November 26, 2020
De parte de La Peste
250 puntos de vista

鈥淐uestiones de Sociolog铆a鈥 convoc贸 a cuatro destacados intelectuales y acad茅micos latinoamericanos para que respondieran preguntas acerca de los alcances de la dependencia intelectual y los dilemas que atraviesa la teor铆a social latinoamericana. Ellos son Silvia Rivera Cusicanqui, de Bolivia; Jose Mauricio Domingues, de Brasil; Arturo Escobar, de Colombia y Enrique Leff de M茅xico. Publicamos ac谩 las de Silvia.

Maristella: Muchos autores han insistido en que uno de los rasgos fundamentales de la teor铆a social latinoamericana es la dependencia intelectual o epist茅mica, respecto de los conceptos y marcos te贸ricos elaborados en los pa铆ses centrales. Algunos han dado estatus te贸rico a dicha dependencia a trav茅s del concepto 鈥渃olonialidad del saber鈥 (Quijano, Lander). 驴Cu谩l es su mirada sobre esta problem谩tica? 驴Qu茅 significa entonces pensar las ciencias sociales desde Am茅rica Latina en el siglo XXI, en el marco de la modernidad avanzada y en el actual sistema de dominaci贸n? 驴Existe una perspectiva latinoamericana para pensar las problem谩ticas actuales desde el marco de la teor铆a social?

Silvia: Esa formulaci贸n no es nada nueva, y si por 鈥渟tatus te贸rico鈥 te refieres a la instalaci贸n de esta idea en los centros acad茅micos hegem贸nicos, te podr铆a decir que se trata de una academia muy desmemoriada. En varios territorios de Am茅rica Latina, y tambi茅n en los Andes bolivianos, la cr铆tica a la colonizaci贸n mental de las 茅lites tiene una larga trayectoria. En el caso nuestro, con Rossana Barrag谩n intentamos una s铆ntesis de dicha genealog铆a en el libro que publicamos en La Paz sobre los estudios de la subalternidad en la India. En la presentaci贸n del texto entretejimos nuestra lectura del grupo Subaltern Studies con una reflexi贸n sobre los aportes de la historiograf铆a social argentina, la etnohistoria y la antropolog铆a peruanas, y el vital aporte mexicano y africano (1997) en la producci贸n social e historiogr谩fica boliviana de los 鈥80 y 鈥90.

Recientemente, he remontado esta genealog铆a propia hasta inicios del per铆odo colonial en la obra del escritor chinchaysuyu Waman Puma (Rivera, 2015). Creo que su obra, a trav茅s del montaje texto-imagen, es un ensayo visual te贸rico. En otras palabras, Waman Puma compone una sintaxis para exponer su teor铆a de la dominaci贸n colonial, a la vez como descripci贸n etnogr谩ficamente densa y como irrefutable cr铆tica te贸rica a la ilegitimidad de ese sistema y sus falacias.

Me gustar铆a exponer brevemente un ejemplo que pertenece al horizonte liberal del colonialismo (1870- 1920). Un libro de Franz Tamayo (1879-1956) aborda autocr铆ticamente el mestizaje boliviano como s铆ndrome psicol贸gico de encrucijada, que 茅l llama bovarysmo, aludiendo a la novela de Flaubert, Madame Bovary. Esta noci贸n me servir谩 como met谩fora para comprender el bloqueo que nos impide ser memoriosos con nuestra propia herencia intelectual1, pues resulta parad贸jico y lamentable que tengamos que legitimar nuestras propias ideas recurriendo a autores que han puesto de moda los asuntos del colonialismo, desconociendo o ninguneando los trabajos te贸ricos anteriores, que si bien no usaron las mismas palabras, interpretaron e interpelaron la experiencia del colonialismo intelectual con profundidad y acierto. En La Creaci贸n de la Pedagog铆a Nacional, el autor llamaba bovarystas a los intelectuales de escritorio que tra铆an programas educativos franceses para instalar para instalar en el pa铆s una pedagog铆a elitista e imitativa, moderna s贸lo en apariencia. Desde su sitial de poeta prestigioso (aunque oscuro y mal comprendido), su rigor argumentativo y su gesto pol茅mico provocaron una interpelaci贸n radical a las pr谩cticas y los estilos de ser de esa intelligentsia criolla que lo rodeaba, admiraba, despreciaba.

