July 5, 2022
De parte de ANRed
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M谩s de dos mil personas participaron en el entierro de Vitor Fernandes, asesinado por la PM.

La masacre de Guapoy, como la llam贸 la comunidad guaran铆 kaiow谩, volvi贸 a poner en evidencia por qu茅 la ONG Global Witness califica a Brasil como 鈥uno de los pa铆ses m谩s mort铆feros del mundo para los defensores de la tierra y el ambiente鈥, en especial si pertenecen a pueblos ind铆genas. El 24 de junio la Polic铆a Militar (PM), al servicio de un poderoso terrateniente, atac贸 a tiros por aire y tierra a familias que intentaron recuperar sus territorios ancestrales en Amambai, en el estado de Mato Grosso del Sur. En el operativo ilegal fue asesinado Vitor Fernandes (42), mientras que otros miembros de la comunidad, incluidos ancianos y ni帽os, resultaron gravemente heridos. Aunque el 27 de junio retomaron la ocupaci贸n y dieron sepultura a Fernandes, el 谩rea sigue militarizada y los kaiow谩 contin煤an movilizados y en alerta. El ataque ocurri贸 a menos de un mes del brutal crimen del periodista Dom Phillips y el experto indigenista Bruno Pereira, ocurrido mientras investigaban la destrucci贸n de la selva amaz贸nica y las amenazas a los ind铆genas. Por Valeria Foglia (Emergencia en la Tierra).


Emergencia en la Tierra dialog贸 con Sarah Shenker, investigadora de Survival International en estrecho contacto con los guaran铆es. La coordinadora de la campa帽a #StopBrazilGenocide habla de 鈥渃rimen鈥 y 鈥渃at谩strofe humanitaria鈥, y asegura que desde hace d茅cadas Mato Grosso del Sur, en la regi贸n centro-oeste del pa铆s, es uno de los estados donde m谩s violencia hay contra esta comunidad.

Tierra para vivir

Las 269 hect谩reas de la hacienda Borda da Mata, adquiridas en 2009 por Waldir C芒ndido Torelli e hijos, se asientan sobre tierras ancestrales robadas a los kaiow谩. No son las 煤nicas: seg煤n De Olho Nos Ruralistas, observatorio del agronegocio en Brasil, m谩s del 55 % de las 3792 hect谩reas que el empresario tiene en total en Amambai est谩n en territorio ind铆gena.

La realidad de la comunidad de Guapoy es muy diferente, cuenta Sarah Shenker: 鈥淔ueron despojados de sus tierras hace muchos a帽os atr谩s y estaban viviendo en una reserva que se llama Amambai鈥. Y a帽ade: 鈥淓st谩n haciendo esas retomadas porque no tienen otra opci贸n: necesitan su tierra para vivir鈥.

Las condiciones de la comunidad en la reserva son aberrantes: unas diez mil personas viven hacinadas y con poco espacio para cazar, pescar o plantar, actividades b谩sicas de sus ancestros en los tiempos en que aquellos terrenos eran bosques. 鈥淓n Amambai hay tasas alarmantes de desnutrici贸n y enfermedades, y una de las tasas de suicidios m谩s altas del mundo鈥, enumera la especialista.

El empresario Torelli, due帽o de frigor铆ficos y haciendas, ya acumula varias fojas en su prontuario racista y extractivista: en 2013 figur贸 entre los procesados por deforestaci贸n ilegal y robo de madera, algo que se repiti贸 en 2017 en otra de sus fincas en la regi贸n. Adem谩s, aunque la causa no prosper贸, en 2018 denunci贸 a la Fundaci贸n Nacional del Indio (Funai) y a la comunidad kaiow谩 por 鈥渉ostigamiento鈥 a su propiedad.

Tras a帽os de esperar sin respuestas, la comunidad decidi贸 ocupar una porci贸n de Borda da Mata. Ese viernes de fines de junio las fuerzas de choque dispararon munici贸n letal desde helic贸pteros y camionetas a j贸venes desarmados, y entre los heridos con balas de goma hab铆a ni帽os. Adem谩s de destruir sus casas y pertenencias, a los ind铆genas los sometieron a torturas f铆sicas y psicol贸gicas, retir谩ndolos con custodia policial del hospital.

Tras la masacre, el secretario de seguridad estadual, Antonio Carlos Videira, lanz贸 鈥渕entiras y disparates鈥, denunci贸 Aty Guasu, asamblea general del pueblo kaiow谩 y guaran铆. El funcionario los acus贸 de ser 鈥渧iolentos鈥, 鈥渘arcotraficantes鈥 e 鈥渋nvadir la propiedad privada鈥. Adem谩s, en una operaci贸n semejante a la que realiza la derecha en Argentina cuando llama 鈥渃hilenos鈥 a los mapuches, Videira se refiri贸 a los integrantes de la comunidad como 鈥減araguayos鈥.

