November 9, 2020
De parte de Arrezafe
1,111 puntos de vista

 



POLITIKA


ÔÇô
2020



Las
derechas
chilenas
neoliberales
(la
gubernamental
y
la
de
oposici├│n)
han
vociferado
durante
a├▒os
que
el
sistema
pol├ştico
chileno
se
construy├│
a
imagen
y
semejanza
del
espa├▒ol.
Los
Pactos
de
la
Moncloa
significaron
un
acuerdo
de
clases
para
desmontar
formalmente
el
sistema
franquista,
dándole
continuidad
ahora
en
condiciones
de
democracia.
Por
supuesto
que
hay
particularidades
en
cada
caso,
pero
en
lo
sustancial,
las
├ęlites
pol├şticas
chilenas
modelaron
el
sistema
con
la
vista
puesta
en
el
que
se
pact├│
en
Madrid
(veleidades
de
la
historia)
un
25
de
octubre
pero
de
1977.



Efectivamente,
una
serie
de
caracter├şsticas
dan
cuenta
de
la
similitud
entre
ambos
procesos:
ambos
emergieron
de
pactos
multi
partidistas
y
multi
clasistas
en
los
que
participaron
liderazgos
domesticados
incluso
de
izquierda
que
se
plegaron
a
la
corriente
hegem├│nica
que
sin
estar
en
la
oposici├│n
al
r├ęgimen
saliente,
manejaron
el
proceso
en
direcci├│n
de
sus
intereses
prioritarios.
La
izquierda
y
las
corrientes
sindicales
que
llevaron
la
parte
más
dif├şcil
de
la
lucha
contra
la
dictadura
fueron
excluidas
de
cualquier
participaci├│n
en
la
toma
de
decisiones,
aceptando
ser
ÔÇťfurg├│n
de
colaÔÇŁ
del
tren
de
la
ÔÇťnueva
sociedadÔÇŁ
que
nac├şa.



En
los
dos
casos,
los
dictadores
(Franco
y
Pinochet)
dejaron
claramente
trazada
la
ruta
que
habr├şa
de
venir.
En
Espa├▒a,
a
trav├ęs
del
restablecimiento
de
la
monarqu├şa
borb├│nica
y
en
Chile,
fijando
ÔÇťcandadosÔÇŁ
que
parec├şan
hacer
inamovible
la
Constituci├│n
impuesta
a
sangre
y
fuego
por
el
tirano.
Ambos
modelos
se
sustentaban
en
el
establecimiento
de
f├ęrreos
sistemas
represivos
estructurados
para
favorecer
al
capital
y
marginar
a
las
clases
populares,
atra├şdas
por
la
necesidad
de
poner
fin
a
las
dictaduras.



Los
dos
pa├şses
desarrollaron
sus
procesos
atados
a
las
├│rdenes
del
gran
capital
transnacional
que
es
el
que
verdaderamente
decide.
Espa├▒a
se
ha
mantenido
amarrada
a
Alemania
y
Chile
a
Estados
Unidos.
Alemania,
fue
un
actor
clave
por
la
influencia
que
ejerci├│
en
los
actores
nacionales
que
recibieron
su
apoyo,
lo
cual
le
permiti├│
condicionar
los
resultados
alcanzados
a
partir
del
uso
deliberado
de
la
coerci├│n
a
trav├ęs
de
las
instituciones
u
organizaciones
internacionales.



Tambi├ęn
se
manifest├│
el
deseo
de
fiscalizar
el
proceso
de
transici├│n
espa├▒ola
por
parte
de
Alemania,
al
manifestarse
su
inter├ęs
por
ocupar
un
papel
central
o
privilegiado
en
el
futuro,
lo
cual
se
hizo
sin
necesidad
de
utilizar
un
medio
como
el
control
directo
y
permanente
de
la
situaci├│n
interna,
en
tanto
hubo
confianza
en
los
actores
nacionales
para
alcanzar
los
objetivos
propuestos.



