June 13, 2021
De parte de Amor Y Rabia
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驴Por qu茅, dadas sus fabricaciones, inconsistencias y miop铆a, seguimos apreciando a 鈥淲alden鈥?

por Kathryn Schulz

En la noche del 6 de octubre de 1849, las ciento veinte personas a bordo del bergant铆n St. John organizaron una fiesta. El St. John era el llamado barco de la hambruna: con destino a Boston desde Galway, estaba lleno de pasajeros que hu铆an de la hambruna masiva que devastaba Irlanda. Llevaban un mes en el mar; ahoraque les quedaba menos de un d铆a de navegaci贸n, celebraron el inminente final de su viaje y  el comienzo de una vida mejor en Am茅rica, o eso esperaban. Temprano en la ma帽ana del d铆a siguiente, el barco fue atrapado por un cicl贸n y empujado hacia la costa, estrell谩ndose contra las rocas en las afueras del puerto de Cohasset. Los que estaban en cubierta fueron arrojados por la borda. Los que estaban debajo de la cubierta se ahogaron cuando se rompi贸 el casco del barco. En una hora, el barco se hab铆a roto por completo. Todos menos nueve miembros de la tripulaci贸n y aproximadamente una docena de pasajeros fallecieron.

Dos d铆as despu茅s, un nativo de Massachusetts de treinta y dos a帽os, que se dirig铆a de Concord a Cape Cod, se enter贸 del desastre y se desvi贸 hacia Cohasset para verlo por s铆 mismo. Cuando lleg贸, los fragmentos de los restos del naufragio estaban esparcidos por la playa. Las v铆ctimas que ya hab铆an llegado a la orilla yac铆an en toscas cajas de madera en una ladera cercana. Los vivos estaban tratando de identificar a los muertos, una tarea dif铆cil, ya que algunos de los cuerpos estaban hinchados por el ahogamiento, mientras que otros hab铆an golpeado repetidamente contra las rocas. Por sentimiento o para ahorrar trabajo, los cuerpos de los ni帽os fueron colocados junto a sus madres en el mismo ata煤d.

El visitante de Concord, al examinar todo esto, se qued贸 impasible. 鈥淓n general鈥, escribi贸, 鈥渘o fue una escena tan impresionante como esperaba. Si hubiera encontrado un cuerpo tirado en la playa en alg煤n lugar solitario, me habr铆a afectado m谩s. Simpatizaba m谩s bien con los vientos y las olas, como si sacudir y destrozar estos pobres cuerpos humanos estuviera a la orden del d铆a. Si esta era la ley de la Naturaleza, 驴por qu茅 perder el tiempo en asombro o l谩stima?鈥. Este testigo impasible tambi茅n tuvo palabras severas para quienes, deshechos por la tragedia, ya no pod铆an disfrutar paseando por la playa. Seguramente, advirti贸, 鈥渟u belleza fue realzada por naufragios como este, y adquiri贸 as铆 una belleza a煤n m谩s rara y sublime鈥.

驴Qui茅n era este hombre de ojos fr铆os que ve铆a en la p茅rdida de la vida s贸lo una ganancia est茅tica, que se identificaba no con los ahogados o en duelo sino con la tormenta? Era Henry David Thoreau, ese gran partidario del estanque, describiendo su visita a Cohasset en 鈥淐abo Cod鈥. Ese libro no es particularmente conocido hoy en d铆a, pero si el tono fr铆o de Thoreau en 茅l parece sorprendente es porque, curiosamente, 鈥淲alden鈥 tampoco es muy conocido. Como muchas obras canonizadas, es m谩s venerado que le铆do, por lo que existe para la mayor铆a de la gente s贸lo como una impresi贸n borrosa retenida de la adolescencia o como la fuente de algunas frases famosas: 鈥淔ui al bosque porque deseaba vivir deliberadamente. 鈥淪i has construido castillos en el aire, es necesario que no se pierda tu trabajo; ah铆 es donde debe estar. Ahora pon cimientos debajo suyo鈥. 鈥溌encillez, sencillez, sencillez!.

Extra铆das de sus contextos, tales declaraciones se leen como textos de carteles inspiradores o citas diarias de calendarios – los prop贸sitos a los que se destinan habitualmente. Junto con los hechos desnudos del retiro en Walden, esas l铆neas se han convertido en las usamos para esbozar a Thoreau, de modo que nuestra imagen del hombre tambi茅n se ha simplificado e inspirado. En esa imagen, Thoreau es nuestra conciencia nacional: la voz surgida de la naturaleza salvaje estadounidense, inst谩ndonos a ser fieles a nosotros mismos y a vivir en armon铆a con la naturaleza.

Esta visi贸n no puede sobrevivir a una lectura seria de 鈥淲alden鈥. El verdadero Thoreau estaba, en el sentido m谩s amplio de la palabra, obsesionado por s铆 mismo: era narcisista, fan谩tico del autocontrol, convencido de que no necesitaba nada m谩s all谩 de s铆 mismo para comprender y prosperar en el mundo. De esa fijaci贸n interior brot贸 una visi贸n social y pol铆tica profundamente inquietante. Es cierto que Thoreau fue un excelente naturalista y una voz elocuente y prof茅tica para la preservaci贸n de los lugares salvajes. Pero 鈥淲alden鈥 es menos una obra fundamental de la literatura ambiental que el porno de caba帽a original: una fantas铆a sobre la vida r煤stica divorciada de la realidad de vivir en el bosque y, especialmente, una fantas铆a sobre escapar de los enredos y responsabilidades de vivir entre otras personas.

