May 26, 2022
De parte de ANRed
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El acoso de Washington y la distancia del zarismo no sit煤an a Mosc煤 fuera del universo imperial. Su embrionario lugar en ese espacio desmiente la caracterizaci贸n del pa铆s como una semicolonia. El arsenal b茅lico es definitorio de una pol铆tica exterior que incluye tendencias opresivas. La intervenci贸n en Kazajist谩n ilustra esa din谩mica de una potencia con larga tradici贸n de protagonismo internacional. Putin no es un mandatario progresista. Convalida los privilegios de los millonarios, arbitra entre chauvinistas y liberales, manipula los comicios y hostiliza a la izquierda. Los proyectos antiimperialistas se forjan con sujetos populares. Por Claudio Katz


Algunos pensadores eximen al Kremlin de responsabilidades imperiales por padecer la hostilidad estadounidense (Clarke; Annis, 2016). Pero esa agresi贸n s贸lo confirma la naturaleza de los acosadores sin escalecer el status de los acosados. Que Rusia sea un blanco prioritario de la OTAN, no coloca autom谩ticamente a esa potencia fuera de la din谩mica imperial.

Tampoco la pertenencia de viejos socios de la URSS a la Alianza Atl谩ntica esclarece el perfil del gigante euroasi谩tico. La exclusi贸n o participaci贸n de Rusia en el c铆rculo de los dominadores internacionales debe ser evaluada analizando la pol铆tica exterior de Mosc煤.

驴UN PERFIL SEMICOLONIAL?

La caracterizaci贸n del status internacional de Rusia, exige registrar que la renovada potencia incuba alguna variedad potencial de imperialismo. Ese punto de partida es rechazado en forma categ贸rica por los autores, que observan una gran proximidad del pa铆s con la dependencia semicolonial. Consideran que Rusia es una submetr贸poli sometida a la dominaci贸n for谩nea (Razin, 2016).

Pero resulta muy dif铆cil encontrar alg煤n dato que avale ese diagn贸stico. Salta a la vista que Mosc煤 act煤a como un gran jugador internacional, que disputa con Washington el mayor arsenal at贸mico del planeta. Todas sus acciones ilustran un protagonismo exterior, no s贸lo en sus fronteras sino tambi茅n en caldeados escenarios del mundo como Medio Oriente.

Es un irresoluble misterio la forma en que una semicolon铆a podr铆a desplegar semejante presencia mundial. Tampoco se entiende cu谩l ser铆a el aparato estatal for谩neo que dominar铆a a Mosc煤. 驴Washington, Berl铆n, Paris? No tiene mucho sentido presentar a Putin -que confronta de igual a igual con Biden, Merkel o Macron- como un t铆tere de esas metr贸polis.

La calificaci贸n de Rusia como semicolonia se basa en alg煤n dato perdido de gran incidencia econ贸mica for谩nea, en ciertas ramas de la producci贸n o los servicios. Pero el concepto de semicolonia involucra la esfera pol铆tica y presupone la carencia de soberan铆a. Las grandes decisiones de la administraci贸n rusa ser铆an adoptadas por un mandante extranjero, siguiendo la norma que rigi贸 en 脕frica, Asia o Am茅rica Latina en el siglo XIX.

El desatino de esa caracterizaci贸n deriva de recrear un concepto desactualizado. Las colonias y las semicolonias conformaban un dispositivo de dominaci贸n del imperialismo cl谩sico, que perdi贸 gravitaci贸n con la descolonizaci贸n de posguerra. Las modalidades de expl铆cita dependencia fueron sustituidas por otras formas de control for谩neo, m谩s amoldadas a los intereses de las nuevas burgues铆as locales de la periferia.

Rusia no sintoniza con ninguna de las obsoletas situaciones de la 煤ltima centuria. Tampoco encaja con un razonamiento guiado por la excluyente distinci贸n entre dominadores imperialistas y dominados semicoloniales. No s贸lo Rusia queda fuera de esa clasificaci贸n. La cruda y excluyente divisoria entre esas dos polaridades conduce a numerosos equ铆vocos, como situar a Turqu铆a en el universo semicolonial o a Corea del Sur entre los estados imperialistas. La complejidad del siglo XXI es inabordable con simplificaciones de ese tipo.

