January 21, 2021
De parte de Lobo Suelto
245 puntos de vista


Desde el altiplano boliviano, a orillas del lago Titicaca, Felipe Quispe se convirti贸 en uno de los referentes del movimiento ind铆gena. Y tambi茅n en uno de los posibles catalizadores de una sociedad convulsionada, de unos movimientos sociales que hab铆an tumbado a tres presidentes en tres a帽os. El otro candidato era Evo Morales. 

Felipe Quispe, con su chaqueta de cuero y sombrero negro, explica el desenlace de esta disputa mientras toma una sopa de fideos de men煤 en un bar de La Paz. Sit煤a en la mesa dos vasos de agua. 鈥淗ab铆a dos vasos, agua tibia y agua caliente. El agua tibia era Evo. Yo la caliente鈥.

鈥淧odr铆a haber sido Felipe Quispe, pero no lo fue y ah铆 se perdieron much铆simos intereses hist贸ricos鈥, dice el soci贸logo aymara Pablo Mamani. 鈥淓vo era la salida intermedia m谩s af铆n a formas de admitir lo ind铆gena, lo popular en espacios p煤blicos de poder. Felipe Quispe representaba la posibilidad de un cambio estructural del Estado. La salida intermedia, que es Evo en este caso, fue muy estrat茅gica para sectores de la clase media, moderada, ilustrada, liberal, que tuvieron el miedo de que la indiada se les fuera por encima, que es lo que Quispe estaba m谩s o menos planteando鈥.

Aunque la figura de Felipe Quispe fue perdiendo notoriedad p煤blica tras la llegada al poder de Evo Morales en 2006, se le sigue conociendo con el cargo de 鈥淢allku鈥, c贸ndor en aymara, la autoridad m谩s respetada dentro de una comunidad. Sin su figura es imposible entender la historia reciente de Bolivia. La reorganizaci贸n del mayor sindicato campesino, la CSUTCB, a fines de los 90, la revuelta ind铆gena del altiplano en los a帽os 2000 y 2001 y el cerco a La Paz en 2003 鈥搕res acontecimientos que tuvieron a Felipe Quispe como protagonista鈥 marcaron una 茅poca de luchas sociales junto con las movilizaciones por el agua en Cochabamba y los bloqueos de los cocaleros en el Chapare.

Los or铆genes

鈥淭endr铆amos que remontarnos m谩s all谩, cuando se levanta Tupaj Katari, cuando los indios cercan La Paz y matan a los espa帽oles鈥, dice Felipe Quispe. 鈥淓s el 煤nico hombre que hizo temblar a la corona espa帽ola de esa 茅poca. Y muri贸 descuartizado por cuatro caballos. Pero dej贸 una herencia, una herencia inmortal. Nosotros nos consideramos seguidores y continuadores de Tupaj Katari, por eso enarbolamos su bandera, como tambi茅n su pensamiento medular, el indianismo, que tambi茅n nos han transmitido nuestros mayores, nuestros abuelos鈥. Tupaj Katari, al frente de 50.000 ind铆genas, cerc贸 La Paz durante seis meses. 鈥淰olver茅 y ser茅 millones鈥, fue lo que dijo antes de morir, seg煤n la memoria aymara. Se hab铆a adelantado treinta a帽os a los primeros gritos de independencia latinoamericana.

Felipe Quispe naci贸 en una familia campesina aymara en la provincia de Omasuyos, cerca de La Paz. No aprendi贸 a hablar espa帽ol hasta los veinte a帽os. El inicio de su militancia se remonta a los tiempos del Pacto Militar Campesino. Con la bandera de la revoluci贸n del 52 y una pol铆tica asistencialista, los militares se hicieron poco a poco con el poder y la adhesi贸n del movimiento campesino. Las milicias agrarias creadas con la revoluci贸n del MNR terminaron sirviendo como grupos de choque contra las reivindicaciones sindicales de los mineros, reprimidos a bala y sangre. Detr谩s del discurso nacionalista del general Ren茅 Barrientos se hallaba una pol铆tica de sumisi贸n a los intereses estadounidenses en el contexto de la Guerra Fr铆a.

