June 9, 2021
De parte de Nodo50
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Resistiendo horrores y dolores inimaginables, la especie ha visto transitar durante quince mil a帽os la guerra y sus rendijas por todo el planeta en nombre de esperanzas, fantas铆as, ilusiones, utop铆as, de mundos felices en el cielo y la tierra. Pero lo cierto es que la especie y sus condiciones materiales de existencia han sido degradadas para mantener a estas 茅lites que la dirigen. La guerra planetaria del capitalismo, hoy, ya no ofrece quimeras, va directo al grano: amar al se帽or es obedecer y temer al capitalismo, maravillosa conjunci贸n de ideolog铆as y sometimiento material.

Aunque la mayor铆a lo sabe, no est谩 dem谩s repetir que el humanismo y todas sus expresiones f铆sicas e ideol贸gicas se sustentan en un aparato de producci贸n que es el capitalismo, que est谩 instalado para que genere ganancias a muy bajo costo. El capitalismo se sostiene en el uso de la energ铆a-materia existente en el planeta. El capitalismo, al tocar la vida, la vuelve muerte, a la que llama riqueza, producto, mercanc铆a. El capitalismo invierte dos unidades energ茅ticas y obtiene una de la que se apropia; la que se pierde la paga la naturaleza en todas sus expresiones vivas.

Ese es el principio del capitalismo, no otro. Para cualquier forma de vida, este sistema es ineficiente, pero para el humanismo lo es todo. Lo que est谩 ocurriendo tiene que ver con ese ideal, los que controlan y viven de ese modelo no tienen ninguna disposici贸n de sustituirlo a menos que sea una forma de ganar m谩s, sin inversi贸n.

Como se sabe, el capitalismo no surgi贸 m谩gicamente, sus antecedentes se remontan a las antiguas culturas guerreras que habitaron Europa, Asia, 脕frica. En sus largos y cruentos encuentros, en sus decadencias y florecimientos, compartieron y acumularon conocimientos en todos los sentidos, lo que permiti贸 un avance sorprendente en la tecnolog铆a de guerra.

En Europa se desarroll贸 el imperio romano, que al fragmentarse producto de su deterioro se dividi贸 en los distintos imperios conocidos como el ingl茅s, alem谩n, espa帽ol, franc茅s, turco, portugu茅s, que en su devenir sufrieron las consecuencias de todos los imperios. Al llegar a cubrir todas las fronteras, el enemigo queda dentro, inici谩ndose su decadencia, derivando en lo que hoy se denominan los Estados-naciones que se encuentran desperdigados por todo el planeta bajo el control de las corporaciones que necesitan desprenderse con suma urgencia de estos Estados-naciones y todo lo que comportan como dato cultural para que el capitalismo siga existiendo, aunque su mutaci贸n sea un bodrio.

El capitalismo est谩 en un punto donde ya no puede avanzar, ya no hay territorios que invadir, ni enemigos que combatir, porque todo le pertenece en el planeta. Las fronteras est谩n cubiertas, todas las ideolog铆as las usa a su conveniencia, cada vez que necesita un conflicto hecha manos de ellas, sean religiosas, ecologistas, feministas, gremialistas, indigenistas, comunistas, terroristas, liberales, democr谩ticas, republicanas, 茅tnicas, nacionalistas, tribales, que hoy le sirven eficazmente a las corporaciones.

En la medida en que fue abarcando m谩s territorios, se agrand贸 como aparato productivo y se volvi贸 paquid茅rmico, pesado y su control se hace complicado para los due帽os. Y lo saben, por eso han trazado planes que les resuelvan la situaci贸n de estancamiento. Estos planes no son locales, son planetarios, aunque en apariencia se manifiesten como conflictos regionales o entre pa铆ses. Como ya se dijo, esta crisis planetaria dar谩 al traste con la divisi贸n pol铆tica territorial existente en el mundo, el crecimiento desmedido del sistema se ha vuelto extremadamente pesado y su control, difuso.

Las crisis anteriores eran focalizadas, afectaban las directrices de los Estados-naciones y sus intereses, pero en la medida en que se desarrolla el capitalismo las grandes corporaciones ya no necesitan el control de los Estados. Ya se saben los due帽os y necesitan soltar amarras. Mover y reestructurar toda esa maquinaria en el planeta requiere que todas las mafias se pongan de acuerdo en c贸mo van a establecer las nuevas reglas del robo.

