December 4, 2021
De parte de La Haine
377 puntos de vista


Hablar de la obra de Marcelo Valko implica referirse a una de las producciones m谩s pol铆ticamente potentes de las 煤ltimas d茅cadas. Los indios invisibles del Mal贸n de la Paz; El mal贸n que no fue; Desmonumentar a Roca; Pedestales y prontuarios, por nombrar s贸lo algunas, son referencias para enfrentar la invisibilizaci贸n sobre los genocidios de los pueblos ind铆genas, confrontar con el racismo y desnudar la historia dominante y sus s铆mbolos de todo tipo como construcciones c贸mplices con la opresi贸n, la explotaci贸n y el exterminio. Su estrecha relaci贸n con Osvaldo Bayer nos remite al paradigma de intelectual org谩nico con las luchas de las clases subalternas que Osvaldo representa y Valko continua.

En su nuevo libro nos habla de los pueblos afros y sus descendientes; de la esclavitud y como la destrucci贸n de 脕frica est谩 铆ntimamente articulada a la explotaci贸n de Am茅rica y el genocidio ind铆gena. Como nos afirma desde el principio de su trabajo, se trata de las dos caras de un genocidio.

Se nos ocurren, de los muchos posibles, cuatro enfoques que el nuevo libro de Valko nos sugiere y genera.

En primer lugar, su reflexi贸n se puede inscribir en un campo de pensamiento que cuenta con los aportes imprescindibles de An铆bal Quijano y lo mejor del pensamiento decolonial.

La conquista de nuestro continente, inicialmente espa帽ola y portuguesa, se bas贸 en la explotaci贸n de ind铆genas, atados a los grandes latifundios y minas por medio de la servidumbre, as铆 como de la poblaci贸n afro. Esta 煤ltima, sobre todo a partir del siglo XVII, fue esclavizada para ser usada como mano de obra gratuita en las grandes plantaciones productoras de az煤car, tabaco, algod贸n y caf茅, bienes destinados al consumo de las sociedades europeas. De esa manera las masacres y la desarticulaci贸n de todos los planos 鈥揺con贸micos, pol铆ticos, culturales, simb贸licos, reproductivos鈥 de la vida cotidiana de esos pueblos, se tornaron un elemento imprescindible para conformar la base material del sistema capitalista. La explotaci贸n gratuita de mano de obra fue pieza determinante de la acumulaci贸n originaria[1] de las sociedades centrales.

A su vez, la econom铆a de plantaciones en las que se us贸 parte de esa mano de obra afro e ind铆gena, permiti贸 la producci贸n masiva de mercanc铆as. La construcci贸n de la modernidad y del capitalismo se bas贸 en ocultar su relaci贸n 铆ntima con ese proceso de despojo que result贸 fundamental para su desarrollo en el espacio europeo. La acumulaci贸n de capital en Europa, tal como se constituy贸, no puede ni debe ser separada de los dos genocidios cuya unidad nos recuerda Valko.

En segundo lugar, la comprensi贸n profunda de las implicancias de la conquista reside, para Quijano, en la aparici贸n de un patr贸n de poder mundial que tiene como soportes decisivos la colonialidad del poder y el eurocentrismo. En el primer caso, no se trata tan s贸lo de la relaci贸n colonial de dominaci贸n entre las metr贸polis europeas y nuestra regi贸n. La colonialidad del poder se funda en la etapa de dominaci贸n colonial pero a煤n permanece vigente. Tiene como epicentro la consolidaci贸n del racismo como herramienta de clasificaci贸n jer谩rquica de la dominaci贸n. Se trata de la justificaci贸n de la dominaci贸n europea a partir de las diferencias con otros pueblos, tomando el color de la piel como la m谩s emblem谩tica, a la que luego un cientificismo colonial pretender谩 agregarle, en el siglo XIX, bases de supuesta diferenciaci贸n biol贸gica.

De esa manera, las clases dominantes europeas justificar谩n 鈥搚 justifican鈥 su dominaci贸n en la pretendida inferioridad cultural, biol贸gica y social, de los pueblos conquistados. Dicho de otro modo, no se puede separar la constituci贸n de las clases sociales en nuestro continente de la esfera del racismo como forma de estructurarlas. Como nos recuerda Antonio Gramsci, con su concepto de bloque hist贸rico, las construcciones ideol贸gicas y simb贸licas 鈥渟uperestructurales鈥 no pueden ser separadas, esquem谩ticamente, de las relaciones sociales que conforman la propiedad de los medios de producci贸n y explotaci贸n, pertenecientes a la 鈥渋nfraestructura鈥.

Las clases criollas, que terminaron por dominar esas revoluciones, mantuvieron la sociedad colonial heredada pr谩cticamente sin modificaciones, y el eje del racismo perdur贸 para mantener fuera de cualquier derecho social y pol铆tico a los pueblos indios, negros y mestizos que eran 鈥搚 son鈥 las mayor铆as populares de nuestro continente. La colonialidad del poder se mantuvo plenamente viva como sost茅n de la desigualdad social de nuestras sociedades. Toda mirada que se pretenda cr铆tica debe tomar en cuenta esa permanencia. All铆 reside otra posible conexi贸n fundamental con la obra de Valko.

