November 19, 2020
De parte de Cinetracto
332 puntos de vista

Admito haber acosado a Mario César Castro Cobos para que me pase su película Cuaderno de notas (2018). También le pedí que me conceda una entrevista para esta humilde bitácora y aquí estamos. Para romper con la tradición peruana de alabar películas sin crítica alguna por miedo de herir los sentimientos del autor, me he propuesto preguntar lo primero que se me venga a la mente. Comencemos.

Alguna vez leí que Chris Marker, el autor de La Jetée, consideraba que sus documentales eran videos caseros y que él tenía la suerte de poder sobrevivir económicamente de ellos. ¿Consideras que tu documental es un video casero o crees que existe una distinción entre un video casero cualquiera y películas como la tuya o “Sans Soleil de Chris Marker?

No sabía que Marker consideraba a sus películas videos caseros, no sabía que podía sobrevivir económicamente de ellos, no sabía que yo había hecho un documental, y por cierto no sé bien qué es un video casero.

Marker fue libre para vivir en sus gustos y obsesiones. Ese camino me gusta y me obsesiona.

No es por supuesto un documental convencional o periodístico. Digamos entonces cine de no ficción, aunque personalmente considero que encaja en la tradición del cine documental poético a igual título que el antes mencionado Sans Soleil o películas como Travel Songs [Walden] (1981) de Jonas Mekas, Rain (1928) de Joris Ivens o N.Y., N.Y. (1957) de Francis Thompson. ¿Qué opinas de esta apreciación totalmente subjetiva?

Pienso que Cuaderno de notas tiene sin duda algo de todas las películas que mencionas (incluso si no las había visto todas sino ahora para esta entrevista). Pero no fue algo intencional sino producto de mis reacciones del momento ante lo que me encontré en el camino. Reacciones que yo mismo no podía prever (cual ‘peregrín cazador de figuras’ del poema de Eguren, o espía del misterio de los otros al que nunca podemos acceder sino tan solo entrever; y el misterio de uno mismo que también es un otro incluso pasa sí; filmar o grabar es asisitr a multiplicidad de mutaciones).

Cuaderno de notas se compone de instantes, imágenes, o escenas rigurosamente encontradas en el camino… Solo grabé lo que me golpeaba o atraía…

La práctica de caminar solo o en compañía es parte importante de mi vida. Básicamente incorporé una pequeña cámara en el bolsillo a esta práctica. Veo Cuaderno de notas (otra de las tantas formas de pensarlo o de decirlo) como un conjunto de entrevistas casi telepáticas: a una bella agrupación nubes sobre un cielo, que parecían la corriente de un río, o a un perro callejero que sentí humano, demasiado humano, o a un gato observador que me observa dentro de su cárcel de vidrio como si pensara definitivamente en algo muy preciso, o… A veces pienso que he grabado amis dobles en animales humanos y no humanos, situaciones y objetos y demás seres o entes vivos o muertos.

Aparte de varios animales, en tu película filmas varias escenas que a primera vista parecen ordinarias, un hombre durmiendo en un cajero, niñas en un juego infantil donde pareciera que estuvieran encerradas, el cuerpo de un muerto en un ataúd. Con esas imágenes tratas de denunciar la cruda realidad de una ciudad como Lima? O simplemente te topaste con ellas y éstas a su vez tienen algo que decirnos acerca de la vida urbana? ¿Dónde acaba la intención y comienza la realidad?

El hombre durmiendo plácidamente dentro del cajero no parecía alguien que tuviera otro lugar mejor donde pasar la noche. Un hombre sin dinero… a centímetros de un cajero repleto de billetes. Una imagen ordinaria de una injusticia social ordinaria. Lo gracioso, irónico, chistoso y también brutal y amargo está además en la alegría de luces y colores de los anuncios del cajero: todo este paraíso nunca será para ti. Muevo mi cámara desde casi la altura del piso para alcanzar el cuerpo inerte y luego voy siguiendo los movimientos de los pequeños avisos e imágenes dentro del cajero para al final volver al cuerpo en el suelo. El cine me da, y conserva, esa plenitud de percepción. Porque una verdad abstracta o general no hace nunca el mismo efecto que una experiencia sensorial de un caso único en una circunstancia particular e irrepetible.

Creo que la denuncia no solo es contra esta ciudad vampiro del resto del país, o contra el capitalismo con unas locas ganas de destruirnos a todos en el plazo más corto, sino también contra el miedo a la realidad. Yo he querido ver. Godard decía: mi trabajo es ver. Comolli decía que todos estamos ciegos. Herzog definía lo que hacía diciendo que él ve lo que otros no ven…

¿Qué tanto crees haber visto y que tanto queda por ver o descubrir en Lima? ¿El resultado final es una pequeña muestra de lo que grabaste o lo que vemos es prácticamente todo lo que grabaste? ¿Te parecería interesante realizar un trabajo similar en otra ciudad o país?

