December 8, 2021
De parte de La Haine
148 puntos de vista


Durante una buena parte de la Historia del Movimiento Obrero internacional, -escribe nuestro colaborador M谩ximo Relti- los trabajadores tuvieron siempre muy claro que su reivindicaci贸n fundamental como clase social no era otra que la de “expropiar a los los expropiadores”. 驴Qu茅 es lo que ha podido suceder durante estos a帽os para que esta 煤ltima demanda sea considerada ahora como “obsoleta” por parte de la izquierda sedicente y del “progresismo” hegem贸nico? 驴Ya no constituye una prioridad “cambiar de base” la sociedad actual como rezaba la letra de La Internacional? Y si as铆 fuera, 驴en qu茅 consisten hoy las prioridades socialmente reivindicativas para las organizaciones que dicen representar los intereses de los asalariados?

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La desigualdad entre ricos y pobres es la contradicci贸n m谩s evidente, profunda y total que se produce en sociedades como la nuestra, ubicadas en el marco del sistema capitalista. El hecho de que en determinadas circunstancias hist贸ricas, ello no sea claramente visible para una generaci贸n, o parte de ella, no descategoriza en absoluto la importancia de este fen贸meno social.

En una sociedad como la espa帽ola, los propietarios de los medios de producci贸n, es decir, los due帽os de las industrias, de la tierra, de los bancos etc., reclaman y defienden con u帽as y dientes el “sagrado derecho” que les asiste a disponer de la propiedad exclusiva de todos los productos generados en dichos medios de producci贸n por los asalariados que ellos emplean.

Por su parte, los trabajadores, aquellos que a cambio de su esfuerzo reciben un salario, s贸lo disponen de una propiedad: su “fuerza de trabajo” o, dicho de otro modo, su capacidad para producir bienes materiales. En el marco del proceso productivo, los due帽os de los medios de producci贸n compensan con salarios de mayor o menor cuant铆a la inversi贸n que los trabajadores han realizado en 茅l a trav茅s de la ejecuci贸n de esta “fuerza de trabajo” pero, a cambio, se apropian 铆ntegramente de los resultados en forma de mercanc铆as generadas por sus trabajadores. Esa sustracci贸n del trabajo no remunerado salarialmente es lo que se denomina la “apropiaci贸n de la plusval铆a”, que es lo que permite a los capitalistas acumular capital y enriquecerse.

Esa es, pues, la principal contradicci贸n social que se produce en el seno de las sociedades regidas por el sistema econ贸mico referido. Para poder entender certeramente cu谩les son los elementos clave que generan en nuestras sociedades hechos como la conflictividad social, la lucha de clases, la pobreza y la riqueza, etc., resulta imprescindible tener en cuenta la importancia y la naturaleza de esa “apropiaci贸n” que, en el siglo XIX el fil贸sofo y activista Pierre-Joseph Proudhon hab铆a resumido con la frase “la propiedad es un robo”, aunque posteriormente Carlos Marx precisara algunos extremos de esta afirmaci贸n formulada por el citado fil贸sofo franc茅s.

LA NUEVAS PRIORIDADES REIVINDICATIVAS

Durante una buena parte de la Historia del Movimiento Obrero internacional, los trabajadores tuvieron siempre muy claro que su reivindicaci贸n fundamental como clase social consist铆a en la expropiaci贸n de los expropiadores. O, dicho de otra forma, que mientras la burgues铆a continuara detentando el poder del Estado su condici贸n de clase explotada no iba a cambiar.

Sin embargo, en el curso de las d茅cadas de los siglos XX y XXI, la jerarqu铆a de las reivindicaciones econ贸micas, pol铆ticas y sociales comenzaron a ser cambiadas sutilmente en el escalaf贸n de las prioridades de la movilizaci贸n social. Los Partidos y Sindicatos, que hasta entonces hab铆an pretendido representar los intereses de las clases trabajadoras, empezaron a situar en el primer plano de sus preferencias un conjunto de reivindicaciones que distaban mucho de aquellas otras que hasta entonces hab铆an constituido la m茅dula de las demandas de los asalariados.

En esa l铆nea, por ejemplo, la llamada “Tasa Tobin”, un impuesto ideado por el economista estadounidense de derechas James Tobin consistente en aplicar irrelevantes tasas a las transacciones multimillonarias internacionales, fue concebida durante a帽os por importantes sectores “progresistas” o pertenecientes a la “izquierda” sedicente, como una “referencia movilizadora”. En nuestro pa铆s, el Ejecutivo de Pedro S谩nchez, en un gesto de decidida “voluntad transformadora”, acord贸 gravar ese tipo de transacciones nada menos que con un 0,2%, aplicable a sociedades con un valor superior a los 1.000.000.000 EUR

En los 煤ltimos tiempos tambi茅n se ha puesto muy “de moda” la recurrente reivindicaci贸n de que se incrementen las cargas fiscales sobre los m谩s ricos. “M谩s impuestos a los ricos”, se demanda incluso desde sectores pol铆ticos que no cuestionan en absoluto el orden social capitalista. Objetivamente, esa reclamaci贸n podr铆a interpretarse como una reivindicaci贸n social justa, pues el sentido com煤n nos indica que quienes m谩s ganan, m谩s deber铆an de pagar. No obstante, lo que aparentemente es una justa demanda podr铆a serlo tan s贸lo hasta cierto punto.