鈥淓n los a帽os 60 yo estaba prestando el servicio militar. En esa 茅poca hab铆a una l铆nea pol铆tica muy fuerte anticomunista. A pesar de que nosotros hab铆amos nacido en una comunidad no sab铆amos qu茅 era el comunismo鈥, cuenta el Mallku. 鈥淗ab铆a un oficial, de nombre Aurelio Torres, que repart铆a unos folletos que dec铆an que iban a matar a nuestros abuelos y que nos iban a quitar nuestras tierras, que todo iba a ser en com煤n, que no iba a haber iniciativa privada鈥 Bueno, yo tambi茅n estoy en contra de la iniciativa privada, porque vengo de una comunidad, pero eso de que iban a matar a mi abuelo, que me iban a quitar mi tierra, mis animales鈥 eso no me convenc铆a. Pero una vez que sal铆 del cuartel en el 64 busqu茅 el Manifiesto Comunista. Y despu茅s busqu茅 otros libros de Carlos Marx y otros autores, pero nunca encontraba eso de que me iban a quitar mi tierra, nunca encontraba que iban a matar a mis mayores鈥.

Conociendo a Tupaj Katari

En esos a帽os Felipe Quispe comenz贸 a formarse pol铆ticamente con personajes como Fausto Reinaga, entre otros muchos pensadores indios, y otras personalidades de la izquierda m谩s cl谩sica. Por su oposici贸n a la dictadura de Hugo B谩nzer tuvo que refugiarse en Santa Cruz, donde trabaj贸 como obrero hasta 1977. En esos a帽os realiz贸 su primer acercamiento a la lucha armada. Pero no dur贸 mucho. 鈥淧or razones de seguridad, entre nosotros no nos conoc铆amos. Cuando muri贸 nuestro contacto nos quedamos desprendidos, se hab铆a roto el hilo y ya no se pod铆a coordinar con nadie鈥.

De forma paralela, empezaba a trabajar en la organizaci贸n desde las comunidades. 鈥淧oco a poco hemos ido avanzando, nos introdujimos m谩s y m谩s, aglutinando a la gente. Entonces conocimos a Tupaj Katari, qui茅n era, c贸mo era, qu茅 buscaba, sus debilidades, tambi茅n d贸nde ten铆a su fuerza鈥.

Comenzaba as铆 la creaci贸n de un ideario a medida de las comunidades. 鈥淣osotros salimos de la escuela marxista. Estaban hablando de Marx, de Lenin, de la lucha armada, de la lucha de clases, y nuestra gente no entend铆a nada, entend铆a cero, ni jota, las orejas totalmente metidas. Pero pronto nosotros hemos cambiado de discurso, hemos empezado a hablar de nuestros incas, de nuestros antepasados, de Tupaj Amaru, de Tupaj Katari, del ayllu comunitario, y la gente comenzaba a levantar la cabeza y se pon铆an como las llamas, con las orejas para arriba鈥, recuerda Quipe.

A mediados de los 70, este lento resurgir ind铆gena se traduce en dos posiciones: el indianismo de Fausto Reinaga y el katarismo de Jenaro Flores o V铆ctor Hugo C谩rdenas, m谩s inclinado a la creaci贸n de alianzas con otros partidos pol铆ticos, incluso con partidos conservadores como es el caso de C谩rdenas, que lleg贸 a la vicepresidencia con el neoliberal Gonzalo S谩nchez de Lozada en 1993.

