October 13, 2020
De parte de Federacion Anarquista Uruguaya
305 puntos de vista

1) Desde América Latina venimos siguiendo con atención y especial interés lo que acontece en Rojava y Siria. En primer lugar, podrían explicar la conformación del Batallón de compañeros libertarios y sus vínculos con la resistencia kurda?

Desde el inicio de la revolución de Rojava, especialmente a partir de 2015 tras la resistencia de Kobane, brigadistas internacionales han acudido para hacer frente al Daesh (ISIS) y defender la revolución. En los primeros años la mayoria de brigadistas internacionales llegaban en coordinación con las YPG y las YPJ, las milicias de autodefensa kurdas. Dado el caracter antiestatista del proyecto politico de Rojava, anarquistas de distintos continentes nos sumamos a la lucha y a la defensa de la revolución, a menudo llegando de forma dispersa y desorganizada. En 2015, además de internacionalistas en las YPG y las YPJ se organiza el IFB (International Freedom Batallion), integrando a brigadistas de organizaciones revolucionarias turcas junto con otros militantes internacionalistas. Dentro del IFB se conforma una primera brigada anarquista bajo el nombre de IRPGF (International Revolutionary People Guerrilla Forces), que opera durante aproximadamente un año durante las operaciones de Tabqa y Raqqa.

Têkoşîna Anarşîst (Lucha Anarquista) nace a finales de 2017 después de la liberación de Raqqa. Buscamos no sólo participar en la lucha contra el Daesh, sino también aprender del movimiento de libertación de Kurdistán y construir puentes con movimientos libertarios de todo el mundo. Como anarquistas, vemos la importancia de tomar las armas contra el despotismo teocrático del Estado islámico, pero también contra la opresión fascista del Estado turco, el Estado sirio, las diversas potencias imperialistas y los innumerables grupos fundamentalistas islámicos que luchan en Siria. La realidad de la guerra es muy compleja, y a veces nos sumerge en un mar de contradicciones sobre nuestro papel aquí. Los conflictos interétnicos e interreligiosos convergen con una guerra de poder de las potencias regionales y geopolíticas, en la que las influencias imperialistas y coloniales marcan el ritmo de un Oriente Medio bañado en sangre y petróleo. Pero la resistencia kurda es un ejemplo emblemático de organización revolucionaria, y el proyecto social y político de Rojava es ciertamente inspirador. Después de algunos años trabajando aquí hemos visto los lados buenos y también los lados malos de la revolución, y nuestro compromiso con esta se basa en un marco de internacionalismo y solidaridad critica.

La puesta en práctica del confederalismo democrático, una sociedad sin estado basada en la liberación de la mujer, la ecología y la democracia directa, es un ejemplo para quienes creemos en un mundo libre de capitalismo y patriarcado. Esto es lo que nos llevó a Rojava, pero ¿Y ahora qué? Un gran número de internacionalistas que vienen a Rojava, participan en la defensa de la revolución durante unos meses y luego regresan a sus vidas anteriores. ¿Es eso lo que queremos? ¿Es esta nuestra idea de solidaridad internacionalista? No, queremos algo más. Para entender mejor lo que buscamos estudiamos sobre la historia del internacionalismo, pero en lugar de fijarnos en la estructura centralizada de la tercera internacional preferimos inspirarnos en la lucha anticolonial de la Conferencia Tricontinental. Revolucionarios como Almícar Cabral de Guinea-Bissau, Ben Barka de Marruecos o Che Guevara de Argentina, se unieron para, en palabras de Franz Fanon «resistir junto a los miserables de la tierra para crear un mundo de seres humanos». Sus perspectivas sobre la solidaridad internacional eran muy claras: «No se trata de desear el éxito al agredido, sino de correr su misma suerte; acompañarlo a la muerte o a la victoria». Entonces hablaban de crear 2, 3, muchos vietnamitas, ahora hablamos de crear 2, 3, muchas Rojavas, muchas Barbachas, muchas Chiapas.

Tekoşîna Anarşîst no es simplemente un grupo anarquista en Siria o en Kurdistán, nuestra existencia está condicionada por la lucha y el proceso revolucionario de Rojava. La opresión que sufre el pueblo kurdo es otro ejemplo de la dinámica colonial que sufren los pueblos indígenas, pueblos con culturas y raíces ancestrales que se ven amenazados por la hegemonía capitalista. Como internacionalistas, también es nuestro deber estudiar y comprender las formas en que las potencias imperialistas ejercen la opresión sobre los países del Sur global. Luchábamos contra la opresión en nuestros hogares y ahora continuamos la lucha aquí. Vinimos a Rojava respondiendo a la llamada de solidaridad internacional, y por eso nuestra prioridad es entender las necesidades de la gente y la dinámica del movimiento revolucionario local. En el pasado habíamos trabajado en coordinación con el IFB (International Freedom Batalion), pero hoy somos una organización autónoma integrada en las Fuerzas Democráticas Sirias, junto con kurdos, árabes, asirios y otros internacionales que luchan por una Siria democrática, ecológica y libre de la opresión patriarcal.

2)¿Cuáles son sus principales diferencias con el PKK y sus grupos armados?

El PKK es un partido revolucionario creado en respuesta a la opresión que sufre el pueblo kurdo. Tekoşina Anarşist es un colectivo creado para apoyar y aprender de la revolución de Rojava. Esta realidad conlleva un gran numero de diferencias en relación con el tamaño de la organización, los objetivos, las dinamicas internas, la proyección a futuro, las tácticas, las estategias.

El PKK fue fundado hace más de 40 años como movmiento de liberación nacional con prespectiva internacionalista, conformandose como un movimiento anticolonial en Oriente Medio. Su lucha por la liberación nacional ha permitido a este partido, que nació con una orientación marxista-leninista-maoista, evaluar sus logros y sus errores y reconfigurar sus objetivos y su paradigma político. El nuevo paradigma propuesto por Abdullah Öcalan se nutre de prespectivas libertarias, posicionandose contra el modelo de estado-nación, contra el patriarcado y contra el ecocidio que producen el capitalismo y el sistema tecno-industrial. Frente a esto, el nuevo paradigma apuesta por modelos de democracia directa, con comunas y cooperativas como base social. Prioriza la liberación de la mujer como base de la transformación social a través de la organización autónoma de las mujeres. Está comprometido con una perspectiva ecológica y una reconexión con la naturaleza, reconstruyendo un modelo de vida acorde con los demás seres vivos de este planeta.

También sus prespectivas sobre la violencia son distintas a las de sus origenes maoistas, donde la violencia revolucionaria era concevida como un objetivo en si mismo. El cambio de paradigma, motivado en gran medida por el movimiento de mujeres kurdas, reorientó el analisis alrededor del concepto de autodefensa. Las dinamicas patriarcales y coloniales de los Estados, que basan su existencia en la dominación mediante la guerra, el genocidio y el esclavismo, se han encontrado siempre con la resistencia de aquellos a quienes buscaban someter. Las sociedades que han vivido una vida libre, no pueden aceptar la dominación de los sistemas centralizados, y es por eso que toda sociedad, todo ser vivo, necesita asegurar sus sistemas de autodefensa.