 ARGUMENTOS INADECUADOS

Otras miradas objetan en forma m谩s razonable las tendencias imperiales de Rusia. Destacan la distancia que separa a Putin de los zares, como un 铆ndice de la actual lejan铆a rusa de las ambiciones territoriales del pasado. Esa brecha hist贸rica es efectivamente sideral, pero s贸lo confirma que el imperialismo del siglo XXI mantiene pocas similitudes con sus antecesores. Ese divorcio no esclarece el escenario en curso, ni clarifica el status de Rusia en la era contempor谩nea.

El alcance del poder militar del pa铆s es un aspecto m谩s discutido para dirimir el status imperial (Williams, 2014). Algunos enfoques postulan que el enorme arsenal persiste como una simple herencia de la Uni贸n Sovi茅tica. Pero omiten que ese aparato no es tratado por Putin como un molesto legado, a erradicar en el menor lapso posible. Esa actitud fue adoptada por Yeltsin y revertida por su sucesor. Desde hace dos d茅cadas Mosc煤 moderniza su estructura b茅lica y tiende a transformarla en una gran carta de su pol铆tica exterior.

Algunos analistas igualmente destacan la acotada efectividad pr谩ctica del dispositivo at贸mico de Rusia. Tambi茅n estiman que el poder de las fuerzas convencionales del pa铆s es muy limitado frente a los rivales de la OTAN (Clarke: Annis, 2016). Pero esa evaluaci贸n soslaya otros planos de la acci贸n b茅lica. Rusia es el segundo exportador de armas del mundo, est谩 presente en varias zonas calientes y hace valer su enorme capacidad de provisi贸n de instrumentos mort铆feros.

Basta observar el contundente retorno del pa铆s al continente africano para notar esa influencia. En Mali, la empresa privada de seguridad rusa Wagner sustituy贸 recientemente a los gendarmes franceses en la custodia del territorio, frente a dos poderosas organizaciones ligadas Al-Qaeda y D谩esh (Calvo, 2021). En la Rep煤blica Centroafricana, la misma firma concret贸 un reemplazo semejante, luego de haber ensayado ese operativo en Mozambique.

El regreso de Rusia al continente africano tiene poca significaci贸n econ贸mica, pero la venta de armas presenta una escala impactante. Casi un tercio de los nuevos pertrechos adquiridos por ese continente se negocian con Mosc煤 y la mitad de los gobiernos africanos suscribi贸 acuerdos militares con ese proveedor (Martial, 2021). La intervenci贸n en Siria aporta otro dato visible de la gravitaci贸n b茅lica en la pol铆tica exterior rusa.

 TENDENCIAS OPRESIVAS

El protagonismo de Rusia en el mercado mundial de armamento complementa estrategias defensivas (frente a la presi贸n estadounidense) y acciones de control directo en las 谩reas fronterizas. En esas incursiones Mosc煤 no socorre a los vecinos, sino que refuerza sus propios intereses. La sugerencia de conductas solidarias embellece el sentido real de esos operativos.

De la misma forma que China comercia e invierte en la periferia para beneficiar a sus empresas, Rusia desplaza tropas, provee asesores y vende armas para acrecentar su incidencia geopol铆tica. La estrategia econ贸mica del gigante oriental y la diplomacia militar de la renaciente potencia moscovita, no est谩n guiadas por normas de cooperaci贸n.

Los 煤ltimos vestigios de esos principios quedaron sepultados con la desaparici贸n de la Uni贸n Sovi茅tica. Putin ni siquiera enunci贸 alguna justificaci贸n para su reciente env铆o de gendarmes a Kazajist谩n. Simplemente aplic贸 las cl谩usulas del tratado de Seguridad Rec铆proca (CSTO) para sostener a un r茅gimen af铆n.

Los autores que soslayan la cr铆tica a esa pol铆tica de dominaci贸n, suelen resaltar la presencia conspirativa del imperialismo occidental. Pero subrayan esa injerencia, sin mencionar los atropellos de los gobiernos que apuntala Mosc煤. Presentan, por ejemplo, la reciente rebeli贸n de Kazajist谩n como un golpe programado por las agencias estadounidenses (USAID, ONGs), que fue sensatamente aplastado por los gendarmes rusos (Ram铆rez, 2022).