Para cambiar la actual din谩mica, el sistema est谩 obligado a superar su condici贸n productiva, y esa condici贸n lo conduce a cambiar su imaginario, su ideolog铆a, a superar sus condiciones actuales de existencia.

Pero al moverse no s贸lo necesitar谩 el acuerdo de las mafias empresariales, pol铆ticas, acad茅micas, art铆sticas, tambi茅n requiere balancear la cantidad de recursos naturales, los territorios en donde se encuentran, establecer la cantidad y calidad de la mano de obra estrictamente necesaria, eliminar la deteriorada y reducir el llamado ej茅rcito de reserva, pero adem谩s necesita eliminar el lastre del Estado-naci贸n con el que ha tenido que convivir a rega帽adientes en estos 煤ltimos trescientos a帽os.

Y cuando hablamos de Estado-naci贸n, estamos diciendo todo tipo de instituci贸n internacional que se mueva en los par谩metros de velar por que se cumplan las reglas del robo, es decir el comercio tal y como lo requieren y han requerido los due帽os. Claro est谩, todas estas instituciones est谩n disfrazadas con la careta de la uni贸n de las naciones, la promoci贸n de la democracia, la civilizaci贸n, la libertad, los derechos.

Todo est谩 ocurriendo sin que la producci贸n se detenga, el capital se mueve de un punto a otro buscando mejores condiciones de ganancia: esa es su gran contradicci贸n. Hacerlo funcionar en otro nivel requiere que muchas instituciones sean eliminadas, sean nacionales o internacionales, como f谩bricas, sistemas financieros, empresas, universidades, escuelas, hospitales, ej茅rcitos, cuerpos diplom谩ticos, gremios en todas sus expresiones, que de alguna manera estuvieron o est谩n al servicio del Estado-naci贸n o al servicio del aparato productivo, pero que entorpecen su necesidad de remozamiento y control.

Tienen que ser removidos, reorganizados, rearmados dentro del capitalismo, porque no pueden seguir funcionando como est谩n, hay que eliminar much铆simas cosas, reconstruir otras; formas como OEA, ONU, sindicatos, partidos pol铆ticos y similares, filosof铆as de partidos pol铆ticos o gremios sean de derecha o de izquierda, porque ya son basura panfletaria, que no le sirve, porque es palabra hueca y sus acciones tambi茅n son huecas. El humanismo requiere tener otro rostro, pero en el marco pragm谩tico, real, lo que busca es control, fundamentalmente de todos los recursos, sean materias primas, agua, combustible, mano de obra, para usarlo efectivamente y obtener mayor ganancia.

El reajuste del capitalismo en todo el planeta generar谩 un gran deterioro de la clase obrera, de los campesinos, de la clase media, de los profesionales si la depauperaci贸n de todas las profesiones conocidas que generaban prestigio se acent煤a hoy a nivel mundial. La gente se graduaba en una universidad y nos sent铆amos unos don fulano, pero hoy nos graduamos y somos unos don nadie; la mayor铆a de los j贸venes nos percatamos que somos don nadie, estudiemos o no. Esto, entre otras cosas, hace que los resortes 茅ticos del trabajo esclavo se rompan porque la red social que lo sostiene ha roto sus propias reglas y todo el mundo cree que puede robar como los empresarios y sus corporaciones.

Esta situaci贸n ha creado una inmensa masa que, a煤n con profesiones, no tiene perspectiva. A nivel mundial se ha desarrollado una campa帽a enga帽osa sobre los famosos emprendedores, es decir todos los j贸venes son due帽os de su propio destino, de su propia empresa, “qu茅 felicidad, somos libres por fin, todos estamos trabajando y creando nuestra propia empresa”. El sue帽o del libre albedr铆o se ha cumplido en todos los ilusionados, tener su propia empresa. Pero nada m谩s lejos de la realidad, lo que realmente est谩 ocurriendo es el simple hecho de que el capital, sin invertir una locha, est谩 exprimiendo al m谩ximo el esfuerzo de esos j贸venes que no est谩n produciendo nada nuevo.