Como anarquistas, como revolucionarias, concordamos con esta visión, con este horizonte politico y social. El ecologismo, el feminismo, el comunalismo o el confederalismo no son desconocidos para el anarquismo, bien al contrario. Tampoco la lucha amada lo es, y en Rojava hemos tenido que defendernos con todos los medios a nuestro alcance contra el fascismo teocratico del Estado islamico y de la invasión del Estado fascista turco. En momentos de guerra, hemos luchado codo a codo con las YPG, las YPJ, con guerrilleras y guerrilleros del PKK, con militantes de otros partidos revolucionarios turcos, con otros internacionalistas de distintas ideologias, con kurdos, con arabes, con assirios. Cuando el enemigo dispara, cuando las bombas caen, quien está en nuestro lado de la trinchera es compa, es heval, y las diferencias ideológicas no pesan tanto como la pasión por defender la revolución, la pasión por construir una sociedad libre. Pero sin duda hay diferencias ideologicas que, cuando no llueven las balas y los morteros, nos llevan a debates y reflexiones que influyen en nuestra forma de pensar la revolución y de entender el anarquismo. Las diferencias que discutieron Marx y Bakunin, entre muchos otros, en los congresos de la primera internacional de trabajadores, son aún a dia de hoy fuente de conflicto. Pero es precisamente este conflicto lo que nos ayuda a reflexionar, a aprender, a seguir creciendo.

Respondiendo a la pregunta en cuestión, las principales diferencias que hemos encontrado son, por un lado organizativas, y por otro ideológicas. A nivel organizativo, priorizamos la descentralización y la distribución de tareas, responsabilidades y liderazgos, evitando deliberadamente la creación de un comité central o una institución autoritaria. Sabemos que las estructuras militares se ven siempre condicionadas por una organización jeraquica y una cadena de mandos, y en algunos aspectos hemos tenido que adaptar nuestra estructura a las necesidades militares. Pero a diferencia de otras fuerzas, ponemos especial atención en funcionar de forma inclusiva y horizontal, fomentando responsabilidades y liderazgos rotativos. El aprendizaje colectivo, la confianza y el apoyo mutuo, pero por encima de todo el deseo de una vida libre, son la base de nuestro trabajo y proyecto político.

A nivel ideológico, las diferencias pueden ser más complejas. La más relevante es quizás nuestro firme apoyo a las luchas LGBT+, que en el movimiento de liberación kurdo no cuentan con un apoyo tan determinado. Sin duda hay corrientes que trabajan en la misma dirección, y las prespectivas del movimiento de mujeres kurdas que se enmarca en la jineolojî tienen un horizonte político donde podemos coincidir. Ellas mismas estan cuestionando y reflexionando el aparente esencialismo de este movimiento, abriendo la puerta a una comprensión más extendida de mujer

más próxima a las teorias queer, aunque todavía de forma minoritaria. También el pragmátismo de este movimiento nos lleva a veces a contradicciones ideológicas, sobretodo en aspectos relacionados con la propiedad. En Rojava hay iniciativas comunales y prespectivas de propiedad colectiva, pero la realidad capitalista de la propiedad privada sigue presente en la sociedad, sin grandes esfuerzos por cambiar esta realidad. Dentro de los movimientos revolucionarios, la propiedad es en gran medida colectiva, y la vida comunal que se fomenta cuenta con una clara orientación socialista, pero a veces es dificil que estas ideas lleguen a la mayoria de la población.

Mirándolo desde una prespectiva más amplia, si pensamos no solo en nuestra organización pero en el anarquismo de forma más general, vemos grandes contradicciones con la deriva individualista que vive el movimiento anti-autoritario en las ultimas décadas. Têkoşîna Anarşîst matniene su compromiso con una lucha colectiva que escape la logica individual y el pensamiento liberal, en sintonia con las tendencias del anarquismo social, pero sin dejar de reflexionar el papel del individuo en la sociedad. Sabemos muy bien que cuando las ordenes son impuestas de arriba a abajo, sin respetar las decisiones colectivas o sin escuchar las voces minoritarias, se genera coerción en el individuo. Por el otro lado, cuando el individuo no actua acorde a los objetivos comunes de un movimiento, este deslegitima la organización y la lucha colectiva. Otro debate de gran relevancia entre el anarquismo tradicional y las ideas de confederalismo democrático es la influencia del positivismo y el racionalismo. A menudo el anarquismo ha visto la ciencia y a la razón, que se resignificaron con con la llamada “ilustración”, como el unico camino para lograr una sociedad libre. Aquí se pone en cuestión esta premisa, buscando prestar especial atención a formas de entender el mundo y la sociedad que escapen del pensamiento colonial europeo, con especial atención a las mitología y los conocimientos ancestrales. Estas prespectivas son importante a la hora de aprender de los movimentos indigenas, repensando nuestro lugar y nuestra relación con la naturaleza, con la civilización y con la vida misma.

Evaluar estas ideas, estos parecidos y diferencias que hemos encontrado con nuestros movimientos y la realidad de Rojava, nos han llevado a priorizar dos objetivos. Primero el desarrollo de personalidades militantes, trabajando para deconstruir la influencia patriarcal y capitalista que tenemos interiorizada. Segundo la necesidad de consensuar estándares organizativobasados en la responsabilidad y el compromiso, en harmonia con la voluntad de las y los militantes pero también con las necesidades de nuestra organización. Y a pesar de que estos objetivos se desarrollen de formas distintas a como lo puede hacer el PKK, las metodologias que apendemos aquí nos son de gran ayudad. Los procesos de tekmil, plataforma, critica y autocritica, son sin duda un cabo de guia para crecer y desarrollarnos como personas y organizaciones revolucionarias, pero queremos también estudiar y aprender de la historia y los movimientos anarquistas y revolucionarios de todo el mundo.

3) ¿Cómo analizan el proceso de construcción del Confederalismo Democrático?¿Cuál es su participación en esta construcción?

La construcción del confederalismo democrático es sin duda más visible en Rojava, pero no puede desconectarse del resto de Kurdistan. En los ultimos años las ideas de este paradigma político se han puesto en practica a gran escala en Rojava, pero debemos tener en cuenta también otros territorios como el campo de Mexmur o la también reciente zona autonoma de Sengal en Basur, en la fronteras de Iraq. También los desarrollos políticos en Rojhilat, en las fronteras del Estado de Iran, pero sobretodo en Bakur, en las fronteras del Estado turco. Es necesario tener en cuenta las cuatro partes en que Kurdistan se encuentra dividido a dia de hoy para entender por qué el movimiento kurdo se orienta hacia una solución anti-estatista.

A la hora de analizar su construcción, es imprescindible referirnos al trabajo ideológico de Abdulah Öcalan y su “Manifesto por una sociedad democrática”. A diferencia de otras propuestas políticas, el confederalismo democrático no se limita a describir una utópica sociedad libre de opresión, sino que abre un dialogo de preguntas y respuestas sobre cómo transformar la sociedad actual y cómo realizar este modelo utópico al que aspiramos. Cómo queremos vivir, cómo queremos relacionarnos, cómo queremos luchar, son importantes preguntas a la hora de construir una sociedad revolucionaria. Las respuestas que esboza Öcalan no son facilmente resumibles en unos pocos párrafos, pero es importante entender algunos de los conceptos que nombra para transmitir sus ideas, para plantear la transición de la modernidad capitalista a la modernidad democrática. Esta modernidad democrática, como hemos comentado, se basa en la liberación de la mujer, la ecologia y la democracia sin estado.

