June 26, 2022
De parte de Todo Por Hacer
68 puntos de vista

La historia del anarquismo europeo no puede comprenderse sin la figura del revolucionario Errico Malatesta, nacido en 1853 en una ciudad de la Campania italiana. Con alma de propagandista, orador p煤blico y hombre de acci贸n, inici贸 nuevas corrientes de pensamiento a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Abraza el anarquismo tras la Comuna de Par铆s, se inscribe en la federaci贸n napolitana de la Asociaci贸n Internacional de Trabajadores y fundar谩 numerosos peri贸dicos y revistas libertarias. Su vida est谩 repleta de periplos tanto por Europa como Am茅rica, sembrando la semilla en el coraz贸n de todos los ingobernables del mundo.

Errico Malatesta sosten铆a la necesidad de participaci贸n en los sindicatos y otras organizaciones populares de lucha, y al mismo tiempo la organizaci贸n pol铆tica de los anarquistas. Adem谩s, afirmaba que es imposible la existencia del individuo fuera de la sociedad. El ser humano existe gracias a la organizaci贸n social, el entorno y la historia; y entiende su existencia como resultado de incontables generaciones pasadas y tambi茅n como consecuencia de la colaboraci贸n solidaria entre sus contempor谩neos. Por ello que en su biograf铆a podemos extraer lecciones en torno a dotarse la humanidad de una forma de gobierno horizontal, federativa y libertaria, abrazando el comunismo como modo de producci贸n econ贸mica.

La banda del Matese, insurrecci贸n en la Italia de fines del siglo XIX

Carlo Cafiero y Errico Malatesta, declararon en 1876 en el Congreso de la Internacional antiautoriataria en Berna: 芦La Federaci贸n Italiana considera que el hecho insurreccional, destinado a afirmar con la acci贸n el principio socialista, es el medio m谩s eficaz de la propaganda y el 煤nico que, sin enga帽ar y corromper a las masas puede penetrar en los estratos m谩s profundos de la sociedad鈥β.

En un reci茅n nacido Estado italiano tras la unificaci贸n definitiva y la consolidaci贸n del reinado de Vittorio Emanuele II, todav铆a se encontraban ocupados en celebrar la unidad nacional que para las clases inferiores hab铆a sido solamente un cambio de amo, mientras los anarquistas, invitaban a los explotados a construirse ellos mismos su propio destino. Cafiero y Malatesta junto a otros compa帽eros fundaron la denominada Banda del Matese, una guerrilla revolucionaria que actuaba sobre una regi贸n pobre y campesina de la Campania.

A principios de abril de 1877 decidieron promover una insurrecci贸n rural que estuvo plagada de contratiempos, delaciones a la polic铆a italiana y represi贸n carcelaria. Malatesta y Cafiero llegaron al municipio de San Lupo, en el Benevento, haci茅ndose pasar por turistas brit谩nicos. Descargaron clandestinamente gran parte del material que deb铆a servir a la guerrilla en los siguientes d铆as, sin embargo la llegada de otros revolucionarios a la localidad, y un chivatazo inoportuno puso al corriente a los carabinieri. Los internacionalistas fueron descubiertos, hubo un intenso intercambio de tiros y debieron revocar el plan de insurrecci贸n en el municipio. Se trasladaron entonces a Letino y Gallo, dos localidades donde proclamaron el comunismo libertario, ocupando el ayuntamiento municipal, aboliendo el impuesto sobre la harina y quemando todos los papeles de propiedades privadas en terreno municipal. A pesar del entusiasmo de los campesinos por estas medidas, las tropas gubernativas les pusieron cerco en pocos d铆as, tuvieron que buscar refugio en una casa rural donde fueron descubiertos y apresados.

