May 18, 2022
De parte de Lobo Suelto
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En su dietario voluble, Enrique Vila-Matas menciona que Pascal sol铆a afirmar que las personas solo consideraban como bueno un libro cuando sent铆an que este pudo haber sido escrito por ellos mismos.

En una entrevista de trabajo reciente, se me pregunt贸 casi en la misma l铆nea pero desde el otro lado del espejo si hab铆a escrito alguna vez sobre un tema que me desagradara o por el cual no tuviera ning煤n tipo de inter茅s. 

Ambas cuestiones me hicieron pensar sobre la escritura sin autor, y de c贸mo nos acostumbramos a leer este tipo de textos m谩s de lo que pensamos, creyendo al final del d铆a que son nuestros.

GUSTOS

Hablemos de escribir y gustar en el doble sentido: gustar al otro, y gustarse a s铆 mismo. Que al resto le interese la escritura de uno y que a uno le importe lo que  escriba.

Hay una tercera cuesti贸n, sin embargo, que sobrevuela este escenario de gustos y pocas veces es mencionado entre los escritores: nos referimos a la escritura en desagrado total. 驴A qu茅 nos referimos con esto? Se tratar铆a del escritor que escribe en contra de su propia voluntad

El escritor que escribe en contra de s铆 no suele hacerlo por profesi贸n (que los hay, haberlos: un trabajo por el cual se le paga a uno un sueldo mensual para escribir chorradas, por ejemplo), sino por voluntad propia. Un escritor que, voluntariamente, escribe en contra de s铆 mismo. 

Vale aclarar: no se trata de un esquizofr茅nico que, promulgando el autoboicot, fomenta su propia destrucci贸n como artista. Hablamos de un caso, por no decir casos, que son m谩s comunes de lo que se piensa, que son muy normales vaya, y que no tienen nada de neur贸ticos.

Podemos verlos en casi cualquier revista o blog, incluso en diarios y hasta en novelas. Cuentos enteros han sido escritos de esa manera. Muchos de ellos, incluso, y sin saberlo del todo, ganaron premios de literatura, y ocupan seguramente bastantes lugares en nuestras estanter铆as y bibliotecas municipales. Fueron en general producidos sin conocimiento de causa, y durante mucho tiempo defendidos como propios, 鈥減ersonales鈥, seg煤n los m谩s intensos, pero su producci贸n y todo el proceso de eso que llamamos escritura, fue en un completo desagrado constante, ajenos, como dijimos, a ellos mismos.

Por supuesto que estamos hablando de la diferencia entre escribir y ser escritor, que nadie, ni siquiera los mismos escritores (y mucho menos, los escribientes) pueden aclarar del todo hasta el d铆a de la fecha. 

No se sabe c贸mo se pasa de un lado al otro (de la escritura, no del espejo), c贸mo alguien se 鈥渃onvierte鈥 en escritor, pero algo nos dice que el segundo sabe que escribe (sin tilde), es decir, es consciente que tarde o temprano juzgar谩 a las convenciones.

Por el contrario, el escribidor es una persona usuaria del lenguaje, con cierta urgencia por verbalizar (y, de paso, verbalizarnos a todos), sin m谩s l铆mites que los que 茅l mismo se auto-impone, que por desgracia suelen ser pocos.

Esto 煤ltimo es probablemente el acto que lo diferencia m谩s del escritor, que s铆 sabe, o por lo menos lo intenta, d贸nde poner la pausa, o ni tan solo, que intuye cu谩ndo no comenzar a escribir texto alguno. Es ese el primer paso -que no es ning煤n paso, en rigor-, para volverse un verdadero escritor: el de la ausencia de escritura, su negativa necesidad.

Dejar de escribir, pues, pasar铆a a ser el comienzo de un camino hacia aquello que nos gusta como escritores, una iniciaci贸n que empieza con una inacci贸n que dice mucho de lo que luego, cuando s铆 encontremos las palabras -que ser谩n nuestras, si tenemos suerte- quedar谩 por descubrir, pero esta vez no como lectores de otros, sino como autores de nuestra propia b煤squeda. 




Fuente: Lobosuelto.com