David Thoreau naci贸 como David Henry Thoreau, en 1817, el tercero de cuatro hijos de un fabricante de l谩pices en Concord, Massachusetts. En 1833, se fue a Harvard, que no le gust贸 particularmente y donde no se le consider贸 particularmente agradable. (Un compa帽ero de clase record贸 su 鈥渕irada de satisfacci贸n presumida鈥, como un hombre 鈥減repar谩ndose para sostener sus puntos de vista futuros con gran serenidad y aprecio personal por su importancia鈥). Despu茅s de graduarse, trabaj贸 como maestro de escuela, luego ayud贸 a dirigir una escuela hasta que el codirector, su hermano mayor John, muri贸 de t茅tanos. Ese fue el final de los experimentos de Thoreau en pedagog铆a, excepto quiz谩s en la p谩gina. De manera intermitente desde entonces hasta su propia muerte (a los cuarenta y cuatro a帽os, de tuberculosis), trabaj贸 como top贸grafo y en la f谩brica de l谩pices familiar.

Mientras tanto, sin embargo, Thoreau hab铆a conocido a Ralph Waldo Emerson, un residente de Concord catorce a帽os mayor que 茅l. Tanto intelectual como pr谩cticamente, la influencia de Emerson en Thoreau fue enorme. Introdujo al joven en el Trascendentalismo, lo orient贸 hacia la escritura, lo emple贸 como maestro de todos los oficios y tutor residente de sus hijos, y le prest贸 la tierra junto al estanque donde Thoreau se fue a vivir el 4 de julio. 1845. Thoreau pas贸 dos a帽os en Walden, pero casi diez a帽os escribiendo 鈥淲alden鈥, que se public贸 en 1854, y tuvo una aceptaci贸n mediocre entre la cr铆tica y los lectores; hicieron falta cinco a帽os m谩s para que se agotara la tirada inicial de dos mil copias. Solo despu茅s de la muerte de Thoreau, en 1862, y gracias a la en茅rgica defensa de los miembros de su familia, Emerson y lectores posteriores, se convirti贸 鈥淲alden鈥 en una obra fundamental de la no ficci贸n estadounidense y su autor en un h茅roe estadounidense.

Thoreau fue a Walden, nos dice, 鈥減ara aprender cu谩les son las necesidades b谩sicas de la vida鈥: cualquier cosa que sea tan esencial para la supervivencia 鈥渜ue pocos, si es que hay alguno, ya sea por salvajismo, pobreza o filosof铆a, intentan prescindir de ello鈥. Dicho de otra manera, quer铆a probar lo que hoy llamar铆amos vida de subsistencia, una condici贸n atractiva principalmente para aquellos que no est谩n obligados a soportarla. Atrajo a Thoreau porque 鈥渜uer铆a vivir profundamente y chupar toda la m茅dula de la vida, vivir con tanta fuerza y 鈥嬧媏stilo espartano como para acabar con todo lo que no era vida鈥. Metida en esa oraci贸n hay una extra帽a distinci贸n; aparentemente, algunas de las cosas que experimentamos mientras estamos vivos cuentan como vida, mientras que otras no. En 鈥淲alden鈥, Thoreau se propuso distinguir entre ellas.

Resulta que muy poco contaba como vida para Thoreau. La comida, la bebida, los amigos, la familia, la comunidad, la tradici贸n, la mayor parte del trabajo, la mayor parte de la educaci贸n, la mayor parte de la conversaci贸n: todo esto lo descart贸 como algo ajeno qu茅 trata verdaderamente la vida. Aunque Thoreau tampoco encontr贸 lugar en la vida para la religi贸n organizada, los criterios por los que traz贸 tales distinciones fueron, en el fondo, religiosos. Un dualista hasta el final, se dividi贸 en alma y cuerpo, y nunca pudo aceptar este 煤ltimo. 鈥淎mo cualquier otro pedazo de la naturaleza, casi, m谩s鈥, confi贸 a su diario. Las realidades f铆sicas del ser humano lo horrorizaban. 鈥淟a maravilla es c贸mo ellos, c贸mo t煤 y yo, podemos vivir esta vida viscosa y bestial, comiendo y bebiendo鈥, escribi贸 en 鈥淲alden鈥. Solo negando tales apetitos pod铆a sentir que estaba atendiendo adecuadamente su alma.

Por ello, 鈥淲alden鈥, no es un himno a vivir con sencillez; es un himno a vivir puramente, con todo el juicio moral que la palabra implica. En su primer cap铆tulo, 鈥淓conom铆a鈥, Thoreau presenta un programa de abstinencia tan completo que hace que el Dalai Lama parezca una Kardashian (Ese cap铆tulo debe ser una de las mayores barreras para el ascenso del texto al canon occidental: seco, sentencioso, condescendiente, de m谩s de ochenta p谩ginas). Thoreau, que nunca se cas贸, consider贸 la 鈥渟ensualidad鈥 como un contaminante peligroso, por el que 鈥渘os manchamos y contaminamos unos a otros鈥. No fumaba y evitaba comer carne. Evitaba el alcohol, aunque con apenas m谩s horror de lo que evitaba todas las bebidas excepto el agua: 鈥溌iense en frustrar las esperanzas de una ma帽ana con una taza de caf茅 caliente o de una velada con un taza de t茅! 隆Ah, cu谩n bajo caigo cuando soy tentado por ellos!鈥. Sent铆a que esas tentaciones, junto con el peligroso intoxicante que es la m煤sica, provoc贸 la ca铆da de Grecia y Roma.