A contrapelo de lo que sucede hoy, cuando todo se escribe-habla y los c铆rculos hegem贸nicos de habladores letrados crean satrap铆as pol铆ticas (el parlamento, la judicatura) o espect谩culos medi谩ticos para engatusarnos, en la 茅poca de Franz Tamayo lo central era una cultura oral-gestual que se traduc铆a en c贸digos corporales t谩citos pero inteligibles a escala social: c贸digos de comunicaci贸n que tambi茅n estructuraban jerarqu铆as y desprecios solapados. Tamayo no discute lo que sus contempor谩neos escrib铆an: lo consideraba un vulgar aglomerado de citas de autores europeos, ni siquiera bien hiladas. Pero no era que 茅l rechazaba la herencia de Europa 鈥 su poes铆a de formato griego lo atestigua 鈥 sino que reclamaba un gesto m谩s aut贸nomo e inteligente hacia ella, tal como lo har铆a Veena Das un siglo m谩s tarde. Tamayo se inspir贸 tambi茅n en Nietzsche y en el vitalismo alem谩n de su tiempo, adem谩s de una vasta biblioteca filos贸fica y literaria francesa, lo que no empa帽a para nada su acercamiento a las realidades multi茅tnicas (como dir铆amos hoy) de su entorno. Era su gesto corporal y su mirada, adem谩s de su reflexivo conocimiento del aymara, lo que lo hac铆a diferente a sus contempor谩neos.

Lo que rechaza Tamayo no son las ideas y principios b谩sicos de la episteme europea sino el modo en que se los adopta en pa铆ses como el nuestro: de boca para afuera, de modo sumiso y reverencial. Su an谩lisis, por el contrario, se sustenta en escudri帽ar el alma del mestizo realmente existente en su espacio / tiempo, como un ser esquizofr茅nico, dividido y bipolar, incapaz de crear una naci贸n propia o habitar un territorio propio. Este diagn贸stico es vital en Tamayo y sienta las bases para hacer del double bind mestizo una potencia creativa, en lugar de profundizar el binarismo y con ello la disyunci贸n colonial que nos impide ser nosotros mismos.

La genealog铆a que intento trazar del colonialismo en la cultura letrada boliviana est谩, por ello mismo, conectada con las urgencias del presente. Qu茅 pertinente resulta Tamayo, le铆do desde el aqu铆-ahora. Define el bovarysmo como un estado de 鈥渋nsatisfacci贸n novelesca鈥 que se mueve en 鈥渦n contexto de represi贸n y convencionalismo social鈥. 驴No es eso lo que est谩 sucediendo con los esc谩ndalos protagonizados recientemente por Evo Morales, que la prensa internacional se encarga de condimentar a su manera? 驴No se descarga la sociedad boliviana de sus propias culpas y dolores familiares, privados, e incluso inconscientes, al hacer de la vida de Evo Morales un motivo de diatriba moral y sexual? Lo hace, pero no se da cuenta de que el primero en ser juzgado y apuntado con el dedo deber铆a ser el indio que llevamos adentro.

Fausto Reinaga, en los a帽os 1960-1990, se explay贸 en la cr铆tica a la 鈥渋ntelligentsia del cholaje boliviano鈥, una aguda radiograf铆a del colonialismo intelectual en Bolivia, y ello le vali贸 ser estigmatizado como un personaje intratable y ultrarradical. No es un dato menor que fuera Reinaga 鈥 y no Sartre o Balandier 鈥 quien introdujo en el debate pol铆tico boliviano de los 鈥70 la obra de Frantz Fanon y otros autores de la descolonizaci贸n africana. Con honrosas excepciones2, los ahora de moda 鈥渄ecoloniales鈥 o 鈥減ostcoloniales鈥 no atinan a escudri帽ar con tanta profundidad el ethos del intelectual colonizado como lo hizo Reinaga, y eso se revela en las rutas propias que hemos venido recorriendo a la hora de comprender los procesos de liberaci贸n india y las luchas descolonizadoras en nuestro continente.