En
este
sentido,
Juan
Carlos
Pereira
Casta├▒ares,
catedrático
de
la
Universidad
Complutense
de
Madrid
se├▒al├│
que:
ÔÇťLa
actitud
de
la
Rep├║blica
Federal
de
Alemania
puede
ser
considerada
quizá
la
más
importante
[entre]
las
potencias
europeas.
El
propio
ex-canciller
Helmut
Schmidt
ha
escrito
que
´pensábamos
que
en
Espa├▒a
las
circunstancias
eran
especialmente
propicias
para
un
giro
hacia
la
democracia,
y
apoyamos
a
todos
los
partidos
democráticos
y
sindicatos
hasta
donde
pudimos`.
En
efecto,
el
Gobierno
de
Bonn
se
mostr├│
especialmente
activo,
buscando
una
salida
democrática
al
franquismo
que
conllevase
la
creaci├│n
de
un
partido
socialista
de
amplia
base
capaz
de
contener
a
los
comunistas
y
de
constituir
a
medio
plazo
una
aut├ęntica
alternativa
de
gobiernoÔÇŁ.



En
el
caso
de
Chile,
despu├ęs
de
las
grandes
protestas
y
movilizaciones
del
a├▒o
1986,
la
gigantesca
introducci├│n
subrepticia
de
armamento
al
pa├şs
por
parte
del
Partido
Comunista
y
el
fallido
atentado
contra
el
dictador
en
septiembre
de
ese
a├▒o,
Estados
Unidos
entendi├│
que
Pinochet
deb├şa
ser
removido
so
riesgo
de
una
salida
revolucionaria
a
la
dictadura.
Antes
que
finalizara
el
a├▒o,
se
estableci├│
un
ÔÇťpuente
a├ęreoÔÇŁ
entre
Washington
y
Santiago
a
trav├ęs
del
cual
congresistas,
miembros
del
gobierno
y
militares
de
Estados
Unidos
comenzaron
a
presionar
por
igual
a
la
dictadura
y
a
la
oposici├│n
de
derecha
para
buscar
un
consenso
que
llevara
a
una
salida
negociada.
La
derecha
opositora
y
las
├ęlites
de
algunos
partidos
que
hab├şan
sido
de
izquierda
y
que
fueron
domesticadas
en
Europa,
se
plegaron
a
la
negociaci├│n
verificada
a
partir
de
la
realizaci├│n
del
plebiscito
de
octubre
de
1988
y
las
elecciones
de
diciembre
de
1989.



Algunas
proyecciones
recientes
de
estos
pactos
se
han
expresado
a
trav├ęs
de
la
exclusi├│n,
persecuci├│n
y
represi├│n
de
las
nacionalidades:
en
Espa├▒a
a
los
catalanes
y
en
Chile
a
los
mapuche,
cercenando
la
posibilidad
de
autodeterminaci├│n
de
pueblos
sujetos
al
control
del
Estado
central
por
v├şa
de
la
fuerza
y
de
una
justicia
entregada
al
Poder.



De
la
misma
manera,
ambos
pa├şses
insertos
en
modelos
de
econom├şa
ultra
neoliberal
desactivaron
sus
sistemas
de
salud
p├║blica
generando
una
incapacidad
manifiesta
para
manejar
la
pandemia,
redundando
en
centenares
de
miles
de
infectados
y
miles
de
muertos.



Ahora,
los
dos
pa├şses
han
querido
seguir
unidos
por
la
sandez
gubernamental,
militar
y
policial,
utilizando
la
mentira
que
desprecia
la
inteligencia
del
pueblo.
El
20
de
octubre
del
a├▒o
pasado,
dos
d├şas
despu├ęs
que
iniciara
la
gigantesca
movilizaci├│n
social
en
Chile,
el
presidente
Sebastián
Pi├▒era
hizo
una
declaraci├│n
en
la
que
se├▒al├│
que
el
pa├şs
estaba
“en
guerra
contra
un
enemigo
poderoso,
implacable,
que
no
respeta
a
nada
ni
a
nadie
y
que
está
dispuesto
a
usar
la
violencia
y
la
delincuencia
sin
ning├║n
l├şmite,
que
está
dispuesto
a
quemar
nuestros
hospitales,
el
Metro,
los
supermercados,
con
el
├║nico
prop├│sito
de
producir
el
mayor
da├▒o
posible”.