No puedo idolatrar a nadie que se oponga al caf茅 (especialmente si la objeci贸n es que erosiona las grandes civilizaciones; 驴acaso no hab铆a o铆do el hombre de la Ilustraci贸n?), Pero Thoreau nunca encontr贸 un apetito tan inofensivo que no hciera falta denunciarlo. Conden贸 a los que recolectaban ar谩ndanos para mermelada (鈥渃omo los carniceros rastrillan lenguas de bisonte de la hierba de la pradera鈥) y consideraba la sal como 鈥渓a m谩s grosera de las compras鈥; si lograba arregl谩rselas sin ella, se jactaba, tambi茅n podr铆a beber menos agua. Aconsej贸 a sus lectores que comieran solo una comida al d铆a, en parte para evitar tener que ganar dinero adicional para la comida, pero tambi茅n porque el acto de comer era para 茅l muy similar a una transgresi贸n 茅tica. 鈥淟os frutos que se comen con moderaci贸n no tienen por qu茅 avergonzarnos de nuestros apetitos鈥 escribi贸, como si de otra manera nuestros apetitos fueran vergonzosos. En lugar se retroceder ante la humillaci贸n p煤blica, Thoreau hizo su parte para sostener esa ecuaci贸n irracional, tan robusta en Estados Unidos, entre h谩bitos alimenticios y valores morales.

La comida era mala, la bebida era mala, incluso estar a cubierto en un refugio era sospechoso, y Thoreau aconsej贸 tener el m铆nimo indispensable. 鈥淪ol铆a 鈥嬧媣er una caja grande junto al ferrocarril鈥, escribi贸 en 鈥淲alden鈥, 鈥渄e seis pies de largo por tres de ancho, en la que los trabajadores encerraban sus herramientas por la noche鈥: bastar铆a con perforar unos agujeros para poder respirar, argument贸, y una de ellas ser铆a un buen hogar. (鈥淓stoy lejos de bromear鈥, agreg贸, innecesariamente. Thoreau consideraba el humor como la sal, y prescindi贸 de el). Eligi贸 vivir en una caja algo m谩s grande en Walden, pero la austeridad tambi茅n prevaleci贸 en ella. Evit贸 las cortinas y retrocedi贸 consternado ante la idea de usar un felpudo: 鈥淐omo no ten铆a espacio de sobra dentro de la casa, ni tiempo de sobra dentro o fuera para sacudirlo, lo rechac茅, prefiriendo secarme los pies en el c茅sped que hay delante de la puerta de la casa. Es mejor evitar los comienzos del mal鈥.

No conozco ninguna teolog铆a que sostenga que el camino al infierno est茅 pavimentado con felpudos, pero Thoreau, al estilo puritano, vio los comienzos del mal en todas partes. Se plante贸 recolectar las hierbas silvestres alrededor de Walden para venderlas en Concord, pero concluy贸 que 鈥減robablemente estar铆a en camino hacia el diablo鈥. Se permiti贸 plantar frijoles, pero con cautela, calific谩ndolo de 鈥渦na rara diversi贸n que, si se prolongase durante demasiado tiempo, podr铆a haberse convertido en un derroche de energ铆a鈥. Solo aquellos que no tienen sentido del equilibrio deben vivir con tanto miedo a la pendiente resbaladiza. Robert Louis Stevenson, escribiendo sobre Thoreau en 1880, se帽al贸 que cuando un hombre debe 鈥渁bstenerse de casi todo lo que sus vecinos usan de manera inocente y placentera, y de los roces y pruebas que impone en el trato la propia sociedad humana, nos damos cuenta de que esa salud basada en valores es m谩s delicada que la enfermedad misma鈥.

Abstenerse de cosas, como comprendi贸 Stevenson, no implica necesariamente sencillez; las restricciones y los repudios pueden complicar la vida con la misma facilidad. (Intente salir a cenar con un vegano que evite el gluten). Pero peor que la abnegaci贸n radical de Thoreau es su negaci贸n de los dem谩s. Lo m谩s revelador de lo que pretende abstenerse mientras est谩 en Walden es la compa帽铆a, que considera, en el mejor de los casos, una molestia que consume mucho tiempo, y en el peor, una amenaza para su alma mortal. Para Thoreau, en otras palabras, sus semejantes ten铆an el mismo estatus moral que los felpudos.

Ninguna caracter铆stica del paisaje natural es m谩s humilde que un estanque, pero, seg煤n la evidencia de Thoreau, la calidad no es contagiosa. Despreciaba a sus admiradores, hacia quienes, escribi贸 Emerson, 鈥渘unca fue afectuoso, sino superior, did谩ctico, despreciando sus mezquindades鈥. Desde帽贸 a sus aparentes amigos, y una vez respondi贸 a una invitaci贸n para un acto social con las palabras 鈥渢ales son mis compromisos conmigo mismo, que no me atrevo a prometer que vaya a asistir鈥. (Las cursivas son suyas). Y miraba desde arriba a toda su ciudad. 鈥溌緼 qu茅 equivale nuestra cultura de Concord?鈥 pregunt贸 en 鈥淲alden鈥. 鈥淣uestra lectura, nuestra conversaci贸n y nuestro pensamiento son todos de muy bajo nivel, dignos s贸lo de pigmeos y maniqu铆es鈥.

Esta arrogancia integral se refleja en una de las frases m谩s famosas de Thoreau: 鈥淟a masa de hombres lleva vidas de silenciosa desesperaci贸n鈥. Para m铆 es un misterio c贸mo una afirmaci贸n tan a la vez insufrible y absurda entr贸 alguna vez en el canon de las citas populares. Si Thoreau lo hubiera ampliado para incluirse a s铆 mismo, ser铆a menos desagradable; si lo hubiera ampliado para incluir a todos (脿 la Sartre), ser铆a m谩s defendible. Sin embargo, en su forma actual, la declaraci贸n de Thoreau es a la vez desagradable y emp铆ricamente dudosa. 驴Con qu茅 m茅todo, se pregunta uno, podr铆a un hombre tan poco dispuesto a conocer a otras personas basar una acusaci贸n sobre la mayor铆a de la humanidad?