Maristella: 驴Qu茅 significa entonces pensar las ciencias sociales desde Am茅rica Latina en el siglo XXI, en el marco de la modernidad avanzada y en el actual sistema de dominaci贸n?

Silvia: Yo creo que hay que hacer otra ciencia social, que no divorcie el cerebro del cuerpo, la 茅tica de la pol铆tica, el hacer del pensar. La ciencia social realmente existente no difiere mucho de la que criticaba Tamayo. Y las obras de Reinaga abundan en conceptos / met谩fora en cuyo bricolaje yo entreveo otro tipo de teor铆a sobre el colonialismo intelectual en Am茅rica Latina, y sobre el colonialismo en general. Por otra parte, la modernidad que experiment贸 Tamayo no difiere mucho de la de hoy: sigue siendo una estructura de saqueo y colonizaci贸n mental. Con un agravante: en las primeras d茅cadas del siglo XX hab铆a en La Paz mucha m谩s gente urbana, mestiza y de 茅lite, que hablaba perfectamente el aymara3, mientras que hoy la dimensi贸n simb贸lica de lo indio se ha vuelto pigmentocr谩tica y basada en simulacros, lo que nos muestra que estamos perdiendo la batalla lingu虉铆stica. En cuanto a la colonizaci贸n mental, la ciencia social 鈥 junto a varias otras 鈥 deber铆a enfocarse en crear las herramientas conceptuales, t茅cnicas y materiales que permitan resistir el saqueo, tanto de recursos materiales como de personas (manos, cerebros) o, por lo menos, ayudarnos a sobrevivir a 茅l.

Adem谩s del saqueo, esta modernidad impostada se sustenta en la cultura de la ley. La ciencia social3hegem贸nica tiene que v茅rselas con una brecha muy honda entre la normativa y su pr谩ctica, entre la letra y la violaci贸n de la letra. Situarse a rajatabla en uno de los polos de ese binario es una actitud de suicidio colectivo, que se transfiere al conjunto del pensar p煤blico. Frente a ese estado de confusi贸n, lo que la ciencia social deber铆a estar haciendo es revolucionar la episteme. Crear un campo de juego entre la herencia europea y la herencia propia, en el que podamos, con autonom铆a, recrear un pensamiento y un gesto capaz de superar el double bind o la esquizofrenia colonial de la que hablaba Tamayo. Y hay que hacer esto por cualquier medio, no s贸lo en la ciencia social sino tambi茅n en las matem谩ticas, en la agronom铆a, en la ingenier铆a y en la multiplicidad de disciplinas que son necesarias para el aqu铆-ahora de la humanidad y del planeta, no s贸lo de la ciencia.

