December 9, 2020
De parte de Kurdistan America Latina
58 puntos de vista

En 1985, el investigador y periodista ingl茅s David Barchard acu帽贸 el t茅rmino 鈥渘eo-otomanismo鈥 en un art铆culo titulado 鈥淭urkey and West鈥, publicado por el Royal Institute International Affairs 鈥 Chatam House. Intentaba dar la dimensi贸n de la injerencia turca en los asuntos internos de Chipre desde la invasi贸n de 1974, cuando el ej茅rcito turco se apoder贸 de la parte norte de la isla que pas贸 a declararse la Rep煤blica Turca del Norte de Chipre.

A帽os m谩s tarde, el investigador Stephanos Konstatinides, profesor de la Universidad de Quebec, retoma el tema en un art铆culo titulado 鈥淭urkey: the emergence of a new foreign policy. The Neo Ottoman new imperial model鈥. Konstatinides analiz贸 la proyecci贸n de la pol铆tica exterior turca en el per铆odo del primer ministro Necmettin Erbakan (1996-1997) con la creaci贸n de D-8 (Developing 8), cuyo nombre oficial era D-8 Organizaci贸n para la Cooperaci贸n Econ贸mica, formada por Turqu铆a, Egipto, Ir谩n, Pakist谩n, Malaysia, Indonesia y Bangladesh. La iniciativa fracas贸 principalmente debido a problemas pol铆ticos internos en Turqu铆a, pero fue un excelente term贸metro de reclamos futuros.

Entre avances y retrocesos, los l铆deres turcos entendieron que el pa铆s pod铆a ser m谩s que un miembro de la OTAN. Uno de los hitos de este proceso tuvo lugar en 2011. El entonces primer ministro de Turqu铆a, Recep Tayyip Erdogan, fue el primer jefe de gobierno en visitar los pa铆ses de la Primavera 脕rabe: Egipto, T煤nez y Libia, junto con el canciller Ahmet Davutoglu. Turqu铆a, que ten铆a posiciones dudosas sobre estos hechos, claramente pas贸 a la ofensiva en pol铆tica exterior. El lema era: 鈥淐ero problemas con los vecinos鈥, pero la pr谩ctica era involucrarse cada vez m谩s en los problemas regionales.

El ingrediente econ贸mico fue el apoyo. En poco menos de diez a帽os (2001-2010), Turqu铆a triplic贸 el comercio con Siria, lo cuadriplic贸 con el norte de 脕frica, se quintuplic贸 con los pa铆ses del Consejo de Cooperaci贸n del Golfo (Emiratos 脕rabes Unidos, Om谩n, Bahrein, Qatar, Kuwait, Arabia Saudita), y siete veces con Egipto. Es interesante notar que entre todos los avances comerciales, el realizado con Siria fue el m谩s modesto y quiz谩s uno de los catalizadores de la pol铆tica anti-Assad. Durante todo el conflicto, Turqu铆a patrocin贸 y apoy贸 a los yihadistas para derrocar al gobierno sirio.

El principal impulsor de este poder creciente fueron las grandes empresas y conglomerados turcos. Empresas constructoras, tejedoras, industrias alimentarias, el sector del transporte, las telecomunicaciones, han ido ampliando sus negocios a escala global. Ya no era solo el eurasianismo al estilo turco. Fue neo-otomanismo.

Era inevitable un choque con otras 谩reas de influencia en otros pa铆ses. Rusia es un buen ejemplo. La era de Putin reposicion贸 al pa铆s valorando los recursos naturales y las reservas de energ铆a, y rearticulando las redes y los flujos de los intereses rusos en Asia Central y el C谩ucaso. El reequipamiento de las fuerzas armadas cre贸 un gran poder disuasorio. De particular importancia fue la reestructuraci贸n de la Organizaci贸n de Cooperaci贸n de Shanghai en 2001, cuando Rusia se aline贸 diplom谩ticamente junto a China, Kazajst谩n, Uzbekist谩n, Tayikist谩n, Kirguist谩n, India y Pakist谩n. En el mismo per铆odo, Rusia y China firmaron el Tratado de Cooperaci贸n y Buena Vecindad, otro term贸metro de la geopol铆tica mundial.

En el 谩mbito acad茅mico, las dimensiones territoriales rusas llevaron a la reanudaci贸n de antiguas teor铆as geopol铆ticas. Las tesis de Halford Mackinder (1861-1947) que valoraban el control de la gran masa de tierras euroasi谩ticas para quienes aspiraban a ser protagonistas a escala mundial, volvieron a ocupar un papel central. Rusia es real y simb贸licamente la parte m谩s importante de Heartland, el 鈥渃oraz贸n de la tierra鈥 seg煤n el cl谩sico geopol铆tico brit谩nico.

La discusi贸n geopol铆tica estaba ganando importancia ya que eso era exactamente lo que estaba haciendo la Rusia de Putin. Al valorar sus posiciones geogr谩ficas y geopol铆ticas, las empresas rusas, especialmente en el sector energ茅tico y tecnol贸gico-militar, cobraron protagonismo e impusieron la necesidad de una cuidadosa visi贸n estrat茅gica al entorno m谩s inmediato, especialmente el C谩ucaso, Oriente Medio y Asia Central.

Para muchos analistas, Rusia aplica la estrategia geopol铆tica del neoeurasianismo, defendida por el profesor de la Universidad de Mosc煤, Alexsander Dugin, quien lidera un grupo pol铆tico llamado Partido Euroasianista. Es autor del libro 鈥淟a Cuarta Fuerza Pol铆tica鈥 y propone superar el liberalismo, el comunismo y el fascismo fortaleciendo al Estado ruso en oposici贸n a Occidente, y rechazando cualquier v铆nculo con sistemas de gobernanza global. Muy popular en algunos c铆rculos intelectuales de todo el mundo, sus ideas son bastante controvertidas y asumen un car谩cter totalitario. Los estudiosos de la situaci贸n actual dicen que Dugin tiene influencia entre los grupos de poder en Rusia, tanto en la sociedad civil como en el parte de las fuerzas armadas.

