February 5, 2021
De parte de Lobo Suelto
159 puntos de vista


En estos tiempos subjetividades andan la vida por vaivenes emocionales, demandas ambivalentes acechan mientras nos deslizamos por los imperativos contradictorios del habla del capital, 隆s铆, ninguna novedad! Mark Fisher escribe en Realismo Capitalista que vivimos en un presente continuo, tiempo verbal donde toma valor lo inmediato y lo ef铆mero en detrimento de lo que pueda construirse a largo plazo. Habitar la inmediatez parece ser una exigencia inclaudicable y as铆 vamos oscilando como ondas de radio que se polarizan entre la b煤squeda del placer en el instante 鈥損or supuesto no en un sentido filos贸fico鈥 y el displacer ps铆quico. En esa inmediatez vivires se nos pasan de largo.

Desde una lectura psicoanal铆tica podr铆amos decir que esta noci贸n de vivir en el presente continuo se emparenta con el discurso capitalista que propone Lacan, donde quedamos gozando en nuestra propia individualidad, petrificados en el Uno y cautivos del pertinaz imperativo capitalista del consumo, con la falta siempre obturada. Si entendemos que la posibilidad de elecci贸n del sujeto se juega en la falta y que esta es condici贸n necesaria para el Deseo, en estas coordenadas鈥 驴C贸mo actuar conforme a Deseo que nos habita? 

En esta coyuntura pand茅mica abundan las conexiones virtuales y la imagen gobierna por antonomasia. Cautivas de la imagen vacilan las subjetividades entre la momificaci贸n del Uno y el desdoblamiento del Dos, as铆 queda poco margen para la entrada en escena de un Tres que opere como posibilitador de movimiento, de circulaci贸n,  de metaforizaci贸n y fuga. 

Lo cierto es que si nos detenemos a analizar los artefactos actuales del habla del capital observamos c贸mo esto se operacionaliza. Pensemos en las redes sociales, algunas de estas ofrecen una funci贸n llamada Stories donde lo continuo se exhibe en una g贸ndola de im谩genes que se suceden en un fluido de tipo on铆rico y efecto hipn贸tico. All铆, se teje un entramado de im谩genes inconexas que inciden de diferentes maneras en los estados emocionales, un desfiladero meton铆mico sutilmente aturdidor. Los amontonamientos tambi茅n pueden ser vac铆o, 驴en qu茅 tipo de relatos nos  estamos alienando? 

Fijadas en el presente continuo subjetividades navegan por las aguas de las reacciones estandarizadas y recompensas a corto plazo. Paquetes de identidades clasificadas, flujo de informaci贸n constante. Dif铆cilmente algo permanezca en la memoria, aunque no es requisito construir narrativas 鈥搎ue nos sean las que nos inventamos de otros y de nosotros mismos鈥 pues el olvido es el mejor aliado para el scroll esclavizante, 驴qu茅 lugares hay para la enunciaci贸n cuando la memoria se desteje?

No resulta extra帽o escuchar el malestar que las redes suscitan en las subjetividades pues m谩s de una vez aparece la intenci贸n de alejarse de estas y sin embargo cierto impedimento surge, parecer铆a que esto implica un 鈥渜uedarse afuera del mundo鈥, ser olvidadxs. Recuerdo una canci贸n que dice: 鈥淪i no tengo nada que mostrar, nada para el like, estoy cancelada鈥. 

Desde estas tecnolog铆as nos persuaden para que habitarlas se convierta en una necesidad, se nos configura para que nos familiaricemos y actuemos desde l贸gicas discursivas que responden a las l贸gicas propias del poder actual. Politizar estos artefactos es discutir c贸mo los mismos inciden en nuestra cotidianidad, en nuestras emociones, pensamientos,  v铆nculos, en  nuestra salud mental. 

En este sentido, si las redes se han convertido en artefactos que nos llevan a construir sensaciones en torno a im谩genes 鈥搎ue no por eso dejan de ser sensaciones reales鈥 se torna necesario que podamos dialectizar lo que nos sucede con estas, que podamos interpelar los enamoramientos, las identificaciones, los enojos, los malestares que emergen de las ficciones que all铆 creamos. Construir preguntas que interpelen qu茅 de todo eso responde a una realidad virtual y qu茅 no, posibilita salidas de los sentidos y los axiomas a los que estamos respondiendo donde lo que se negocia constantemente es nuestro potencial cr铆tico.

