸n capitalista de la Naturaleza y la pobreza que crea y que empuja a poblaciones cada vez mayores a buscarse la vida en los m谩rgenes entre el mundo urbanizado y el mundo “salvaje”. Resumiendo:

鈥- En los pa铆ses m谩s pobres, una agroindustria no regulada presiona sobre los arrabales periurbanos, donde las personas se ven empujadas a realizar incursiones agroecon贸micas en ecosistemas locales donde entran en contacto con cepas salvajes.

– Los crecientes monocultivos gen茅ticos de animales dom茅sticos eliminan cualquier cortafuegos inmunol贸gico que pueda frenar la transmisi贸n. La cantidad y el hacinamiento de los animales aumentan la transmisi贸n y la elevada rotaci贸n minimiza la respuesta inmunol贸gica y aumenta la virulencia del virus.

– La propagaci贸n viene impulsada por los circuitos comerciales mundiales y las migraciones regulares de mano de obra, con el desarraigo y el sufrimiento que conllevan y que son inherentes a la geograf铆a econ贸mica capitalista.

– La l贸gica b谩sica del capital sit煤a cepas v铆ricas que estaban aisladas o eran inofensivas en entornos donde pueden adquirir los rasgos que acaban por hacerlas causantes de epidemias, como un r谩pido ciclo de vida del virus, la capacidad de realizar saltos entre especies y de desarrollar nuevos vectores de transmisi贸n.

En pocas palabras, el capitalismo es el origen del virus y no por primera vez. Dicho m谩s claramente si cabe, la necesidad de una clase de obtener beneficios de la forma m谩s irracional, nos pone una vez m谩s al borde del colapso. No es la 煤nica forma en que el capitalismo entra en crisis. De hecho, nos encontramos en medio de una crisis econ贸mica brutal, la mayor desde 1929, como se empieza a leer en peri贸dicos de difusi贸n general. Pero, 驴es el virus el origen de la crisis econ贸mica como o铆mos una y otra vez?. 驴Es la crisis la consecuencia sobrevenida de la pandemia o son m谩s profundas las ra铆ces de este tremendo par贸n econ贸mico? 驴Es la COVID-19 la causa o meramente la 煤ltima gota que colm贸 un vaso ya lleno a rebosar?

2. Sobre la crisis econ贸mica

Hoy podemos decir, pero ya hab铆a voces que lo anunciaban hace meses, desde todos los espectros del 谩mbito ideol贸gico, que la gran recesi贸n 2008-2009 no ha sido superada. Desde el estallido de aquella crisis, la econom铆a mundial ha transitado por caminos bastante sombr铆os que la han colocado en escenarios de alta inestabilidad y fragilidad, que han creado las condiciones para el estallido de una nueva fase de la crisis global. Entre las causas subyacentes set谩n la baja recuperaci贸n de la actividad econ贸mica, la contracci贸n del comercio mundial, el alto endeudamiento p煤blico y privado, la baja rentabilidad del capital, que ha desencadenado una disminuci贸n en la inversi贸n y producci贸n, la falta de pol铆ticas monetarias y fiscales que promovieran el crecimiento econ贸mico, las tendencias deflacionarias, los bajos niveles salariales y una alta volatilidad en los mercados financieros, entre otras.

Si en 2008-2009, la gota que colm贸 el vaso fue la especulaci贸n inmobiliaria, esta vez ha sido la irrupci贸n del COVID-19 el detonante 煤ltimo, que no la causa profunda de la debacle econ贸mica. Nos encontramos en una nueva fase de la llamada 鈥淟arga Depresi贸n鈥, iniciada en el a帽o 2009, cuyo car谩cter solo es comparable con los periodos de 1873-1897 o de 1929-1942, convirti茅ndose en la recuperaci贸n m谩s larga -tras una crisis- en 75 a帽os. Este hecho lo reconoce hasta el Fondo Monetario Internacional, que en su documento sobre las perspectivas de la econom铆a mundial, argumentabaque la econom铆a mundial se enfrenta a una crisis sin precedentes, cuyas secuelas econ贸micas ser谩n las peores desde la 鈥淕ran Depresi贸n鈥 del 29. Mientras hace tres meses esperaban un crecimiento positivo del ingreso per c谩pita en m谩s de 160 de los pa铆ses, hoy se proyecta que m谩s de 170 pa铆ses experimentar谩n un crecimiento negativo del ingreso per c谩pita este a帽o. La econom铆a mundial es un castillo de 鈥渁rena鈥, asentando sobre una base sumamente inestable, que parece derrumbarse tras la pandemia. De hecho, la Organizaci贸n Mundial del Comercio prev茅 una dr谩stica disminuci贸n del comercio internacional en todas las regiones del mundo y en todos los sectores de la econom铆a, entreun 13% y un 32% o incluso m谩s. En la zona euro se pronostica una ca铆da del 7.5% en 2020 -casi cuatro puntos m谩s que en el 2009- siendo laeconom铆a del Estado Espa帽ol una de las m谩s afectadas, con una contracci贸n prevista del 8%.