Tras su detenci贸n, Malatesta y el resto de miembros de la banda fueron encarcelados en la prisi贸n Santa Maria Capua Vetere, e inicialmente se les pensaba juzgar en un tribunal militar, por lo que podr铆an haber sido condenados a muerte. Finalmente fueron juzgados en agosto de 1878 por un tribunal civil en la Audiencia de Benevento y quedaron absueltos de los cargos, siendo celebraba esta absoluci贸n por cientos de campesinos de la regi贸n.

Periplo internacional como agitador social: El movimiento obrero espa帽ol y el m铆tin de Cuba

En 1878 parti贸 por primera vez al exilio, se instal贸 en Alejandr铆a, Egipto, aunque regres贸 dos a帽os despu茅s a Italia y fund贸 una revista social que continu贸 publicando despu茅s de trasladarse a Buenos Aires en 1885. Cuatro a帽os despu茅s se march贸 a Londres en 1889, y posteriormente estuvo un periodo de dos a帽os en diversos viajes por Espa帽a junto al anarquista Pere Esteve, que se exili贸 posteriormente a Nueva York difundiendo las ideas anarquistas entre los c铆rculos obreros hispanos. Fueron acompa帽ados por Vicente Garc铆a, anarquista burgal茅s afincado en Bilbao, durante su estancia en Euskadi y Cantabria, y les present贸 en los m铆tines en el verano de 1891 en la minera de Ortuella o en Sestao. Errico Malatesta contribuy贸 a la propagaci贸n del ideario anarquista espa帽ol, e incluso el anuncio de su presencia en Andaluc铆a para un m铆tin pol铆tico, determin贸 el estallido de la sublevaci贸n de los campesinos de Jerez en enero de 1892.

Ese mismo a帽o y tras la represi贸n al anarquismo espa帽ol debido a los sucesos en Jerez, Adri脿 del Valle, un anarquista catal谩n, se traslada a Nueva York, donde dirigi贸 el peri贸dico El Despertar y de ah铆 se mud贸 a La Habana en 1895. Tras la independencia cubana Adri脿 del Valle ten铆a especial 茅nfasis en conectar a los trabajadores cubanos con sus compa帽eros en otros territorios a trav茅s de actividades diversas. Invit贸 a Errico Malatesta en el a帽o 1900, y el anarquista italiano lleg贸 a Cuba, procedente de Patterson, Nueva Jersey, a finales del mes de febrero para impartir varias conferencias en el Centro General de Obreros de La Habana y en el pueblo de Regla. A los primeros m铆tines que ofreci贸 asisti贸 un numeroso p煤blico, por lo que las autoridades decidieron advertirle que ser铆a vigilado y que en sus discursos no pod铆a mencionar la palabra anarqu铆a. Malatesta hizo una exposici贸n de las ideas anarquistas sin mencionar la palabra anarqu铆a, sin embargo
tras dos conferencias en las mismas condiciones toma una embarcaci贸n de nuevo para Nueva York. Pocas semanas despu茅s regresaba a Londres a continuar su labor de propaganda anarquista mientras trabajaba como mec谩nico electricista durante trece a帽os.

Errico Malatesta en la semana roja italiana

Tras su regreso a Italia, en junio de 1914 estallaba la Semana Roja, en la que participar铆a activamente Errico Malatesta. Este hab铆a llegado recientemente a Ancona, y la polic铆a disolvi贸 varios grupos de manifestantes a golpes y detuvo al propio Malatesta, que fue liberado horas despu茅s. La tarde del 7 de junio se efectu贸 un mitin en el que particip贸 Malatesta junto a otros obreros y a la salida nuevamente hubo enfrentamientos con la polic铆a. Esta marcha convocada contra el belicismo en escalada finaliz贸 con el asesinato de tres anarquistas por los carabinieri italianos. La respuesta no se hizo esperar, el pueblo sali贸 a las calles y se proclam贸 la huelga general.

Al d铆a siguiente, el movimiento se generaliz贸 y varias localidades se encontraban en poder de los trabajadores, habiendo expulsado a los carabinieri y dem谩s autoridades del orden burgu茅s.

