November 21, 2022
De parte de SAS Madrid
293 puntos de vista

Según la OCDE, España es el segundo país del mundo en número de médicos y el segundo en facultades de Medicina, por lo que los titulados han crecido un 167% desde 2005-2006 hasta 2021-2022.

– Las plazas MIR no crecen al mismo ritmo que el de los agresados en Medicina, que necesitan esos cuatro o cinco años de formación como especialistas para trabajar en el sistema público.

– El previsible alto número de jubilaciones no será cubierto si no aumentan esas plazas, un problema agravado con los jóvenes que salen fuera de España buscando mejores condiciones laborales.

“Esto está ocurriendo en toda España. En toda España faltan médicos“. Son las palabras con las que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, respondió a las protestas de los sanitarios madrileños que se levantaron contra el nuevo modelo de urgencias extrahospitalarias impuesto en la región. La huelga que los médicos de estos servicios comenzaron el pasado 7 de noviembre —y que ha terminado doce días después tras alcanzar un acuerdo— sacó a las calles a más de 200.000 personas, según la Delegación del Gobierno —670.000, según los convocantes—, pero el Ejecutivo conservador madrileño no ha dejado de minimizar el problema y, sobre todo, de extenderlo a toda España. “España tiene un problema estructural importantísimo en la Sanidad pública y el Gobierno no hace nada”, aseguró Ayuso en una entrevista en El Programa de Ana Rosa.

¿Es cierta esa afirmación? Si atendemos a los datos, no. O, al menos, no sin matizaciones. Médicos titulados hay suficientes, muchos más que hace una década, el problema es que España no oferta las suficientes plazas MIR, condición indispensable para trabajar en la sanidad pública. Y que, además, ofrece a sus facultativos unas condiciones que distan mucho de ser las que encuentran en otros países europeos. Por tanto, analizar si en toda España “hacen falta médicos”, como asegura Ayuso, no es tan sencillo.

¿Cuántos médicos hay en España?

Resulta difícil afirmar de manera exacta cuántos médicos hay en España porque, como lamenta el secretario general de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), Gabriel del Pozo, no hay un “registro de profesionales”. “Si queremos saber a dónde queremos llegar, es importante saber de dónde partimos. Hay cálculos estimativos, pero son incompletos y tienen carencias”, explica. Enrique Guilabert, médico de atención primaria en Sepúlveda y tesorero del Consejo General del Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), coincide con él. “Tenemos que tener unos registros fehacientes de cuántos médicos tenemos y dónde están”, señala. Por ahora las cifras, como dicen ambos, difieren dependiendo de la fuente que se consulte.

Según los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) recogidos en un documento de la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina, España es el sexto país del mundo en número de médicos. Son, según sus cálculos, 192.484, lo que supone una ratio aproximada de 406,13 por 100.000 habitantes en el año 2021. Los países de nuestro entorno, en 2018, tenían una ratio de 346,7 por cada 100.000 habitantes.

Los últimos datos disponibles en la web del Ministerio de Sanidad, en cambio, hablan de 164.964 facultativos en todo el Sistema Nacional de Salud, lo que supone una ratio de 3,5 por cada 1.000 habitantes. La Comunidad de Madrid, según estas cifras, tendría 24.930 médicos, una tasa de 3,7, superior a la de toda España.

Guilabert, por su parte, habla de los médicos colegiados, que incluye también a los que trabajan en la sanidad privada. Son, incluidos los jubilados, 291.730. Por debajo de los 70 años, 258.000. Y solo Madrid, Cataluña y Andalucía tienen el 50%: son, en esas comunidades, alrededor de 50.000.

¿Son útiles más facultades? ¿Y bajar las notas de corte?

