March 31, 2023
De parte de Kurdistan America Latina
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Si desea iniciar una discusi贸n entre los izquierdistas occidentales, solo necesita mencionar la palabra 鈥淩ojava鈥. Desde su formaci贸n hace una d茅cada, la pol铆tica dirigida por los kurdos ha dividido a la izquierda en dos campos. Por un lado, sus defensores saludan a la regi贸n como una utop铆a igualitaria, ecol贸gica y de democracia directa; por el otro, sus detractores lo descartan como un petro-Estado 茅tnicamente segregado al servicio de las ambiciones nacionales kurdas. 驴Qu茅 lado es el correcto?

Entre 2018 y 2020, pas茅 tres a帽os viviendo en Rojava, la regi贸n gobernada por la Administraci贸n Aut贸noma del Norte y Este de Siria (AANES). All铆 escuch茅 una versi贸n diferente de los 茅xitos de la revoluci贸n, casi todos los d铆as. Los comandantes militares estadounidenses vieron la regi贸n como un aliado 煤til contra ISIS y un contraataque a la influencia iran铆. Los kurdos, las mujeres y los aldeanos cristianos y yezid铆es, estaban pragm谩ticamente agradecidos con la AANES por garantizar los m谩s altos est谩ndares de derechos humanos y provisi贸n humanitaria de Siria frente a la limpieza 茅tnica por parte de Turqu铆a e ISIS.

Sin embargo, algunos voluntarios anarquistas se fueron abatidos; su visi贸n idealizada de la 鈥淩evoluci贸n de Rojava鈥 se hundi贸 en la realidad de la pobreza masiva, el compromiso pol铆tico limitado y un aparato de seguridad cada vez m谩s prominente. Muchos m谩s se quedaron, aceptando las 鈥渃ontradicciones鈥 ideol贸gicas como parte del proceso revolucionario. Ciertamente, desde 2013 se ha hecho evidente que la revoluci贸n nunca podr铆a haber sobrevivido sin cumplir una serie de roles aparentemente contradictorios.

Rojava logr贸 la autonom铆a despu茅s de que el levantamiento sirio de 2011-2012 viera a las fuerzas del r茅gimen retirarse del norte kurdo del pa铆s. Esto permiti贸 a los combatientes kurdos leales a Abdullah 脰calan, su l铆der encarcelado durante mucho tiempo, descender al norte de Siria desde los nidos de las monta帽as, donde hab铆an estado involucrados durante mucho tiempo en una amarga guerra de guerrillas contra Turqu铆a. All铆, un cuadro comprometido viv铆a una vida necesariamente comunal y frugal. Los kurdos que han pasado tiempo 鈥渆n las monta帽as鈥 hablan con nostalgia del compa帽erismo y la relaci贸n hol铆stica con la naturaleza que encontraron all铆. Pero estos organizadores pol铆ticos ahora se encontraban con la tarea no solo de defenderse de ISIS, la rama de Al-Qaeda (Jabhat al-Nusra) y las Fuerzas Armadas turcas, sino tambi茅n de establecer una sociedad capaz de sostener a millones de personas.

Estos partidarios de toda la vida de la causa kurda han experimentado una reivindicaci贸n casi entusiasta de su lucha. Una mujer de mediana edad me dijo, con ojos brillantes, que 38 de los 40 kurdos en su grupo de entrenamiento inicial hab铆an perdido la vida luchando contra Turqu铆a, solo para que una patria kurda liberada emergiera repentinamente al otro lado de la frontera con Siria. Sin embargo, en privado, los militantes kurdos a menudo admiten su frustraci贸n con una poblaci贸n local inquieta, que no est谩 interesada en los elevados ideales y la ret贸rica de su l铆der.