Por sobre todo, la nueva ciencia social deber铆a abandonar la camisa de fuerza de la sociedad, dejar de limitarse a cosas humanas, a relaciones y a conflictos sociales, y convertirse en una m谩s de las ciencias de la vida. Por eso yo me siento muy insatisfecha con las ciencias sociales realmente existentes, las considero satrap铆as. Aclaro que me puedo dar el lujo de decirlo porque ya me libr茅 de la universidad, me jubil茅 y con varixs compa帽erxs y amigxs hemos creado un espacio en el que auspiciamos una 鈥渃谩tedra libre鈥 en verano y en invierno, entre muchas otras actividades4. La generaci贸n m谩s joven de intelectuales y acad茅micxs que trabaja en la universidad tiene que v茅rselas con cosas m谩s jodidas, como las revistas indexadas 鈥搎ue tuve la suerte de no conocer鈥 o el exceso de carga administrativa que se impuso en las universidades con el neoliberalismo. Pero entrar y salir de la academia no equivale a decir entrar y salir de la modernidad. Lo que entiendo como el principal desaf铆o es ser aut茅nticamente modernos y conectarnos a la vez con lo m谩s antiguo, para que, a partir de esa contradicci贸n o anacronismo, podamos armar 鈥 dentro y fuera de la universidad鈥 una esfera p煤blica inclusiva, democr谩tica e intercultural (por decirlo en t茅rminos convencionales). Para m铆 es central reconocer que la teor铆a no basta, la ciencia social no basta, la universidad y la academia no bastan para comprender el mundo que nos ha tocado vivir hoy. Y creo que, en todo Abya Yala, este proceso de 鈥渆ntrar y salir de la academia鈥 est谩 permitiendo la renovaci贸n del pensamiento y su mejor articulaci贸n con las pr谩cticas comunitarias, populares, colectivas. En la frontera entre el mundo universitario y su afuera est谩n proliferando iniciativas como la que acabo de relatar, y lo he visto en varios pa铆ses de nuestro continente.

Maristella: 驴Existe una perspectiva latinoamericana para pensar las problem谩ticas actuales desde el marco de la teor铆a social?

Silvia: No. Al menos no dentro de ese marco, tal como parece estar definido en tu primera pregunta. Una teor铆a / praxis social descolonizadora es un proceso en curso, pero su verbalizaci贸n est谩 por construirse; es a煤n balbuceante y dispersa. No est谩 claro siquiera el formato que adoptar谩 ese discurso, en un contexto de proliferaci贸n y democratizaci贸n de las comunicaciones satelitales. Creo que lo que se hace en las redes, o en el teatro, o en el arte latinoamericano, es mucho m谩s sensible que la academia universitaria o para-estatal, en t茅rminos conceptuales, frente a las realidades multifac茅ticas y abigarradas del espacio social que vivimos.

Tambi茅n han surgido nuevos espacios de producci贸n de teor铆a / praxis social: espacios marginales y fronterizos, pero a la vez proliferantes. Iniciativas callejeras, luchas contra la impunidad, plataformas en torno a los derechos sexuales y una diversidad de iniciativas pr谩cticas en defensa del medio ambiente constituyen escenarios ideales para la 鈥渋nvestigaci贸n acci贸n鈥 o la 鈥渋nvestigaci贸n militante鈥, adem谩s de resultar 煤tiles para las propias comunidades y organismos de base. Tambi茅n me refiero a intelectuales 鈥揷omo Silvia Federici, Rita Segato, M谩rgara Mill谩n, Ver贸nica Gago, Suely Rolnik y t煤 misma鈥 que dialogan a varios niveles de abstracci贸n con lxs intelectuales de base en sus respectivos espacios o pa铆ses. Todas estas redes son lo m谩s cercano a una 鈥渆colog铆a de saberes鈥 que he podido observar. Pero con un aditamento: son tambi茅n 鈥渆colog铆a de sabores鈥, y me refiero a las redes de soberan铆a alimentaria, plataformas ambientales, etc., que est谩n pensando los problemas no s贸lo a trav茅s de la investigaci贸n y la publicaci贸n de sus trabajos sino tambi茅n de profusa participaci贸n en ferias, espacios de comida consciente, cooperativas de alimentos y muchas otras actividades.

No tengo suficiente acceso a todo lo que ocurre en las universidades y centros de investigaci贸n de varios pa铆ses del continente como para sopesar los avances te贸ricos que estos nuevos fen贸menos han suscitado, pero puedo decirte que en los 煤ltimos a帽os he le铆do con mayor inter茅s que antes los debates latinoamericanos en ciencias sociales y humanas, y celebro el que muchos de ellos se vayan por la tangente o abiertamente descarten el antropocentrismo 鈥搚 su v谩stago, el eurocentrismo鈥 dominantes.

Por Maristella Svampa, 27 agosto, 2017

Fuente: https://iberoamericasocial.com


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Fuente: Lapeste.org