Por una parte, esta reivindicaci贸n pone de relieve la justa irritaci贸n de aquellos que constatan la benevolente fiscalidad de la que gozan las grandes fortunas, la gran Banca, las aseguradoras, las empresas que negocian con nuestra salud, los grandes monopolios etc., en comparaci贸n con el brutal peso impositivo que directa o indirectamente recae sobre el conjunto de la clase trabajadora y otras clases sociales populares.

Sin embargo, el eslogan que demanda que “los ricos paguen m谩s impuestos” no cuestiona en absoluto la existencia de la propiedad privada de los medios de producci贸n, ni tampoco el hecho de que la clase trabajadora y las clases populares en general no dispongan de ninguna propiedad ni control sobre las riquezas que ellos mismos producen. Se trata tan s贸lo de que los ricos paguen m谩s.

Las “relaciones de propiedad” privada no se ven modificadas ni un solo 谩pice cuando se sube el tipo impositivo a los ricos. Es m谩s, cuando se les han impuesto m谩s cargas fiscales la consigna se ha revelado no s贸lo insuficiente, sino igualmente ineficaz. Y no s贸lo porque el simple aumento de la tasa impositiva a la fortuna de los ricos no contribuye en nada a cambiar la correlaci贸n de fuerzas existente entre la clase capitalista dominante y la clase trabajadora explotada, privada de la propiedad de los medios de producci贸n.

驴POR QU脡 ES INVIABLE INCREMENTAR LA FISCALIDAD DE LOS RICOS?

Es una realidad hist贸ricamente documentada en todos los pa铆ses del mundo capitalista que cuando se multiplica la carga fiscal sobre las grandes fortunas, estas cuentan con todo tipo de generosas licencias legales para “compensarlo” y cubrir sin dificultades esos “gastos”, procediendo a bajar los salarios de los trabajadores o subiendo los precios de venta de sus mercanc铆as al consumidor.

Tanto en uno como otro caso, no se hace otra cosa m谩s que cargar nuevamente sobre las espaldas de los asalariados la fiscalidad que deber铆an de pagar las clases econ贸micamente hegem贸nicas. Y ello sin que tengamos en cuenta aqu铆 el sinf铆n de procedimientos que pueden manejar las clases sociales dominantes para, a trav茅s de la ingenier铆a fiscal o de los “para铆sos fiscales” creados al efecto, evadir “legal” o ilegalmente el pago de los impuestos.

Con frecuencia machacona no pocos doctos economistas, pol铆ticos keynesianos, reformistas o socialdem贸cratas de toda laya, pretenden forzarnos a desenterrar los r谩banos tirando de sus hojas. Es decir, empujarnos a confundir lo principal con lo accesorio. Indirectamente, nos inducen a que nos olvidemos de “cambiar de base” esta sociedad, es decir, a que los asalariados y las clases sociales oprimidas demos preferencia en nuestra atenci贸n pol铆tica a reivindicaciones ut贸picas que en ninguna parte del mundo capitalista han logrado probarse como efectivas ni realizables.

Si realmente dese谩ramos exigir a los ricos que paguen su “parte justa”, lo que realmente tendr铆amos que demandar ser铆a la recuperaci贸n total por parte del conjunto de la sociedad de sus riquezas y de sus medios de producci贸n. Esa perspectiva, sin embargo, trata de menospreciarse present谩ndola como “ilusoria”.

Sin embargo, aunque a nuestros profusos y difusos socialdem贸cratas del PSOE y Podemos traten de invalidar este tipo de alternativas tach谩ndolas de “propuestas pol铆ticas ut贸picas no factibles, lo cierto es que desde que el capitalismo existe como sistema econ贸mico, su propia historia de m谩s de dos siglos nos ha demostrado que todas las tentativas de modificarlo a trav茅s de “cambios graduales” han sido impracticables.

Y es que a煤n d谩ndose el hecho de que el reformismo pol铆tico ha protagonizado una parte importante de la cronolog铆a hist贸rica del capitalismo ocupando sus instituciones, no logr贸 modificar ninguno de sus aspectos m谩s lacerantes. Incluso durante la II posguerra mundial fueron factores externos -la existencia de la Revoluci贸n Sovi茅tica en Rusia – los que forzaron a las clases dominantes europeas a introducir leves cambios en las relaciones laborales, ante el peligro cierto de lo que ellos estimaban como la “bolchevizaci贸n” de las clases trabajadoras del viejo continente.

Pero lo que s铆 se ha constatado hist贸ricamente es que s贸lo cuando los trabajadores y las clases populares han logrado organizarse con el objetivo claro de acabar con las relaciones sociales existentes han conseguido tambi茅n dar pasos adelante en transformaciones sociales aut茅nticas.

Todo lo dem谩s, o bien es producto de una ingenuidad pol铆tica propia de quienes desconocen o interpretan incorrectamente la Historia contempor谩nea o, simplemente, es un se帽uelo que tiene como pretensi贸n desviar nuestra atenci贸n acerca de cu谩l debe ser realmente el objetivo fundamental de las clases sociales dominadas, que en la actualidad constituyen la inmensa mayor铆a social.

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Fuente: Lahaine.org