November 28, 2021
De parte de Acracia
305 puntos de vista


Hace escasos d铆as, falleci贸 el fil贸sofo Antonio Escohotado, un autor que me causa sentimientos (muy) enfrentados. Antes de nada, aclarar que a nivel vital pienso que no pod铆a estar m谩s distante de lo que este hombre le gustaba proclamar sobre 茅l mismo; dicho esto, estaba muy de acuerdo con 茅l en seg煤n qu茅 cosas, como su visi贸n sobre lo necesario de la despenalizaci贸n de las drogas y la necesidad de la m谩xima informaci贸n sobre sus efectos para, precisamente, combatir su adicci贸n aceptando que su uso est谩 muy extendido. Y es que una de las obras m谩s reconocidas de Escohotado es, precisamente, Historia general de las drogas; 茅l mismo, presum铆a de haberlas probado todas y haber anotado todos y cada uno de sus efectos sin ayuda alguna de la comunidad m茅dica, algo que a priori tampoco es que me resulte digno de alabanza. Como dije, por cosas como esta y por muchas otras, un enorme trecho vital me separa de seg煤n que actitudes de Escohotado, a pesar de la fascinaci贸n que ejerc铆a sobre algunas personas; y, por supuesto, no poseo moralismo alguno sobre la alteraci贸n de la conciencia con el uso de ciertas sustancias y, por otra parte, dadas las conciencias que a veces se observan, no dir铆a yo que no ser谩 mejor alterarlas por el medio que fuere. Bromas aparte, apuntemos sobre la que consideraba Escohotado, finalmente, la obra de su vida, que no es otra que la voluminosa trilog铆a de Los enemigos del comercio. De momento, no pondremos la sospecha al comprobar que las alabanzas, algo papanatas, al genio de Escohotado se producen principalmente por personajes 芦liberales禄 recalcitrantes y, tal vez, poco cr铆ticos y demasiado propensos a barrer para casa.

Antes de nada, hay que partir de que una de las referencias intelectuales del autor que nos trata es, nada menos, que Hegel; la influencia de este fil贸sofo es, obviamente, enorme, aunque tengo la sensaci贸n de que no siempre positiva. Es m谩s, es posible que no puedan explicarse los reg铆menes totalitarios del siglo XX sin el idealismo hegeliano y sus loas al Estado; frente a ello, desde mi nada pobre, ni humilde, y algo prejuiciosa perspectiva, prefiero al bueno de Kant bien filtrado por Bakunin y el anarquismo posterior, donde se prima la 茅tica frente a cualquier concepci贸n pol铆tica impuesta en esa abstracci贸n llamada 芦bien com煤n禄. Otra aseveraci贸n de Escohotado es reiterar que 茅l no es 芦antinada禄, lo cual me parece una necedad impropia de alguien al que se le presupone cierta altura intelectual. A m铆 mismo, en no pocas ocasiones, se me he acusado de ser demasiado 芦anti禄; uno piensa que solo alguien manifiestamente plano y acr铆tico, es decir, alguien que ha dejado de pensar, puede no ser contrario a tantas cosas. Pero, vayamos con las cientos de p谩ginas vertidas en los tres libros de Los enemigos del comercio, que parecen esforzarse en alabar, de modo algo simplista y lineal, al comercio y en defenestrar a sus supuestos refractarios (principalmente, el comunismo de ra铆z marxista).

Y es que Los enemigos del comercio parece una obra, fundamentalmente, anticomunista y me parece que esto ya traicionar铆a esa autoimpuesta condici贸n de Escohotado como 芦no contrario a nada禄; est谩 claro que tiene una especial inquina a Marx, intelectual y tambi茅n personal, y hacia todos aquellos que edificaron sistemas autoritarios en su nombre. Me remito a la entrada anterior, donde mencionaba un supuesto paradigma anticomunista que es posible que sea aplicable a la obra que nos trata: se trata de exagerar los muertos producidos por un lado y obviar los acaecidos por el otro (l茅ase, el capitalismo, aunque Escohotado no lo llame as铆). Pero, no voy a entrar en una guerra de cifras, algo que por otra parte es aplicable a reg铆menes autoritarios de todo tipo y, si no, que se lo digan a los defensores, desgraciadamente bastantes en este inefable pa铆s, de ese esperpento asesino que fue Franco y la dictadura que encabez贸 perpetuada en el tiempo. Si estamos de acuerdo con Escohotado en su aversi贸n te贸rica por todo mesianismo y por todo autoritarismo, conceptos muy vinculados, no podemos estarlo en su lectura simplista de que el liberalismo, l茅ase libertad de comercio a nivel econ贸mico y democracia parlamentaria en el campo pol铆tico, es sin贸nimo de civilizaci贸n, progreso y prosperidad. Y no lo podemos estar, aceptando por supuesto lo ben茅volo de ciertos presupuestos liberales, porque el sufrimiento y los excluidos, en un mundo pol铆tico y econ贸mico que se parece mucho al que apologiza nuestro reci茅n desaparecido autor, siguen siendo demasiados. Y ello a pesar de, o tal vez por, la alabada creaci贸n de riqueza, que aseguran acabar谩 alg煤n d铆a con la pobreza. Parafraseando al cl谩sico, no es que seamos enemigos del comercio y la propiedad, es que la propiedad y el comercio nos considera enemigos.

Juan C谩spar




Fuente: Acracia.org