December 7, 2021
De parte de SAS Madrid
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A la escasez de profesionales del principio de la pandemia se suma el cansancio de la poblaci贸n un a帽o y nueve meses despu茅s de su estallido y el reto todav铆a pendiente de hacer un rastreo exhaustivo: “Cada vez es un poco m谩s dif铆cil que se cumplan los aislamientos”, dice un rastreador. 

A medida que la sexta ola avanza, vuelve a cobrar relevancia la necesidad de contar con un sistema de rastreo robusto y exhaustivo. Es una de las demandas de los expertos desde el principio de la pandemia, pero Espa帽a tard贸 en incrementar el n煤mero de efectivos y las dudas sobre si el sistema tiene suficiente m煤sculo han sobrevolado desde entonces. Aunque ya siete comunidades se han lanzado a pedir rastreadores militares al Ministerio de Defensa con el ascenso de contagios, el rastreo afronta, un a帽o y nueve meses despu茅s del estallido del virus, nuevos retos que se unen a la incertidumbre por la variante 贸micron a escasas semanas de Navidad.

Actualmente los contactos de positivos que est茅n vacunados no deben hacer cuarentena, seg煤n el protocolo de Sanidad, excepto si se han infectado con la variante 贸micron. S铆 deben estar bajo vigilancia y lo ideal es que se sometan a una PCR y que eviten eventos masivos. Como siempre, las personas contagiadas s铆 deben aislarse. Pese a los cambios, la laboriosa tarea que desempe帽an los rastreadores sigue implicando contactar a cada positivo, reconstruir sus 煤ltimos pasos y avisar a sus contactos estrechos. Y a medida que avanza la pandemia es cada vez m谩s dif铆cil, coinciden los profesionales.

“Hay una gran fatiga pand茅mica, se ha confiado mucho en la vacuna, en que supon铆a volver a nuestras vidas, y es normal, por eso cada vez es un poco m谩s dif铆cil que se cumplan los aislamientos, incluso localizar a la gente, porque ven un n煤mero largo e igual ni te cogen. No es la gran mayor铆a, pero estamos todos y todas muy cansados”, asegura Ra煤l, rastreador en Euskadi. Coincide Ana Darias, subdirectora m茅dica en la gerencia de Atenci贸n Primaria de Tenerife, que percibe una relajaci贸n: “No son la mayor铆a, pero igual llamas y escuchas ruidos detr谩s, sabes que no se est谩n aislando. Aqu铆 adem谩s tenemos una tasa de no vacunados importante y ellos, si son contactos, s铆 deben hacer cuarentena. Pero no est谩 siendo f谩cil”.

La responsable del equipo de rastreo de la isla ya advirti贸 de este desaf铆o durante la quinta ola, ahora intensificado con el hartazgo que va calando cada vez m谩s en la poblaci贸n tras haber puesto toda la esperanza en la vacuna. “Entonces coincidi贸 con el inicio del verano, pasaba lo mismo y mucha gente lo que te dec铆a es que c贸mo estando vacunado les pasaba esto. Hay que tener claro que la vacuna no te exime”, recalca. Ra煤l suma tambi茅n el agotamiento en el que est谩n sumidas las redes de vigilancia tras m谩s de un a帽o de intenso trabajo: “Al final es como el d铆a de la marmota, parec铆a que iba a bajar y vuelve a subir, pero aqu铆 seguimos, conscientes de que esto es muy importante”.

130 rastreadores militares para apoyar a las comunidades

En plena sexta ola y a las puertas de la Navidad, las comunidades est谩n eligiendo como receta para amortiguar la subida de casos el pasaporte COVID, que los expertos ponen en cuesti贸n para este fin, y varias han echado mano de los rastreadores militares debido al “pico de trabajo” que est谩n viviendo las plantillas. Seg煤n fuentes de Defensa, son 12 en Canarias y Navarra, 20 en Asturias y Arag贸n, 28 en Castilla y Le贸n y 30 en Balares y Cantabria, informa Irene Castro. Esta 煤ltima comunidad tras haber prescindido de la mitad de los actuales profesionales, una decisi贸n que les ha puesto en pie de guerra y que el Gobierno regional justifica por una cuesti贸n presupuestaria.