A pesar de este contexto tan complejo, en muchos sectores del 谩mbito acad茅mico y la prensa internacional sigue reinando el optimismo de que una vez terminado el confinamiento y las medidas de bloqueo la econom铆a se volver谩 a reactivar por obra del consumo y la demanda 鈥渁cumulada鈥 durant el periodo de par贸n. Este proceso de recuperaci贸n -al estilo keynesiano- tendr铆a una forma tipo V -ca铆da y recuperaci贸n- incentivada por un aumento del gasto p煤blico y recortes de impuestos a trav茅s de d茅ficits en los presupuestos. Sin embargo, lo que ignoranestos optimistas es que tras las crisis se encuentran factores inherentes al desarrollo capitalista.

No es el Covid-19 lo que origina la crisis global, sino solo un factor que la profundiza y que termina por hacerla estallar al paralizarse la actividad econ贸mica mundial. La fragilidad de la econom铆a mundial no hace m谩s que visibilizar las contradicciones del desarrollo capitalista en su fase imperialista, consecuencia del car谩cter social de la producci贸n y la forma capitalista (privada) de la apropiaci贸n. A medida que la producci贸n se hace m谩s social, la apropiaci贸n se concentra m谩s y m谩s en manos de cada vez menos capitalistas, que expanden sin cesar sus formas de apropiaci贸n de la plusval铆a social mediante la explotaci贸n de la fuerza de trabajo en una escala internacional.

En este sentido es m谩s urgente que nunca recordar que la 鈥淕ran Depresi贸n鈥 de los a帽os 30 del siglo pasado s贸lo se resolvi贸 por la brutal destrucci贸n econ贸mica y social de la 2陋 Guerra Mundial y el posterior marco internacional nacido de los acuerdos de Yalta y Potsdam entre EEUU, Gran Breta帽a y la URSS en 1945. Las crisis no son accidentes de car谩cter coyuntural, ex贸genos o aleatorios. Ni siquiera puede atribuirse exclusiva o principalmente su origen a determinada formas de gestionar la pol铆tica econ贸mica, pese a que 茅stas puedan atenuarlas o agravarlas. Al contrario, son inherentes al modo de producci贸n capitalista. En el caso particular de la presente crisis, 茅sta se desarrolla en una situaci贸n hist贸rica en la que parece que el capitalismo no consigue superar sus l铆mites 鈥渋nmanentes鈥, tal como fueron definidos por Marx. La salida de la crisis se vuelve a煤n m谩s peligrosa, exacerbando la amenaza contra la naturaleza y el ser humano.

3. Nuestra normalidad

En un momento de aceleraci贸n de la pandemia y la crisis econ贸mica global, la lucha de clases, la confrontaci贸n de los intereses irreconciliables entre opresores y oprimidos, se expresa de una manera especialmente virulenta. No solo es la destrucci贸n de los miles de puestos de trabajo, sino tambi茅n la devastaci贸n de los servicios p煤blicos; los recortes masivos del gasto p煤blico; el abandono y/o exclusi贸n -por parte de la mayor铆a de los Estados de los segmentos de poblaci贸n con mayores riesgos de contagio, precariedad y pobreza; el incumplimiento de m煤ltiples empresas para acatar el cierre de sus actividades con las medidas sanitarias correspondientes, entre otros.