Inspirado en las ideas de Reinaga, en 1978 el Mallku particip贸 en la creaci贸n del Movimiento Indio Tupak Katari, una agrupaci贸n que sufri贸 en los a帽os siguientes numerosas escisiones y conflictos internos. Quispe fue el secretario permanente de este grupo hasta 1980, cuando el golpe de Estado de Luis Garc铆a Meza lo expuls贸 al exilio. De Per煤 pas贸 a M茅xico y de ah铆 a Guatemala y El Salvador. Una experiencia que le servir铆a a帽os despu茅s, cuando tom贸 las armas en un intento de terminar con la hist贸rica de explotaci贸n de los indios por parte de la 鈥渙tra Bolivia鈥.

El intento guerrillero

鈥淓llos no eran nada鈥, dice el Mallku en referencia a los intelectuales de buena familia que se hab铆an sumado a la lucha armada, como el actual vicepresidente 脕lvaro Garc铆a Linera. 鈥淗ab铆an le铆do los 70 tomos de Lenin, las obras escogidas de Mao, los tres tomos de El Capital, pero no sab铆an c贸mo organizar una emboscada, no sab铆an c贸mo entrar a un banco. Sin embargo, nosotros ya est谩bamos de vuelta, porque hab铆amos viajado a Centroam茅rica, estuvimos en el Frente Farabundo Mart铆 y en el EGP de Guatemala鈥 Todo eso nos sirvi贸 para entrenar luego a la gente aqu铆, en la cordillera de los Andes鈥.

Pero todav铆a era pronto para tomar las armas. Despu茅s de volver a Bolivia en 1983 y pasar por la dirigencia de la Federaci贸n Sindical de Trabajadores Campesinos y la Central Obrera Departamental de La Paz, Felipe Quispe fund贸 el Movimiento de Ayllus Rojos. En 1988, en nombre de esta organizaci贸n de comunidades ind铆genas y campesinas de base, el Mallku present贸 al Congreso de la Confederaci贸n Sindical 脷nica de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) la tesis de la lucha armada como camino hacia la liberaci贸n del pueblo indio oprimido. La propuesta, rechazada por la CSUTCB, le vali贸 siete meses de c谩rcel en el penal de San Pedro.

Fue reci茅n en 1990 cuando Felipe Quispe, junto con los hermanos 脕lvaro y Ra煤l Garc铆a Linera, se incorpor贸 al reci茅n creado Ej茅rcito Guerrillero Tupaj Katari (EGTK). La estrategia de este grupo pasaba por iniciar un levantamiento armado popular, al estilo de la revuelta de Tupaj Katari de 1781, armando a las comunidades ind铆genas. Por su inserci贸n en las comunidades, el Gobierno tem铆a que pudiera convertirse en una versi贸n aymara del senderismo peruano.

ero para alzarse 鈥渆n armas contra el sistema imperante en Bolivia鈥, en palabras de Quispe, se necesitaba dinero. Y ah铆 Alvaro Garc铆a Linera cumpli贸 un papel fundamental. 鈥淐onoc铆 a Alvaro Garc铆a en 1984鈥, recuerda Quispe. 鈥淓ra un estudiante reci茅n llegado de M茅xico鈥 Nosotros tambi茅n le necesit谩bamos鈥 porque en este pa铆s los oficiales son blancos, el indio es de base no m谩s, de la tropa. Y necesit谩bamos dinero para hacer una organizaci贸n clandestina, una organizaci贸n revolucionaria. Est谩bamos obligados a recuperar los recursos econ贸micos de la burgues铆a, de las empresas, de los capitalistas. Y con ese dinero organizar. Y para eso nos serv铆a el tipo de estilo de uniforme鈥 A 茅l lo manejamos como un mu帽eco, porque de otra forma no nos iban a creer, a nosotros no nos iban a creer鈥.