A pesar de ello, Ayuso ha pedido más facultades e, incluso, bajar la nota de corte para que aumente el número de jóvenes con posibilidad de acceder a los grados de Medicina. Para Del Pozo, sin embargo, esto no es una solución. Como explica, la formación de un médico no termina cuando sale de la universidad, al menos no para trabajar en la sanidad pública. Para eso, añade, es necesario poseer el título de médico especialista que se obtiene tras otros cuatro o cinco años —solo la carrera son otros seis— trabajando como médico interno residente (MIR). “No nos estamos dando cuenta de que los graduados en España, por ley, no pueden trabajar en el servicio público. Se pueden meter más alumnos en las universidades”, dice, pero eso no conlleva necesariamente un incremento del número de facultativos en la sanidad pública.

Además, los datos de la OCDE recogidos por los decanos de las facultades de Medicina vuelven a posicionar a España en un buen lugar en relación con los países de su entorno. Por un lado, porque es el segundo país del mundo (solo la supera Corea del Sur) con más facultades de Medicina por población: 41, un 70% más que en 2007. Por otro, porque los 14,5 graduados por cada 100.000 habitantes supera, de nuevo, la media de la OCDE, que se sitúa en 13,1. También supera a otros países como Italia (13,3), Reino Unido (12,9), Alemania (12) y Francia (9,5).

Además, desde el curso 2005-2006 al 2020-2021, el número de egresados ha aumentado un 167%, pasando de 4.343 a 7.264.

Más plazas en la sanidad pública

El problema llega tras terminar el grado. Como recuerda Del Pozo, “en la época de la crisis económica se limitaron las plazas MIR”, un hecho que se ha intentado revertir en los últimos años con un incremento progresivo que, sin embargo, no ha sido suficiente. “El número de graduados no es un problema, lo que ocurre es que no se forman suficientes especialistas”, detalla.

El pasado 29 de enero se presentaron al examen MIR 13.059 titulados en Medicina para obtener una de las 8.188 plazas, lo que significó que 4.871 médicos se quedaron sin poder terminar de formarse para trabajar en la sanidad pública. En años anteriores ocurrió lo mismo: en 2021 se presentaron al examen 14.425 personas para 7.989 plazas; en 2020, 16.176 para 7.615; en 2019, 15.475 para 6.797. “Parece que ese equilibrio está cambiando la tendencia”, apunta Guilabert, pero llevará tiempo.

A eso hay que sumarle otro problema: hay muchas personas que, aunque obtienen plaza, no llegan a incorporarse a ella. Según un documento del Ministerio de Sanidad, en el año 2020 fueron 190; en 2017, tres años antes, lo hicieron tan solo 44. El aumento ha sido de un 331%. La razón, según publicó infoLibre, tenía mucho que ver con la pandemia y la elección telemática impuesta por el departamento que dirige Carolina Darias y contra el que tanto se revelaron los aspirantes MIR.

Jubilación de toda la generación del ‘baby boom’

Si sumamos además la falta de especialistas jóvenes a la inevitable jubilación de todos los médicos de la generación del baby boom, el problema se acrecenta. “Es un problema de planificación, los estudios demográficos ya nos indicaban que se iba a producir un aumento de las jubilaciones, así que nos van a faltar especialistas. Ni hemos formado ni estamos formando lo suficiente para las personas que se están jubilando y que se van a jubilar en los próximos años”, explica Del Pozo.

No son pocos. Según las estimaciones del Sindicato Médico de Granada, entre junio de 2021 y finales de 2026 podrían jubilarse cerca de 5.200 médicos al año en todo el Sistema Nacional de Salud. El cálculo se ha elaborado a raíz de los datos contenidos en el informe Oferta-Necesidad de Especialistas Médicos 2021-2035, publicado en enero de este año con datos de 2021, que detalla que en todo el sistema público hay 28.769 especialistas con 60 años o más.