Esta progresión ideológica muestra similitudes con otros procesos revolucionarios como el movimiento zapatista, movimiento insurgente en las montañas del sur-este mexicano. Ambos movimiento nacen con un marco maoista pero se reorienta hacia un socialismo libertario, ambos crecen y encuentran refugio en las montañas, ambos son herederos de un pueblo con origenes ancestrales, ambos cuentan con un fuerte movimiento autónomo de mujeres, ambos son un ejemplo para movimientos anticapitalistas del mundo entero. El confederalismo democrático no es una ideologia nueva, es una forma de entender la sociedad y la civilización que nos inspira a la hora de construirnos como movimientos revolucionarios, a la hora de tomar un compromiso con nuestras ideas y avanzar con pasos determinados hacia una sociedad más justa.

A la hora de llevar estas ideas a la practica en Rojava, el proceso ha sido enormemente influenciado por la guerra de Siria. A su vez ha sido la guerra la que ha hecho posible la revolución, permitido la radical transformación social necesaria para sentar las bases de este modelo político. En 2012 las YPG/YPJ, por aquel entonces milicias populares mal armadas, expulsan los soldados y burocratas del Estado sirio sin apenas tener que disparar unas pocas balas. A la vez combaten acarnizadamente contra los grupos islamistas como al-Nusra y luego el Estado Islámico. Tras la liberación de kobane del asedio del daesh en 2015, las YPG/YPJ se expanden y lideran la coalición militar de las Fuerzas Democaráticas Sirias (SDF por sus siglas en inglés), y para la liberación de Raqqa en 2017 las SDF son prácticamente una fuerza militar regular, entrenada y equipada a nivel semi-profesional.

Estos desarrollos militares van acompañados de un proceso transformación social en base a las ideas del confederalismo democrático, con la creación de comunas, cooperativas, centros de mujeres, comites de justicia, academias, programas escolares en kurdo, centros culturales, etc. Las instituciones sociales como el TEV-DEM (Tevgera Democratic – movimiento democrático) junto con el trabajo político del PYD (Partiya Yekineyen Democratic – Partido de la Unidad Democratica) y otros partidos políticos y movimientos sociales, se coordinan para la creación de la Administración Autónoma, organizada al principio en 3 cantones (Afrin, Kobane, Cizire). Vemos así la voulntad de gestionar el territorio en base a la organización local, basado en un modelo municipalista, sin buscar la centralización de un modelo estatal.

Ninguna revolución es un proceso fácil, y a pesar de las criticas que podamos tener sobre lo acertado o no de ciertas decisiones, sin duda el proceso que vive Rojava en los 8 años que dura la revolución es admirable. Una vez más, se hace dificil resumir todo lo que sucede en unos pocos párrafos, pero cabe destacar el increible desarrollo de la situación que viven las mujeres y el papel que juegan las YPJ en este proceso. Las mujeres en Siria, como todas las mujerees del mundo, sufren la violencia y opresión de sistemas patriarcales, pero a partir de 2014 se ven especialmente amenazadas por el fascismo teocrático del Estado Islámico. Daesh es sin duda un exemplo parádigmatico del patriarcado más brutal y sangriento, con miles de mujeres capturadas y vendidas como esclavas sexuales. En palabras de la combatiente del YPJ Amara de Kobane «Nuestras opiniones filosóficas nos hicieron conscientes a las mujeres del hecho de que sólo podemos vivir resistiendo», dando perspectivas sobre por qué muchas mujeres deciden tomar las armas para liberarse de tal amenaza, sobre por qué eligen la autodefensa y la acción directa contra lo que amenaza sus vidas. Tras las victorias militares contra Daesh nadie puede cuestionar el enorme valor y sacrificio que las mujeres han aportado a la revolución. El movimiento kurdo dice que ninguna sociedad puede ser libre si las mujeres no son libres, y en Rojava este lema se convierte en el corazón del proceso revolucionario.

Nuestra participación en todo este proceso es relativamente modesta, pues apenas contamos con tres años de recorrido en Rojava. Al principio lo más importante fue entender la realidad local, la lengua y la cultura kurdas, el proyecto político y el funcionamiento de las organizaciones y estructuras. Esto también trajo algunas contradicciones ideológicas junto a muchos aprendizages metodológicos. A pesar de nuestras similitudes ideológicas y las referencias de Öcalan a diferentes pensadores anarquistas, como Bakunin, Kropotkin o Foucault, el anarquismo sigue siendo un gran desconocido para el movimiento kurdo. En el tercer volumen del «Manifiesto por una civilización democrática», Öcalan reflexiona sobre la importancia del anarquismo como aliado clave en el desarrollo de la modernidad democrática, compartiendo sus críticas y perspectivas para los movimientos anarquistas. En el campo ideológico, nuestro trabajo se ha centrado en reflexionar sobre estas ideas y contradicciones, traduciéndolas y haciéndolas más accesibles a un amplio público. También hemos dedicado tiempo a debatir y cponer en común nuestras ideas , puesto que somos un grupo internacional de anarquistas de varios países, a menudo con diferentes prespectivas y trayectorias.  Esta labor nos ha dado mayor entendimiento de los movimientos libertarios en distintas partes del mundo y como situarlos en el contexto del proceso revolucionario que vivimos.

En el campo práctico, nuestra labor se ha centrado en la defensa de la revolución. Tras participar en diferentes campañas militares contra el Estado Islámico, hemos trabajado para capacitarnos como médicos de combate, ya que la atención sanitaria en los primeros minutos puede ser crucial para la supervivencia. Tekoşîna Anarşîst trabajó como equipo médico de combate en la campaña de Baghouz, el último bastión del Estado Islámico, y desde entonces ha sido nuestra principal tarea siempre que ha habido un frente activo en Rojava. Operar como equipo médico de combate también significa ser capaces de formar a los nuevos miembros en estas disciplinas, así que hemos puesto mucho esfuerzo en compilar lo aprendido para compartirlo con nuevos compañeros y compañeras que llegan para sumarse a la revolución.

4) ¿Cómo analizan la coyuntura actual del conflicto en Siria y qué perspectivas prevén que se desarrollen?

A dia de hoy, julio de 2020, la guerra continua en Siria. Recientemente celebramos el octavo aniversario de la revolución de Rojava, recordando el dia 19 de julio de 2012 cuando se declaró la autonomía en la ciudad de Kobane. El Estado islámico ha sido derrotado tras la batalla de Baguz a finales de 2019, pero aún hay celulas y grupos operativos que siguen realizando atentados. Muchos de sus antiguos miembros también se han unido a los grupos islamistas apoyados por Turquia, que desde principios de 2018 ocupan el cantón de Afrin. Hace menos de una año de la ultima ocupación militar de Turquia y sus mercenarios islamistas en Rojava, cuando atacaron las ciudades y puebloscomprendidos entre las ciudades de Serekaniye y Gire Spî (Tel Abyad en árabe)  a lo largo de la frontera.