Eso a lo que le est谩n invirtiendo muchas m谩s horas de trabajo de lo normal no les pertenece, se lo apropia el gran capital. Trabajemos con chocolates, con pescado, con lo que sea, ya pertenece al aparato mundial del capitalismo, s贸lo estamos sirvi茅ndole de distribuidor, de corredor, de tren del capitalismo y agreg谩ndole valor a esos productos. Por ejemplo, si movemos una barra de chocolate, una taza de caf茅, una porci贸n de az煤car, debemos saber a c贸mo est谩 el caf茅, el az煤car, el cacao, en la bolsa de valores de Tokio o de Wall Street o de cualquier bolsa de valor que tenga que ver donde se jueguen esas fuerzas de trabajo y sus productos. No nos dejemos enga帽ar, no seamos nosotros las y los bolsas.

Eso lo estamos viviendo los j贸venes en todo el planeta. El mismo concepto de emprendedor con moldes distintos, pero al final es lo mismo, no puede ser de otra manera, porque no estamos pensando de otra manera, no hay otro aparato de producci贸n y siempre vamos a pensar dentro del marco del aparato de producci贸n existente. La diferencia con 茅pocas anteriores es que este aparato de producci贸n entra en dificultades, pero en el caso de esta crisis, no es como la que gener贸 la primera y la segunda gran guerra, la que gener贸 la ingenier铆a de la obsolescencia programada. Esta es mucho m谩s violenta, mucho m谩s grave, con mucha m谩s fuerza, porque es una crisis planetaria en donde no es una parte del capitalismo que hay que arreglar o adaptar, es todo el sistema que necesita ser reacomodado.

Para resolver esa situaci贸n de extrema peligrosidad se est谩n enfrentando dos grandes bloques de poder en el seno del capitalismo. Por un lado est谩n los que entienden la necesidad de eliminar los Estados-naciones para un mejor control de los territorios y su uso eficiente, la concentraci贸n del aparato de producci贸n en muy pocas manos y, por supuesto, la privatizaci贸n de todos los recursos, energ铆as, servicios y sus usos, la eliminaci贸n y reacondicionamiento de f谩bricas e industrias, la limpieza del aparato financiero y sobre todo eliminar gran parte de la mano de obra en todos los estratos sociales en el planeta. Desde la gerencia, en todas las ramas del quehacer en la cultura capitalista, pasando por los cuadros profesionales y t茅cnicos, hasta la m谩s m铆nima labor que contribuya a la creaci贸n de plusval铆a.

Este sector del capital altamente poderoso est谩 desarrollando un plan que los estudiosos han denominado el caos controlado, que consiste en desbaratar los Estados-naciones, crear espacios de confort o ciudades controladas directamente por las corporaciones, en donde funcionar谩n las oficinas y centros de habitaci贸n de los cuadros profesionales, t茅cnicos, gerentes que se encargar谩n de la explotaci贸n de las minas o industrias que generen plusval铆a. El resto de la poblaci贸n ser谩 concentrada en guetos en torno a los centros de explotaci贸n.

El otro grupo, tan poderoso como el anterior, busca sostener relaciones comerciales partiendo de la aceptaci贸n de la existencia de los otros, en el entendido de que la inversi贸n le reportar谩 ganancias en la medida en que puedan controlar moneda, energ铆a, materia prima. Esta visi贸n es la que han dado en llamar la Ruta y la Franja.

Estas dos visiones son distintas pero tienen un mismo objetivo: mayor ganancia, menor inversi贸n; y vienen de lo mismo (humanismo-capitalismo). En ambos casos no son pa铆ses sino corporaciones que se enfrentan, aunque nos lo vendan como conflictos entre pa铆ses, pero realmente son conflictos entre corporaciones, porque verdaderamente son las corporaciones pele谩ndose los recursos que tienen 脕frica, Am茅rica, Asia, Ocean铆a, Europa. Bueno, en Europa, Estados Unidos y Jap贸n ya no quedan recursos, son territorios arruinados pero siempre tienen su utilidad para el capitalismo; las corporaciones les asignar谩n a estos territorios un papel qu茅 jugar en el concierto de la producci贸n. Como ejemplo, Europa tiene plantas nucleares, carb贸n e infraestructuras disciplinadas para la guerra.