Justamente, en tercer lugar, es necesario detectar en el caso Argentino como 鈥渘uestra鈥 clase dominante local construye a fines del siglo XIX, en paralelo con la consolidaci贸n del Estado y la inserci贸n dependiente de nuestro pa铆s en la divisi贸n internacional del trabajo, el mito del 鈥渃risol de razas鈥. Desde esa perspectiva se minimizaba 鈥搚 demonizaba- la presencia anterior de pueblos indios, afros y mestizos para postular que la creciente inmigraci贸n nos dejaba un pa铆s homog茅neo con un rostro blanco y europeo. Todo lo que no encajara all铆 deb铆a ser perseguido y negado. Es la base de la idea que sostiene que 鈥渓os argentinos venimos de los barcos鈥. Frase que Alberto Fern谩ndez [presidente de Argentina] repiti贸 alegremente en las metr贸polis coloniales poniendo en evidencia que en determinados aspectos la 鈥済rieta鈥 se desmorona y los t贸picos racistas cruzan transversalmente al poder econ贸mico, a gran parte de la clase pol铆tica y cultural de nuestro pa铆s y a las clases sociales, sobre todo 鈥損ero no 煤nicamente- altas y medias.

El libro de Valko desmonta cuidadosa y profundamente esa construcci贸n. Nos demuestra que los pueblos afros y los afrodescendientes no desaparecieron misteriosamente sino que por el contrario, mientras se constru铆a el mito de la 鈥淎rgentina blanca鈥, exist铆a una comunidad sumamente vital, plena de actividades culturales, de peri贸dicos, encuentros, actividades. Fue la enorme fuerza de una nueva hegemon铆a 鈥揷omo combinaci贸n de coerci贸n y consenso- la que se desplego para negar su existencia. Uno de los cap铆tulos m谩s emblem谩ticos del libro: negritud, imagen o s铆mbolo nos muestra algunos de esos mecanismos. Uno de ellos, la celebrada revista Caras Y Caretas, que llego a vender 80 mil ejemplares semanales, jugar铆a un rol clave en la edificaci贸n del patr贸n euroc茅ntrico.

Los y las miembros de los pueblos afros son retratados en las caricaturas de los art铆culos y en las publicidades, siempre realizando trabajos relacionados con las clases subalternas -mozos, cocineras, mucamas, estibadores, cocheros-; sonrientes para evidenciar la aceptaci贸n de su 鈥渋nferioridad鈥 y la felicidad en sus trabajos; con exageraci贸n de rasgos f铆sicos, como labios enormes, ojos saltones, dientes blancos o enormes caderas para las mujeres. En algunos anuncios, para captar la atenci贸n del consumidor, utilizando indistintamente africanos o monos para resaltar sobre esos cuerpos el blanco impecable de algunos productos. Lo africano es lo ex贸tico, salvaje, atrasado.

Es decir el pasado que, desde la mirada euroc茅ntrico, el 鈥減rogreso鈥 ha desterrado y dejado atr谩s. Valko nos recuerda tambi茅n la existencia de los Zoos humanos ideados desde el paradigma positivista que mostraban en exposiciones, junto a especies animales y vegetales, a miembros de los pueblos afros e ind铆genas como demostraci贸n de la barbarie y de un estadio supuestamente previo a 鈥渓o plenamente Humano鈥. S铆, como dec铆a Walter Benjam铆n 鈥淣o existe un solo documento sobre la civilizaci贸n que no sea al mismo tiempo un documento de barbarie鈥.

Quien crea que este es un retrato del pasado deber铆a mirar a su alrededor y recordar, nuevamente junto a Benjam铆n, que la historia no es una mera reconstrucci贸n del pasado sino una recuperaci贸n, tal como este relampaguea en nuestro presente 鈥渃omo instante de peligro鈥, que a su vez encierra la posibilidad de redenci贸n y liberaci贸n de les vencidos. A esa perspectiva responde la obra de Valko.

Hay all铆 un cuarto aporte 鈥揹ecisivo- a recuperar. En un mundo en crisis civilizacional y sist茅mica, de demonizaci贸n de la inmigraci贸n, recrudecimiento del racismo y resurgir de las ultraderechas. Cuando se militariza el territorio mapuche a un lado y otro de la cordillera, la lectura del libro de Valko se torna a煤n m谩s necesaria. A su vez, cuando emergen resistencias que se enfrentan a la naturalizaci贸n de la colonialidad del poder, con figuras como las de Berta Caceres, conjugando indigenismo, feminismo y defensa de la naturaleza o la de Marielle Franco, -no casualmente rescatada por Valko en su libro junto a George Floyd-, que articula reivindicaci贸n de la cultura afro y favelada junto a su condici贸n de lesbiana y militante socialista, est谩n aflorando s铆mbolos que encarnan, en la par谩bola de sus vidas, la potencia de la interseccionalidad.

Hay all铆 una clave estrat茅gica de las luchas actuales: la necesidad de rebelarse y de articular la lucha contra todas las formas de opresi贸n y explotaci贸n. En esa perspectiva Esclavitud y Afrodescendientes nos devuelve a los pueblos afros como sujetos de su destino y no como objetos de la dominaci贸n.

 Creemos que uno de los valores m谩s altos para un libro es la de ser un compa帽ero de ruta en la b煤squeda de caminos emancipatorios.

Este lo cumple con creces.

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Nota: [1] El concepto de acumulaci贸n originaria o primitiva, remite a un momento fundante del capitalismo donde se produce el despojo de millones de productores directos del control de sus medios de producci贸n, los que se ven empujados hac铆a la 煤nica alternativa de vender su fuerza de trabajo para poder sobrevivir. Ese proceso fue analizado por Karl Marx a partir del estudio del caso de Inglaterra y la g茅nesis del capitalismo en ese pa铆s, particularmente en el cap铆tulo XXIV de su obra El Capital, Tomo I. Ver: Marx, Karl y Engels, Friederich, Obras Escogidas, XII Tomos, Buenos aires, Editorial Ciencias del Hombre, 1973.




Fuente: Lahaine.org