La población refugiada de estos conflictos bélicos se encuentra en campos de refugiados, como los campos de Sheba donde tuvo que huir la población de Afrin, o el campamento Waşokani donde la población de Serekaniye huyó buscando refugio de las bombas turcas. También el campo de al-Hol es de dificil gestión, donde decenas de miles de mujeres y niños que vivian bajo el califato islámico se encuentran retenidas. En al-Hol se encuentra población civil que huyó del califato pero también mujeres que mantinen sus ideas fundamentalistas islámicas, a menudo organizando motines y declaraciones de apoyo al Daesh, atacando las fuerzas de seguridad del campo así como a otras mujeres, apuñalando, arrojando ácido o prendiendo fuego a otras tiendas. También las carceles especiales para combatientes del daesh se añaden a las dificultades que afrenta la Administración Autónoma a la hora de estabilizar la región, esperando un tribunal internacional que juzgue sus crimines y permita encontrar soluciones. Pero la comunidad internacional no parece muy interesada en apoyar este tipo de proceso judicial, y son pocos los paises que han repatriado los combatientes internacionales que dejaron sus paises para unirse a las filas del Estado Islámico. También en estas cárceles se viven a menudo motines e intentos de fuga.

Los campos de refugiados son también focos de emergencias sanitarias, con brotes de salmonelosis u otras enfermedades, como leishmaniasis en los campos de Sheba. Por ahora, Rojava no ha sufrido brotes de COVID-19, pero la Auto-administración ha estado trabajando en los preparativos para prevenir futuros riesgos. Nuestra trabajo en temas sanitarios nos ha permitido también aprender y apoyar en estos campos y comprender mejor la situación, así como colaborar en el desarrollo de formación y preparativos de medidas preventivas en caso que la pandemia se empiece a expandir por aquí. El hospital de Serekaniye, ahora bajo ocupación turca y sus mercenarios islamistas, era el unico equipado para hacer tests de PCR, y es sabido que turquia está enviando allí a un gran número de infectados con COVID-19. También en Afrin la epidemia se extiende, dada la directa conexión del ejercito turco con los grupos islamistas que ocupan la zona, posiblemente en un intento del ejecutivo de Erdogán para expandir el virus a Rojava. También en las partes de Siria que siguen bajo control del Estado Sirio el virus se ha extendido, así que no sabemos hasta cuando Rojava se va a ver libre de los efectos de la pandemia.

La situación militar tampoco es fácil. Por un lado el gobierno de Erdogán sigue amenazando con la ocupación de la región, con especial riesgo para Tal Rifat y los campos de Sheba, así como Manbij y Kobane. Como hemos visto con otras operaciones, no es cuestión de si Turquia va a atacar de nuevo o no, sino de cuándo va a hacerlo. Recientemente el Erdogán ha anunciado una nueva operación en Basur, Kurdistán en territorio iraqui, que se inició con más de 80 bombardeos realizados por las fuerzas aereas del Estado Turco. Entre los objetivos se encontraban el campo de Mexmur, un hospital en Sengal, posiciones de la guerrilla y pueblos civiles en las montañas fronterizas con Turquia y con Iran, donde el PKK tiene sus bases. También a finales de junio un dron ha bombardeado un pueblo a las afueras de Kobane, donde se celebraba una reunión de Kongreya Star (el movimiento de mujeres en Rojava) asesinando a 4 mujeres, incluida la responsible del area de Kobane. Todos estos ataques se realizan a la vez que Turquia mantiene su frente en Idlib, apoyando a HTS (coalición islamista liderada por la rama siria de al-Qaida), sus operaciones militares en Libia, su agresiva politica internacional en el mediterranio contra Grecia y una brutal represión interna contra la población kurda en las propias fronteras de Turquia.

La deriva autoritaria del Estado Turco en las ultimas decadas va acompañada de una purga de los mandos militares, sobretodo tras el llamado intento golpe de estado de 2016, así como una fuerte inversión en gasto militar. Erdogán ha adquirido recientemente un segundo cargamento de sistemas antiaereos s-400 de Rusia, a la vez que ha cerrado un acuerdo para adquirir misiles patriot de Estados Unidos. Vemos como se arma hasta los dientes, buscando mantener su puesto en la OTAN a la vez que bascula hacia una eje Euroasiático con Rusia, tratando de reorganizar el tablero geopolítico de oriente medio evocando el pasado del imperio otomano. Estos sueños expansionistas, narrativa habitual del fascismo, necesitan siempre de un enemigo interno a quien culpar. En 1915 el mundo presenció el genocidio armenio en que se fundó el Estado Turco, donde no solo armenios y otras minorias cristians fueron masacradas y forzadas abandonar sus hogares, sino que sentó un ejemplo que luego seria referenciado a la hora de perpetuar el holocausto (“Después de todo, habla hoy de la aniquilación de los armenios?”, dijo Hitler antes de invadir Polonia). Ahora es la población kurda quien sufre estas políticas genocidas, y sin duda Rojava se encuentra en su punto de mira.

La situación económica en Rojava también se encuentra en un momento muy complejo, con enormes dificultades por delante. La libra siria ha caido a minimos historicos, en los ultimos meses ha perdido mas de un 300% de su valor en el mercado interno. A esto hay que añadir las nuevas sanciones contra Siria impuestas por la administración de Trump, un movimiento de guerra economica que pese a estar dirigido contra el gobierno de al-Assad, repercute profundamente en toda Siria. Trump prometió que la auto-administración de Rojava estaria exempta de estas sanciones, pero por ahora esta promesa no se ha materializado, y hay que sumarlas all embargo que sufre Rojava desde el inicio de la revolución. En cuestión de recursos, en Rojava hay abundancia de dos recursos clave, trigo y petroleo, pero también estos encuentran ahora dificultades. La crisis del COVID-19 ha causado una caida del precio del crudo, lo que repercute enormemente en los ingresos de la auto-administración. Además, las sanciones mencionadas contra el gobierno de Assad dificultan la venta del crudo, que necesita de las refinerias en las zonas bajo control del Estado Sirio para poder procesarlo. También la cosecha del trigo, importante recurso que se recoge en estos meses, atraviesa dificultades. Por un lado la auto-administración ha decidido avanzar la cosecha para evitar lo que ocurrió el año pasado, donde grupos insurgentes prendieron numerosos fuegos a los campos de trigo. Avanzar la cosecha ha permitido reducir los incendios y asegurar que no se pierde el trigo, pero a la vez se ha recogido aún verde y el precio al que se puede vender es menor. A esto hay que sumar el robo de trigo que se encontraba almacenado en los silos de las zona ocupada por turquia, como los importantes silos de Gîre Spî.

Un último punto que queremos mencionar está también relacionado con los efectos globales de la pandemia, y es el cierre de fronteras que ha limitado la movilidad de internacionalistas. Durante los ultimos 4 meses ningún internacionalista ha podido entrar o salir de Rojava, esto limita el número de gente nueva que quiere viajar a Rojava pero no tiene forma de acceder.

Con toda esta situación, se hace dificil preveer lo que va a suceder. La situación es altamente inestable, hay tantas variables y tantos intereses en juego que las cosas cambian rápidamente de un dia para otro. Sin duda la mayor amenaza es una nueva invasión por parte del Estado Turco, probablemente en Kobane, pues es su resistencia contra el daesh la que cautivó la atención internacional. El poder simbólico de esta ciudad es muy importante, y es por eso que el Estado Turco quiere ocuparla, pues sabe que será muy dificil mantener la fe en la revolución sin la ciudad que logró romper el avance del daesh. Es probable que ejercito turco y sus aliados islamistas decidan atacar antes Ain Issa y Manbij, pues son ciudades cercanas e imprescindibles a la hora de brindar apoyo logistico en caso que Kobane se vea asediada de nuevo. Ante un ataque así, Erdogán sabe que necesita luz verde de las potencias internacionales y regionales. La guerra de influencias entre Rusia y EEUU en Oriente Medio puede jugar un papel relevante, y según como cambien los equilibrios de poder y los objetivos de ambas potencias imperialistas los efectos se harán notar, no solo en Siria, sino en todo Oriente Medio y en el mundo entero. En los ultimos meses vemos una retirada constante de la presencia de tropas de EEUU en Siria, aunque nunca definitiva, pues entre sus prioridades sigue estando evitar que otras potencias ganen influencia, sobretodo Rusia e Iran. A estos movimientos los sigue una carrera no solo del gobierno de Bashar al-Assad, sino principalmente de Rusia, que busca llenar los vacios de poder que esta retirada pueda ocasionar, reforzando así su hegemonía en suelo Sirio y asegurando su acceso al Mar Mediterraneo.

