May 7, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
244 puntos de vista


O sea, que el estado español firma que sí a toda la cooperación militar con EEUU, pero este país luego hará lo que le dé la gana a nivel bélico-estratégico con las instalaciones y recursos que tiene en España. Así de sumisas son las autoridades de nuestro país con el “amigo” yanki desde los tiempos de Franco hasta la actualidad. Nota de Tortuga.


El acuerdo de cooperación para la Defensa entre España y EEUU se prorrogará de forma automática. Tras años de desencuentros, Washington tiene que decidir el futuro de sus tropas en las bases de Rota y Morón.

Fernando H. Valls

El Convenio de Cooperación para la Defensa entre el Reino de España y los Estados Unidos de América se renovará de forma automática este mes de mayo tras un periodo de desencuentros entre ambos países durante el mandato de Donald Trump. Según confirman fuentes gubernamentales a La Información, el Gobierno de Pedro Sánchez y la administración de Joe Biden continuarán colaborando de forma activa en materia militar durante los próximos doce meses a la espera de que el Pentágono dé a conocer sus planes para los próximos años en todo el mundo y, por tanto, el papel que quiere jugar en el Mediterráneo y la zona del Estrecho de Gibraltar.

Artículo 69.2 del Convenio sellado en 2015 entre el entonces ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, y el secretario de Estado de Barack Obama, John Kerry, dice así: “La vigencia de este Convenio será de ocho años. Quedará prorrogado por períodos de un año, salvo que alguna de las partes notifique por escrito a la otra su voluntad contraria, al menos seis meses antes del final del período inicial de ocho años o de cualquiera de los períodos subsiguientes de un año”. El tratado, por tanto, seguirá en vigor de forma automática hasta mayo de 2022 y España seguirá teniendo el mando de las bases militares de Rota y Morón, donde se encuentran destinados y viven miles de militares estadounidenses y sus familias (el número concreto no se conoce por razones de seguridad). Unas bases, por cierto, en las que, según el artículo 16 del mismo Convenio, sólo ondean “la bandera y las insignias de mando españolas”. No son, por tanto, instalaciones de EEUU sino bases en las que se les autoriza a operar.

España, según las fuentes gubernamentales consultadas, quiere seguir manteniendo el mismo statu quo tras la llegada de Biden a la Casa Blanca. En las próximas semanas, el Pentágono dará a conocer sus planes militares para todo el mundo y es ahí donde se conocerá el proyecto que el Departamento de Defensa norteamericano tiene para las bases españoles. El nuevo secretario, Lloyd Austin, está ultimando en este momento el proyecto de revisión global de la posición de la fuerza militar estadounidense y es ahí donde entra en juego España como enclave estratégico para Washington. En este momento hay cuatro destructores en rotación con la novedad de que son buques avanzados acompañados de una escuadrilla de helicópteros con 300 marines adicionales. No está previsto albergar a dos destructores más.

El Gobierno de Pedro Sánchez cuenta, por tanto, con que en los próximos meses se inicie una negociación con la administración Biden para concretar sus planes en Rota y Morón, explican las mismas fuentes. Para el Pentágono, las bases españoles son un “asunto estratégico” clave por la posición que ocupan. Así se lo hizo saber el secretario de Estado de Defensa de Trump, Mark T. Esper, a la ministra Margarita Robles en una carta que le remitió en agosto de 2019. El mando militar hablaba ya entonces de una “permanente colaboración” en la lucha contra el ISIS y los grupos yihadistas que operan en África, precisamente los mismos que, según la investigación que está llevando a cabo el CNI en colaboración con otros servicios de inteligencia, asesinó a los periodistas David Beriain y Roberto Fraile en Burkina Faso.

España, además, supone un lugar de gran importancia estratégica para acceder a Oriente Medio. Eso EEUU lo sabe y por eso España espera una etapa continuista en materia de cooperación militar. Las relaciones en este terreno se centralizan a través del Comité Permanente Hispano-Norteamericano con oficina en el Cuartel General del Aire, en Moncloa.