Es dif铆cil determinar si existe un enfrentamiento entre estas ideolog铆as. 驴El neoeurasianismo es una respuesta al neo-otomanismo? 驴Se oponen o se complementan?

La guerra en el C谩ucaso en septiembre de 2020, que comenz贸 con violentos ataques azerbaiyanos apoyados por la inteligencia turca y la tecnolog铆a israel铆, contra las poblaciones armenias de Artsaj (Nagorno Karabaj), dej贸 una pregunta en el aire: 驴cu谩l ser谩 la posici贸n de Rusia en su 谩rea de influencia?

En un art铆culo reciente en Le Monde Diplomatique, el periodista Igor Delanoe present贸 algunas de estas contradicciones y convergencias en las relaciones entre rusos y turcos despu茅s del ataque a Artsaj. Nuevamente, se necesita un an谩lisis m谩s detallado para encontrar pistas sobre lo que est谩 pasando.

En Siria, en gran parte destruida por la acci贸n criminal de la inteligencia militar turca, las rivalidades entre los dos pa铆ses aparentemente se centraron en si apoyar o no a Bashar Al Assad. Para los rusos, Siria es un aliado hist贸rico que proyecta sus fuerzas en el Mediterr谩neo con concesiones estrat茅gicas a Mosc煤, como el puerto de Tartus. Desde el regreso de la Armada rusa al Mediterr谩neo, en 2013, y despu茅s de 20 a帽os de ausencia, la regi贸n de Tartus ha sido utilizada por portaaviones con el 鈥淎lmirante Kuznetsov鈥 y el destructor 鈥淧edro el Grande鈥 para atacar posiciones de yihadistas apoyados por Turqu铆a en Siria.

Para Turqu铆a, Siria siempre ha sido una amenaza para sus intereses en la regi贸n. La alianza del ex presidente Hafez Assad (1971-2000) con los rusos siempre fue una tensi贸n para la asociaci贸n Turqu铆a-Estados Unidos, a trav茅s de la OTAN, durante la Guerra Fr铆a (1947-1991). Los l铆deres turcos tambi茅n usaron el conflicto para tratar de reprimir violentamente al pueblo kurdo en su lucha libertaria, democr谩tica y feminista en Rojava (Kurdist谩n sirio). Las rivalidades en Libia, desestructurada y totalmente fragmentada despu茅s de Gaddafi (1969-2011) ser谩n analizadas en otra oportunidad.

La dualidad de las relaciones turco-rusas tal vez pueda expresarse de la siguiente manera: si, por un lado, el neo-otomanismo parece ser una doctrina geopol铆tica que pone en riesgo el poder euroasi谩tico de Rusia, por otro lado las relaciones econ贸micas y comerciales tienden a acercar a los dos pa铆ses.

En 1999, por ejemplo, se firm贸 el megaproyecto del gasoducto Blue Stream. Con un costo aproximado de cuatro mil millones de d贸lares, comenz贸 a operar en 2003 trayendo gas natural de Rusia, v铆a el Mar Negro, para ser distribuido especialmente a Europa. No es un trabajo sencillo. Es un acercamiento efectivo entre la poderosa empresa rusa Gazprom y Bottas Petroleum, de Turqu铆a. Recientemente, tras la tensi贸n y retirada generada por la ca铆da del avi贸n militar ruso Sukoy, en 2015, por parte de la defensa turca, Putin y Erdogan retomaron el proyecto TurkStream que lleva gas desde Krasnodar (Rusia) a Kiyikoy (Turqu铆a), y de all铆 a todo el sureste de Europa. Fue inaugurado por los dos l铆deres en enero de 2020.

En 2010, se concluy贸 el acuerdo pol铆tico que permiti贸 la construcci贸n del Complejo Nuclear Akkuyu en el suroeste de Turqu铆a, en la costa mediterr谩nea. El proyecto est谩 a cargo de la empresa rusa Rosatom, uno de los s铆mbolos del poder de Putin. La ejecuci贸n corre a cargo de la megaconstructora turca Ozdogu, que tambi茅n opera en el sector minero. Habr谩 cuatro plantas de generaci贸n de energ铆a y el proyecto costar谩 entre 20 y 30 mil millones de d贸lares.

Uno de los hechos m谩s intrigantes de esta relaci贸n dualista es el sector militar. En 2017, Turqu铆a realiz贸 pedidos del S-400, un poderoso sistema antia茅reo ruso, lo que gener贸 una enorme tensi贸n entre sus socios de la OTAN. Los gastos iniciales de este acuerdo rondan los tres mil millones de d贸lares, y los rusos ya han entregado el primer env铆o. Numerosos informes indican que las fuerzas armadas turcas habr铆an rastreado los F-16 aliados al probar el sistema ruso. Los estrategas de Washington cuestionan si los turcos integraron programas y datos digitales en el S-400, abriendo as铆 una ventana para el espionaje ruso.

El conflicto del C谩ucaso expone una complejidad en la hoja de ruta de Relaciones Internacionales. La aparente pasividad de Rusia frente al protagonismo turco en el apoyo al ataque criminal azerbaiyano contra los armenios es la nueva cara de un juego cada vez m谩s pragm谩tico con maquillaje de una disputa expansionista.

FUENTE: James Onnig / Diario Armenia

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Fuente: Kurdistanamericalatina.org