Recuerdo un documental que se lanz贸 hace unos meses, El dilema de las redes sociales. Su transmisi贸n por Netflix es un claro ejemplo de las perspicacias del habla del capital al momento de emitir mensajes que robustecen su propia existencia cuando las fallas de sus artefactos vienen quedando expuestas. Desde una perspectiva deleuziana-guattariana podemos decir en este punto que ante la imposibilidad de justificar lo injustificable, me refiero en este caso a los modos de precarizarnos ps铆quicamente, lo que hace el capitalismo es desarticular esos c贸digos para reformularlos y volver a lanzarlos reinstalandolos; de paso nos dice: 鈥溌h, pero en esto no tenemos nada que ver!鈥. Es decir, este documental, como otros, exhibe ante nosotros nuestra propia disconformidad con el lugar que ocupamos en estas temporalidades precarizantes, no obstante continuamos consumiendo todo impunemente frente a la pantalla de su emisora que no es m谩s que otro de sus artefactos. De esta manera, las hablas del capital nos demuestran a cada momento que transitamos una temporalidad sin ley pues resulta casi imposible convocar a un Otro que sancione cualquier hecho cuando nada es conclusivo, cuando todo puede re-metabolizarse, ser sometido a revisi贸n y reformulaci贸n. Por este camino, 驴c贸mo puede el Otro ofrecer al sujeto un significante que sancione un conflicto con el objeto? 

Si en gran medida estamos advertidos en el fuero interno de c贸mo funcionan los algoritmos de las redes y c贸mo estos formatean nuestras subjetividades, 驴por qu茅 externamente mantenemos una actitud conciliatoria y colaborativa con estas? 驴No hay alternativas? 驴Ya nada puede cambiar en los horizontes del cambio infinito? 驴Qu茅 lugar queda para el Deseo cuando todo nuestro potencial queda al servicio de las elites? 驴C贸mo fugarse de los c贸digos de subjetivaci贸n que proponen estos artefactos  aunque sigamos utiliz谩ndolos? En principio, habr谩 que apostar a la asunci贸n de las incomodidades que invaden cuando surgen interrogantes que se tornan imposibles.

Insisto, es necesario politizar aquello que responde por un lado al imperativo de 鈥淪i no te adaptas quedar谩s afuera鈥 y  por el otro, a la cristalizaci贸n de los fundamentos del padecimiento cuando este es llevado 煤nicamente a la esfera privada 鈥淪i no te adaptas es por tu culpa鈥, en este punto, 驴cu谩l ser铆a una pol铆tica de los s铆ntomas de esta 茅poca para que su relevo no sea el de una resignaci贸n adaptativa a los modos del capital?  Si las posibilidades se presentan en este par dicot贸mico estar afuera o estar adentro tal vez las l铆neas de fuga consistan en invenciones de otros fuera-adentros. No estamos desconectados del mundo, el capitalismo est谩 ah铆, es una realidad y sus efectos sobre las subjetividades tienen consecuencias concretas a pesar de que est茅n tan  normalizadas. 

Si el capitalismo opera tan eficazmente desde un nivel macropol铆tico para incidir en la producci贸n de subjetividades, 驴por qu茅 resulta tan dif铆cil que desde diferentes dispositivos a nivel micro podamos establecer pol铆ticas que se subleven?

El trabajo de an谩lisis apunta a que el sujeto pueda encontrar sus modos de satisfacci贸n por las v铆as de su singularidad y esos modos no se pueden ritualizar, no hay un universal. En este punto surge un desaf铆o como interrogante, 驴c贸mo se pueden empalmar actos singulares con actos de creaci贸n colectiva que puedan subvertir las l贸gicas de aplastamiento subjetivo que nos atraviesan como sociedad? 

Si pensamos en las militancias que han luchado durante a帽os por sus derechos, como es el caso de las identidades de g茅nero, podemos dar cuenta de que en ciertas ocasiones es necesario ir m谩s all谩, pues si se necesitan leyes que brinden marcos regulatorios y de protecci贸n, las disputas s贸lo pueden ser llevadas a cabo en un campo colectivo y en estos tiempos m谩s que nunca es imperioso construir legalidades.

Creo que estos interrogantes son valiosos, sobre todo cuando parece que lo que est谩 en juego es algo que resulta inefable, difuso y que si no se puede pensar es porque est谩 por fuera de nuestro alcance. Tal vez el hecho de que no pueda ser pensado responda precisamente a un Real que subyace a las discursividades que se nos imponen como realidad, el pathos de lo oculto.




Fuente: Lobosuelto.com