Esta guerra est谩 en plena faena. Nosotros debemos tener claro que todo conflicto entre pa铆ses en todo el planeta est谩 asociado a esta gran guerra. Todo grupo terrorista, paramilitar, narco o no, est谩 financiado por esta guerra, fundamentalmente por quienes pretenden el caos controlado. Todo intento de destrucci贸n por la v铆a f铆sica o propagand铆stica de los Estados-naciones, su invasi贸n, su ahogamiento econ贸mico, es tarea de este grupo empresarial, toda campa帽a de Estado terrorista, fallido, narco, o todas juntas o unas y otras, busca beneficiar en el mundo entero a los empresarios del caos controlado.

Es necesario saber que nosotros como pobres, como especie, como naturaleza, perdemos con cualquiera de los bandos que gane, aun cuando algunos nos propongan estirar la agon铆a, porque los empresarios, due帽os de estas corporaciones, van es por nosotros, por la vida, para construir la muerte: su objetivo es obtener ganancia.

Nosotros tenemos que ver esto con los pies en la realidad, no es que “pobrecitos los pescaditos que van a matar, pobrecitos los pajaritos”. Dej茅monos de pendejadas y cursiler铆as ecol贸gicas, porque eso, independientemente de que los lloremos, ya sucedi贸 y est谩 sucediendo. Este proceso de reacomodo no se puede parar, lo que est谩 ocurriendo en Colombia, en Brasil, en M茅xico, la guerra civil en los Estados Unidos, en Europa, los sucesos en Asia, el Medio Oriente, las guerras en 脕frica, eso no se puede detener con discursitos y lloraderas humillantes ante la burocracia de la OEA o la ONU.

Lo 煤nico que necesitamos es saberlo, no para salvar eso, ni pajaritos, ni ni帽os, ni negros, ni mujeres, ni indios, ni pobres, ni clase media de cualquier letra estratificada, porque eso no se va a salvar, eso est谩 consumido, es est煤pido querer salvar lo que ya est谩 destruido, sobre todo cuando los gobernantes del mundo, los pol铆ticos del mundo, los ide贸logos del mundo, los intelectuales del mundo, est谩n empe帽ados en querer salvar la muerte. Esta gente, sea de izquierda o de derecha, est谩 muy retrasada intelectualmente. Ahorita estamos en el siglo XXI y ellos est谩n leyendo la realidad con an谩lisis del siglo XX, queri茅ndoselos aplicar a la realidad del presente.

Nosotros no podemos quedarnos pegados all铆, tenemos que entender la realidad, visionar la realidad, con claridad, sin dudas. 驴Qu茅 va a pasar despu茅s de esto? Es la pregunta b谩sica y por eso nosotros tenemos que entender qu茅 sucede, c贸mo funcionan los planes del caos controlado y como los de la Ruta y la Franja; comprenderlos en su esencia, en sus definiciones precisas, en sus objetivos, en las consecuencias que van a generar, y a partir de all铆 tenemos que definir qu茅 haremos nosotros, qu茅 decisiones tomaremos. Parafraseando al Libertador: qu茅 nos importa que a los esclavos se los repartan las corporaciones, si nosotros estamos decididos a construir otra cultura.

Ellos decidieron que el mundo era de ellos con todo lo que contiene, 驴y nosotros nos vamos a quedar pegados ah铆 como esclavos, ya sea pidiendo derechos, m谩s salarios, con lloriqueos y acusaciones de que nos van a matar de hambre, o nos decidimos a separarnos del capitalismo para juntos construir otra cultura? Porque independientemente de lo que pensemos, esos planes est谩n en marcha y ning煤n grito de pedig眉e帽os los podr谩 detener.

Hablemos de las rendijas

Ya hemos dicho que el capitalismo es la conjunci贸n de diversas formas y expresiones del poder en el planeta, es la concreci贸n de lo obtenido con la guerra, es la guerra llevada a su excelsa expresi贸n, un modo de producci贸n que sustenta a una cultura y a su vez se sustenta en ella en una interrelaci贸n din谩mica que hace imposible la existencia de lo uno sin la otra.