Con ninguno, por supuesto; Thoreau no podr铆a haber estado menos interesado en c贸mo viv铆a realmente la masa de hombres. Al contrario, era tan provinciano como ego铆sta. (Una vez afirm贸 que Massachusetts conten铆a casi todas las plantas importantes de Estados Unidos y, despu茅s de leer el relato m谩s vendido de 1856 del explorador Elisha Kane sobre su viaje al 脕rtico, coment贸 que 鈥渓a mayor铆a de los fen贸menos notados podr铆an observarse en Concord鈥). Su actitud hacia Europa 鈥渃asi alcanzaba el desprecio鈥, escribi贸 Emerson, mientras que 鈥渆l otro lado del mundo鈥 era, en palabras de Thoreau, 鈥渂谩rbaro y malsano鈥. Haciendo una virtud de su indiferencia, desaconsej贸 la lectura de peri贸dicos. 鈥淓stoy seguro鈥, escribi贸 en 鈥淲alden鈥, 鈥渜ue nunca le铆 ninguna noticia memorable en un peri贸dico鈥, sobre todo porque 鈥渘unca pasa nada nuevo en el extranjero鈥. En esa amplia afirmaci贸n incluy贸 de forma expl铆cita la Revoluci贸n Francesa.

Como era de esperar, este mis谩ntropo absoluto no se preocup贸 por ayudar a otras personas. 鈥淐onfieso que hasta ahora me he entregado muy poco a causas filantr贸picas鈥, escribi贸 Thoreau en 鈥淲alden鈥. Lo hab铆a 鈥減robado de manera adecuada鈥 y estaba 鈥渟atisfecho de ver que no concuerda con mi forma de ser鈥. Tampoco la generosidad espont谩nea: 鈥淧ido a un visitante que no est茅 realmente hambriento, aunque puede que tenga el mejor apetito del mundo, como quiera que lo tenga. Los sujetos de caridad no son invitados鈥. En lo que ahora es una gran tradici贸n estadounidense, Thoreau justific贸 en su propia frugalidad el rechazar a los necesitados. 鈥淎 menudo, el pobre no tiene tanto fr铆o y est谩 tan hambriento como sucio, andrajoso y asqueroso. Es en parte su gusto y no simplemente su desgracia. Si le das dinero, tal vez lo use para comprar m谩s trapos鈥. Pensando en ese tipo de cosas, Thoreau escribe: 鈥淓mpec茅 a sentir l谩stima de m铆 mismo, y vi que ser铆a una caridad m谩s grande para m铆 regalarme una camisa de franela que toda una tienda de basura a 茅l鈥.

Los pobres, los ricos, sus vecinos, sus admiradores, los extra帽os: la antipat铆a de Thoreau hacia la humanidad abarcaba incluso la idea misma de civilizaci贸n. En sus diarios, lamenta la riqueza arqueol贸gica de Gran Breta帽a y agradece que en Nueva Inglaterra 鈥渘o tenemos que colocar los cimientos de nuestras casas en las cenizas de una antigua civilizaci贸n鈥. Eso es evidentemente falso, pero tambi茅n es revelador: para Thoreau, la civilizaci贸n era un contaminante. 鈥淟铆brame de una ciudad construida en el sitio de una ciudad m谩s antigua, cuyos materiales son ruinas, cuyos jardines, cementerios鈥, escribi贸 en 鈥淲alden鈥. 鈥淟a tierra est谩 blanqueada y maldita all铆鈥. Visto desde este punto de vista, la retirada de Thoreau en Walden fue un compromiso desesperado. Lo que realmente quer铆a era ser Ad谩n, antes que Eva, ser el primer ser humano, inmaculado, completamente solo en su Ed茅n.

Hay una sorprendente excepci贸n a la indiferencia de Thoreau hacia el resto de la humanidad, y es justamente famoso por ello. Abolicionista convencido, conden贸 la Ley de Esclavos Fugitivos, particip贸 en el Underground Railroad (Ferrocarril Subterr谩neo, nombre dado a las rutas clandestinas de escape de los esclavos de los estados, AyR), defendi贸 la incursi贸n de John Brown en Harper鈥榮 Ferry (Brown era el l铆der de milicia radical abolicionista y defend铆a la lucha armada contra la esclavitud, AyR) y se neg贸 a pagar impuestos en Massachusetts, en parte porque sosten铆an la instituci贸n de la esclavitud. (Uno se pregunta c贸mo se habr铆a enterado de la ley, la redada o cualquiera de los dem谩s sin leer un peri贸dico, pero no importa.) La esclavitud como instituci贸n fue y sigue siendo la crisis moral y pol铆tica central de la historia estadounidense, y gran parte del estatus de Thoreau se deriva de su absoluta oposici贸n a ella.

Pero uno puede alcanzar buenos fines por malos medios, y Thoreau lo hizo. 鈥淣o ten铆a ni una pizca de respeto por las opiniones de ning煤n hombre o grupo de hombres, solo homenajeaba la verdad misma鈥, escribi贸 Emerson sobre Thoreau. Lo dijo como un elogio, pero el problema con esa posici贸n, y el m谩s profundo de todos los problemas que perturban las aguas de 鈥淲alden鈥, es que supone que Thoreau ten铆a una mejor manera de discernir la verdad que otras personas.

