July 18, 2021
De parte de Nodo50
260 puntos de vista


Ilustraci贸n: Osval.

Las calles cubanas vivieron este domingo una jornada de contrastes: de un lado, un grupo de cubanos que, alimentados desde fuera o aquejados desde dentro, irrumpieron para herir a Cuba, justo cuando vive uno de sus momentos m谩s dif铆ciles; del otro, y por suerte en mayor铆a, quienes salieron a defender esta isla grande, instantes despu茅s de los intentos por tomarla y sojuzgarla.

Unos lo hicieron con los malsanos prop贸sitos que hace rato vienen manejando de la mano de movimientos o grupos; otros, quiz谩s, por las coyunturas a las que el Presidente Miguel D铆az-Canel Berm煤dez hiciera referencia en su llamado al combate, cuando 茅l mismo lo lider贸, en plena calle, en San Antonio de los Ba帽os.

Lo lamentable es el oportunismo de unos y lo inoportuno de otros, cuando Cuba vive sus d铆as m谩s tensos, en medio de penurias reales, que mencion贸 el propio D铆az-Canel, por un marcado desabastecimiento general, apagones prolongados, escasez de medicamentos y otras carencias.

Pero lo m谩s inapropiado es que todo se haga cuando la naci贸n padece una inusitada ola de contagios por la COVID-19 con el principal epicentro en la provincia de Matanzas.

Y es verdad que duelen las cifras y sobrecogen tambi茅n, aunque sepamos que no somos la excepci贸n en un planeta que hace casi dos a帽os ya vive bajo los designios de un virus despiadado, mutante y mortal.

Duelen y cortan la respiraci贸n los muertos, aunque sepamos que nuestros porcientos est谩n muy por debajo del mundo y de la propia regi贸n latinoamericana.

Alteran las horas sin luz y lo dice alguien que tambi茅n ha padecido seis horas y m谩s de apag贸n en un d铆a porque eso trastoca la vida dom茅stica, nos sume en el estr茅s y hasta en el insomnio de la mano del calor.

Golpean los desabastecimientos que nos obligan a estirar de m谩s el pedazo de pan y a inventar frente al fog贸n y golpea tambi茅n no tener el analg茅sico o el antibi贸tico cuando la dolencia no entiende de escasez.

Sobrecoge que los enfermos superen las capacidades hospitalarias y muchos centros de aislamiento est茅n lejos de ser c贸modos.

Mas, creo que ninguna de estas tensiones sea el resorte para avasallar la Patria y ultrajarla, mucho m谩s cuando precisa de sus mejores hijos para sostenerse. Una cosa es disentir y hasta protestar cuando creamos que algo no anda bien; otra muy diferente es saquear comercios, atacar polic铆as, romperlo todo o, incluso, secundar actos tan crueles.

Una cosa es cuestionar y hasta exigir 鈥攑orque ese derecho nos lo da el
propio pa铆s鈥. Otra muy diferente es tratar de poner el pretexto o pedir
intervenciones humanitarias cuando aqu铆 casi todos saben, como ilustran
varias experiencias anteriores, que esta pudiera ser con ca帽ones y balas,
que no excluir谩 a quienes tomaron las calles, sean lacayos, confundidos,
manipulados, irresponsables o inoportunos.

Ninguna ira moment谩nea, por cruentos que sean el apag贸n o una raci贸n escasa, es comparable con el dolor y la desesperaci贸n de los miles y miles de cubanos que hoy est谩n atacados por la COVID-19 o viven la incertidumbre de poder ingresar a la lista de sospechosos o contactos. Tampoco es similar a lo que viven familiares de estos, para no hablar de quienes, lamentablemente, se han marchado de manera irreparable.

Ninguna es comparable con el esfuerzo de quienes han luchado a brazo partido y a riesgo de sus propias vidas por casi dos a帽os, alejados de sus familias y comodidades para enfrentar la pandemia, sean m茅dicos, enfermeras, trabajadores de salud o de otros tant铆simos sectores, incluidos los dirigentes, quienes tienen la dif铆cil misi贸n de gobernar en medio de una crisis sanitaria y econ贸mica, agudizada por el bloqueo norteamericano, aunque a veces algunos deslices internos, que tambi茅n reconocemos, hagan lo suyo.

No merece esta Revoluci贸n, que siempre dio hasta lo que no tiene por cobijarnos a todos, tanto a quienes la queremos y a quienes no, ver en sus calles un encontronazo entre hijos, cuando los necesita unidos. Y porque ha costado la sangre de quienes ya no est谩n y el sudor y el sacrificio de quienes la construimos desde sus bondades y sus imperfecciones, no puede deshacerse en un apag贸n o en un comercio saqueado.

No lo merece tampoco la Patria que precisa de lo mejor de sus cubanos est茅n donde est茅n. Por suerte, en un domingo de contrastes, muchos salimos a defenderla desde la raz贸n, la pasi贸n y el compromiso.

(Tomado de Escambray)




Fuente: Cubadebate.cu