También otras potencias regionales pueden influir en el futuro de Siria, como el Estado de Israel, que sigue manteniendo su ocupación en los altos del Golan, así como constantes ataques y bombardeos contra diferentes objetivos en suelo Sirio. La presencia de Iran en Siria tampoco es ningún secreto, de hecho la mayoria de los ataques de Israel sulen ser contra objetivos de hizbola o otras fuerzas cercanas al regimen teocrático de Iran. El gobierno sionista de Netanyahu aprovecha la enemistad de Iran con EEUU para atacar impunemente y debilitar así las potencias que rodean el Estado de Israel. También Estado Egipcio empieza a dar muestras de agitación, con amenazas de intervenir en el conflicto en Libia para detener la expensión de la influencia turca. Por ahora Egipcio está fuera del tablero Sirio, pero el gobierno de al-Sisi ve el despligue de Erdogán como una amenaza, dado su discurso neo-otomanista y su fuerte relación con los hemranos musulmanes, principal oposición al gobierno de al-Sisi.

Otro escenario posible en un futuro cercano es un ataque total por parte del Estado Turco a Qandil, en el kurdistán Iraquí, donde se encuentran las bases del PKK. Erdogán lleva años asediando las montañas donde el movimiento insurgente kurdo tiene su corazón, y espera contar con el apoyo de la OTAN y su entramado mediático y tecnológico para poder realizar dicha operación. Pero para asediar las montañas, Erdogán necesita la colaboración no solo del Estado Iraquí, sino también las fuerzas del Estado de Iran, pues Qandil se encuentra en las frontera que separa ambos estados. También seria una operación muy costosa, y dada la inestable situación económica de Turquia y sus multiples frentes abiertos, no está muy claro si Erdogan será capaz de iniciar una campaña a gran escala. Sin duda, un ataque así condicionaria enormemente Rojava, puesto que las influencias ideológicas de Abdullah Öcalan en el desarrollo del confederalismo democrático son claves, y la revolución de no puede quedarse de brazos cruzados ante un ataque de tal magnitud contra el pueblo kurdo.

Como podemos ver, Rojava es un actor pequeño en un tablero de potencias llenas de rencores y conflictos. Su breve historia se ha visto siempre amenazada por el contexto de guerra y conflicto que le rodea, y su mera existencia desafia planes y agendas de las potencias que intervienen en Siria. A pesar de breve alianzas tácticas es claro que ningún estado tiene interés en permitir que este proyecto revolucionario prospera y se expanda. Ahora que el Estado Islámico ha sido derrotado, otras fuerzas y poderes continua hostigando este proyecto revolucionario, principalmente a través del Estado Turco y sus aliados. Rojava existe gracias al compromiso y al esfuerzo colectivo de miles de militantes, y debemos tener siempre presente que, sin su sacrificio, nada de lo que hoy vivimos aquí seria posible. Los ataques sufridos han provocado perdidas muy importantes y procesos muy dolorosos, teniendo que seguir adelante y reconstruir las ruinas que la guerra ha dejado. Como militantes, estas experiencias nos han obligado a apreciar la necesidad de autodefensa a niveles muy profundos, y a apreciar la vida y los momentos de felicidad con más gratitud de lo que jamás antes habiamos experimentado.

A dia de hoy Rojava sigue siendo un modelo inspirador para movimientos revolucionarios de todo el mundo, un espacio de debate y práctica política demostrando que otro mundo es posible. Rojava no es una sociedad anarquista, pero es una sociedad donde anarquistas de todo el mundo podemos aprender y poner en práctica nuestras ideas. No podemos permitir que este faro de esperanza se apague, y aunque sigan atancando seguiremos construyendo, defendiendo y desarrollando el mundo en que soñamos vivir. Los ataques que vendrán seguirán causando dolor y destrucción, pero nos dan miedo las ruinas porque llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones.

Tekoşina Anarşist

Julio 2020

Rojava

1) From Latin America we have been following with attention and special interest what is happening in Rojava and Syria. First of all, could you explain the formation of the Battalion of libertarian comrades and their links with the Kurdish resistance?

Since the beginning of the Rojava revolution, especially following the resistance in Kobanê in 2015, international volunteers have come to confront the Daesh (ISIS) and defend the revolution. In the early years most of the international volunteers came in coordination with YPG and YPJ, the Kurdish self-defense militias. Given the anti-state character of the political project of Rojava, anarchists from different continents joined the struggle in defense of the revolution, often arriving in a disparate and disorganized way. In 2015, in addition to internationalists in YPG and YPJ, the IFB (International Freedom Battalion) was organized, uniting international militants and Turkish revolutionary organizations in a common organization. Within the IFB the first anarchist brigade was formed under the name of IRPGF (International Revolutionary People’s Guerrilla Forces), which operated for approximately one year during the Tabqa and Raqqa operations.

Têkoşîna Anarşîst (Anarchist Struggle) was created at the end of 2017 after the liberation of Raqqa. We seek to not only participate in the struggle against the Daesh, but to learn from the Kurdistan freedom movement while building bridges with libertarian movements around the world. As anarchists, we see the importance of taking up arms against the theocratic despotism of the Islamic State, but also against the fascistic oppression of the Turkish State, the Syrian State, the various imperialist powers and the myriad Islamic fundamentalist groups fighting in Syria. The reality of the war is very complex, and sometimes it plunges us into a sea of contradictions about our role here. Inter-ethnic and inter-religious conflicts converge with a proxy war of regional and geopolitical powers, where imperialist and colonial influences set the pace of a Middle East bathed in blood and oil. But the Kurdish resistance is an emblematic example of revolutionary organization, and Rojava’s social and political project is certainly inspiring. After some years working here we saw good sides and also bad sides of the revolution, and our commitment with it is based in a frame of internationalism and critical solidarity.

The implementation of democratic confederalism, a stateless society based on women’s liberation, ecology and direct democracy, is an example for those of us who believe in a world free from capitalism and patriarchy. This is what led us to Rojava, but what now? A large number of internationalists who come to Rojava participate in defending the revolution for a few months and then return home to their previous lives. Is that what we want? Is this our idea of internationalist solidarity? No, we want something else. To better understood what we are looking for we studied about the history of internationalism, but instead of looking at the centralized structure of the third international we choose to fiund inspiration in the anticolonial struggle of the Tricontinental Conference. Revolutionaries like Almícar Cabral from Guinea-Bissau, Ben Barka from Morocco or Che Guevara from Argentina, came together to, in the words of Franz Fanon “stand with the wretched of the earth to create a world of human beings”. Their perspectives on international solidarity were very clear: «It is not a question of wishing success to the attacked, but of running his own luck; accompanying them to death or victory”. They were talking about creating 2, 3, many Vietnams,we talk about creating 2, 3, many Rojavas, many Barbachas, many Chiapas.