La Organizaci贸n Internacional del Trabajo estim贸 que para el cierre del presente a帽o el n煤mero de desempleados podr铆a superar con creces los 25 millones, apuntando que para el segundo trimestre del a帽o habr谩 una reducci贸n de la cantidad de horas de trabajo en alrededor 10.7%, es decir, el equivalente a 305 millones de puestos de trabajo a tiempo completo (suponiendo un trabajo de 48 horas semanales). Es decir, que muchos trabajadores tendremos que afrontar p茅rdidas de ingresos y m谩s niveles de pobreza.

Sumando a lo anterior, la propia OIT estima que alrededor de 1.250 millones de trabajadores 鈥揺l 38% de la poblaci贸n activa mundial- se encuentran empleados en sectores que hoy afrontan una grave ca铆da de la producci贸n y con alto riesgo de desplazamiento de la fuerza de trabajo, como el comercio al por menor, los servicios de alojamiento y comidas y las industrias manufactureras. Sectores que adem谩s cuentan con muchos trabajadores en el empleo informal con acceso limitado a los servicios de salud y protecci贸n social.
Un reciente documento de laUniversidad de Naciones Unidas estima que en sise contrae un 20% el consumo, lapobreza a nivel mundial podr铆a aumentar entre 420 y 580 millones de personas, el equivalente al 8% de la poblaci贸n mundial.

En el Estado Espa帽ol el ‘rebrote’ de la actividad econ贸mica con la reapertura del pa铆s tras el confinamiento era indudable, sin embargo las esperanzas de una recuperaci贸n intensa se van apagando. Ya en septiembre, el Banco de Espa帽a asest贸 el golpe definitivo con sus nuevas previsiones de crecimiento, descartando su escenario de ‘recuperaci贸n temprana’ de junio y anticipando una crisis larga, acompasada al escenario mundial que anunciaque en 2022 a煤n no se recuperenlos niveles de PIB previos a la pandemia. El Banco de Espa帽a prevee que los efectos de la crisis se prolongar谩n al menos durante 3 a帽os, 5 en el caso del empleo. El paro no volver谩 a niveles pre-pandemia hasta 2025 como m铆nimo y se prev茅 que aumente m谩s del 19% en 2021 y m谩s del 18% en 2022. La situaci贸n podr铆a deteriorarse m谩s si se establecen confinamientos duros o se agrava la destrucci贸n de tejido productivo.

En esta situaci贸n, estamos presenciando modificaciones en las relaciones del capital-trabajo y en la reorganizaci贸n del trabajo en base al uso de las nuevas tecnolog铆as. Hace 20 a帽os viv铆amos un cambio tecnol贸gico de gran profundidad, probablemente comparable a la puesta en marcha de la m谩quina de vapor. La digitalizaci贸n, la inteligencia artificial y la rob贸tica han hecho que lo que parec铆a reservado a la ciencia ficci贸n se haya convertido en cotidianidad: una vida a trav茅s de dispositivos electr贸nicos. Hoy, en medio de una crisis econ贸mica y sanitaria asistimos a un ensayo y puesta en escena mundial del desarrollo tecnol贸gico.

A pesar de ello, de la tecnificaci贸n, la explotaci贸n redoblada, el paro y la miseria a los que nos abocan, la represi贸n injusta e indiscriminada, a煤n a pesar de lo negro que se ve el horizonte para las y los de nuestra clase, no podemos olvidarnos que nos queda nuestra capacidad de acci贸n, de organizaci贸n. Nuestras palabras y nuestros actos que juntos, colectivamente, pueden trazar un nuevo futuro, una nueva senda, hasta hoy cubierta por los matojos que cunden en el desuso. Si 茅ste es nuestro an谩lisis de lo que sucede, nos queda presentar nuestra propuesta organizativa. Como siempre, hemos mirado al pasado para utilizar las ense帽anzas de los que fueron m谩s sabios que nosotros, los que consiguieron tantas cosas que hoy parecen s贸lo un sue帽o. Bas谩ndonos en sus ense帽anzas, sus errores y sus aciertos queremos proponer algo que es nuevo y muy antiguo a la vez. Un propuesta abierta al debate, a la construcci贸n compartida, a la cr铆tica y al entusiasmo, tan necesarios en esta 茅poca oscura. Queda para el siguiente art铆culo, os invitamos a acompa帽arnos en la reflexi贸n y si la consider谩is acertada, en la construcci贸n de una salida para las y los trabajadores.

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Fuente: Lahaine.org