Al mismo tiempo se procedi贸 a la expropiaci贸n de alimentos, se incendi贸 la Iglesia de Forli y se hizo prisionero a un general del ej茅rcito en Ravena. La huelga general fue proclamada en todo el pa铆s una vez que se conocieron los hechos de Ancona, y se paralizaron casi todas las ciudades importantes durante varios d铆as. Los revolucionarios tomaron el control de numerosos municipios y se desplegaron banderas rojas en los edificios p煤blicos. Aunque el movimiento se iba extendiendo, una orden de la Confederazione Generale del Lavoro puso fin a la huelga, traicionando al movimiento proletario. Errico Malatesta animaba a la clase trabajadora a extender la lucha desobedeciendo a la dirigencia sindical traidora, pero el gobierno ya ve铆a que donde se obedeci贸 la orden se iniciaba la desmovilizaci贸n y comenz贸 a mandar grupos militares para reprimir las zonas en rebeld铆a, que cayeron r谩pidamente. El mismo 14 de junio estaba vencido el movimiento con la ocupaci贸n total de las zonas en rebeld铆a por el ej茅rcito italiano. Por delante quedaban cinco largos a帽os de conflicto mundial en que Errico Malatesta mantuvo una posici贸n antibelicista, ya que los bandos de la Primera Guerra Mundial defend铆an por igual valores imperialistas y burgueses.

Los 煤ltimos a帽os acorralado por el fascismo italiano y su relaci贸n con el grupo Los Solidarios

En el a帽o 1927 el grupo anarquista espa帽ol Los Solidarios, conformado fundamentalmente por Durruti, Ascaso, Jover y Garc铆a Oliver, se establec铆a en distintas temporadas en Par铆s y en Bruselas tras sus viajes por Latinoam茅rica. Vivieron clandestinamente e iniciaron reuniones para preparar nuevas actuaciones continuando con su lucha revolucionaria. A propuesta de algunos militantes antifascistas italianos, entre ellos el propio Errico Malatesta, acordaban con este grupo anarquista espa帽ol atentar contra el l铆der fascista Benito Mussolini. Sin embargo, deciden abandonar la idea debido a la imposibilidad de los militantes italianos de financiar econ贸micamente parte de la acci贸n, y no pod铆an tampoco garantizarles una huida segura.

Errico Malatesta, ya bastante avanzado de edad, fue sometido a un hostigamiento cotidiano hasta su muerte en la Italia fascista. Fue encarcelado en su propia casa, vigilado de cerca y agredidas aquellas personas que se atrevieran a saludarle. En sus 煤ltimos a帽os solo pudo mantener correspondencia con amigos del extranjero, de quienes recib铆a una peque帽a ayuda econ贸mica. Incluso, se conoce por fuentes orales que Los Solidarios, se propusieron liberar a Malatesta de las garras del fascismo. Sin embargo, una indiscreci贸n debido a la f茅rrea vigilancia que ten铆a el viejo anarquista ech贸 todo el plan abajo y la suerte de Malatesta estaba definitivamente echada.

Su enfermedad se agrav贸 debido a que no obten铆a una buena atenci贸n ni medios de mejora dado el constante acoso policial. El r茅gimen fascista no se atrevi贸 a asesinarlo por temor a las repercusiones que esto hubiera ocasionado. El 22 de julio de 1932 muere Malatesta en Roma, y el r茅gimen proh铆be incluso que se acerquen compa帽eros a la casa del difunto. Algunos compa帽eros burlaron la vigilancia policial y lograron congregarse. Ni siquiera fue posible a su hija llevar un ramo de flores rojas. El fascismo lo interpretaba como un desaf铆o y, a煤n muerto Errico Malatesta, continuaba desafiando al r茅gimen. Su recuerdo permanece intacto en los corazones del comunismo an谩rquico.

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Fuente: Todoporhacer.org