Tales
palabras
emitidas
en
un
ambiente
de
confrontaci├│n,
rodeado
de
militares
fueron
el
preludio
de
la
brutal
represi├│n
que
sobrevendr├şa
a
partir
de
entonces.
Como
se
se├▒al├│
en
su
momento,
nunca
antes
un
jefe
de
Estado
desde
Pinochet
hab├şa
caracterizado
la
situaci├│n
interna
del
pa├şs
en
tal
dimensi├│n.



Pi├▒era,
sustent├│
su
llamado
a
las
armas
para
reprimir
al
enemigo
interno
en
un
informe
elaborado
por
la
Direcci├│n
de
Inteligencia
Nacional
del
Ej├ęrcito
(DINE)
que
le
hab├şa
sido
entregado
por
el
entonces
ministro
de
Defensa
Alberto
Espina.
La
ÔÇťinteligencia
chilenaÔÇŁ
hab├şa
detectado
que
el
Servicio
Bolivariano
de
Inteligencia
Nacional
(SEBIN)
de
Venezuela,
a
las
├│rdenes
del
G-2
(Servicio
de
Inteligencia
cubano)
hab├şan
gestado
una
“ofensiva
insurreccional
para
Chile”.
Para
cumplir
la
misi├│n
contaban
ÔÇťcon
un
batall├│n
de
600
agentes
clandestinos,
expertos
en
guerrilla
urbana,
quienes
ingresaron
a
Chile
como
refugiados,
muchos
de
ellos
formados
en
escuelas
subversivas
cubanas
como
Punto
Cero”,
se├▒alaba
con
estulticia
el
limitado
presidente.



Todos
sabemos
lo
que
vino
despu├ęs:
violaciones
a
los
derechos
humanos
incluyendo
torturas,
abusos
sexuales,
vejaciones,
uso
indiscriminado
de
la
fuerza,
heridos
por
armas
de
fuego,
muertos,
y
más
de
460
personas
con
da├▒o
ocular
y
p├ęrdida
de
visi├│n
de
uno
o
dos
ojos.
Seg├║n
la
fiscal├şa
nacional
un
n├║mero
irrelevante
de
personas
han
sido
procesadas
por
la
violencia
institucional
y
una
cifra
mucho
más
├şnfima
se
encuentra
en
prisi├│n
preventiva
haciendo
patente
el
objetivo
de
la
guerra
contra
el
pueblo
inventada
por
Pi├▒era.



Fue
una
instituci├│n
del
propio
Estado
chileno
quien
se
encarg├│
de
desmentir
al
presidente.
La
Agencia
Nacional
de
Inteligencia
(ANI)
se├▒al├│
que
las
pruebas
suministradas
por
la
DINE
buscaban
en
el
exterior,
un
culpable
de
la
movilizaci├│n
popular,
escudri├▒ando
en
el
intento
de
comprobar
una
hip├│tesis
que
se
basaba
en
que
las
protestas
estaban
manejadas
por
organizaciones
integrantes
del
Foro
de
Sao
Paulo,
aunque
esto
tampoco
fue
comprobado
seg├║n
el
reporte
de
la
agencia
estatal.
Incluso
el
fiscal
metropolitano
de
la
zona
oriente
de
la
capital
del
pa├şs,
Manuel
Guerra
afirm├│
que
la
acusaci├│n
de
Pi├▒era
sobre
la
intervenci├│n
extranjera
en
el
estallido
social
chileno
“fue
solo
humo”.