Tekoşîna Anarşîst is not only an anarchist group in Syria or Kurdistan, our existence is conditioned by the struggle and the revolutionary process of Rojava. The oppression suffered by the Kurdish people is another example of the colonial dynamics suffered by indigenous peoples, peoples with ancestral cultures and roots who are threatened by capitalist hegemony. As internationalists, it is also our duty to study and understand the ways imperial powers exert oppression over countries of the Global South. We struggled against oppression at home and now we continue the struggle here. We came to Rojava responding to the call for international solidarity, and so our priority is to understand the needs of the people and the dynamics of the local revolutionary movement. In the past we had been working in coordination with the IFB (International Freedom Batalion), but today we are an autonomous organization integrated in the Syrian Democratic Forces, alongside Kurds, Arabs, Assyrians and other internationals, fighting for a democratic and ecological Syria free of patriarchal oppression.

2)What are the main differences between TA and the PKK and its armed groups?

The PKK is a revolutionary party created in response to the oppression suffered by the Kurdish people. Tekoşîna Anarşîst is a collective created to support and learn from the revolution of Rojava. This reality engenders a great number of differences in relation to the size of the organization, objectives, internal dynamics, future projection, tactics and strategies.

The PKK was founded more than 40 years ago as a national liberation movement with an internationalist outlook, forming an anti-colonial movement in the Middle East. Through its struggle for national liberation, the PKK, which started with a Marxist-Leninist-Maoist orientation, evaluated its achievements and shortcomings. Abdullah Öcalan proposed a new paradigm, nourished by libertarian perspectives, positioning itself against the nation-state model, patriarchy and the ecocide produced by capitalism and the techno-industrial system. Instead, the new paradigm creates models of direct democracy, with communes and cooperatives as the social base. It prioritizes women’s liberation as the basis of social transformation through women organizing themselves autonomously. It is committed to an ecological perspective and a reconnection with nature, reconstructing a model of life in accordance with the other living beings on this planet.

Its perspectives on violence also differ from those of its Maoist origins, where revolutionary violence was conceived of as an objective in itself. The change of paradigm, largely motivated by the Kurdish women’s movement, refocused the analysis around the concept of self-defence. The patriarchal and colonial dynamics of states, which base their existence on domination through war, genocide and slavery, have always met with resistance from those they seek to subdue. Societies that have lived a free life cannot accept the domination of centralized systems, and that is why every society, every living being, needs to ensure its systems of self-defense.

As anarchists, as revolutionaries, we agree with this political and social vision. Ecology, feminism, communalism or confederalism are not unknown to anarchism, quite the contrary. In Rojava we have had to defend ourselves with all the means at our disposal against the theocratic despotism of the Islamic state and the invasion of the Turkish fascist state. In times of war, we have fought side by side with YPG, YPJ, guerrillas of the PKK, members of other Turkish revolutionary parties, other internationalists of different ideologies, Kurds, Arabs, Assyrians. When the enemy fires, when the bombs fall, the one on our side of the trench is compa, is heval, and the ideological differences do not weigh as much as the passion to defend the revolution, the passion to build a free society. But there are certainly ideological differences that, when bullets and mortars do not rain down, lead to debates and reflections that influence our way of thinking about revolution and understanding anarchism. The differences that Marx and Bakunin, among many others, discussed at the congresses of the first workers’ international are still a source of conflict today. But it is precisely this conflict that helps us to reflect, to learn, to continue to grow.

In response to the question, the main differences we have found are, on the one hand, organizational, and on the other, ideological. At the organizational level, we prioritize decentralization and the distribution of tasks, responsibilities and leadership, deliberately avoiding the creation of a central committee or an authoritarian institution. We know that military structures are always conditioned by hierarchical organization and a chain of command, and in some aspects we have had to adapt our structure to military needs. But unlike other forces, we pay special attention to operating in an inclusive and horizontal manner, encouraging rotating responsibilities and leadership. Collective learning, trust and mutual support, but above all the desire for a free life, are the basis of our work and political project.

At the ideological level, the differences may be more complex. The most relevant is perhaps our strong support for LGBT+ struggles, which in the Kurdish liberation movement do not have such determined support. There is, however, a current in the Kurdish women’s movement and in jineolojî in particular, with whom we share a perspective on these issues. They themselves are questioning and reflecting on the apparent essentialism of this movement, opening the door to a more extended understanding of woman closer to queer theories, although still in a minority. Also the pragmatism of this movement sometimes leads to ideological contradictions, especially in aspects related to property. In Rojava there are communal initiatives and incentives for collective ownership, but private property is still the norm in society, without much effort to change this reality. Within revolutionary movements, property is largely collective, and the communal life has a clear socialist orientation, but it is sometimes difficult for these ideas to reach the majority of the population.

To bring a wider perspective, if we think not only of our organization but of anarchism more broadly, we see great contradictions with the individualistic tendency of anti-authoritarian movements in recent decades. Têkoşîna Anarşîst is committed to a collective struggle that transcends individual logic and liberal thinking, in tune with the values of social anarchism, but without ceasing to reflect on the role of the individual in society. We very aware that with orders imposed from the top down, without respecting collective decisions or listening to minority voices, coercion is imposed on the individual. In turn, when the individual does not act in accordance with the common aims of a movement, he or she delegitimizes the organization and the collective struggle. Another important debate between traditional anarchism and the ideas of democratic confederalism is the aproach to society and the relation with positivism and rationalism. Anarchism has often seen science and reason, which were resignified by the so-called «enlightenment», as the only way to achieve a free society. In the new paradigma this premise is questioned, with special attention to other ways of understanding the world and society that elude European colonial thought, especially looking at mithology and ancestral knowledge. These perspectives are important when it comes to learning from indigenous movements, rethinking our relationship with nature, with civilization and with life itself.

Evaluating these ideas, the similarities and differences that we have found with our movements and the reality of Rojava, have led us to prioritize two objectives. First, the development of militant personalities, working to deconstruct the patriarchal and capitalist influence that we have internalized. Second, the need to agree on organizational standards based on commitment and responsability, acording to our will as revolutionaries but also to the needs of our organization. And even though these objectives are developed in a different way from the PKK, the methods that we learn here are of great help to us. The practice of tekmil, platform, criticism and self-criticism, guide us in our growth and development as revolutionaries, but we also recognize the need to study and learn from the history of anarchist and revolutionary movements around the world.

3) How do you analyze the process of building Democratic Confederalism? What is your participation in this construction?

The construction of democratic confederalism is certainly more visible in Rojava, but it cannot be disconnected from the rest of Kurdistan. In recent years the ideas of this political paradigm have been put into practice on a large scale in Rojava, but we must also take into account other territories such as Mexmûr camp or the more recently autonomous zone of Şengal in Başûr (Iraqi Kurdistan). There are also political developments in Rojhilat (Iranian Kurdistan), but above all in Bakûr, within the borders of the Turkish State. It is necessary to take into account the four parts into which Kurdistan is divided today to understand why the Kurdish movement is oriented towards an anti-state solution.