Jos茅 Mart铆nez Olmos, experto en salud p煤blica y ex secretario general de Sanidad, apremia a las comunidades a “no bajar la guardia” y “reforzar” el rastreo ante el incremento de los casos. “Cuanto m谩s baja est谩 la incidencia es m谩s f谩cil de hacer, pero la carga de trabajo ha subido”, asegura. Con la variante 贸micron bajo estrecha vigilancia, las redes de rastreo recobran “un valor adicional”, cree Olmos, porque “necesitamos detectar precozmente los casos con el objetivo de que no se extienda”.

Sanidad, de hecho, ha introducido una actualizaci贸n en el protocolo y aquellos contactos que hayan estado a menos de dos metros, sin mascarilla y m谩s de 15 minutos de una persona contagiada con variante 贸micron s铆 deben guardar los diez d铆as de cuarentena. Ana Darias explica que cuando hacen la llamada pertinente a un contagiado, si se trata de alguien procedente de Sud谩frica “pasa a ser sospechoso, sus contactos se a铆slan y lo ponemos en observaciones” para la posterior secuenciaci贸n.

Otra de las particularidades del rastreo en la sexta ola es que los ni帽os y ni帽as menores de 12 a帽os son, por el momento, el 煤nico grupo de poblaci贸n sin acceso a vacuna. Y, por lo tanto, si son contacto estrecho de un contagiado, tienen tambi茅n que aislarse. “Nos encontramos con padres y madres que, como ellos no tienen que hacer cuarentena por estar inmunizados, no van a dejar al ni帽o en casa”, se帽ala Darias. Ra煤l asegura que esta franja de edad implica “una buena parte del trabajo” porque “conlleva hacer rastreo escolar y es complejo porque hay que aislar a mucha m谩s gente”. Adem谩s, “uno de los grandes h谩ndicaps” es que no hay una medida para “ayudar a los progenitores que trabajan y deben cuidar a sus hijos al aislarse”.

El contagiador, una inc贸gnita en uno de cada tres casos

La apuesta de las comunidades aut贸nomas por el rastreo ha estado en entredicho desde el inicio de la crisis sanitaria, un sistema “demasiado d茅bil” en Espa帽a, seg煤n la evaluaci贸n que hizo The Lancet de la respuesta a la pandemia, a pesar de ser “la pieza clave” para contenerla. Sin embargo, el rastreo no es solo una cuesti贸n de n煤mero de efectivos y los expertos en Salud P煤blica llevan tiempo reclamando una estructura que haga un an谩lisis profundo del mapa de contagios.

Pone en ello el acento todav铆a como un reto pendiente de nuestro pa铆s el epidemi贸logo Pedro Gull贸n, para el que “m谩s que contratar rastreadores que llaman por tel茅fono a los contactos” ser铆a especialmente 煤til en este momento de la pandemia implantar un sistema basado en la prevenci贸n: “Movernos del rastreador como lo concebimos hacia el epidemi贸logo de campo, que pueda evaluar d贸nde ocurren los brotes, trabaje espec铆ficamente en esos lugares o espacios y pueda implantar medidas de prevenci贸n”, detalla.

Los especialistas llevan tambi茅n tiempo reclamando la utilidad del rastreo llamado “retrospectivo”, es decir, que junto al modelo imperante de rastreo hacia adelante por el que se identifican los contactos de un caso, se haga tambi茅n otro hacia atr谩s, que implique intentar averiguar qui茅n ha infectado al caso primario. Una labor profunda que sirve para identificar d贸nde se producen los contagios. Aunque ha habido momentos de la pandemia en los que era m谩s alto el n煤mero de contagios del que se desconoc铆a su origen 鈥el pasado enero lleg贸 a ser la mitad鈥, ahora mismo no vinculamos a otro infectado el 30% de los positivos.

Los expertos coinciden en que desconocer el origen de uno de cada tres casos “es una cifra normal para esta pandemia”. “Pero lo ideal ser铆a que fuera mucho menos y fu茅semos capaces de detectar m谩s enlaces epidemiol贸gicos”, se帽ala Gull贸n. No todo depende del rastreo; hay espacios e interacciones sociales m谩s dif铆ciles de trazar y a m谩s transmisi贸n comunitaria, m谩s complicado es seguir los contagios, pero un sistema robusto de vigilancia epidemiol贸gica contribuye a localizar y romper m谩s cadenas de transmisi贸n.

Enlace relacionado ElDiario.es (07/12/2021).




Fuente: Sasmadrid.org