Thoreau, por ejemplo, asumi贸 eso. Como sus compa帽eros trascendentalistas, desconfiaba de la tradici贸n y las instituciones, y consideraba la intuici贸n personal y la revelaci贸n directa como fundamentos superiores de las creencias espirituales y seculares (el Trascendentalismo fue un movimiento pol铆tico, filos贸fico y literario inspirado en Kant y surgido en el seno de la Iglesia Unitaria que floreci贸 aproximadamente entre 1836 y 1860 y que sosten铆a que el alma de cada individuo es id茅ntica al alma del mundo y contiene lo que el mundo contiene, y fernte al empirismo propon铆a una v铆a intuitiva basada en la capacidad de la conciencia individual, sin necesidad de milagros, jerarqu铆as religiosas ni mediaciones, AyR). A diferencia de sus compa帽eros trascendentalistas, tambi茅n consideraba sus propias intuiciones y revelaciones particulares como superiores a las de otras personas. 鈥淎 veces, cuando me comparo con otros hombres鈥, escribi贸 en 鈥淲alden鈥, 鈥減arece como si los dioses me favorecieran m谩s que ellos, m谩s all谩 de los desiertos de los que soy consciente; como si yo tuviera una autorizaci贸n y una fianza en sus manos que mis compa帽eros no tienen, y por ello dispongo de una guia y protecci贸n especial鈥.

Afirmar disponer de una gu铆a especial por parte de los dioses es la postura del profeta: de quien se cree en posesi贸n de la verdad revelada y, por lo tanto, tiene el derecho 鈥攄e hecho, la obligaci贸n鈥 de iluminar a los dem谩s. Thoreau, c贸modo con esa postura, se burl贸 de los que no lo estaban. (鈥淓llos no quieren que ning煤n profeta nazca en sus familias, 隆malditos!鈥) Pero la profec铆a es una pobre filosof铆a pol铆tica, por al menos dos razones.

La primera se refiere al problema de la falibilidad. En 鈥淩esistencia al gobierno civil鈥 (m谩s conocido hoy d铆a como 鈥淒esobediencia civil鈥), Thoreau argument贸 que su 煤nica obligaci贸n pol铆tica era 鈥渉acer en cualquier momento lo que yo crea correcto鈥. Cuando est谩 limitada por su contexto, esa frase es convincente; se lee como una llamada a obedecer la propia conciencia por encima de las leyes injustas. Pero como teor铆a m谩s amplia de gobierno, que es lo que era, es preocupante. La gente comete errores de forma rutinaria por obediencia a su conciencia, incluso en situaciones en las que la ley exige un mejor comportamiento. (Considere a la secretaria del condado de Kentucky que actualmente se niega a emitir licencias de matrimonio a parejas homosexuales). De la misma manera que las instituciones p煤blicas, las br煤julas morales privadas pueden equivocarse, y las diferentes br煤julas frecuentemente apuntan en direcciones diferentes. Y, como se帽al贸 el erudito Vincent Buranelli en una cr铆tica de 1957 a Thoreau, 鈥淓l antagonismo nunca es peor que cuando se trata de dos hombres, cada uno de los cuales est谩 convencido de que habla de bondad y rectitud鈥. El objetivo de la democracia es decidir entre tales posturas enfrentadas mediante alg煤n medio que no sea el decreto o la fuerza, pero Thoreau no estaba interesado en ese proceso.

Tampoco estaba interesado en someter sus afirmaciones a un escrutinio l贸gico. Y ese es el segundo problema de basar las propias creencias en la intuici贸n personal y la revelaci贸n directa: justifica la sustituir con an茅cdotas y autoridad las evidencias y la raz贸n. El resultado, en 鈥淲alden鈥, es un matorral inexpugnable de contradicciones y caprichos. En un momento, Thoreau fulmina contra el ferrocarril, 鈥渆se diab贸lico Caballo de Hierro, cuyo relincho desgarrador se oye por todo el pueblo鈥; en el siguiente, afirma que se siente 鈥渞efrescado y expandido cuando el tren de carga pasa a mi lado鈥. En un momento, sostiene que las civilizaciones anteriores no valen nada; en el siguiente, combina la irritabilidad de los ni帽os de hoy con la nostalgia por la superioridad imaginada del pasado. (鈥淟a cr铆a fue una vez un arte sagrado; pero nosotros lo perseguimos con irreverente prisa y negligencia鈥). Sobre el tema del empleo, 鈥淲alden鈥 se lee a veces como 鈥淟a semana laboral de 4 horas鈥 (libro de Timothy Ferriss publicado en 2007, proponiendo eliminar la jornada laboral tradicional de 8 horas por una administraci贸n personalizada del tiempo de trabajo, algo tan s贸lo al alcance de profesionales bien pagados, AyR) y a veces como los sermones recopilados de Calvino (te贸logo franc茅s, considerado como uno de los autores y gestores de la Reforma Protestante, defensor de un estilo de vida basado en el puritanismo y el esfuerzo, AyR). Thoreau denigra el trabajo, elogia el ocio y afirma que puede ganarse la vida durante el mes en cuesti贸n de d铆as, s贸lo para darse la vuelta y escribir que 鈥渄el esfuerzo surgen la sabidur铆a y la pureza; de la pereza, la ignorancia y la sensualidad鈥. Tan incoherente es su tratamiento de la econom铆a que E.B. White, que por lo dem谩s es un fan谩tico, escribi贸 que Thoreau 鈥渃abalga hacia el sujeto a m谩xima velocidad, disparando en todas direcciones鈥. Nadie ni nada sale ileso, y mucho menos el autor.