Esa interpretaci贸n omite la existencia de protestas masivas contra un gobierno neoliberal, que elimin贸 todas las redes de seguridad social para enriquecer a la oligarqu铆a de Nazarb谩yev. Esa elite se ha repartido los enormes lucros de la renta petrolera con las compa帽铆as occidentales (Kurmanov, 2022).

Contra ese despojo han luchado los trabajadores petroleros en una larga sucesi贸n de huelgas (2011, 2016), que fueron respondidas con palos por el oficialismo. La ilegalizaci贸n del Partido Comunista y otras fuerzas de izquierda despeja cualquier duda sobre el perfil regresivo de ese gobierno (Karpatsky, 2022).

La intervenci贸n militar rusa para sostener a ese r茅gimen es muy ilustrativa de las tendencias opresivas de Mosc煤. Las miradas que soslayan ese curso suelen reproducir la imagen edulcorada que transmite la propaganda oficial. Presentan las acciones de Rusia fuera de sus fronteras como datos corrientes de la realidad b茅lica contempor谩nea. A lo sumo exponen descripciones que no se esclarecen el sentido de esas incursiones.

Es cierto que el status imperial de Rusia no ha quedado zanjado, se encuentra en plena maduraci贸n y no se clarifica con definiciones sumarias. El pa铆s es hostilizado por Estados Unidos y comparte con China cierta asociaci贸n en un bloque no hegem贸nico. Pero al mismo tiempo incuba crecientes evidencias de una conducta externa opresiva, que son ignoradas por las miradas indulgentes.

Mosc煤 no atraves贸 hasta ahora la frontera que separa la gestaci贸n de la consumaci贸n de un status imperial, pero esas tendencias est谩n presentes en numerosos planos. Rusia no act煤a a la par de Estados Unidos, pero despliega conductas propias de un dominador. El desconocimiento de ese curso es prisionero de los razonamientos binarios, que reducen la divisi贸n del mundo a dos campos. Con esa simplificaci贸n se idealiza a Rusia, olvidando la naturaleza capitalista del sistema pol铆tico-social imperante en ese territorio. Ese cimiento otorga una potencialidad imperial significativa, a un pa铆s con larga tradici贸n de protagonismo en los asuntos mundiales.

 ARBITRAJES Y TENSIONES

El hostigamiento de Occidente contra Rusia ha suscitado cierta simpat铆a hacia Putin en sectores del progresismo. Hay miradas comprensivas e incluso presentaciones del mandatario ruso como una figura heroica que enfrenta al imperialismo.

Ese enaltecimiento se ha intensificado, al calor de una fuerte confrontaci贸n dentro de Rusia con la derecha liberal, que apadrina el Departamento del Estado. Putin choca con los ahijados del grupo que sepult贸 a la URSS y particularmente con Navalny, el personaje idolatrado por Washington y sostenido por los segmentos medios prooccidentales de Mosc煤 y San Petersburgo.

Esos sectores consideran que Putin gobierna un pa铆s habitado por pobladores culturalmente inmaduros y estructuralmente incapaces de actuar en democracia. Con esa mirada despectiva hacia sus propios conciudadanos redoblan las campa帽as contra el 鈥減opulismo鈥, que los grandes medios de comunicaci贸n propagan en todo el planeta (Kagarlitsky, 2016).

Putin ha enfrentado con dureza a esa oposici贸n derechista, prohibiendo sus manifestaciones y encarcelando a sus dirigentes. Con esa contundente respuesta neutraliz贸 a los sucesores de Yeltsin y cohesion贸 el frente interno. Se apoya en los sectores que privilegian la estabilidad y apuntalan un entramado burocr谩tico asentado en la poblaci贸n desfavorecida. El jefe del Kremlin ha demostrado, adem谩s, una gran capacidad para asimilar opositores y distribuir cuotas de poder.

El 茅xito de esa pol铆tica acrecent贸 su imagen de l铆der que desbarata conspiraciones. Pero esa efectividad no lo transforma en exponente del progresismo. Las denuncias de su conducta represiva no son meras invenciones de la CIA. Ha sido acusado de eliminar adversarios con polonio en Londres y de ordenar el derribo del vuelo que caus贸 300 muertes civiles en 2014. Recientemente ilegaliz贸 a la organizaci贸n Memorial, que investiga los cr铆menes del estalinismo (Poch, 2022)

Putin preside un r茅gimen que restaur贸 el capitalismo para beneficiar a los oligarcas en desmedro de la mayor铆a popular. Su prolongada continuidad al frente del estado asegura los privilegios de los millonarios, que controlan los sectores m谩s rentables de la econom铆a.

