July 4, 2021
De parte de La Haine
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Una lista r谩pida, resumida e incompleta del patr贸n hist贸rico no deja lugar a dudas sobre la naturaleza de la neutralidad y de su preferencia por los traidores

Creo que a esta altura de la historia cualquiera sabe, o puede comprender, que basta con vivir en una sociedad por primitiva y peque帽a, por an贸nima y desarrollada que sea, para dejar de ser neutrales en la administraci贸n del poder.

Sin embargo, aun en un mismo individuo hay momentos de compromiso y momentos de renuncia. Es humano. Nadie puede ser un gladiador todo el tiempo. Por salud mental, a veces es necesario retirarse; a veces es leg铆timo concentrar la mirada en una taza de caf茅 y cambiar por un momento los versos del Neruda que le cantaba a los mineros explotados por los del Neruda que le cantaba al amor rom谩ntico. Eso en el mejor de los casos, porque no pocas veces, en uno de esos ataques imaginarios de irresponsabilidad, m谩s de uno desear铆amos mudarnos a una isla en el Pac铆fico y no escuchar m谩s del mundo.

Pero existe una actitud que podr铆amos aceptar bajo la clasificaci贸n precaria de 鈥渘eutral鈥, y dentro de 茅sta existen los neutrales indiferentes y los neutrales dedicados a tiempo completo. Nunca nadie ver谩 en los medios ni en las redes sociales a un conspirador profesional discutiendo sobre pol铆tica, uno de esos mercenarios pagados por agencias secretas que no saben qu茅 hacer con presupuestos de once cifras pero s铆 saben qu茅 hacer con aquellos que se atreven a pensar diferente. Por el contrario, desde una arrogancia insuperable, se muestran posando alegres en una playa, recomiendan dietas para perder peso o participan en alguna disputa sobre deporte, sobre los dichos de alguna actriz o sobre el sexo de los 谩ngeles. 驴C贸mo distinguir a estos 鈥渘eutrales dise帽ados鈥 de los verdaderos indiferentes, de los cansados, de los hastiados o de los honestos ignorantes? 驴Por su bella sonrisa? 驴Por la nada que dicen? No, imposible. 

Pero, como bien saben los investigadores de la academia, cuanto mayor sea la muestra m谩s claro y confiable ser谩 el patr贸n que rige un fen贸meno. Procedamos seg煤n el m茅todo. Consideremos alguna de esas instituciones fuertemente politizadas pero obsesionadas con su propia neutralidad pol铆tica, como las autoridades eclesi谩sticas de alguna gran religi贸n o de otras fuerzas represivas como, por ejemplo, los generales de los tradicionales ej茅rcitos latinoamericanos. Es decir, no consideremos en la muestra ni a los jefes globales (due帽os de bancos y transnacionales, directores de agencias secretas, secretarios de Estado de grandes potencias) ni a los vasallos honorarios (soldados, asalariados felices solo cuando su equipo mete un gol, amables y abnegadas amas de casa). Consideremos s贸lo poderosos generales, es decir, mandos medios. 

Una lista r谩pida, resumida e incompleta de este patr贸n hist贸rico no deja lugar a dudas sobre la naturaleza de la neutralidad y de su preferencia por los traidores (por una mera raz贸n geogr谩fica, dejemos de lado casos como el del dictador Francisco Franco, ascendido a general por la democracia republicana de Espa帽a meses antes de comenzar a destruirla):

Antes de convertirse en el dictador m谩s importante de la historia de M茅xico, el general Porfirio D铆az hab铆a sido perdonado por Lerdo de Tejada por su intento de golpe de Estado contra Benito Ju谩rez. Poco despu茅s, el presidente Tejada ser铆a exiliado por su salvador.

En Bolivia, el general Ren茅 Barrientos hab铆a sido promovido por el presidente V铆ctor Paz Estenssoro (todav铆a con alg煤n resto de sus convicciones revolucionarias) unos a帽os antes de que lo sacara del gobierno con un golpe de Estado. 

En un viejo y amplio plan de conspiraciones de la CIA contra Allende y de asesinatos de militares en favor del orden constitucional, el presidente chileno hab铆a ascendido al general Augusto Pinochet, sustituto del general Carlos Prats (a su vez sustituto de otro constitucionalista asesinado por la CIA, el general Ren茅 Schneider) por su neutralidad pol铆tica. 

En Argentina, un cat贸lico que no se perd铆a misa los domingos, el dictador y genocida general Rafael Videla hab铆a sido promovido por la presidente Isabel Per贸n, debido a su reconocida neutralidad y desinter茅s por la pol铆tica.

En Panam谩, el general Manuel Noriega hab铆a sido promovido por Omar Torrijos, quien poco despu茅s morir铆a en un accidente a茅reo, a meses de la muerte de otro presidente rebelde, el ecuatoriano Jaime Rold贸s, en otro accidente a茅reo. Noriega, empleado de la CIA y uno de los mayores narcotraficantes de la regi贸n, perseguir谩 a los seguidores de Torrijos.

En Uruguay, un caso m谩s reciente y menos tr谩gico, pero que cumple con el mismo patr贸n, es el del general Manini R铆os, promovido por el presidente socialista Tabar茅 V谩zquez como Comandante en jefe del Ej茅rcito Nacional. Manini Rios se convertir谩 en uno de los m谩s f茅rreos opositores al gobierno de V谩squez y fundar谩 un nuevo partido donde los viejos y los nuevos fascistas y apologistas de la dictadura de ese pa铆s encontrar谩n consuelo y una plataforma de acci贸n. 

Poco despu茅s, en Bolivia, el general Williams Kaliman Romero, miembro ‘ad hoc’ de la larga tradici贸n nazi en Bolivia, tambi茅n ser谩 promovido por el presidente Evo Morales, antes de que lo obligue a renunciar a la presidencia. 

La lista de estos ejemplos hist贸ricos y neur贸ticos, profundamente relevantes para los pueblos y significativos para las matem谩ticas estad铆sticas, es m谩s larga, pero estoy seguro de que aburrir铆a a los lectores, ofender铆a a los 鈥減atriotas amantes de la libertad鈥, del honor y del helado de vainilla, y superar铆a el l铆mite de palabras que hasta los medios m谩s honestos no pueden rebasar.

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Ultimo libro del autor: La frontera salvaje. 200 a帽os de fanatismo anglosaj贸n en Am茅rica latina.

La Haine




Fuente: Lahaine.org