Emerson es famoso por recomendar no intentar mantener est煤pidamente una consistencia en las acciones, pero Thoreau se las arregl贸 para equivocarse en ambas direcciones. Sus preceptos de c贸mo comportarse son tan tontamente inconsistentes como para desafiar todos los intentos de reconciliarlos de algunga forma, mientras que su sensibilidad moral es tan est煤pidamente consistente que resulta ingenua y cruel. (Por alg煤n motivo, Thoreau nunca entendi贸 que la vida en s铆 misma no es consistente, y crey贸 que lo que funcion贸 para un hombre adinerado educado en Harvard sin personas dependientes de 茅l u obligaciones podr铆a no ser un c贸digo universal ideal). Esas carencias con 茅ticas e intelectuales, y tambi茅n pol铆tcas. Rechazar todas las certezas excepto las propias es el comportamiento de un fan谩tico; emitir decretos contradictorios basados en los caprichos privados es el de un d茅spota.

Esto no son las cosas de un h茅roe democr谩tico. Tampoco la pol铆tica real de Thoreau, que era libertaria hasta estar al borde del anarquismo. Al igual que los preppers actuales (as铆 se denomina en EEUU a personas que se preparan para cualquier tipo de desastre, AyR), valoraba la autosuficiencia por razones que eran a la vez autoengrandecedoras y sospechosas: no cre铆a que necesitara nada de otras personas, y tampoco confiaba en que otras personas le proporcionaran lo ue necesitase. 鈥淓l mejor gobierno es el que menos gobierna鈥, dijo supuestamente Jefferson. Thoreau, revis谩ndolo, escribi贸: 鈥淓l mejor gobierno es el que no gobierna en absoluto鈥.

Sin embargo, para un hombre que cre铆a en un gobierno basado 煤nicamente en la conciencia, la suya era terriblemente estrecha. Thoreau no entend铆a en absoluto la pobreza y la idealizaba constantemente. (鈥淟os agricultores son respetables e interesantes para m铆 en proporci贸n a su pobreza鈥). Su claridad moral sobre la abolici贸n de la esclavitud se debi贸 menos a la compasi贸n o un compromiso con la igualdad que al hecho de que la esclavitud violaba descaradamente su creencia en el autogobierno. De hecho, cuando se confrontaron el abolicionismo y el individualismo crudo, este 煤ltimo demostr贸 ser su mayor prioridad. 鈥淎 veces casi puedo decir que me sorprende que podamos ser tan fr铆volos鈥, escribe en 鈥淲alden鈥, 鈥渃omo para centrarnos en esa forma de servidumbre grosera y de alguna forma  extra帽a llamada esclavitud negra, cuando hay tantos amos agudos y sutiles que esclavizan tanto al Norte como al Sur. Es duro tener un supervisor sure帽o; es peor tener uno del Norte; pero lo peor de todo es cuando eres el esclavista de ti mismo鈥.

Una naci贸n compuesta enteramente por individualistas crudos 鈥攖an limitados que casi no ten铆an necesidades, tan solitarios que esas necesidades nunca entraban en conflicto con las de sus compatriotas鈥 no necesitar铆a, ciertamente, mucho gobierno. Pero tal naci贸n nunca ha existido, e incluso si esto fuera lo 煤nico que argunmente contra la visi贸n pol铆tica de Thoreau, dicha imposibilidad por s铆 sola ser铆a suficiente. Como dijo una vez el fil贸sofo Avishai Margalit (no a prop贸sito de Thoreau, aunque a prop贸sito de la posici贸n igualmente inalcanzable del estoicismo absoluto), 鈥渃onsidero que no ser una opci贸n es, en cierto modo, un argumento suficiente鈥. Entonces, quiz谩s un argumento suficiente contra Thoreau es que, aunque nunca lo admiti贸, la vida que prescribi贸 no era una opci贸n ni siquiera para 茅l.

S贸lo mediante medidas el谩sticas se puede considerar a 鈥淲alden鈥 como no ficci贸n. Si se lee con indulgencia, es una especie de meditaci贸n extendida semificticia con un personaje llamado Henry David Thoreau. Si se lee con menos indulgencia, es similar a las memorias m谩s vendidas recientes cuyos autores resultan haberse inventado gran parte de sus historias. Est谩 ampliamente reconocido que, para elaborar una narrativa m谩s ordenada, Thoreau condens贸 sus veintis茅is meses en la caba帽a en un solo a帽o de calendario. Pero esa es la menor de las libertades que se toma con los hechos y la m谩s perdonable de sus manipulaciones para nuestra experiencia como lectores. El libro lleva el subt铆tulo 鈥淟ife in the Woods鈥 (la vida en los bosques) y, a partir de esas palabras, Thoreau insiste en que lo leamos como la historia de un exilio voluntario de la sociedad, una confrontaci贸n prolongada con la naturaleza y la soledad.

En realidad, Walden Pond en 1845 estaba apenas m谩s fuera de la red urbana, en relaci贸n con la sociedad se du 茅poca, que Prospect Park (un parque de Brooklyn, en Nueva York, AyR) en la actualidad. El tren de cercan铆as a Boston pasaba por su lado suroeste; en verano, el lugar estaba lleno de excursionistas y nadadores, mientras que en invierno era frecuentado por cortadores de hielo y patinadores. Thoreau podr铆a llegar caminando desde su caba帽a hasta la casa de su familia, en Concord, en s贸lo aproximadamente 20 minutos, el tiempo que se tarda en caminar las quince manzanas desde Carnegie Hall hasta Grand Central Terminal (de nuevo en Nueva York, AyR). Hizo esa caminata varias veces a la semana, atra铆do por las galletas de su madre o la oportunidad de cenar con amigos. Estos hechos los pasa por alto en 鈥淲alden鈥, a pesar de que detalla con una precisi贸n m铆nima sus h谩bitos alimenticios y sus gastos. Tampoco menciona las visitas semanales de su madre y hermanas (que trajeron m谩s comida que no est谩 documentada) y minimiza el hecho de que habitualmente tambi茅n recib铆a a otros invitados, a veces hasta treinta a la vez. Esta es la situaci贸n que Thoreau resumi贸 diciendo: 鈥淓n general, es tan solitario el lugar donde vivo como las praderas. Es tan Asia o 脕frica como Nueva Inglaterra… Por la noche, nunca hubo un viajero que pasara por mi casa o llamara a mi puerta, como si fuera el primer o el 煤ltimo hombre鈥.

