March 9, 2021
De parte de Vamos Hacia La Vida
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Durante las 煤ltimas jornadas, el conflicto en el Wallmapu se ha visto recrudecido, con un incremento en la frecuencia e intensidad de acciones reivindicativas, expresadas en diversas formas de sabotaje contra la infraestructura de la industria forestal (maquinaria, veh铆culos de transporte, instalaciones), ataques contra propiedades de latifundistas o empresarios y, fundamentalmente, en la toma de fundos y terrenos por parte de comunidades organizadas.

Estas acciones tienen objetivos inmediatos distintos, o establecidos en diferentes niveles, que van desde la reivindicaci贸n territorial misma, hasta la exigencia de liberaci贸n para las decenas de pres@s pol铆tic@s Mapuche y el cese del trato racista en los procesos judiciales en su contra. As铆 como diversos son los objetivos de estos medios de lucha, tampoco hay tras de ellos una 煤nica organizaci贸n o un movimiento totalmente homog茅neo, m谩s all谩 de que las distintas organizaciones o formas de asociatividad Mapuche en lucha tengan objetivos generales compartidos, principalmente la recuperaci贸n y autonom铆a territorial.

En este proceso de lucha, que desde fines de los 90 y principios del presente siglo se ha vigorizado, la respuesta represiva estatal ha sido, como era esperable, brutal y terrorista, llevada a cabo tanto por la ex Concertaci贸n como por los dos gobiernos de la derecha con Pi帽era a la cabeza, defendiendo a sangre y fuego los intereses capitalistas en la regi贸n en conflicto (lo que hoy llaman 鈥渕acrozona sur鈥). Este terrorismo de Estado se evidencia en la prisi贸n pol铆tica que tiene tras las rejas a decenas de comuner@s Mapuche, tras procesos judiciales desproporcionados y plagados de irregularidades, militarizaci贸n del territorio con su correspondiente asedio y hostigamiento a las comunidades, terror espec铆ficamente dirigido hacia la infancia, con varios casos de ni帽@s herid@s, secuestrad@s y torturad@s.

Ejemplos de esta represi贸n brutal son tr谩gicamente numerosos, pero basta recordar el reciente y aberrantemente desmedido operativo de la PDI contra la comunidad de Temucuicui, que tras la excusa de un allanamiento por cultivo y tr谩fico de drogas, moviliz贸 a casi un millar de efectivos. Este operativo fue altamente cuestionado desde distintos sectores, incluidos los de la pol铆tica burguesa, pues se demostr贸 totalmente in煤til en su supuesto objetivo, cost谩ndole adem谩s a la instituci贸n la vida de un efectivo, supuestamente muerto tras un enfrentamiento. Parte de la familia del funcionario responsabiliz贸 a la instituci贸n y al gobierno por generar las condiciones para su muerte, y se reuni贸 con la comunidad para manifestar su solidaridad con sus luchas. Durante esa misma jornada, era dictada la sentencia en contra de Carlos Alarc贸n Molina, paco que asesin贸 a Camilo Catrillanca el 14 de noviembre de 2018. Mientras escuchaban el fallo en la ciudad de Ercilla, la esposa, la madre y la hija (de solo 7 a帽os) del comunero asesinado fueron violentamente detenidas. Las im谩genes del brutal procedimiento, en el que se reduc铆a a la ni帽a y se le inmovilizaba contra el pavimento, junto a las otras dos mujeres, fueron ampliamente difundidas, causando un repudio generalizado. A esto se le sum贸 un audio que registraba los gritos hist茅ricos de un desquiciado efectivo de la PDI, que amenazaba con matar a una notoriamente angustiada adolescente y sus acompa帽antes, durante el allanamiento a la comunidad ocurrido el mismo d铆a.

El Estado pretend铆a vengar el procesamiento de uno de sus esbirros perpetrando el m谩s grande allanamiento que se haya hecho en democracia. El operativo fue ampliamente cuestionado, pero su objetivo era continuar normalizando la creciente militarizaci贸n de todo el territorio.

La violencia reaccionaria tambi茅n ha sido llevada a cabo por civiles, bajo el amparo del gobierno. El 19 de febrero, guardias armados de un condominio privado en Panguipulli dispararon contra comuner@s que respond铆an a la violencia de estos matones a sueldo, que hab铆an estado hostigando a personas que visitaban la ribera del lago. Uno de estos mercenarios asesin贸 de un disparo en la cabeza a Emilia Mil茅n Herrera (25 a帽os), conocida como 鈥淏au鈥, en lo que tambi茅n constituye un crimen de odio, dado que la comunera se identificaba como una mujer trans. La sangre no cesa de correr.

Seg煤n la misma prensa burguesa, durante enero y febrero se han llevado a cabo m谩s de 60 tomas de terrenos en la zona en conflicto, lo que desata el pavor entre los representantes del Estado y latifundistas.