Washington tiene pendiente designar embajador en Madrid. Lo habitual es que el nombramiento se produzca entre medio año y un año después de la toma de posesión del presidente. Con el último representante, Duke Buchan, amigo personal de Trump, las relaciones entre la Casa Blanca y Moncloa no fueron lo fluidas que se esperaba desde el Gobierno español. Tras el ’impeachment’ en el Senado que superó Trump, EEUU puso sobre la mesa una serie de agravios que la administración norteamericana consideró que no deberían producirse entre dos países considerados aliados preferentes por ambas partes.

El caso Delcy fue uno de ellos. Lo expresó en público Jon Piechowski, subsecretario de Estado, afirmando que EEUU tenía “preguntas” sobre el encuentro del ministro de Transportes, José Luis Ábalos, con la vicepresidenta chavista en el aeropuerto de Barajas. “Es una oficial del exrégimen de Maduro sancionada no sólo por EEUU, sino por la Unión Europea”, dijo el funcionario estadounidense. “Celebrar este tipo de reunión con alguien como Delcy Rodríguez es decepcionante y podría ser desalentador”, advirtió. Ábalos, por su parte, siempre defendió que evitó una “crisis diplomática”, sin mencionar con qué país.

En el terreno económico, el papel de Repsol en la Venezuela de Nicolás Maduro y, en concreto, con los activos de la petrolera estatal PDVSA o la problemática de la tasa Google tampoco gustaron a la administración. Y, en materia militar, también hubo problemas con la retirada de la fragata Méndez Núñez del grupo de combate dirigido por la US Navy durante el comienzo de la escalada de tensiones con Irán en 2019.

El Gobierno español espera, como decimos, una política continuista en materia militar por parte de la administración Biden. No debería haber grandes cambios y con ese escenario se trabaja de cara a la cumbre de la OTAN de junio que será escenario del primer encuentro entre el presidente electo y Sánchez. Precisamente la inversión en materia de Defensa fue una de las grandes exigencias de Trump en el seno de la alianza. España invierte el 1,16% del PIB (a 2020), una cantidad considerada insuficiente, hasta ahora, por la administración estadounidense y lejos del compromiso de alcanzar el 2% en 2024. El Gobierno español, además de ir incrementando poco a poco esta inversión con, por ejemplo, el nuevo submarino S-81, lleva tiempo intentando explicar en el seno de la alianza atlántica que es uno de los países que más tropas aporta en las misiones en el extranjero y que eso debería ser tenido en cuenta por los aliados. Actualmente hay 2.900 militares españoles presentes en 17 misiones fuera de nuestras fronteras.

Los planes económicos de Biden

El inédito discurso que pronunció Biden el pasado miércoles, su primera gran intervención política como jefe del Estado, ante la Cámara de Representantes y el Senado también ha puesto sobre la mesa el proyecto de poner en marcha una imposición mínima para empresas a nivel global con el fin de hacer frente a una crisis como la actual. Los planes de la nueva secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, fueron explicados directamente a Nadia Calviño, vicepresidenta segunda, en una videoconferencia celebrada el pasado jueves. Un discurso, el de Yellen y Biden, que contrasta con el de la propia ministra de Economía que viene defendiendo que “no es el momento” de subir impuestos a nadie.

La vicepresidenta española y la secretaria estadounidense evidenciaron de cara a la opinión pública “la mutua buena disposición de ambos países para llegar a un acuerdo sobre fiscalidad en el marco de la OCDE”. La jefa económica del Gobierno también insistió a su colega norteamericana “en la importancia de una negociación de buena fe, sin acciones unilaterales en el ámbito comercial”, como sucedió durante el mandato de Donald Trump.

Fuente: https://www.lainformacion.com/espan…




Fuente: Grupotortuga.com