Ideas como las de 脰calan nunca antes se hab铆an implementado a una escala tan masiva. Despu茅s de su captura en 1999 por los servicios de inteligencia de Turqu铆a (MIT), 脰calan, cuyo Partido de los Trabajadores de Kurdist谩n (PKK) hab铆a estado luchando por un Estado kurdo socialista e independiente, se encontr贸 con el trabajo del anarquista estadounidense Murray Bookchin. Partiendo de la 鈥渆colog铆a social鈥 de Bookchin, desarroll贸 una cr铆tica del socialismo de Estado, tambi茅n influenciada por el pensamiento feminista. El l铆der kurdo lleg贸 a abogar por una 鈥渇ederaci贸n de federaciones鈥, una red descentralizada de comunas locales que alimentaran las decisiones consensuadas a trav茅s de los municipios a nivel de ciudad en una pol铆tica democr谩tica; todo basado en una relaci贸n reevaluada con el mundo natural y una econom铆a cooperativa.

Hay un cierto misticismo en los escritos de 脰calan. Sus obras han sido transmitidas al mundo exterior desde la isla prisi贸n de Imrali como alegatos de defensa ante el tribunal, y la consiguiente falta de referencias hace que sus argumentos sean dif铆ciles de analizar. Sus obras est谩n salpicadas de especulaciones hist贸ricas gn贸micas, a menudo precedidas del descargo de responsabilidad 鈥溌縋odr铆a ser鈥?鈥. M谩s bien, la brillantez del l铆der encarcelado reside en destilar los complejos an谩lisis de Bookchin en m谩ximas accesibles al p煤blico kurdo. Despliega un relato bookchiniano de la historia como la expansi贸n constante de la 鈥渏erarqu铆a鈥 desde la tribu patriarcal-gerontocr谩tica a trav茅s de la ciudad-Estado hasta la modernidad capitalista. Esta teleolog铆a se vincula al destino del pueblo kurdo, despose铆do durante mucho tiempo de su patria mesopot谩mica, y 脰calan presenta a su pueblo como heredero de la id铆lica 鈥渟ociedad natural鈥 del Creciente F茅rtil.

La idea era que una red de comunas aut贸nomas creciera junto a los Estados autoritarios que hoy ocupan las tierras kurdas, y acabara suplant谩ndolos. Pero, como observ贸 Rosa Luxemburgo despu茅s de octubre de 1917, las revoluciones no crecen poco a poco: se lanzan al mundo crecidas y chillando. En Rojava, 脰calan es respetado como s铆mbolo de la liberaci贸n kurda y femenina, pero poco le铆do por los civiles; Bookchin s贸lo es conocido por la nomenclatura kurda, y eso indirectamente. La realidad, en forma de guerra inter茅tnica, escasez de pan y agotamiento de los recursos energ茅ticos, se inmiscuy贸 de inmediato en la visi贸n un tanto ut贸pica de 脰calan.

Lo m谩s obvio es que sin los ingresos de la gasolina en el mercado negro, la empobrecida administraci贸n de Rojava nunca podr铆a haber evitado que millones de personas murieran de hambre. Las ambiciones de construir una econom铆a m谩s verde mediante la transici贸n a una agricultura cooperativa y fuentes de energ铆a renovable m谩s localizadas, se han visto frustradas por una serie de factores: la represa turca del 脡ufrates y el control de la infraestructura h铆drica clave; el desv铆o del poder a 谩reas controladas por Bashar Al Assad y las milicias yihadistas respaldadas por Turqu铆a; da帽os de guerra a presas y refiner铆as de petr贸leo; y un embargo que impide las importaciones industriales. De ah铆 el improbable espect谩culo de una 鈥渞evoluci贸n verde鈥 respaldada por la riqueza petrolera. (驴Podr铆a ser鈥?).