El Mallku no desaprovecha ocasi贸n para descalificar al actual vicepresidente. 鈥淵o no lo dejaba hablar porque 茅l no ten铆a nada que ver. Es como si a usted lo llevo a mi comunidad, no vas a entender nada de lo que hablamos. Si ahora nos ponemos a hablar en aymara no vas a entender鈥, dice Quispe y suelta una parrafada en aymara. 鈥淣i jota, 驴no? 脡l era como un papagayo, de hermosos colores, pero la gente dec铆a: 鈥樎縋ara qu茅 traes a ese in煤til? No sabe nada鈥. 驴C贸mo crees que un tipo as铆 va a ser el ide贸logo de los indios? Para ser nuestro ide贸logo primero tiene que saber nuestro idioma, porque el idioma es ideolog铆a, el idioma es pensamiento. Nosotros pensamos diferente, venimos de otra cultura, no hemos nacido en el hospital, hemos nacido en una choza, ah铆 nos han cortado nuestro cord贸n umbilical鈥, recalca el Mallku.

Pero este intento guerrillero tampoco dur贸 de masiado. En 1992, cuando todav铆a se encontraba 鈥渆n proceso de organizaci贸n y de propaganda鈥, el ej茅rcito katarista fue desbaratado por la polic铆a. 鈥淧or mala suerte cay贸 el hermano mayor del 脕lvaro, Ra煤l, y delata todo, las casas de seguridad, los nombres, todo. 脡ramos m谩s de 500, pero los que hemos ca铆do fuimos unos 30鈥. El 19 de agosto Felipe Quispe fue detenido y encerrado en la c谩rcel de m谩xima seguridad de Chonchocoro durante cinco a帽os. 鈥溌縋or qu茅 hacen esto?鈥, le pregunt贸 entonces la periodista Amalia Pando. Felipe Quispe respondi贸 mir谩ndola a los ojos: 鈥淧ara que mi hija no sea tu empleada dom茅stica鈥.

El proyecto de 鈥渆narbolar la bandera de Tupaj Katari encima del Illimani鈥, la gigantesca monta帽a a escasos kil贸metros de La Paz, ten铆a que esperar. En cuanto a la whipala, la bandera de siete colores y 49 cuadrados de Tupaj Katari, 鈥渉asta esa fecha no la conoc铆a nadie鈥, apunta Quispe. 鈥淟a whipala es nuestra, nosotros la hemos impuesto, con las armas, por las buenas y por las malas鈥, dice. Ahora es el s铆mbolo oficial del Gobierno boliviano al mismo nivel que la bandera boliviana. Hasta los polic铆as la llevan en sus uniformes.

El altiplano en llamas

Felipe Quispe aprovech贸 los a帽os de reclusi贸n para terminar el bachillerato e iniciar la carrera de Historia. Las movilizaciones por su liberaci贸n consiguieron sacarlo de la c谩rcel en 1998. Ese mismo a帽o fue elegido secretario ejecutivo de la CSUTCB. En esos a帽os Felipe Quispe empez贸 a ser conocido como el Mallku por el esp铆ritu combativo de su direcci贸n. Entre 1998 y 2001, Quispe se transform贸 en una de las figuras prominentes de la oposici贸n a la pol铆tica econ贸mica del presidente Hugo B谩nzer, a la cabeza de cortes de ruta y otras formas de protesta en el altiplano que terminaron contribuyendo a la dimisi贸n del exdictador en 2001.

鈥淣osotros sol铆amos llegar con las manos vac铆as, hambrientos como un perro vagabundo, as铆 hemos andando, en las comunidades nos daban de comer. Ese trabajo viene de los a帽os 70. No ha ca铆do del cielo, no es milagro, tampoco los maestros dioses nos lo han dado鈥 En esa 茅poca hemos caminado comunidad por comunidad hablando en aymara, en nuestro idioma. Eso ten铆a que desatarse en una guerra civil, en una lucha armada, pero como nos han capturado, la cosa se qued贸 ah铆. Cuando he salido de la c谩rcel como dirigente ten铆amos que rearticularnos, reactivarnos鈥, recuerda el Mallku.

