August 11, 2022
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El embalse de Valdecañas, en Cáceres, se encuentra al 28% de su capacidad. DANI DOMÍNGUEZ

Las reservas de agua de España no se encontraban a un nivel tan bajo desde 1995. Según el último Boletín Hidrológico Semanal que hace público cada semana el Ministerio de Transición Ecológica, el nivel actual de agua embalsada se encuentra en el 39,2%, ocho puntos menos que hace solo un año. La situación es todavía más grave si se compara con la media de los últimos cinco y diez años, cuando las reservas hídricas alcanzaban el 52,2% y el 58,6%, respectivamente.

La situación es especialmente grave en la cuenca del río Guadalquivir, donde el agua embalsada disponible se encuentra al 24,2% de la capacidad total. La situación es similar en el río Guadiana, cuyos pantanos no llegan al 26%. En ambos casos, la media de los últimos diez años supera con creces el 50%.

La sequía ha agravado aún más la situación que ya vivían determinadas masas de agua el pasado verano, algunas de ellas como consecuencia de los desembalses masivos para la producción de energía. En otros lugares, se ha acentuado un problema estructural de falta de capacidad de retención hídrica, como en el caso de la zona de Tentudía, al sur de Extremadura. En el último dossier de #LaMarea89, la alcaldesa de Calera de León y presidenta de la Mancomunidad de Tentudía, se quejaba de que el embalse que abastece a la zona es demasiado pequeño para dar servicio a todos los municipios de la comarca.

Por comunidades, la más afectada es Andalucía, cuyas reservas totales apenas superan el 28,4%. Le siguen Extremadura (32,14%), Murcia (33,78%) y Castilla-La Mancha (34,59%). Solo cuatro de ellas tienen sus embalses por encima del 60%: Comunidad de Madrid, La Rioja, Asturias y Euskadi.

De acuerdo con Nuria Hernández-Roca, cofundadora de la Fundación Nueva Cultura del Agua y experta en gestión de recursos hídricos, planificación territorial y sostenibilidad ambiental, «la sequía es un fenómeno natural y recurrente propio de nuestro clima mediterráneo». A ello se le une, además, «la escasez de agua, que se produce cuando sobreexplotamos los recursos disponibles»: «En muchos casos, lo que sucede es que hay una escasez estructural; es decir, hay zonas donde sistemáticamente se utiliza más agua de la que hay disponible en situación de normalidad«, explica. La experta argumenta que «tenemos casos de cuencas con más derechos concedidos que el agua que se tiene».

Según el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), en España las sequías serán cada vez más frecuentes, más severas, más duraderas y afectarán a más territorio debido al calentamiento global. Uno de los miles de informes estudiados por el IPCC indica que la falta de agua nos cuesta cerca de 1.500 millones de euros al año. Ese mismo documento alerta de que hasta el 80% de las tierras de la región mediterránea experimentarán un aumento de la frecuencia de sequías si no se reducen las emisiones, con múltiples pérdidas económicas debido a la disminución de rendimientos agrícolas.




Fuente: Lamarea.com