Econ贸micamente, tambi茅n, la AANES se ha visto obligada a proceder con cautela, expropiando las propiedades del r茅gimen sirio, pero dejando intactas, en gran medida, la propiedad privada y el capital. Los ingresos del petr贸leo subsidian el diesel y el pan baratos, y estos esfuerzos llegan a muchas m谩s personas que las cooperativas dispersas. Los intentos espor谩dicos de desarrollar la autarqu铆a agr铆cola est谩n limitados en su efectividad por el embargo econ贸mico y la subsiguiente dependencia forzada y continua de los contrabandistas, que traen las armas que los kurdos necesitan para defenderse de Turqu铆a, pero tambi茅n inundan los mercados con caldo de pollo turco barato, chanclas y cigarrillos.

Del mismo modo, la presi贸n econ贸mica, las prioridades de la defensa nacional y los retos de gestionar poblaciones locales conservadoras y, en ocasiones, abiertamente favorables a ISIS, han obstaculizado los esfuerzos de la AANES por promover una aut茅ntica participaci贸n pol铆tica de base. La AANES ha dado pasos realmente impresionantes en la lucha contra las normas patriarcales, profundamente arraigadas mediante la introducci贸n de programas de gobernanza dirigidos por mujeres, justicia reparadora y educaci贸n social, incluso en antiguos n煤cleos de ISIS, pero la delegaci贸n de la autoridad para la toma de decisiones es parcial e incoherente. He asistido a reuniones municipales en la Jazira kurda. Aqu铆, los habitantes se quejan de las reparaciones de las carreteras, del pan y de los precios abusivos, pero a falta de peticiones de una mayor inversi贸n en infraestructuras, los kurdos se alinean en general detr谩s de la AANES. Dirigir una econom铆a o una guerra requiere una pol铆tica centralizada, y la mayor铆a de los habitantes se contentan con dejar estos asuntos en manos de sus l铆deres, visitando la comuna s贸lo para recoger las fichas de su pan y aceite subvencionados.

Parad贸jicamente, es en esas regiones 谩rabes conservadoras reci茅n liberadas de ISIS donde la AANES se ha visto obligada en repetidas ocasiones -mediante consultas p煤blicas admirablemente abiertas, la presi贸n de las federaciones tribales conservadoras y las protestas callejeras- a replantearse, revisar o defender sus posiciones en cuestiones como la educaci贸n de las mujeres, el servicio militar obligatorio, la detenci贸n de personas vinculadas a ISIS y las relaciones con Assad. Ni 脰calan ni Bookchin previeron la escena que presenci茅 en Raqqa, en la que jeques tribales se peleaban con activistas kurdas por el plan de estudios de la ense帽anza primaria. Pero estas espinosas controversias son la savia de una democracia 煤nica. Estas tensiones entre 谩rabes y kurdos son la principal crisis interna a la que se enfrenta Rojava en la actualidad. Pero tambi茅n producen sus momentos m谩s genuinamente democr谩ticos y revolucionarios. Con su t铆pica visi贸n de futuro, Bookchin reconoci贸 que 鈥渃ualquier comunidad autogestionada que intente vivir aislada y desarrollar la autosuficiencia corre el peligro de volverse parroquial, incluso racista鈥. En lugar de que el chovinismo 谩rabe sea simplemente un obst谩culo que 鈥渓os kurdos鈥 deben superar, su relaci贸n d铆scola con estas comunidades vecinas crea un federalismo genuino, aunque imperfecto.

As铆 pues, las contribuciones m谩s interesantes a una nueva colecci贸n de ensayos, 鈥淪ocial Ecology and the Rojava Revolution鈥, no son los esbozos de los ideales de Bookchin y 脰calan, sino los an谩lisis recientes desde el terreno en Rojava. Como escribe Bookchin en su ensayo antologado鈥溌縌u茅 es la ecolog铆a social?鈥 (1993), 鈥渓as nuevas actitudes ecol贸gicas seguir谩n siendo vaporosas si no se les da sustancia a trav茅s de instituciones reales y objetivas鈥. El trotskista reconvertido en anarquista reconvertido en iconoclasta ser铆a, sin duda, lo suficientemente abierto de mente como para considerar la 鈥淩evoluci贸n de Rojava鈥 en sus propios y distintos t茅rminos.

