November 11, 2020
De parte de CGT-LKN Euskal Herria
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Es casi obligado empezar por preguntarle c├│mo ha sobrellevado estos meses de confinamiento en Madrid. ┬┐Has usado este tiempo para alg├║n libro que vaya a salir en las pr├│ximas fechas?

He pasado en Madrid, en efecto, el confinamiento. Y he dedicado buena parte del tiempo a leer y a escribir. No me ha quedado m├ís remedio que adelantar trabajos que estaba previsto acometiese en la segunda parte del a├▒o. El principal es un librito, breve, que se propone aplicar la perspectiva del decrecimiento y la teor├şa del colapso a los problemas de la Iberia vaciada (incluyo tambi├ęn, por cierto, Portugal). Supongo que ver├í la luz a final de a├▒o. En alg├║n momento he se├▒alado que para m├ş el confinamiento ha sido eso que llaman una ayuda a la creaci├│n, dispensada por nuestro magn├ínimo gobierno.

Esta vez ha sido una Pandemia, como pod├şa haber sido cualquier otro desastre humano o natural. ┬┐Qu├ę opini├│n te merecen las decisiones adoptadas por los Organismos Internacionales y por los gobiernos ante la expansi├│n del COVID-19?

Debo confesar, antes que nada, que no tengo las ideas muy claras en lo que respecta a los diferentes modelos de tratamiento de la pandemia que han cobrado cuerpo en unos y otros lugares. Pienso en el chino y en el surcoreano, en el sueco, en el portugu├ęs y el griego, y en el espa├▒ol, el franc├ęs, el brit├ínico y el norteamericano, por rescatar algunos ejemplos. En todos los lugares creo que se han revelado las secuelas, dram├íticas, de las reducciones presupuestarias aplicadas a la sanidad y, en general, al gasto social. En algunos, y ├ęste es un fen├│meno que a mi entender tiene su inter├ęs, se ha puesto de manifiesto tambi├ęn que las sociedades comunitario-tradicionales disfrutan espont├íneamente de mecanismos de defensa interesantes. Tambi├ęn contra la pandemia. Bastar├í con que recuerde que el escenario de muchos fallecimientos en las ├║ltimas semanas ÔÇölas residencias de ancianosÔÇö es desconocido, o casi desconocido, en muchas de esas sociedades, en las que los ancianos viven y mueren en casa. A menudo, ciertamente, con cargas que recaen fundamentalmente sobre las mujeres.

M├ís all├í de la anterior, hay que prestar atenci├│n a la pandemia represiva. Ser├şa absurdo que yo atribuyese al presidente S├ínchez el designio, a trav├ęs del estado de alarma, de sentar los cimientos de un proyecto ecofascista. Pero quienes est├ín por encima de S├ínchez, quienes mueven los hilos en la trastienda, a buen seguro que han tomado buena nota de la disciplinada reacci├│n de tantas personas inmersas en un genuino ejercicio de servidumbre voluntaria. Ah├ş est├ín los polic├şas de balc├│n para testimoniarlo. Lo he dicho varias veces en los ├║ltimos tiempos: no s├ę qu├ę me inquieta m├ís, si la alarma o el Estado.

En una viñeta publicada, un tsunami llegaba a una playa en forma de tres olas, a cada cual de mayor tamaño. La primera era el Covid-19, la segunda la recesión económica, y la tercera, enorme, el cambio climático. ¿Estamos ante los prolegómenos del Colapso?

Me resulta dif├şcil responder a esta pregunta, tanto m├ís cuanto que no descarto que los poderosos consigan restaurar la mayor├şa de las reglas del escenario anterior a la pandemia, con elementos, eso s├ş, de represi├│n econ├│mica y social cada vez m├ís severos. Cuando, en 2016, escrib├ş un libro titulado Colapso, la tesis principal que defend├şa es que este ├║ltimo ser├şa ante todo el producto de la combinaci├│n de dos grandes factores: el cambio clim├ítico y el agotamiento de todas las materias primas energ├ęticas que hoy empleamos. Agregu├ę, bien es cierto, que no hab├şa que despreciar la influencia de otros factores que, aparentemente secundarios, pod├şan oficiar, sin embargo, como multiplicadores de las tensiones. Y al respecto mencion├ę varias crisis ÔÇöla demogr├ífica, la social, la de los cuidados, la financieraÔÇö, habl├ę de la proliferaci├│n de violencias varias, me refer├ş a la idolatr├şa que siguen mereciendo el crecimiento econ├│mico y las tecnolog├şas y, en fin, coloqu├ę sobre la mesa el peso de epidemias y pandemias.

Mi impresi├│n, que tiene que ser por fuerza provisional, es que esos factores secundarios han adquirido un peso inusitado, en la medida en que a la pandemia sanitaria se han unido otras vinculadas con el escenario social, con los cuidados y con la deriva del sistema financiero, de tal suerte que se ha configurado una bola de dimensiones cada vez mayores. No creo que sea una desmesura afirmar que esa bola nos sit├║a, por muchos motivos, en la antesala del colapso. Con el agregado, eso s├ş, de que en lo que hace a los dos factores principales hemos asistido, a t├ştulo provisional, a un retroceso de su relieve, de la mano de reducciones en la contaminaci├│n, de un retroceso en el consumo de combustibles f├│siles y de un frenazo brusco en el proceso de turistificaci├│n.

La vi├▒eta que mencionas, en fin, nos obliga repensar crudamente cu├íles han de ser nuestras prioridades. En los ├║ltimos tiempos he recordado varias veces que, seg├║n un art├şculo publicado en la revista Forbes, de resultas del descenso operado en la contaminaci├│n en China van a salvar la vida 77.000 personas, una cifra veinte veces superior a la de los muertos oficialmente identificados en ese pa├şs por efecto del coronavirus. Me parece que el dato da que pensar.

Hemos visto aflorar como nunca, los viejos problemas ┬źnacionales┬╗: territorialidad, autoritarismo, diferencias sociales, el desmantelamiento de lo p├║blico y en concreto de la Sanidad. ┬┐Tenemos que aportar los libertarios una respuesta tanto te├│rica como pr├íctica aqu├ş y ahora, sin m├ís demora?

Los tres cimientos mayores de esa respuesta son los de siempre: el despliegue de redes de apoyo mutuo ÔÇöque por cierto se han extendido, de forma venturosamente espont├ínea, de manera muy notableÔÇö, la pr├íctica constante de la acci├│n directa y, en fin, la autogesti├│n. Nunca se subrayar├í lo suficiente que no basta con defender ┬źlo p├║blico┬╗, que en s├ş mismo, y por s├ş solo, puede ser, infelizmente, una herramienta perversa al servicio de los poderosos. Hay que defender lo p├║blico autogestionado y socializado. Y hay que trabajar, faltar├şa m├ís, con la gente com├║n.

https://kaosenlared.net/carlos-taibo-no-se-que-me-inquieta-mas-si-la-alarma-o-el-estado/

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Fuente: Cgt-lkn.org