La campa帽a de terror que ya se lleva a cabo en el Wallmapu, y que ahora amenaza con intensificarse, debe ser comprendida m谩s all谩 incluso de los m谩rgenes de los objetivos de lucha de las comunidades en conflicto. Sin duda que es respuesta al movimiento que m谩s da帽o concreto ha logrado provocarle a los intereses capitalistas actuando en la zona, pero tambi茅n es la forma en que la clase capitalista y sus instituciones preparan la respuesta contrarrevolucionaria general. Organismos del capitalismo internacional como el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya prev茅n el surgimiento por doquier de revueltas a mediados del 2021, dado que la crisis sanitaria, como expresi贸n de la crisis generalizada del capitalismo a nivel mundial, seguir谩 empeorando las condiciones de vida de millones de personas. En Chile, la experiencia de la imponente revuelta e incipiente proceso revolucionario de octubre de 2019 a煤n est谩 presente. Si bien la crisis sanitaria del coronavirus y la desmovilizaci贸n democr谩tica llevada a cabo por el partido del orden en bloque y su 鈥淎cuerdo por la Paz鈥 debilitaron y cerraron un ciclo dentro de este proceso, la conflictividad social se encuentra lejos de amainar, y las manifestaciones y diversas experiencias de lucha no han cesado de multiplicarse. Ante este escenario, nuestra clase capitalista ya alista la represi贸n. En Wallmapu anuncia el terror estatal que pretende expandir a todo el territorio nacional, terror que adem谩s busca potenciar con la formaci贸n de cuadrillas paramilitares sustentadas por un poco numeroso pero ruidoso movimiento patronal, representado en la actualidad por el fascistoide APRA.

Por otro lado, como intento de respuesta ante la crisis mundial del capital y por su funci贸n en la econom铆a global como pa铆s principalmente exportador, en Chile se incrementar谩 la depredaci贸n contra el entorno natural mediante sus principales ejes econ贸micos; miner铆a, pesca-acuicultura, agricultura e industria forestal, siendo estas dos 煤ltimas la punta de lanza del capital en las zonas en conflicto en el sur. Las empresas no van a renunciar a dejarle tierras a comunidades cuando la din谩mica capitalista les exige m谩s y m谩s extractivismo.

La lucha de las comunidades Mapuche por autonom铆a y territorio se opone frontalmente contra los intereses del capital en la regi贸n. Su 茅xito estar谩 dado necesariamente por el desarrollo del movimiento social en todo el territorio. La solidaridad no es solo un valor al que aspirar sino una necesidad ineludible de tod@s quienes no podemos ya soportar m谩s este sistema de muerte, que no puede existir si no es estruj谩ndonos m谩s y m谩s, haciendo cada vez m谩s precaria nuestra existencia. La solidaridad con las luchas en el Wallmapu contribuye a sabotear tambi茅n la escalada represiva del poder pol铆tico, que espera salir relegitimado luego de las elecciones de abril.

La solidaridad, por otro lado, no significa la renuncia a la cr铆tica. No dejaremos de se帽alar en algunas expresiones del movimiento Mapuche la traducci贸n de sus demandas bajo el esquema de las ideolog铆as de 鈥渓iberaci贸n nacional鈥, desarrolladas durante el siglo XX en varios pa铆ses del 鈥渢ercer mundo鈥, las que promovieron la colaboraci贸n de clases (鈥渃ampesinos, obreros y burgues铆a nacional progresista鈥) bajo un discurso nacionalista, que result贸 en la consolidaci贸n del capitalismo en zonas consideradas atrasadas.

Otro fen贸meno a poner en cuesti贸n es, por una parte, la acusaci贸n de cualquier acci贸n directa por fuera del marco legal democr谩tico como 鈥渕ontaje鈥, que suele verse con demasiada frecuencia en diversos espacios f铆sicos y virtuales. De esta forma, se despoja de legitimidad toda acci贸n efectiva de fuerza contra los aparatos represivos del Estado/Capital, y se denuncia a compa帽er@s de ser nada menos que infiltrad@s. Esta l贸gica nefasta debe ser frenada, lo que no significa dejar de estar atent@s ante maniobras estatales que efectivamente pueden ser calificadas maquinaciones desde el poder. Por otro lado, esto nos lleva tambi茅n a tensionar acerca de la celebraci贸n de toda manifestaci贸n de violencia. Centrar las luchas solo en estas 煤ltimas conduce a subordinar el movimiento mismo a esta l贸gica, en la que finalmente el Estado y los defensores del orden se sienten como peces en el agua. Nuestros esfuerzos por derrotar las condiciones de miseria y a sus defensores, para imponer un nuevo mundo basado en la solidaridad, no puede negar la necesidad de organizar nuestras fuerzas para la autodefensa y el avance, pero tampoco puede hacer de este aspecto la columna vertebral del movimiento, ni menos a煤n, delegar estas acciones en aparatos espec铆ficos, lo que termina por parcelar y conducir a una l贸gica militarista el combate integral contra los intereses del Capital.

Finalmente, recordar el objetivo del proceso constituyente actual: preservar el orden capitalista. Debemos sacudirnos de la ilusi贸n democr谩tica de que una nueva constituci贸n podr铆a significar la mejora, siquiera en aspectos parciales, de nuestras condiciones de vida. La clase capitalista actual no puede ya dar ni m铆nimas concesiones. No es que solo no quieran, es que no pueden. Son esfuerzos vanos 鈥渆xigirle鈥 reformas, puro idealismo, cuyos resultados son el inmovilismo y la impotencia. La pretensi贸n de una constituci贸n 鈥減lurinacional鈥 para solucionar el 鈥渃onflicto Mapuche鈥 es as铆 tambi茅n pura demagogia reaccionaria. Ning煤n Estado, cuya existencia es indisociable del Capital mismo, puede asegurar la continuidad de las comunidades humanas que se enfrentaron -y siguen enfrentando- a la expansi贸n capitalista mundial. Su funci贸n es precisamente la opuesta, por m谩s que el progresismo izquierdista lo oculte; el gobierno bolivariano en Venezuela ha devastado zonas naturales y masacrado comunidades ind铆genas, y lo propio ha hecho el Estado plurinacional boliviano, con el conflicto en el TIPNIS, por ejemplo.

La 煤nica garant铆a contra el Capital y el terrorismo estatal es la solidaridad por abajo, por fuera y en contra de las instituciones de la pol铆tica burguesa.




Fuente: Hacialavida.noblogs.org