鈥淧ero fue sencillo, ya estaba trabajado鈥 Para organizamos en com煤n nos copiamos de nuestros antepasados, del inca, de la mita [trabajo comunitario y rotativo]. Por ejemplo, tres comunidades entraban a bloquear el camino a las 7:00 de la ma帽ana y se quedan todo el d铆a y toda la noche. Y al d铆a siguiente, a las 7:00 salen y otra comunidad llega y releva. Si est谩n todos los d铆as se cansan. En cambio, con tropa fresca no鈥.

En abril de 2000, mientras vecinos, regantes y cocaleros paralizaban Cochabamba hasta echar al consorcio de multinacionales Aguas del Tunari, se generalizaban los bloqueos en las provincias del altiplano pace帽o. Adem谩s de antiguas reivindicaciones educativas y econ贸micas relacionadas con el desarrollo rural, la poblaci贸n ind铆gena y campesina se moviliz贸 contra una ley que abr铆a las puertas a la privatizaci贸n del agua, un recurso que hasta entonces era gratuito para los campesinos.

鈥淭uvimos que detener ese proyecto de ley que ya estaba entrando al Parlamento, aplazarlo, hasta hoy, porque nos quer铆an cobrar el agua鈥, cuenta el Mallku. 鈥淒ice nuestra gente: 鈥楨stos espa帽oles, estos q鈥檃ras, han venido ac谩 a hacernos trabajar para ellos, a hacernos pagar impuestos, nosotros no vamos a pagar, que paguen ellos, que son los inquilinos鈥. 脡sa es la idea, pero que 脕lvaro Garc铆a y los otros no han captado porque no saben aymara鈥. Adem谩s de las demandas concretas, el alzamiento incorporaba la reivindicaci贸n de 鈥渓a naci贸n aymara鈥, la creaci贸n de un nuevo Estado ind铆gena ante la incompatibilidad de las 鈥渄os Bolivias鈥.

Tal como documenta la soci贸loga Carmen Rosa Rea Campos, el levantamiento ind铆gena, que dur贸 once d铆as, tuvo caracter铆sticas sui generis: por primera vez se ejecutaba el 鈥淧lan Pulga鈥, como lo denomin贸 Felipe Quispe, 鈥渃onsistente en el bloqueo de caminos de manera extensiva a lo largo y ancho de las carreteras donde las poblaciones rurales tuvieran acceso para el 鈥榮embrado de piedras鈥. A esta estrategia se incorporaron otras como la suspensi贸n del env铆o de productos agr铆colas a los centros urbanos鈥. Para esta soci贸loga, la postergaci贸n de la ley de lagua y el compromiso del Gobierno de cumplir las demandas de desarrollo rural significaron 鈥渦na victoria pol铆tica, pues el 鈥榠ndio鈥 hab铆a doblegado la fuerza estatal y los hab铆a obligado a conocer la realidad campesina/india que desconocen鈥.

El epicentro de todas las batallas

A este 鈥減rimer ensayo鈥, como lo denomin贸 entonces Felipe Quispe, sigui贸 un nuevo levantamiento. 鈥淧ara nosotros, los ministros de Estado, as铆 se llamen de izquierda o derecha, son lo mismo. Ellos han estudiado en las universidades de privilegio de EE UU y Europa, se preparan para manejarnos, para matarnos鈥, dice el Mallku. 鈥淓llos dec铆an: 鈥榲amos a cumplir, vamos a traer tractores, ustedes van a tener una universidad, ustedes van a tener seguro social ind铆gena originario, ustedes van a gozar de banco propio, van a tener caminos, etc茅tera鈥. Pero nosotros les dimos 90 d铆as de t茅rmino, un ultim谩tum. El Gobierno no cumpli贸 y entonces estuvimos obligados a salir nuevamente a bloquear los caminos y las carreteras, y cercar la ciudad de La Paz, no dejar que entre ning煤n producto agropecuario鈥.