驴Importa esta falsedad? Innumerables fan谩ticos de Thoreau han argumentado que no, citando a modo de defensa su propia afirmaci贸n de que 鈥渓a soledad no se mide por los kil贸metros de espacio que intervienen entre un hombre y sus compa帽eros鈥. Pero, como se帽al贸 el escritor cient铆fico David Quammen en un ensayo de 1988 sobre Thoreau (antes de continuar y perdonarlo), existen muchos tipos de soledad que si se miden en millas. Solo alguien que nunca haya experimentado la verdadera lejan铆a podr铆a confundir a Walden con la naturaleza o comparar la vida en el bullicioso estanque con la de las praderas de mediados del siglo XIX. De hecho, un excelente correctivo para 鈥淲alden鈥 es el trabajo de Laura Ingalls Wilder, quien creci贸 en esas praderas y en una genuina casita en el gran bosque. Wilder vivi贸 aquello a lo que Thoreau simplemente jugaba, y sus libros no solo son m谩s alegres e interesantes que 鈥淲alden鈥, sino que tambi茅n, cuando se vuelven a leer, son mil veces m谩s desgarradores. El aislamiento real presenta riesgos reales, tanto emocionales como mortales, y si Thoreau hubiera vivido realmente alejado de otras personas, podr铆a haberlas valorado m谩s. En cambio, sus argumentos contra la comunidad se basaban en una experiencia falsa de prescindir de ella.

Comience con premisas falsas y corre el riesgo de llegar a conclusiones falsas. Comience con premisas falsificadas y perder谩 su autoridad. Los apologistas de Thoreau a menudo afirman que simplemente distorsion贸 algunos hechos triviales al servicio de una verdad m谩s profunda. Pero, 驴cu谩n profunda puede ser una verdad, y, de hecho, cu谩n verdadera puede ser, si no se construye a partir de hechos? Thoreau sostiene que fue a Walden para construir una vida sobre la base de principios 茅ticos y existenciales b谩sicos, y que lo que logr贸 como resultado fue simple y digno de imitar. (Su afirmaci贸n de que no quiere que otros lo imiten no se puede tomar en serio. Por un lado, 鈥淲alden鈥 es una gu铆a para hacer precisamente eso, incluye hasta el n煤mero de sillas que un hombre deber铆a tener. Por otro lado, habiendo descartado todos los dem谩s estilos de vida como moral y espiritualmente sinesperanza, no deja muchas opciones a sus lectores).

Pero Thoreau no vivi贸 como lo describi贸, y ning煤n principio 茅tico est谩 m谩s vac铆o que uno que no se aplica a su autor. La hipocres铆a no es que Thoreau aspirara a la soledad y la autosuficiencia, sino que siguiera yendo a casa en busca de galletas y compa帽铆a. Esa es solo la brecha entre la aspiraci贸n y la puesta en pr谩ctica, adem谩s de la variabilidad en nuestras necesidades y estados de 谩nimo de un momento a otro, experiencias eminentemente humanas que, si Thoreau se hubiera comprometido con ellas, habr铆an resultado en un libro mucho m谩s interesante y 煤til. La hipocres铆a es que Thoreau vivi贸 una vida complicada pero fingi贸 vivir una sencilla. Peor a煤n, predic贸 a otros para que vivieran como 茅l no lo hizo, mientras los reprend铆a por sus propios compromisos y complejidades.

驴Por qu茅, dada la hipocres铆a de Thoreau, su santidad, su severo ascetismo y su desprecio, seguimos apreciando a 鈥淲alden鈥? Una respuesta es que lo le铆mos muy temprano. 鈥淲alden鈥 es un elemento b谩sico del plan de estudios de la escuela secundaria, y dif铆cilmente se podr铆a escribir un libro m谩s atractivo para los adolescentes: Thoreau apoya la rebeli贸n contra las normas sociales, defiende la ociosidad frente al trabajo y da permiso a sus lectores para ignorar a sus mayores. (鈥淓n la pr谩ctica, los viejos no tienen consejos muy importantes que darles a los j贸venes, su propia experiencia ha sido tan parcial y sus vidas han sido fracasos miserables鈥). 鈥淲alden鈥 tambi茅n tiene un tono fundamentalmente adolescente: Thoreau comparte la convicci贸n, mucho m谩s apropiada para el desarrollo y perdonable en los adolescentes, de que las certezas de los dem谩s son incorrectas mientras que las propias son incuestionables. Es m谩s, presenta la edad adulta no como es, sino como la imaginan los ni帽os: un idilio de autonom铆a, libre de responsabilidades c铆vicas o familiares.