When analyzing its construction, it is essential to refer to the ideological work of Abdullah Öcalan and his «Manifesto for a Democratic Society». Unlike other political proposals, democratic confederalism does not limit itself to describing a utopian society free of oppression, but opens a dialogue of questions and answers on how to transform society and realize this utopia. How we want to live, how we want to relate and how we want to fight are important questions in building a revolutionary society. The answers that Öcalan outlines are not easily summarized in a few paragraphs, but it is important to understand some of the concepts he identifies. This democratic modernity, as we have mentioned, is based on the liberation of women, ecology and democracy without the state.

This ideological progression shows similarities with other revolutionary processes such as the Zapatista movement, an insurgent movement in the mountains of southern Mexico. Both movements are born with a Maoist framework but are reoriented towards libertarian socialism, both have grown and found refuge in the mountains, both are heirs to a people with ancient origins, both have a strong autonomous women’s movement, both are an example for anti-capitalist movements worldwide. Democratic confederalism is not a new ideology, it is a way of understanding society and civilization that inspires us to develop as revolutionary movements, to make a commitment to our ideas and to move forward with determined steps towards a more just society.

In bringing these ideas into practice in Rojava, the process has been vastly influenced by the war in Syria. In turn it has been the war what made the revolution possible, enabling the radical social transformation needed to lay the foundations of such political developments. In 2012 the YPG/YPJ, then poorly armed people’s militias, expelled the soldiers and bureaucrats of the Syrian state with hardly a few bullets fired. This was followed by bitter fighting against Islamist groups like al-Nusra and later Daesh. After breaking Daesh’s seige of Kobanê in 2015, the YPG/YPJ expanded to lead the military coalition of the Syrian Democratic Forces (SDF). By the time Raqqa was liberated in 2017, the SDF had become a regular military force, trained and equipped to a semi-professional level.

These military developments were accompanied by a process of social transformation based on the ideas of democratic confederalism, with the creation of communes, cooperatives, women’s centres, justice committees, academies, school programs in Kurdish, cultural centres, etc. Social institutions such as TEV-DEM (Tevgera Civaka Demokratîk – Movement for a Democratic Society), together with the PYD (Partiya Yekineyen Democratic – Democratic Unity Party) and other political parties, came together to establish the Autonomous Administration, initially organized in 3 cantons (Efrîn, Kobanê, Cizîre). We see the clear aim to manage the territory on the basis of local organization, based on a municipal model, without seeking the centralization of a State system.

No revolution is an easy process, and despite the criticisms we may have about certain decisions, the process that Rojava is going through in these 8 years of revolution is admirable. Once again, it is difficult to summarize everything in a few paragraphs, but among the most important steps we want to mention the development of the situation that women are experiencing, and the role that the YPJ is playing in this process. Women in Syria, like women all over the world, suffer from the violence and oppression of patriarchal systems, but from 2014 they were especially threatened by the theocratic despotism of the Islamic state. Daesh is undoubtedly a more brutal and bloody example of patriarchy, with thousands of women captured and sold into sexual slavery. In words of YPJ fighter Amara from Kobane “Our philosophical views made us women conscious of the fact that we can only live by resisting”, giving perspectives on why many women choose to take up arms to free themselves from such a threat, why they choose self-defence and direct action against that which threatens their lives. After the military victories against Daesh the enormous courage and sacrifice that women have brought to the revolution was proven beyond doubt. The kurdish movement says that no society can be free if women are not free, and in Rojava this slogan becomes the heart of the revolutionary process.

Our involvement in this whole process is relatively modest, as we have only been working for three years in Rojava. In the beginning, the most important thing was to understand the local reality, the Kurdish language and culture, the political project and the functioning of the organizations and structures. This brought some ideological contradictions along with new methods of organizing. Despite our ideological similarities and Öcalan’s references to different anarchist thinkers, like Bakunin, Kropotkin or Foucault, anarchism remains a great unknown for the Kurdish movementh. In the third volume of the «manifesto for a democratic civilization», Öcalan reflects on the importance of anarchism as a key ally in the development of democratic modernity, sharing his critics and perspectives for anarchist movements. In the ideological field, our work has focused on reflecting on these ideas and contradictions, translating them and making them more accessible to a wide audience. We have also spent time debating and sharing our ideas among us, as we are an international group of anarchists from various countries, often with different prespectives and backgrounds. This work has given us a better understanding of the libertarian movements in different parts of the world and how to put them in context with the revolutionary process we are going through.

In the practical field, our work has focused on defending the revolution. After taking part in different military campaigns against the Islamic State, we pushed to develop our capacities as combat medics, since health care in the first minutes can be crucial for survival. Tekoşîna Anarşîst worked as a combat medical team in the Baghouz campaign, the last bastion of the Islamic State, and has since been our main task whenever there has been an active front in Rojava. Operating as a combat medical team also means being able to train new members in these disciplines, so we have put a lot of effort into compiling what we have learned to share with new comrades who came to join the revolution.

4) How do you analyze the current situation of the conflict in Syria and what perspectives do you foresee?

Today, in July 2020, the war continues in Syria. We celebrated recently the eighth anniversary of the revolution, remembering the 19th of July 2012 when autonomy was declared in the city of Kobanê. The Islamic State has been defeated after the battle of Baghouz in 2019, but there are still cells and operational groups that continue to carry out attacks. Many of its former members have also joined the Turkish backed Islamist groups, which have occupied the canton of Efrîn since early 2018. It is less than a year since Turkey and its Islamist mercenaries occupied the cities and villages alongside the border in between the cities of Tel Abyad and Serêkaniyê.

The population fleeing these conflicts are found in refugee camps, such as the Şehba camps where from Efrîn fled, or the Waşokanî camp where the population of Serêkaniyê fled for refuge from the Turkish bombs. The al-Hol camp is also difficult to run, where tens of thousands of women and children who lived under the Islamic caliphate are held. This includes some women who maintain their Islamic fundamentalist ideas, often organizing riots and statements in support of Daesh, attacking the security forces of the camp and also other women, stabbing, throwing acid or setting tents in fire. The special prisons for Daesh fighters add to the difficulties faced by the Autonomous Administration in stabilising the region, needing an international tribunal to find solutions and bring Daesh members to justice. But the international community does not seem very interested in supporting this kind of judicial process, and few countries have repatriated the international fighters who left to join the ranks of the Islamic State. In these prisons too, there are often riots and escape attempts.

The refugee camps are also hotbeds of health emergencies, with outbreaks of salmonella or other diseases, such as leishmaniasis in the Şehba camps. So far, Rojava didn’t suffer an outbrake of COVID-19, but he self administration had been working in preparations to prevent future risks. Our work on health issues has also allowed us to learn and support in these fields and to better understand the situation, as well as to collaborate in the development of training and preparations for preventive measures in case the pandemic begins to spread here. The hospital in Serêkaniyê – now occupied by Turkey and its proxies – was the only one equipped to carry out PCR tests, and it is known that Turkey is sending a large number of COVID-19 infected people there. In Efrîn the epidemic is spreading, given the direct connection of the Turkish army with the Islamist groups occupying the area, possibly in an attempt by the Erdogan administration to spread the virus to Rojava. In the parts of Syria still under the control of the Syrian regime the virus has spread, so we do not know how long Rojava will be free from the effects of the pandemic.