Vi que la cámara ha sido capaz de ver más de lo que yo vi. No es lo mismo lo que muestra el pequeño visor al grabar que la imagen ampliada en mi computadora o en una sala de proyección: detalles, micromundos, pequeñas y grandes sorpresas. El resultado, la visión general que llamamos película, llena, compuesta de detalles particulares, es la fusión de lo que ambos vimos, por eso la cámara y yo aparecemos en los créditos como los ‘grabadores’. Es lo justo. Pero ¿qué tanto vi? ¡No lo sé! ¿Vi más de lo que creo que vi, o vi menos de lo que creí? No soy más que un microbio grabando miniaturas de un cuerpo inmenso. Tal vez el paso siguiente sea acercarme a las personas e interrogarlas también verbalmente. tal vez tengo que enfrentarme más directamente a los seres humanos. Mi sentimiento ahora es que no puedo seguir grabando lo mismo de la misma manera. Me aburre. No es creativo. Tengo que inventar algo nuevo o dejar de grabar.

Una ciudad es como ver microbios por un microscopio o estrellas en el cielo o células del cuerpo o reacciones a nivel molecular. Tal vez yo ya hice mi parte (y toca a otros hacer lo suyo) y esa mirada ‘mía’ tal como aparece en Cuaderno de notas simplemente se agotó y murió ahí. Termina la película y es la muerte de esa mirada. A la vez que la conservación ‘para siempre’ de lo que yo considero lo más vivo de esa mirada.

Los 75 minutos que quedaron son más o menos la cuarta parte de todo lo que grabé.
La idea del cuaderno, bloc o diario se tendría que imponer de nuevo como una necesidad, de otra manera me convertiré en la vergonzosa caricatura de mí mismo.

En Cuaderno de notas priman las imágenes, el sonido es secundario. ¿Esto se debe a razones técnicas (falta de un micrófono direccional por ejemplo) o fue hecho adrede? Pudiste incorporar música para llenar ese vacío pero me parece que quisiste dejar el material lo más crudo posible. ¿Piensas desarrollar más el audio en nuevos proyectos y si no por qué?

Creo, con Brakhage, que la música está en las imágenes mismas. De algún modo grabar es para mí además tocar las vibraciones de lo que grabo. Así que debe haber algo que suena en lo que miro… aunque no pueda oírlo. Luego noto en mí una característica: no uso audífonos, necesito escuchar la ciudad tal como suena. Necesito por así decirlo un contacto inmediato con su verdad sonora. Cierto es que en algún viaje en bus sentí alivio incluso con una canción muy simple de la radio o el playlist del conductor. Pero para mi película el sonido directo -y directamente tomado de la pequeña cámara- era la verdad y otra cosa sería para mí un truco barato de maquillaje. Mi película va por flashes de desenmascaramiento de lo que se ve y no por edulcoraciones románticas o suavidades consoladoras. También diré que los sonidos me gustan en muchos sentidos más que la música, son más espontáneos, incalculables y salvajes, siento la música más como sonido domesticado. En cuanto al tema del vacío, me gusta el vacío, es verdad y hay que enfrentarlo y no es tal vez tan vacío como parece. En muy contados casos quité el sonido como un gesto: como un dedo puesto en los labios o como un dedo señalando algo que debías ver mejor sin hacer uso de tus oídos. Sería interesante una película que combinara sonidos con personas, que les atribuyera valores sonoros a las personas, como Rimbaud le puso colores a las vocales en su fabuloso soneto…

Tu forma de producir películas es autogestionaria e individual, evocador de la Nouvelle Vague. ¿Te parece ésta una condición necesaria para hacer un cine diferente a la cartelera nacional? ¿Te sientes identificado con el cine de autor? ¿Qué opinas de los premios de la DAFO? ¿Haz pensado alguna vez en participar?

Intento hacer películas porque expresarme es un asunto de vida o muerte para mí. O dicho menos dramáticamente: es la vida misma. Y la vida es desarrollar tu individualidad en libertad, unirte a otros que también sientan lo mismo y formar así tal vez una nueva comunidad. Con revistas de cine, cineclubs, un festival y ahora con mis propias películas sigo por ese camino.

No imagino mi Cuaderno de notas hecha de otra manera. Nada me gustó más que hacerla así. No necesitar de ayudas que comprometan la integridad de mi trabajo es maravilloso. Siempre pienso en películas que no cuestan prácticamente nada, y no encuentro ninguna razón para pensar de otra forma.