Si analizamos someramente este proceso, nos daremos cuenta que en cada uno de sus grandes cismas siempre se han producido rendijas que han determinado la aparici贸n de nuevas formas de existencia sin que se violente o altere la explotaci贸n de la especie por parte de las 茅lites que ostentan el poder. Por ejemplo, cuando se desmoron贸 el llamado imperio romano se crearon otras formas de explotaci贸n y la guerra adquiri贸 otro car谩cter, y se organizaron nuevas formas de Estado en toda Europa, las provincias dominadas por el imperio romano se convirtieron a su vez en imperios, los esclavos pasaron a ser siervos de la gleba o vasallos, desaparece el pensamiento que sostiene al esclavismo, como lo es el paganismo o polite铆smo y aparece la religi贸n cristiana con toda su corte representante de un 煤nico dios en el cielo creador del universo y se帽or omnipotente.

El Estado se organiza de acuerdo a este imaginario, un solo dios presidi茅ndolo todo en la tierra, el absolutismo mon谩rquico con un papa o rey o monarca, due帽os absolutos de la tierra y todo lo que en ella est茅 vivo o muerto. Esta 茅lite constituida de se帽ores de la guerra, con obediencia absoluta al poder absoluto, formaban la corte; los dem谩s, los pobres de siempre trabajando para estos vagos, asesinos y ladrones.

Producto de las guerras por m谩s botines, se generan nuevos conocimientos que crean nuevas tecnolog铆as, nuevas visiones de la existencia y de nuevo, lo acumulado crea los hilos de una nueva red social que es repelida con furia por las viejas formas e ideas. Ese combate abre una nueva rendija por donde se cuela otra forma de ejercicio del poder. Ya el dios 煤nico no es la idea que preside o justifica al poder, ahora es el individuo humano con libre albedr铆o, due帽o de lo existente, sustituto de dios.

El Estado se organiza desde esa perspectiva, desaparece p煤blicamente el poder absoluto, ya la guerra no es el aparato de producci贸n que genera la riqueza, ahora es el capitalismo, ya no son los vasallos o los siervos, los esclavos. Ahora es el obrero, o esclavo moderno, el generador de las riquezas. El Estado se organiza para servir a los due帽os, ahora existen no las monarqu铆as sino los Estados-naciones con sus divisiones de poderes, el contrato social se ha sellado entre los criminales y ladrones con la sangre de los pobres. El nuevo contrato social entre los ladrones ha validado el nuevo modelo de producci贸n y sus relaciones. El humanismo nace como cultura.

Entre rendija y rendija, entre 茅lites y 茅lites, entre modos de producci贸n y culturas generadas por estos actos poderosos, suceden tiempos que se van reduciendo en la misma medida en que se van sustituyendo modos de explotaci贸n o culturas. Entre la incubaci贸n del imperio romano y su decadencia transcurri贸 un aproximado de quince mil a帽os, entre el comienzo del feudalismo y su dispersi贸n transcurrieron unos mil quinientos a帽os, entre los albores del capitalismo y su ocaso no han distado m谩s de setecientos a帽os.

Es de hacer notar que, antes de iniciar el capitalismo, los pobres no ten铆amos ninguna participaci贸n en los cambios, como no fuera ser carne de ca帽贸n o esclavo en el trabajo de alimentar los ej茅rcitos y llenar de riquezas a los se帽ores de la guerra. Con la primera gran crisis del capitalismo, donde se abre una primera rendija de este sistema, es que aparecemos como posibilidad, como remedo de poder, bajo las premisas del comunismo esbozadas en el manifiesto de la liga de los comunistas de 1848.

Cada vez que el capitalismo entra en crisis necesita reacomodarse, esto significa eliminar gente, f谩bricas, transporte, productos, porque es un sistema de crecimiento infinito en su oferta pero con demanda finita, por tanto est谩 obligado permanentemente a conseguir o abrir nuevos mercados y reducir costos. Cuando la gran casa del capitalismo cruje, se produce un gran terremoto que genera grandes grietas. Mientras el capitalismo no se reacomoda, esas rendijas permanecen abiertas y no tienen control, porque est谩 atendiendo sus planes de reacomodo, pero la rendija no la controla el capitalismo. Pudi茅ramos decir que es un da帽o colateral.

