November 21, 2021
De parte de SAS Madrid
135 puntos de vista


La situación en países como Reino Unido, Alemania o Austria es preocupante y los expertos llaman a no bajar la guardia, aunque también hacen un análisis positivo de la situación. Aunque la vacunación es puntera en España, hay que seguir concienciando a los no vacunados y reforzar otras medidas como el uso de la mascarilla.

El confinamiento en Austria, los alarmantes datos de Reino Unido, Alemania llamando al teletrabajo o el debate sobre los no vacunados, donde España suma cuatro millones de personas sin ninguna dosis, lleva a preguntarse si hay algo de qué preocuparse con la Navidad a un mes vista. 

El Gobierno de Pedro Sánchez lanza mensajes de prudencia ante el aumento de la incidencia, que este viernes alcanzó los 111 casos por cada 100.000 habitantes. En comparación, la incidencia en Alemania ronda los 340,7 casos; la de Reino Unido, 756,0; en Francia está en 180,2;  Portugal tiene 163,8; e Italia se encuentra en 146, según la actualización semanal del Ministerio de Sanidad.

Austria, el país que ha alarmado a Europa por su confinamiento a partir del lunes, tiene una incidencia de 1.540 y una tasa de vacunación casi un 20% menor que España. La crispación en Austria alcanza cotas insospechadas y el partido ultraderechista FPÖ (que también es negacionista y antivacuna) ha convocado una manifestación para protestar contra las restricciones.

Jens Spahn, ministro de Sanidad de Alemania, ha dicho que en su país “la situación es grave, más grave que hace una semana”. La vacunación no avanza al mismo ritmo que España, puesto que apenas el 70,4% ha recibido al menos la primera dosis. En España, el 89% de la población diana tiene la pauta completa y el 44% de los mayores de 70 años ya ha recibido su dosis de refuerzo. 

Fernando Moraga-Llop, vicepresidente de la Sociedad Española de Vacunología, pese a mostrarse cauto y considerar que no hay que bajar la guardia, considera que “no tiene ningún sentido” plantear medidas más duras contra la covid: “Por ahora, cualquier tipo de especulación de confinamiento sería claramente perjudicial para la salud de personas y niños”. 

Uno de los motivos para guardar la calma por el momento es que los datos actuales de España, que en otro momento hubieran sido alarmantes, no tienen tanta correlación directa con los ingresos hospitalarios, la presión en las UCI o los fallecimientos. La tasa general de España de camas ocupadas por covid es de 1,86% y la de las UCI es del 5%. La Rioja (11,32%), Aragón (10,91%) o Catalunya (9,20%) aumentan la media nacional. Nueve comunidades están por debajo del 5% de ingresos en UCI, donde Navarra (278,59), Euskadi (221,84) y Aragón (167,67) tienen los datos más altos de incidencia.

De hecho, el Ministerio de Salud pretendió aprobar esta semana un borrador en el que flexibilizaba mucho más la interpretación de los datos de incidencia acumulada para que el aumento de casos no disparase la preocupación entre la población. Pese a la intención, no se alcanzó un acuerdo en la Comisión de Salud Pública. Según esta reinterpretación que se quería realizar, la actual incidencia acumulada representaría un riesgo medio. 

Nadie habla de bajar la guardia

Que España atraviese un momento menos preocupante que sus países vecinos no quita hierro a la situación pandémica y nadie se atreve a llamar a la calma. La prevención sigue siendo fundamental. 

Mario Fontán, médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, considera que “en un contexto de pandemia no se puede hablar nunca de estar a salvo”, pero que “España ahora mismo está bien”. “Sube la incidencia pero no hay una correlación con incrementos en ingresos hospitalarios y fallecimientos”, sostiene. Además, que las últimas olas de contagios en España —especialmente la de verano— hayan sido tan fuertes, provocará una fluctuación natural y las olas venideras serán algo más suaves. 

Moraga-Llop considera que para que España nunca tenga que dar los pasos atrás que está dando Reino Unido o Austria hay que insistir en las medidas no farmacológicas: “La mascarilla es fundamental en lugares cerrados e incluso abiertos si no hay distancia”, declara. Además, nota cierto tono de relajación al hablar del pasaporte covid que, en su opinión, convendría moderar: “Parece que con él puedes hacer lo que quieras, pero si estás en una sala de fiestas debes seguir utilizando la mascarilla”.

El vacunólogo opta, en lugar de imponer la vacuna como obligatoria, por hacer campañas de concienciación más incisivas: “Hay que hacer que la gente esté bien concienciada, porque si no se hacen las cosas bien, la sexta ola puede dar lugar a muchos más casos, aunque por el efecto beneficioso de la vacunación es más difícil que la presión asistencial se produzca en Atención Primaria y llegue a hospitales y UCI”. 

Fontán también explica que hay que dejar de analizar el panorama en conjunto y que cada comunidad autónoma tendrá sus propias dinámicas contra el coronavirus: “Se analizan las cifras a nivel de país pero los recursos no están repartidos de misma manera. Hay que tener en cuenta que esto no es como hace un año, cuando la incidencia marcaba cómo iba a ser la cosa. Eso ya va a ser distinto”. 

Solo escuchar hablar de confinamiento ya genera inquietud. Pero las restricciones se ejecutaron para evitar el colapso de la sanidad: “La saturación del sistema de salud es lo que ha condicionado la toma de medidas. Como ahora es previsible que no haya una relación tan clara entre incidencia e ingresos, puede que haya más margen y ser más flexible a la hora de implementar ciertas medidas. Eso no quita que si se espera demasiado veamos que el incremento afecta a determinados puntos del país”. 

¿Medidas contra los no vacunados?

Austria, tras decidir la obligatoriedad de la vacuna para luchar contra el virus, ha puesto sobre la mesa el debate. España aún tiene cuatro millones de personas sin vacunar —aunque una parte importante de esa cifra son menores de 12 años que aún están pendientes de ello—, pero ni expertos ni organizaciones ven con buenos ojos ese tipo de imposiciones. 

“No tiene sentido epidemiológico plantear medidas hacia los no vacunados”, sentencia Fontán, especialista en Salud Pública. “Es un error plantear medidas muy dirigidas hacia los no vacunados, porque son niños o un porcentaje muy pequeño. Además, los vacunados también puede transmitir el virus. Pensar que un contexto de niveles altos de transmisión lo vas a parar solo con controlar a los no vacunados es equivocado”, arguye. 

Aunque la vacuna es la clave para superar esta crisis sanitaria, Fontán zanja el asunto remitiéndose de nuevo a las medidas de prevención unipersonales y dando a entender que no se puede comparar la campaña de vacunación contra la covid con otras campañas para otros virus: “España ha acertado en no celebrar ningún “día de la libertad” —así se llamó al primer día en Reino Unido sin mascarillas—. Otras vacunas que utilizamos se aplican a enfermedades que se llevan tratando décadas y llevan con nosotros siglos. Pensar que una vacuna nueva en un contexto de pandemia y transmisión disparada va a tener el mismo impacto que en casos como la polio, difteria, sarampión… es equivocado”.

Enlace relacionado Público.es 19/11/2021.




Fuente: Sasmadrid.org