Para
no
ser
menos,
en
Espa├▒a
se
ha
hecho
p├║blica
una
acusaci├│n
de
una
l├│gica
tan
irracional
que
raya
en
lo
absurdo.
Seg├║n
la
justicia
del
Reino,
Rusia
hizo
un
ofrecimiento
al
ex
presidente
de
la
Generalitat
de
Catalu├▒a,
Carles
Puigdemont
de
10.000
soldados
para
convertir
Catalu├▒a
en
“un
pa├şs
como
Suiza”.
Los
argumentos
expuestos
no
resisten
ni
la
más
m├şnima
consideraci├│n.
En
relaci├│n
con
esta
acusaci├│n,
se
ha
desatado
por
parte
de
la
Guardia
Civil
bajo
direcci├│n
del
Juzgado
de
Instrucci├│n
n├║mero
1
de
Barcelona
la
operaci├│n
ÔÇťVolhovÔÇŁ,
nombre
de
una
Divisi├│n
que
agrup├│
voluntarios
espa├▒oles
que
combatieron
junto
al
ej├ęrcito
nazi
en
el
sitio
a
Leningrado,
durante
la
invasi├│n
hitleriana
a
la
Uni├│n
Sovi├ętica.



La
dimensi├│n
de
esta
barbaridad
supera
cualquier
análisis
racional.
La
entrada
de
10
mil
soldados
rusos
en
Espa├▒a
significar├şa
el
inicio
de
la
tercera
guerra
mundial,
algo
muy
lejos
del
ánimo
y
la
voluntad
de
las
autoridades
rusas
y
del
presidente
Vladimir
Putin
en
su
relaci├│n
con
Europa.



Pero
el
nivel
pol├ştico
y
cultural
de
las
autoridades
espa├▒olas,
la
mentira
continuada
de
sus
medios
de
comunicaci├│n
y
la
reiterada
suposici├│n
de
que
es
posible
mantener
al
pueblo
en
una
ignorancia
que
abra
paso
a
manipulaciones
de
todo
tipo,
hacen
que
declaraciones
como
esta,
tengan
espacio
en
la
atribulada
opini├│n
p├║blica
espa├▒ola
que
ya
no
sabe
en
quien
creer.



De
la
misma
manera
que
se
hizo
en
Chile,
en
Espa├▒a,
el
desarrollo
de
la
operaci├│n
Volhov
ha
significado
la
detenci├│n
de
21
personas,
muchas
de
ellas
empresarios
o
profesionales
y
el
registro
de
viviendas,
oficinas
y
almacenes,
bajo
la
acusaci├│n
de
malversaci├│n
de
fondos
p├║blicos,
prevaricaci├│n
y
blanqueo
de
capitales.
Todo
esto
bajo
la
suposici├│n
de
que
Rusia
está
conectada
con
el
proceso
independentista
de
Catalu├▒a
a
fin
de
desestabilizar
al
Estado
espa├▒ol
seg├║n
el
documento
judicial
que
lo
afirma
y
que
se
ha
filtrado
a
la
prensa.



En
Chile
gobiernan
la
Uni├│n
Democrática
Independiente
(UDI)
y
Renovaci├│n
Nacional,
ambos
partidos
herederos
de
Pinochet
y
de
su
ideolog├şa.
La
oposici├│n
de
derecha
y
centro
estructurada
en
los
partidos
Dem├│crata
Cristiano,
Socialista,
Por
la
Democracia
y
el
recientemente
creado
Frente
Amplio
sirven
de
comparsa
a
la
democracia
de
facto.
En
Espa├▒a,
los
partidos
social
dem├│cratas
denominados
Socialista
y
Podemos
son
los
que
ostentan
el
gobierno.
En
este
caso,
es
la
oposici├│n
franquista
agrupada
en
los
partidos
Popular,
Ciudadanos
y
Vox
la
que
sirve
de
comparsa,
simulando
oposiciones
coyunturales
mientras
soportan
por
igual
al
sistema
neoliberal
monárquico.
Tal
vez,
esa
si
sea
una
diferencia,
aunque
como
dice
Silvio
Rodr├şguez
eso
ÔÇťno
es
lo
mismo,
pero
es
igualÔÇŁ.




Fuente: Arrezafe.blogspot.com