El presidente ruso prioriza el mantenimiento de su autoridad entre los distintos segmentos de la elite. Trabaja para sostener el equilibrio entre esas fracciones y renueva peri贸dicamente los acuerdos con los partidos pr贸ximos o distanciados del oficialismo ((Rusia Justa, Gente Nueva, Rusia Unida) (Kagarlisky, 2021). Con ese liderazgo sostiene una pol铆tica exterior de resistencia a la OTAN y recuperaci贸n del control del espacio pos-sovi茅tico.

Hasta la incursi贸n a Ucrania, Putin se manejaba con mucha astucia en la arena internacional. Afianz贸 el bloque defensivo con China, pero intensific贸 las relaciones con los rivales de Beijing. (Corea del Sur, Jap贸n, India, Vietnam), para contrapesar la adversa brecha econ贸mica con su socio. Estas jugadas en el plano global permiten sostener la prolongada supremac铆a interna del mandatario moscovita.

LA IZQUIERDA FRENTE A PUTIN

Putin construy贸 su liderazgo durante su gesti贸n inicial de 1999-2008. Luego asegur贸 otro mandato en el 2012 y posteriormente modific贸 la Constituci贸n para extender su presidencia, con enmiendas que le permitir铆an gobernar hasta el 2036.

Esa perdurabilidad es reforzada con mecanismos de fraude institucionalizado, que garantizan resultados favorables en todas las votaciones. Algunos analistas, estiman que en las recientes elecciones conserv贸 la mayor铆a de la Duma, mediante falsificaciones del sistema electr贸nico de votaci贸n (Krieger, 2021).

Esas anomal铆as no son denunciadas s贸lo por los sesgados observadores de Occidente. Son expuestas tambi茅n por las corrientes de izquierda que act煤an dentro de Rusia. Remarcan la existencia de incontables trabas para oficializar candidaturas opositoras y mencionan la existencia de sofisticados dispositivos para a帽adir o sustraer votos.

Pero a diferencia del pasado Putin comienza a enfrentar serios escollos. En los recientes comicios triunf贸 con el peor resultado desde el 2003 y su gesti贸n de la pandemia fue muy objetada por el reducido apoyo del gobierno a la poblaci贸n. En un escenario de cierres de negocios, p茅rdidas de puestos de trabajo y penurias entre los migrantes del interior, privilegi贸 los beneficios fiscales a las grandes empresas.

La izquierda dentro de Rusia debe lidiar con un presidente en conflicto con el agresor norteamericano, que consolida al mismo tiempo un r茅gimen capitalista asentado en la desigualdad. La erosi贸n de la cohesi贸n social y la profunda desmoralizaci贸n pol铆tica han obstruido hasta ahora la masificaci贸n de las protestas. Las negativas consecuencias de la implosi贸n de la URSS contin煤an pesando, en una sociedad afectada por la frustraci贸n y la apat铆a.

Pero los promisorios resultados de la izquierda en las 煤ltimas elecciones introducen una cuota de esperanza para salir de ese t煤nel. El Partido Comunista (KPRF) logr贸 su mejor resultado desde 1999 y se consolid贸 como la segunda fuerza en la C谩mara de Diputados. Esa organizaci贸n ha oscilado entre el sost茅n y la cr铆tica al gobierno, pero introdujo una apertura hacia corrientes radicales insertas en la lucha social. Esas vertientes integradas a sus listas de candidatos modificaron el tono de la 煤ltima campa帽a electoral (Budraitskis, 2021).

 ANTIIMPERIALISMO Y SUJETO POPULAR

Putin es tambi茅n visto con simpat铆a en sectores del progresismo por su promoci贸n de la multipolaridad, como alternativa geopol铆tica a la preeminencia norteamericana. Pero existen pocas certezas sobre el contexto que genera esa configuraci贸n. Hasta ahora la multipolaridad alberga una heterog茅nea variedad de reg铆menes que no comparten un patr贸n com煤n.