Bookchin vuelve repetidamente la m谩xima de Marx 鈥渓a revoluci贸n social鈥 no puede tomar su poes铆a del pasado sino s贸lo del futuro鈥, tanto contra los propios marxistas como contra los ecocapitalistas. Pero mientras advierte contra 鈥渓a glorificaci贸n de la historia鈥 y el deseo de volver al 鈥渃omunismo primitivo鈥 y a los modos de organizaci贸n social prelapsarios, en la pr谩ctica el propio Bookchin corre el riesgo de valorizar un ideal hist贸rico inalcanzable. Como demuestra el experimento de Rojava, la restauraci贸n aproximada de la 鈥渟ociedad natural鈥 a trav茅s de comunas aldeanas y cooperativas locales es noble en teor铆a, pero poco pr谩ctica e insuficiente a escala. El autodenominado 鈥渦topismo鈥 de Bookchin se convierte en realidad no cuando se aplica en enclaves asociales y aislados de la izquierda, mantenidos puros por los que 茅l conden贸 como 鈥渁narquistas de estilo de vida鈥, y menos a煤n a trav茅s del 鈥減rimitivismo mistificado鈥 del doomerismo de la Trad-Right, sino cuando las condiciones materiales los convierten en una necesidad para la gente corriente.

As铆, mientras que un colaborador de la colecci贸n de ensayos cita la notable aldea aut贸noma de mujeres Jinwar como ejemplo de la ecolog铆a social de Rojava en acci贸n, un modelo m谩s representativo de la identidad pol铆tica 煤nica de la regi贸n podr铆a ser el campo de refugiados que visit茅 al sur de Tel Abyad, una ciudad tomada y limpiada 茅tnicamente por las fuerzas turcas en 2019. Aqu铆, 谩rabes, turcomanos y kurdos -algunos desplazados tres veces por la guerra- deben convivir, resolviendo agravios a trav茅s del comit茅 de reconciliaci贸n local. Es aqu铆, y no en la comparativamente acomodada Jazira, donde la amplia y creciente cooperativa agr铆cola constituye un aut茅ntico salvavidas para las familias indigentes.

Como la mayor铆a de los voluntarios internacionales en Rojava son lo suficientemente l煤cidos como para reconocer, cualquier esfuerzo inmediato para aplicar ideales similares en Occidente no puede tener 茅xito a gran escala. Sin una d茅cada de lucha armada sobre la base de una identidad nacional violentamente reprimida e incluso la propia guerra contra ISIS, que sirvi贸 de base para construir un consenso pol铆tico trans茅tnico, Rojava nunca podr铆a haber logrado movilizar un movimiento de masas, y menos a煤n unir a pueblos tan recientemente en guerra. M谩s bien, es m谩s probable que veamos surgir nuevas Rojavas en la terranullia dejada atr谩s por los Estados en contracci贸n debido a la cat谩strofe clim谩tica y al retroceso del globalismo. La dial茅ctica de la historia llevar谩 a algunos de nosotros al anarquismo, junto con alternativas m谩s autoritarias, sin duda.

Por su parte, Bookchin aborda con cierta reticencia 鈥渃贸mo ir de aqu铆 para all谩鈥 solo en las dos p谩ginas finales de su obra magna, 鈥淟a ecolog铆a de la libertad鈥, haciendo alusi贸n a una teor铆a marxista de la crisis hist贸rica, al tiempo que admite que 鈥渇ormas libertarias de organizaci贸n genuinamente efectivas鈥 a煤n est谩n por desarrollarse. Diez a帽os despu茅s de la revoluci贸n, esta es quiz谩s la lecci贸n m谩s importante que Rojava tiene para ofrecer: solo cuando el consenso pol铆tico regional se fractura por tensiones internas y externas extremas, surgen oportunidades genuinas para remodelarlo.

FUENTE: Matt Broomfield / UnHerd / Traducido por Rojava Azadi Madrid

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Fuente: Kurdistanamericalatina.org