El nuevo levantamiento, iniciado en junio de 2000 y radicalizado en septiembre, se extendi贸 a todo el pa铆s. Al 鈥渟embrado de piedras鈥 en las rutas que llegan a La Paz se unieron los cocaleros de Evo Morales, que bloquearon las carreteras que unen Cochabamba con la capital y con Oruro. Evocando el cerco de Tupaj Katari de 1781, la capital qued贸 completamente incomunicada. S贸lo los aviones H茅rcules de las Fuerzas Armadas pod铆an entrar a La Paz con provisiones.

El 鈥渆picentro de todas las batallas鈥 fue la localidad de Achacachi, a orillas del lago Titicaca. 鈥淓n Achacachi hemos destruido todos los poderes estatales, ya no hab铆a juez, ya no hab铆a polic铆a, no hab铆a tr谩nsito, no hab铆a [sub]prefecto, ya no hab铆a nada. Todo indio. Y lo administraban los dirigentes del lugar鈥, rememora Quispe. 鈥淓l levantamiento de Achacachi es la toma del poder total. Hay que ser due帽o del poder, incluso de s铆 mismo y volver al Qollasuyo [denominaci贸n inca del occidente boliviano], no a Bolivia鈥, sentencia.

Desde la expulsi贸n de las instituciones republicanas de Achacachi se instauraron las autoridades tradicionales comunitarias. 鈥淓l polic铆a trae ladr贸n; el ej茅rcito, guerra y el subprefecto, corrupci贸n鈥, dijo entonces el Mallku ante las acusaciones de la prensa de que Achacachi se hab铆a convertido en 鈥渦na ciudad sin ley鈥. Los intentos del ej茅rcito de 鈥榬ecuperar鈥 Achacachi y sus alrededores llevaron a la creaci贸n del Cuartel General de Qalachaka, situado a la entrada del pueblo. 鈥淧ara impresionar a la prensa pon铆amos armas viejas de la segunda guerra mundial, armas que utilizaron los alemanes 鈥撁﹕as las tenemos todav铆a鈥, y sobre esas las armas autom谩ticas y, m谩s arriba, armas m谩s pesadas, por eso el ej茅rcito ten铆a miedo de entrar, porque nosotros ten铆amos gente preparada鈥, dice el Mallku.

En julio de 2001 los tanques del ej茅rcito rodeaban Achacachi para poner fin al levantamiento. Pero no consiguieron entrar en la ciudad ni deponer el control comunal de la administraci贸n de la zona. 鈥淓n 2001 en Huarina, mataron a nuestros hermanos, los bombardearon, han utilizado tanques, ametralladoras, aviones鈥 Hubo muchos muertos, aunque nosotros tambi茅n matamos鈥, dice el Mallku. Ninguno de los Gobiernos posteriores consigui贸 entrar en Achacachi. Hasta la llegada de Evo Morales. 鈥淐uando el Evo lleg贸 ha puesto todo, todo completo, ahora hay ej茅rcito, hay polic铆a鈥︹ se queja el Mallku.

El segundo cerco a La Paz

Tras el 茅xito del bloqueo, en noviembre de 2000 Quispe form贸 su propio partido pol铆tico, el Movimiento Ind铆gena Pachakuti (MIP). En las elecciones nacionales de 2002 obtuvo el 6% de los votos y seis diputados, 茅l entre ellos. Sin embargo, los conflictos internos y las acusaciones cruzadas entre los diputados del MIP colocaron al partido en una situaci贸n de crisis. A帽os despu茅s Quispe dimiti贸 de su cargo al no considerar al Parlamento una instituci贸n leg铆tima.

El auge de la figura de Evo Morales y el MAS, que super贸 el 20% en las elecciones de 2002, con un discurso menos etnicista y radical, comenz贸 a quitarle protagonismo a Felipe Quispe. Sin embargo, el Mallku cumplir铆a todav铆a un papel importante en las masivas movilizaciones del a帽o siguiente, en la ya hist贸rica Guerra del Gas.