Otra raz贸n por la que apreciamos 鈥淲alden鈥 es porque lo leemos de forma selectiva. Aunque Thoreau es insoportable cuando se imagina a s铆 mismo como un vidente, es maravilloso sobre lo que v茅 realmente, y los pasajes en los que se dedica a describir el mundo natural tienen una agudeza y serenidad que no se acerca a ninguna otra cosa en el libro. Es un placer leerlo cuando describe una batalla entre hormigas negras y rojas; sobre las capas de hielo que se forman cuando el estanque se congela en invierno; sobre la brisa, p谩jaros, peces, chinches y motas de polvo que perturban de manera diferente la superficie de Walden. En un momento, en su barca, Thoreau rema detr谩s de un colimbo cuando se sumerge, para tratar de estar cerca cuando resurja. 鈥淔ue un juego bonito, jugado en la superficie lisa del estanque, un hombre contra un colimbo鈥, escribe. 鈥淒e repente, la ficha de tu adversario desaparece debajo del tablero, y el problema es colocar la tuya m谩s cerca de donde volver谩 a aparecer la suya鈥. Esa es una escritura de primera clase sobre la naturaleza. Thoreau tambi茅n emerge en un lugar sorprendente 鈥攅n un juego de damas, donde un escritor menor habr铆a buscado el escondite鈥 y captura no solo el comportamiento del colimbo, sino el placer muy humano de estar al aire libre.

Tambi茅n es al contemplar la tierra cuando Thoreau entendi贸 bien el panorama general. 鈥淣unca podemos tener suficiente naturaleza鈥, escribi贸. 鈥淣ecesitamos ser testigos de la transgresi贸n de nuestros propios l铆mites y de una vida que pasta libremente por donde nunca pasearemos鈥. Por muy falso que fuera su propio retiro, por muy apretados y ego铆stas que fueran sus motivos para emprenderlo, entend铆a por qu茅 el desierto era importante, y ten铆a raz贸n en que hay algo saludable, liberador y estimulante en vivir en 茅l con tan poco como sea necesario.

Pero cualquier lectura de Thoreau que lo considere un campe贸n de la naturaleza es culpable de elegir su trabajo m谩s admirable y hacer la vista gorda respecto al resto. La otra y m谩s condenatoria respuesta a la pregunta de por qu茅 lo admiramos no es que lo leamos de manera incompleta e inexacta, sino que lo leemos exactam y correctamente. Aunque a menudo se considera a Thoreau como una especie de cruce entre Emerson, John Muir y William Lloyd Garrison, el hombre que emerge en 鈥淲alden鈥 tiene un esp铆ritu mucho m谩s cercano a Ayn Rand: desconfiado frente al gobierno, fan谩tico del individualismo, ego铆sta, elitista, convencido de que otras personas llevan vidas pat茅ticas pero categ贸ricamente opuesto a ayudarlas. No es a pesar de estas cualidades, sino gracias a ellas, por lo que Thoreau se convierte en un h茅roe nacional tan conveniente.

Quiz谩s lo m谩s extra帽o y triste de 鈥淲alden鈥 es que es un libro sobre c贸mo vivir que no dice casi nada sobre c贸mo vivir con otras personas. S贸crates tambi茅n examin贸 su vida, en medio del 谩gora. Montaigne se obsesion贸 consigo mismo hasta los callos de sus pies, pero lo hizo con camarader铆a y alegr铆a. Whitman, contempor谩neo y compa帽ero trascendentalista de Thoreau, se uni贸 a 茅l para cantar una canci贸n de s铆 mismo, esforz谩ndose por ser indomable, anim谩ndonos a resistir mucho y obedecer poco. Pero era generoso (鈥淒a limosna a todo el que pida鈥), emp谩tico (鈥淓l que degrada a otro me degrada a m铆鈥), y se sent铆a c贸modo con las multitudes, las suyas y otras. Habr铆a respondido a un naufragio como lo hizo con la Guerra Civil, atendiendo a los heridos y sent谩ndose con los afligidos y moribundos.

Pobre Thoreau. 脡l tambi茅n fue v铆ctima de una especie de naufragio, por razones de su propia psicolog铆a, un n谩ufrago del resto de la humanidad. En 煤ltima instancia, es imposible no sentir l谩stima por el autor de 鈥淲alden鈥, que se dedic贸 a establecer las necesidades b谩sicas de la vida sin darse cuenta de que lo necesario es un list贸n bajo y aburrido; cuyo relato de c贸mo vivir se parece menos a un ajuste de cuentas existencial que al presupuesto de un pobre, con sus c谩lculos de cu谩nto comer y dormir esquivando las preguntas de por qu茅 estamos aqu铆 y c贸mo deber铆amos tratarnos unos a otros; que viv铆a junto a un estanque, relat贸 un viaje por los r铆os Concord y Merrimack y escribi贸 sobre Cape Cod, todo sin reconocer que es en los abrevaderos, los r铆os y las costas donde se construyen las sociedades humanas.

Por supuesto, a veces es dif铆cil lidiar con la sociedad. Pocas cosas frustrar谩n sus planes de vivir deliberadamente m谩s r谩pido que esas sorpresas ca贸ticas y confusas conocidas como otras personas. Asimismo, pocas cosas frustrar谩n su autonom铆a absoluta m谩s r谩pido que la gobernabilidad, y no solo cuando el gobierno es injusto; toda ley es un par谩metro, una restricci贸n sobre lo que de otro modo podr铆amos hacer. Los adolescentes tambi茅n se esfuerzan y se retuercen ante cualquier freno a su libertad. Pero la posici贸n madura, y la que est谩 en el coraz贸n de la democracia estadounidense, busca un equilibrio entre el individuo y la sociedad. Thoreau vivi贸 ese complicado equilibrio; la pena es que lo abandon贸, junto con todo sentimiento de compa帽erismo, en 鈥淲alden鈥. Y, sin embargo, hicimos un cl谩sico del libro, y un modelo moral de su autor, un hombre cuyo deseo m谩s profundo y acto caracter铆stico era dar la espalda al resto de nosotros.

El texto “Desobediencia Civil” de Thoreau fue publicado en el n煤mero 32 de la revista Amor y Rabia, que puede descargarse gratuitamente aqu铆. Una introducci贸n puede leerse aqu铆.



Fuente: Noticiasayr.blogspot.com