Pero hay más. En el mismo documento se especifica que hay otros 33.950 especialistas entre los 50 y 59 años, médicos que entre 2027 y 2036 tendrán una edad en la que ya pueden jubilarse. En esos diez años, según la organización sindical, podrán abandonar el Sistema Nacional de Salud cerca de otros 3.400 especialistas al año. El problema, por tanto, se extenderá en el tiempo. “Llevamos cuatro o cinco años advirtiendo de que esto iba a ocurrir, ahora hay que buscar soluciones inmediatas”, advierte Guilabert, que propone alcanzar un pacto de Estado que mejore las previsiones y, a corto plazo, homologar a médicos titulados en el extranjero, permitir retrasar la jubilación y ofrecer condiciones atractivas que afiancen a los especialistas españoles en sus puestos de trabajo.

‘Huidas’ fuera de España

Pero ya no es solo que no haya plazas suficientes en la sanidad pública, sino que hay muchos médicos españoles que deciden marcharse a trabajar fuera de España buscando mejores condiciones. Según los datos del CGCOM, en 2021 fueron 2.504 los facultativos que solicitaron certificados de idoneidad, herramienta indispensable para trabajar fuera de España. Se expidieron, además, 4.130, de los cuales la mayoría fueron destinados a médicos catalanes (1.163 certificados, el 28% del total) y madrileños (749, un 18%).

Sin embargo, y a pesar de ello, Guilabert destaca que no todos esos médicos que lo solicitaron se dieron de baja como colegiados. Solo lo hicieron, según sus datos, 395. “Esto hay que leerlo con prudencia, quizás muchos solicitan el certificado para un periodo corto de tiempo”, señala.

En todo caso, resulta imposible negar que sí hay quienes deciden hacer carrera en países de nuestro entorno y que esa decisión se toma, en muchos casos, por las condiciones laborales. No hay datos oficiales, pero la Asociación MIR España recogió una comparativa de Médicos españoles en Europa en la que se refleja que mientras un especialista en España puede ganar entre 30.000 y 50.000 euros, uno en Alemania puede llegar a percibir entre 60.000 y 125.000. Recientemente, Irlanda ha publicado una oferta de trabajo para jóvenes médicos que percibirían entre 130.000 y 170.000 euros al año, como informó Redacción Médica.

“Las condiciones de nuestro país distan mucho de las que se ofrecen en otros países de Europa. Ya no solo por salario, sino por el tipo de jornada y la conciliación, que en nuestro país no se permite. Al final, en un mundo globalizado, los jóvenes se marcharán si no ofrecemos buenas condiciones”, señala Del Pozo.

La atención primaria, la más perjudicada

Las protestas de la Comunidad de Madrid se han circunscrito en los últimos días a la atención primaria, que de hecho este lunes 21 de noviembre comenzará una nueva huelga indefinida de médicos de familia y pediatras. En otras comunidades como Cantabria, por su parte, también ha sido este nivel asistencial el protagonista de los últimos paros y protestas. Y no es casualidad. Es la primera puerta de entrada a la sanidad pública, pero a la vez el área más castigada y, en consecuencia, rechazada por los futuros médicos.

Este año, 218 plazas de todas las ofertadas en el MIR no fueron adjudicadas. De ellas, el 92% eran de Medicina Familiar y Comunitaria, que dejó 200 plazas vacantes a pesar de ser la especialidad que ofertó un mayor número de plazas: el 26,8% de las adjudicadas. En números redondos, 2.336, según recogió el Sindicato Médico de Granada en un informe. Según la organización, “posiblemente el principal motivo de la falta de atractivo de la especialidad para los nuevos médicos sea el poco conocimiento que tienen de la especialidad, precisamente por la poca presencia de Atención Primaria en las facultades de Medicina”, aunque “también puede influir el conocimiento que los aspirantes tienen sobre las condiciones laborales, profesionales, retributivas, etc. que padecen los médicos de Atención Primaria y que son manifiestamente mejorables”.

Según denunció Amnistía Internacional, ninguna comunidad española cumple con la directriz de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que insta a invertir el 25% del presupuesto sanitario en este servicio. Según la última estadística del gasto sanitario público publicada por el Ministerio de Sanidad, solo se invierte en la primaria el 14,3%.

Enlace relacionado InfoLibre.es 20/11/2022.




Fuente: Sasmadrid.org