El ataque en Amambai fue el mismo d铆a de la masacre contra la comunidad de Kurupi/Santiago Kue, donde hacendados y PM abrieron fuego contra las familias. Con los cr铆menes de Ambr贸sio Vilhalva, Marcos Veron y N铆sio Gomes todav铆a impunes, la lista se sigue ampliando: en mayo pasado fue asesinado Alex Lopes, de diecisiete a帽os. La PM act煤a como 鈥減erro guardi谩n del ruralismo y la pandilla pol铆tica ruralista en el Estado鈥, sostienen desde Aty Guasu.

Esta organizaci贸n se帽ala las responsabilidades del gobernador y el secretario de seguridad del estado de Mato Grosso, el comando BOP/PM, mientras apuntan la complicidad y facilitaci贸n por parte de referentes de la Funai, el mismo organismo de donde fue expulsado Bruno Pereira.

Shenker coincide: a los intentos de recuperaci贸n de tierras ancestrales se les ha respondido siempre con violencia. 鈥淯na diferencia que estamos viendo ahora es que la Polic铆a Militar est谩 m谩s y m谩s involucrada. Fue ah铆 para atacar a la comunidad. Una Polic铆a que est谩 fuertemente vinculada con los agroganaderos de la regi贸n, que no quieren a los guaran铆es ah铆, claro鈥.

La referente agrega que el Gobierno estadual, liderado por Reinaldo Azambuja del PSDB, es 鈥渕uy antiind铆gena y racista, proagronegocio鈥. Menos de una semana despu茅s de la masacre, el gobernador recibi贸 la visita del ultraderechista Jair Bolsonaro en Campo Grande, la capital.

Hab铆a una vez un bosque

鈥淐omo otros pueblos ind铆genas, los guaran铆es son los mejores guardianes de sus tierras, sus bosques y su naturaleza鈥, sostiene Shenker. Habitaban unos 350 000 kil贸metros cuadrados de un bosque saludable, donde constru铆an sus casas, cazaban, pescaban, cultivaban y obten铆an sus medicinas naturales.

鈥淎hora casi toda la tierra de los guaran铆es, incluso las de los guapoy, est谩 siendo usada para el agronegocio鈥, apunta la referente de Survival. Mientras los ind铆genas son forzados a vivir en condiciones inhumanas fuera de sus tekohas, los Gobiernos federal y locales defienden a punta de pistola la ganader铆a y los monocultivos.

鈥淐uando viajas en la regi贸n, ves kil贸metros y kil贸metros sin parar de ca帽a de az煤car, ma铆z, soja o vacas鈥, dice Shenker, refiri茅ndose a los cambios en los usos y la cobertura vegetal del suelo en Mato Grosso del Sur. El lienzo all铆 se compone de retazos peque帽os de bosques aislados sobre una tierra 鈥渇uertemente debilitada鈥 por los monocultivos.

Esas parcelas forestales solo sobrevivieron porque all铆 viven comunidades guaran铆es. 鈥淟as leyes en Brasil dicen que cada agroganadero o supuesto terrateniente tiene que mantener tal porcentaje de su tierra con el bosque intacto. Hay peque帽os pedazos, pero en gran parte esa tierra ha sido destruida鈥, cuenta.

Sarah Shenker con la comunidad guaran铆 de Mato Grosso del Sur | Foto: Survival International.

M谩s de cinco siglos igual

鈥淓s un genocidio actual que est谩 ocurriendo, no es del pasado ni del futuro鈥, denuncia Shenker, mencionando las 鈥渢asas alarmantes鈥 de ataques y asesinatos contra los ind铆genas y sus l铆deres, invasiones a sus tierras y deforestaci贸n en las 煤ltimas d茅cadas, intensificadas durante la gesti贸n de Bolsonaro. Sin embargo, este 鈥減roceso de contacto forzado con los guaran铆es y robo de sus tierras鈥, como ella lo define, tuvo su origen en la colonizaci贸n europea hace m谩s de quinientos a帽os.

Aunque su conexi贸n con sus tierras ancestrales siempre fue muy profunda, en la mirada de aquellos espa帽oles y portugueses el hogar de los pueblos originarios en las fronteras de lo que hoy se conoce como Brasil, Paraguay y Argentina era 鈥渦na zona desierta鈥. Hace casi trescientos a帽os que los guaran铆es se instalaron en el sur del estado, que hasta fines de los 70 era parte de Mato Grosso.