El estallido social estuvo precedido de una serie de movilizaciones, en un principio independientes entre s铆. Ante la amenaza de un aumento de impuestos a la vivienda, los vecinos de El Alto hicieron retroceder al alcalde Jos茅 Luis Paredes. El 8 de septiembre, Felipe Quispe, como l铆der de la CSUTCB, encabez贸 una marcha a La Paz para exigir la liberaci贸n del l铆der campesino Edwin Huampo, acusado de haber participado en un acto de justicia comunitaria que concluy贸 con la muerte de dos presuntos ladrones de ganado. El 10 de septiembre, el Mallku inici贸 una huelga de hambre junto con centenares de campesinos en la radio San Gabriel de El Alto por la liberaci贸n del dirigente entre otras hist贸ricas demandas.

El asesinato por parte de la polic铆a de cuatro ind铆genas en un bloqueo cerca de la localidad pace帽a de Warisata el 20 de septiembre provoc贸 la furia de la poblaci贸n aymara, tanto del altiplano como de El Alto y enardeci贸 las protestas exigiendo el cumplimiento de los acuerdos firmados en 2002. El proyecto de exportar gas a Estados Unidos a trav茅s de Chile, sin industrializar y con unos beneficios m铆nimos para el pa铆s terminaron de crispar el ambiente. A una manifestaci贸n masiva convocada el 19 de septiembre, se le sum贸 la huelga general convocada por la COB. Los mineros de Huanuni con sus mujeres comenzaron la marcha hacia La Paz. El paro c铆vico decretado por todas las organizaciones sociales a partir del 8 de octubre estuvo acompa帽ado por bloqueos de caminos de los cocaleros en Cochabamba y en los Yungas, y de los campesinos de la CSUTCB de Felipe Quispe en el resto de los accesos a la ciudad de La Paz.

A medida que se generalizaban los cortes de ruta y comenzaban a escasear los alimentos y el combustible en La Paz, las reivindicaciones se concentraron en la renuncia de S谩nchez de Lozada, la convocatoria de una Asamblea Constituyente y un refer茅ndum por la soberan铆a de los hidrocarburos. 鈥淔ue un salto cualitativo鈥, recuerda Quispe. En los d铆as siguientes la represi贸n del Ej茅rcito y la Polic铆a hizo que se generalizaran los bloqueos y el levantamiento vecinal en El Alto.

Las organizaciones sociales quedaron sobrepasadas por la poblaci贸n, al igual que l铆deres como Felipe Quispe, a quien la prensa se empe帽aba en se帽alar junto con Evo Morales como los 煤nicos responsables de la revuelta. Tras marchas, batallas campales, bloqueos y 65 manifestantes muertos, el 17 de octubre S谩nchez de Lozada present贸 su renuncia. Esta vez, el cerco a La Paz hab铆a conseguido sus objetivos.

Tras un inicial apoyo al nuevo Gobierno de Carlos Mesa, que prometi贸 dar soluci贸n a muchas de las demandas campesinas, Felipe Quispe no tard贸 en convertirse en un f茅rreo opositor e incluso llegar a una ef铆mera alianza con Evo Morales para acabar con su Gobierno. Sin embargo, las elecciones de diciembre de 2005 sellaron el fin de su carrera parlamentaria: el MIP apenas consigui贸 el 2,15% de los votos. Evo Morales se hab铆a convertido en el primer presidente ind铆gena de la historia de Bolivia con el 54%.

El nuevo Gobierno asumi贸 muchos de los s铆mbolos y discursos del katarismo y el indianismo, entre ellos la apelaci贸n al pasado precolonial o t茅rminos como 鈥渟ocialismo comunitario鈥 o 鈥淓stado plurinacional鈥. Pero para el Mallku, esos s铆mbolos han sido vaciados de contenido. 鈥淓st谩n hablando de un Estado plurinacional, pero es un Estado controlado nada m谩s que por ellos. Nosotros queremos nuestro propio Estado, controlado por nosotros, no un Estado blanco, un Estado q鈥檃ra. Evo es bolivianista. Si Tupaj Katari viviera al Evo Morales le hubiera llevado a la horca o a la punta del cuchillo鈥, dice Felipe Quispe. 鈥淓ra m谩s f谩cil combatir al neoliberalismo, porque no est谩 encapuchado鈥, reconoce.