Con la primera guerra entre potencias europeas se abre una rendija importante que produjo a la Uni贸n Sovi茅tica en 1917. Los pobres en Rusia se cuelan por esa rendija y por primera vez se experimenta el uso del poder por un largo periodo, que llega hasta 1989. Durante ese proceso no s贸lo ocurri贸 lo de la Uni贸n Sovi茅tica, tambi茅n ocurri贸 China, el este europeo, los procesos de liberaci贸n nacional en Asia, 脕frica, Cuba, Vietnam, llegan tambi茅n a experimentar el ensayo del poder fuera de la perspectiva del humanismo.

Pero el capitalismo con sus bloqueos, alimentaci贸n de la guerra civil y la segunda guerra mundial no permiti贸 estabilizar la llamada idea sovi茅tica, que al igual que las otras experiencias s贸lo llegaron a cuestionar al Estado sin que se pudiera experimentar, mucho menos estabilizar, otro modelo de producci贸n, 煤nica condici贸n que puede generar una cultura distinta a la de la explotaci贸n, enajenaci贸n y sometimiento que comporta el humanismo.

Cuando la especie se nombre a s铆 misma tendr谩 la obligaci贸n de estudiar m谩s all谩 de los dimes y diretes culpando a l铆deres y pueblos. Las verdaderas causas del por qu茅 en esos intentos no se experiment贸 o no puso en marcha otro modo de producci贸n f铆sico, real, no nominal.

Cuando se cierran estas rendijas comienza un proceso de derrota de lo que se intent贸 construir desde la ideolog铆a comunista. Se rinde la URSS, el capitalismo comienza a recoger todo como una vieja inversi贸n e inicia la guerra por el control absoluto del planeta, pero cada d铆a se reducen los tiempos entre crisis y crisis.

En el caso actual la rendija es planetaria, en los anteriores eran regionales, continentales, y a cada deterioro le continuaba una idea que hac铆a posible mantener al poder en el control, incluso la ideolog铆a comunista, socialista, anarquista, les prestaron un gran servicio al capitalismo porque le permiti贸 justificar la existencia de un enemigo, pero a煤n m谩s, ninguna de esas ideolog铆as experimentaron o crearon un modo de producci贸n y una cultura distinta que sirviera de ejemplo a la especie y le diera fuerza para abandonar al capitalismo.

Desde 1989 se abrieron las rendijas cuando parec铆a que se cerraban, que ya s贸lo quedaba capitalismo para siempre. Pero en Venezuela los planes del capitalismo iniciaron la apertura de las rendijas en el planeta. Desde entonces est谩n ocurriendo grandes sucesos en todo el mundo. Por ejemplo, en Am茅rica Latina vemos c贸mo los planes del capitalismo conducen a los pueblos a las rendijas, as铆 podemos hablar de Chile, Colombia, M茅xico, Per煤, Bolivia y muchos otros en el planeta. Nuestra conclusi贸n es que estas rendijas no se detendr谩n porque los planes del capitalismo tampoco frenar谩n.

La especie hoy debe estudiar con mucho cuidado los tributos de las ideas que han intentado cambiar al mundo, como por ejemplo el comunismo, no para aplicarlos o repetirlos como recetas, sino para valorar sus aportes, porque fueron millones de personas que le donaron la vida a estas ideas. La especie debe estudiar con cuidado esta realidad, no debemos ver lo que sucede en Colombia, Chile, Medio Oriente, Brasil, sudeste asi谩tico o en cualquier otro rinc贸n del planeta como hechos aislados, debemos verlos como lo que son: hechos aparentemente inconexos unos de otros, pero que en realidad forman parte de los planes del gran capital en completo avance.

No son hechos provocados por el narcotraficante Duque o el terrorista Daesh, o el absurdo Biden, o el atormentado Bolsonaro o el malandro de Pi帽era, o la rancia monarqu铆a de cualquier territorio o el cuartel transnacional instalado en el territorio de Palestina para dividir y aniquilar a los 谩rabes, no. Son el resultado de una guerra desarroll谩ndose en todo el planeta y, por supuesto, toda guerra abre rendijas por donde podemos colarnos los pobres, pero toda rendija requiere de una o muchas ideas, y esta es planetaria, por tanto requiere de ideas que puedan sustituir al humanismo, y eso s贸lo ocurre con la construcci贸n de un nuevo modo de producci贸n y no administrando mejor al capitalismo.




Fuente: Misionverdad.com