En las 煤ltimas d茅cadas del siglo XIX, la compa帽铆a brasile帽a Matte Larangeira arrend贸 y monopoliz贸 tierras ancestrales de los kaiow谩 y 帽andev谩 para explotar yerba mate, natural y abundante en la regi贸n. Esto dilat贸 la aparici贸n de colonos blancos que pudieran competirles y posibilit贸 que hasta la d茅cada de 1930 los kaiow谩 permanecieran en sus montes 鈥揺 incluso algunos trabajaran en los yerbatales鈥. Tres d茅cadas despu茅s comenzar铆a el despojo sistem谩tico.

Bolsonaro pase贸 en moto con Tereza Cristina, exministra de Agricultura, en Mato Grosso del Sur.

鈥淏olsonaro les declar贸 la guerra鈥

鈥淓l Gobierno de Bolsonaro ha declarado la guerra contra los pueblos ind铆genas鈥, opina Shenker. Apenas asumi贸, el ultraderechista hizo saber que no respetar铆a los derechos ind铆genas. Entre ellos, la activista menciona la obligaci贸n de demarcar sus territorios y devolverlos para su uso exclusivo, como se prescribe en el art铆culo 231 de la Constituci贸n que Brasil sancion贸 en 1988. 鈥淓l Gobierno, sobre todo ahora, con la pol铆tica genocida del presidente Bolsonaro, ha dejado claro que no va a demarcar y proteger esas tierras para ellos鈥.

Aunque no llega al nivel del Convenio 169 de la Organizaci贸n Internacional del Trabajo, 煤nica ley internacional que reconoce el derecho de los ind铆genas a ser due帽os de sus tierras, la demarcaci贸n constitucional no se lleva adelante por 鈥渓a gran presi贸n pol铆tica de pol铆ticos locales y federales, y los supuestos terratenientes鈥, se帽ala la investigadora.

Su elecci贸n de palabras no es azarosa: mientras algunos hacendados directamente tienen 鈥papeles falsos鈥, la instalaci贸n en territorios ind铆genas pone en cuesti贸n la legitimidad de quienes detentan documentaci贸n oficial. En cualquier caso, sin demarcaci贸n, a los guaran铆es no les quedan demasiadas opciones: algunos viven con poca tierra en las reservas, mientras otros se ven forzados a hacerlo al borde de las carreteras.

Con el despojo de sus tierras, los guaran铆es deben depender del dinero para procurarse alimentos que antes obten铆an del entorno natural. Para la representante de Survival, una de las grandes tragedias es que acaben 鈥渢rabajando en condiciones de esclavitud en las propias plantaciones y haciendas que est谩n en su tierra ancestral鈥.

Ese es el contexto del rechazo de Aty Guasu a la aplicaci贸n del 鈥marco temporal鈥. Con esta tesis jur铆dica, el Supremo Tribunal Federal solo concede a los pueblos ind铆genas el derecho a reclamar territorios que estuvieran ocupados cuando se promulg贸 la Carta Magna de 1988. En los hechos implica un freno a las demarcaciones, lo que fue denunciado por la Comisi贸n Interamericana de Derechos Humanos.

Las cr铆ticas de la organizaci贸n guaran铆 a Bolsonaro no se limitan a la cuesti贸n territorial. Denuncian que durante la pandemia los dej贸 morir por falta de atenci贸n m茅dica, lo que consideran una forma de diezmar la comunidad 鈥渟in necesidad de que la Polic铆a haga el trabajo sucio鈥.

Ni帽a kaiow谩 herida por las balas de la PM en Mato Grosso del Sur.

Guerreros incansables

La dureza de los ataques del Estado brasile帽o y los empresarios no ha amedrentado a las comunidades guaran铆es, que siguen luchando sin descanso para regresar a su tekoha, su 鈥tierra sin mal鈥. Shenker, que conoce a la comunidad, considera que 鈥渟u resistencia es una inspiraci贸n鈥 y que sus cantos, bailes y rituales les dan fuerza para seguir adelante.

鈥淎 pesar de todo lo que han enfrentado y de tanta violencia y tantos l铆deres asesinados, no paran de luchar porque para ellos su tierra es todo鈥, enfatiza la especialista. Si bien destaca que los pueblos originarios son 鈥渁liados fundamentales para todos nosotros en la lucha contra el cambio clim谩tico鈥, Shenker sabe que el reclamo es mucho m谩s profundo. 鈥淚ndependientemente del hecho de que son muy importantes para la salud del planeta, tienen el derecho de sobrevivir y vivir bien鈥, concluye.

Valeria Fgl | Cafecito

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Fuente: https://www.getrevue.co/profile/valeriafgl/issues/masacre-del-agronegocio-y-bolsonaro-contra-los-guaranies-emergenciaenlatierra-1243748





Fuente: Anred.org