La cartelera y DAFO me son indiferentes. Vivo estupendamente sin ellos.

Para mí no tiene sentido el cine si no hay una huella, una marca, algo totalmente personal. Autor viene de ‘auctor’, ‘el que aumenta’.

Me gustaría citar esta frase de Jürgen Klauke: “El arte no se adapta. Es lo opuesto a las instituciones y los sistemas. Estos tienen unos fines específicos y como objetivo un funcionamiento y una comprensión eficientes. En cambio, el arte produce, en el mejor de los casos, irritaciones y crisis de conciencia. El arte se desmarca y da lugar a contradicciones y conflictos. Ahonda y amplifica la percepción del mundo. Así es como adquiere su sentido concluyente este proyecto ‘inútil’ que es el arte”.

Y una más, de Raúl Ruiz: “Hay dos tipos de artistas: los del ministerio y los del misterio”.

“Mucho bien me hace el rey si no me hace ningún mal” (Montaigne).

Cuaderno de notas ya tiene varios meses de estreno. Aparte de una elogiosa mención en un artículo de El Comercio sobre los estrenos cinematográficos peruanos del 2018, ¿cómo consideras que ha sido recibida la película por la crítica y el público en general?

Es una película secreta, es una película que no ha sido vista por más de 150 personas en 8 funciones (4 en Lima, 2 en Buenos Aires, una en Arequipa y una en Chiclayo, más un círculo de personas a quienes facilité un link o la vieron en mi casa). Me gusta que sea secreta. Aunque grabada casi toda en las calles de Lima, la siento como un diario íntimo en clave. Confío en que la película se abrirá paso por sus propios méritos. Igual quiero que se vea en algunas funciones públicas más. Luego la subiré a alguna plataforma, me imagino. He intentado expresar un sentimiento de la vida, un sentimiento determinado de mirar el mundo, y las mejores respuestas de quienes la vieron, están marcadas por una afinidad con este sentimiento o visión. La película se ha convertido en un ser independiente y en un doble mío, y en una compañía que aún sigue revelando secretos.

Para terminar: ¿Qué es lo que falta en el Perú o específicamente en Lima para mejorar la producción cinematográfica en términos cualitativos? ¿Cómo ves esa producción en los próximos 5-10 años? ¿Qué piensas de las recientes declaraciones del Estado peruano con respecto a la creación de la Cinemateca Nacional en el Cusco?

¡El cineclub de la Universidad Cayetano Heredia ha sido por años el gran cineclub de izquierda en Lima! Ahí he programado, pensado, explicado a Kluge (Noticias de la antigüedad arqueológica Marx Eisenstein El Capital), a Syberberg (Hitler, un film de Alemania), a Watkins (La comuna de París), a Kramer (Route One USA), a Vertov, a Farocki, a Godard, a Gutiérrez Alea, a Jacobs, y hasta El abecedario de Deleuze! De Paradjanov a Mc Elwee. de Waters a Zeno, de Despentes a d’Agata, de Ioselliani a Weerasetakhul, de Mekas a Marker, de Benning a Van der keuken (Amsterdam Global Village), de Bergman a Zulawski, de Renoir, a Akerman, de Schroeter a Rodrigues, de Gianikian & Ricci-Lucchi a Rousseau, de Dwoskin a Costa, y como diría Zizek, and son and so on… Así que considero que he hecho mi trabajo.

Así que de miseria moral o mental no me pueden acusar a mí.

No solo ‘los espectadores normales’ sino también ‘la gente cultita’ está lobotomizada por el capitalismo, por el cine de propaganda que es (con excepciones honrosas) Hollywood y sus imitadores. Es una patología general. Yo, cual médico de mí mismo, me he inoculado los mejores ejemplos una y otra vez. Y los he compartido. Mi plan ahora es hacer por lo menos un largo por año. Me concentro en lo personal ahora porque ya he sido demasiado altruista y quiero ver cuál puede ser mi contribución ya no escribiendo ni programando o comentando sino con películas.
Confío en que los cineastas más independientes seguirán haciendo lo que saben hacer (gente como Raúl del Busto, Eduardo Quispe, Carlos Benvenuto, Felipe Esparza, entre otros).
Puedo creer en los fiscales Rafael vela y José Domingo Pérez. Pero no creo en la mayoría de gente que trabaja en el estado.

Entrevista realizada intermitentemente entre el 5 de noviembre de 2018 y el 3 de enero de 2019 por Renzo Forero para el blog Cinetracto.




Fuente: Cinetracto.wordpress.com