Ese curso facilita un escenario mundial m谩s favorable para los proyectos populares, que el cuadro anterior de dominaci贸n unilateral estadounidense. Pero la nueva dispersi贸n del poder (o su ordenamiento en torno a un bloque no hegem贸nico) est谩 muy lejos de apuntalar la resistencia al imperialismo. La multipolaridad tampoco pavimenta un rumbo alternativo a la din谩mica destructiva que desenvuelve el capitalismo. Conviene tener presente este diagn贸stico a la hora de evaluar el marco internacional.

Una mirada socialista exige abandonar las caracterizaciones exclusivamente centradas en los acontecimientos geopol铆ticos, que dirimen la primac铆a de una u otra potencia. Los enfoques de izquierda deben focalizar su atenci贸n en los intereses populares y las batallas contra las clases dominantes de cada pa铆s.

El frecuente olvido de las luchas democr谩tico-sociales es un corolario de la sustituci贸n del an谩lisis pol铆tico por su equivalente geopol铆tico. El primer abordaje enfatiza el papel de las fuerzas sociales en conflicto y el segundo realza la disputa entre potencias por la dominaci贸n global. De la excluyente atenci贸n a esos choques surge la expectativa de logros progresistas por el mero avance de la multipolaridad. Esa esperanza est谩 centrada en las pulseadas internacionales favorables de ciertos gobiernos, sin tomar en cuenta los sucesos que impactan sobre las organizaciones populares.

Por ese desinter茅s en los acontecimientos por abajo, se malinterpretan muchas rebeliones que estallan contra los gobiernos del bloque no hegem贸nico. Esos levantamientos son autom谩ticamente descalificados o identificados con las conspiraciones externas. Hay una gran sensibilidad para detectar los complots de la CIA y una total indiferencia para registrar la legitimidad de las protestas contra el autoritarismo y la desigualdad.

Esa t贸nica tiende a prevalecer entre los autores que elogian a Putin, auscultando el escenario global con el exclusivo filtro de su confrontaci贸n con Washington. Suponen que el destino de los pueblos se dirime en el Kremlin y no en las calles.

La acci贸n popular no abre por s铆 misma caminos de emancipaci贸n y es instrumentada a veces por el imperialismo o las elites locales. Pero es imposible construir otro futuro sin actuar en ese campo y sin disputar la primac铆a de un proyecto socialista en el universo de los despose铆dos. La clarificaci贸n del status imperial de Rusia contribuye a esa construcci贸n alternativa.

REFERENCIAS

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Kagarlitsky, Boris. (2016) Ukraine and Russia: Two States, One Crisis, International Critical Thought, 6:4, 513-533

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Karpatsky. Kolya (2022) Los disturbios de Kazajst谩n, 23-1-2022, https://www.sinpermiso.info/autores/kolya-karpatsky

Krieger, L茅onid (2021). 脡lections: r茅sultats et perspectives, Inprecor n掳 689/690, septembre-octobre 2021

Kurmanov, Ainur (2022). Una revoluci贸n de color o un levantamiento de la clase trabajadora, 8 ene 2022  https://www.sinpermiso.info/textos/kazajstan-una-revolucion-de-color-o-un-levantamiento-de-la-clase-trabajadora

Martial, Paul (2021). Rusia en 脕frica: mercenarios y depredaci贸n, 29-1-2021 https://www.sinpermiso.info/textos/rusia-en-africa-mercenarios-y-depredacion

Poch de Feliu, Rafael (2022). La invasi贸n de Ucrania 22/01/2022 https://rebelion.org/la-invasion-de-ucrania/

Ram铆rez, Marcelo (2022). Rusia aplasta el nuevo Maid谩n, 驴una guerra biol贸gica se revela? 12 ene 2022 https://kontrainfo.com/rusia-aplasta-el-nuevo-maidan-una-guerra-biologica-se-revela-por-marcelo-ramirez/

Razin, I (2016). Rusia: 驴pa铆s imperialista o semi colonia? 14-2-2016 2016 https://litci.org/es/rusia-pais-imperialista-o-semi-colonia/

Williams, Sam (2014). Is Russia Imperialist? jun. 2014 https://critiqueofcrisistheory.wordpress.com/is-russia-imperialist/

 





Fuente: Anred.org