El Mallku compara los 煤ltimos a帽os de Gobierno de Evo Morales con una 茅poca hist贸rica que conoci贸 bien: 鈥淓vo pr谩cticamente ha anulado a los movimientos como en los tiempos del pacto militar campesino. Hay unos cuantos perros que ladran, pero no muerden鈥. Sin embargo, admite que tras el gasolinazo de diciembre de 2010 algo ha cambiado. 鈥淣o es que hayan despertado. Siempre estaban mirando de un lado s贸lo, porque el otro ojo estaba cerrado a lo que estaban haciendo los masistas鈥, apunta. 鈥淵o creo que viene un movimiento m谩s fuerte, yo no soy el 煤nico que est谩 hablado de eso. Es un movimiento de abajo, no de arriba. El temblor siempre viene de abajo, no de arriba鈥.

La herencia del Mallku

Pese a su distanciamiento de la alta pol铆tica, el Mallku sigue siendo una figura pol茅mica. Su discurso indianista y su denuncia de la persistencia del colonialismo sigue representando una amenaza para ciertos sectores de las clases altas y medias. Una encuesta de febrero de 2011 revelaba que Felipe Quispe era la tercera persona peor valorada en once barrios de La Paz, s贸lo superado por Evo Morales y Garc铆a Linera.

鈥淗emos tumbado a tres gobiernos y para eso hay que seguir trabajando, seguir organizando, seguir preparando, porque nos toca a nosotros. S贸lo el pueblo libera al pueblo鈥, dijo el Mallku en un reciente congreso del peri贸dico katarista Pukara. 鈥溌縌ui茅n va a trabajar para nosotros, sino nosotros mismos?, 驴qui茅n va a reideologizar, reindianizar al pueblo?, 驴esos se帽ores que est谩n hoy en Gobierno?鈥.

El Mallku nos ofrece parte de su filete a la plancha. 鈥淧r谩cticamente desde el a帽o 2000 hasta 2005 nosotros hemos aniquilado a los partidos pol铆ticos de derechas. Por eso es que est谩n arrinconados en este momento. Pero sus cachorros est谩n en el Gobierno鈥, dice Quispe mientras termina su gelatina.

Para Denise Y. Arnold, en su estudio sobre las identidades regionales en Bolivia, 鈥渆l Mallku impuls贸 a los actores sociales de la regi贸n a replantearse su pasado sindicalista y recuperar la estructura de los ayllus como la forma identitaria pol铆tica m谩s apropiada para una nueva fase de lucha pol铆tica en el periodo 2000-2005鈥.

Felix Patzi, ministro de Educaci贸n en los primeros a帽os del Gobierno del MAS, comparaba en el mismo congreso katarista la aportaci贸n de las dos figuras m谩s importantes del reciente ciclo de movilizaciones. 鈥淐reo que el Evo, igual que Felipe Quispe, ya cumpli贸 su misi贸n hist贸rica. La misi贸n hist贸rica de Felipe Quispe, en los a帽os 2000 al 2002, fue el haber levantado el orgullo ind铆gena en el campo y en la ciudad. La generaci贸n nueva es tributaria de esa misi贸n hist贸rica exitosa. La misi贸n hist贸rica de Evo Morales fue la de haber derrotado a la derecha el a帽o 2005 y en otras elecciones democr谩ticas. Siempre vamos a recordar el 茅xito de esa misi贸n, pero creo que ya no tiene capacidad para cumplir otra misi贸n hist贸rica, la de concluir las transformaciones profundas, estructurales, que el pa铆s necesita鈥.




Fuente: Lobosuelto.com