The military situation is not easy either. On the one hand Erdogan continues to threaten the occupation of the region, with particular risk to Tal Rifaat and the Şehba camps, as well as Manbij and Kobanê. As we have seen with other operations, it is not a question of whether Turkey will attack again, but when it will do so. Recently Erdogan announced a new operation in Başûr, Iraqi Kurdistan, which began with over 80 bombings by the Turkish Air Force. Among the targets were the Mexmûr camp, a hospital in Şengal, guerrilla positions and civilian villages in the mountains bordering Turkey and Iran, where the PKK has its bases. In late June a drone bombed a village outside Kobanê, where a meeting of the Kongreya Star (the women’s movement in Rojava) was being held, killing 4 women, including the head of the Kobanê area. All these attacks are carried out while Turkey maintains its front in Idlib, supporting HTS (the Islamist coalition led by the Syrian branch of al-Qaida), its military operations in Libya, its aggressive international policy in the Mediterranean and a brutal internal repression against the Kurdish population in Turkey’s own borders.

The authoritarian drift of the Turkish state in recent decades has been accompanied by a purge of military commanders, especially after the so-called attempted coup in 2016, as well as heavy investment in military spending. Erdogan recently acquired a second shipment of S-400 antiaircraft systems from Russia, while closing a deal to acquire Patriot missiles from the United States. We see him arming himself to the teeth, seeking to maintain his position in NATO while leaning into a pact with Russia, trying to reorganize the geopolitical chessboard of the Middle East by evoking an Imperial Ottoman past. These expansionist dreams, the usual narrative of fascism, always need an internal enemy to blame. In 1915, the world witnessed the Armenian genocide on which the Turkish state was founded, where not only Armenians and other Christian minorities were massacred and forced to leave their homes, but an example was set that would later be referenced in perpetrating the holocaust («After all, who today speaks of the annihilation of the Armenians?», said Hitler, invading Poland). Now it is the Kurdish population that is suffering from these genocidal policies, and no doubt Rojava is in Turkey’s sights.

The economic situation in Rojava is also very complex, with enormous difficulties ahead. The Syrian pound has fallen to historical lows, in recent months it has lost more than 300% of its value on the domestic market. To this we must add the new sanctions against Syria imposed by the Trump administration, a form of economic warfare which, despite being directed against the government of al-Assad, has a profound effect on all of Syria. Trump promised that the Autonomous Administration of North and East Syria would be exempt from these sanctions, but so far this promise has not materialized, and they must be added to the embargo that Rojava has suffered since the beginning of the revolution. In terms of resources, Rojava has an abundance of only wheat and oil, which are suffering from economic turmoil. The COVID-19 crisis has caused a fall in the price of crude oil, which has had a huge impact on the income of Autonomous Administration. In addition, the sanctions mentioned against the Assad government make it difficult to sell the oil, which needs the refineries in the areas under the control of the Syrian state to be able to process it. As for the wheat, the Autonomous Administration has decided to begin the harvest earlier to avoid what happened last year, when insurgent groups burned large swathes of cultivated land. Advancing the harvest has ensured that the wheat is not burnt, but at the same time it has been harvested still green and the price at which it can be sold is lower. In addition, wheat was stolen from silos in the Turkish-occupied area, such as the important silos in Tel Abyad.

A last point we want to mention is also related to the global effects of the pandemic, and is the closing of borders that has limited the mobility of internationalists. During the last 4 months no internationalist has been able to enter or leave Rojava, this limits the number of new people who want to travel to Rojava but have no way of doing so.

With all this, it is difficult to foresee what will happen. The situation is highly unstable, there are so many variables and so many interests at stake that things change quickly from one day to the next. Without a doubt the biggest threat is a new invasion by the Turkish state, probably in Kobanê, as it is their resistance against Daesh that captivated international attention. The symbolic power of this city is very important, and that is why the Turkish state wants to occupy it, because it knows that it will be very difficult to sustain faith in the revolution without the city that managed to break the advance of Daesh. It is possible that Ain Issa and Manbij would be attacked first, since they are nearby cities and essential when it comes to providing logistical support in case Kobanê is besieged again. To launch such an attack, Erdogan knows he needs a green light from the international and regional powers. The war of influence between Russia and the U.S. in the Middle East can play a significant role, and depending on how the balance of power and objectives of both imperialist powers change, the effects will be felt, not only in Syria, but across the Middle East and the world. In the last few months we have seen a steady withdrawal of U.S. troops from Syria, though never a definitive one, as one of its priorities remains preventing other powers from gaining influence, especially Russia and Iran. Putin is racing to fill this vacuum, reinforcing his hegemony on Syrian soil and ensuring his access to the Mediterranean Sea.

Other regional powers may also influence Syria’s future, such as the State of Israel, which continues to maintain its occupation of the Golan Heights, and carry out attacks and bombings against different targets on Syrian soil. Iran’s presence in Syria is no secret, in fact most of Israel’s attacks are usually against Hezbollah targets or other forces close to Iran’s theocratic regime. The Zionist government of Netanyahu takes advantage of Iran’s enmity with the U.S. to attack with impunity and thus weaken the powers that surround Israel. The Egyptian state now makes threats to intervene in the conflict in Libya to stop the spread of Turkish influence. For now, Egypt is off the Syrian board, but al-Sisi’s government sees Erdogan as a threat, given his neo-Ottomanist rhetoric and his strong relationship with the Muslim Brotherhood, the main opposition to al-Sisi’s government.

Another possible scenario in the near future is a full-scale attack by the Turkish state on Qandil in Iraqi Kurdistan, where PKK bases are located. Erdogan has been besieging the mountains, the heart of the Kurdish insurgent movement, for years and hopes to have the support of NATO and its media and technological network to carry out such an operation. But to lay siege to the mountains, Erdogan needs the collaboration not only of the Iraqi state, but also Iran, since Qandil is on the border between them. It would be a very costly operation and given Turkey’s unstable economic situation and it’s many fronts, it is not very clear whether Erdogan will be able to launch a large-scale campaign. Such an attack would be highly provocative across all parts of Kurdistan and revolutionary Rojava would not stand idly by in the face of this aggression.

In all, Rojava is a small player in a game of powers full of resentment and strife. It’s brief history has always been threatened by the war and conflict that surrounds it, as it’s very existence challenges the plans and agendas of the powers that battle in Syria. Despite tactical alliances it is clear that no state has an interest in allowing this revolutionary project to prosper and expand. Now that the Daesh Caliphate has been defeated, other forces and powers continue to harass Rojava, mainly through the Turkish state and its proxies. Rojava exists thanks to the commitment and collective effort of thousands of militants, and we must always bear in mind that, without their sacrifice, nothing that we are experiencing here today would be possible. The attacks we have suffered have led to painful losses, and we have had to move forward and rebuild the ruins that the war has left behind. As militants, these experiences have forced us to appreciate the fundamental need for self-defense and to appreciate life and moments of happiness with more gratitude than we have ever experienced before.

To this day Rojava remains an inspiring model for revolutionary movements around the world, a space for debate and political practice demonstrating that another world is possible. Rojava is not an anarchist society, but it is a society where anarchists from all over the world can nurture our ideas through praxis. We cannot allow this beacon of hope to be extinguished, and even though it is a struggle we will continue to build, defend and develop the world we dream of living in. The attacks to come will cause more pain and destruction, but we are not afraid of the ruins because we carry a new world in our hearts.

Tekoşîna Anarşîst

July 2020

Rojava




Fuente: Federacionanarquistauruguaya.uy