September 28, 2022
De parte de Lobo Suelto
162 puntos de vista

鈥淓ste nuevo juego fomentaba la deshonestidad y la din谩mica de la mafia: los usuarios se guiaban no s贸lo por sus verdaderas preferencias, sino por sus experiencias basadas en la recompensa y el castigo, y su predicci贸n de c贸mo reaccionar铆an los dem谩s ante cada nueva acci贸n鈥.

Jonathan Haidt.

鈥淧orque si no se logra ese n煤mero de Me Gustas, entrar谩 en p谩nico, o peor, en el olvido. Y comenzar谩n las voces dentro de su cabeza a dudar sobre s铆, sobre su escritura. Porque ya nadie est谩 ajeno (ni 茅l ni nadie) a este sistema de recompensas basado en reconocimientos y castigos, likes o la indiferencia鈥.

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Publicar algo en alg煤n lugar, y replicarlo en muchos sitios y redes sociales esperando que 鈥渁lguien鈥, no se sabe bien qui茅n ni desde d贸nde, lo lleve a un m谩s all谩 et茅reo pero con impacto aprobatorio, se ha vuelto objeto de deseo entre los que escribimos. 

No estamos seguros de saber a qu茅 nos referimos exactamente con esto, pero intuimos que tiene poco que ver con aquello de agitar a las masas. El anhelo, sin embargo, aunque poco claro y definido, persiste, y domina exponencialmente a nuestras voces, nuestras musicalidades. Cada vez m谩s, las palabras claves que llenan nuestros textos se perciben m谩s dependientes del pulso de los feeds y el reconocimiento inter pares.

Tal o cual apellido m谩s o menos reconocido, tal o cual publicaci贸n compartida鈥 lxs autores que cada semana participamos voluntariamente de este acto, escribir, nos vemos inmersos en una suerte de torneo de las palabras y los nombres, en busca de una audiencia que es voluble, s铆, pero tambi茅n deseosa y 谩vida de mensajes, explicaciones, reflexiones鈥 ellos buscan la conmoci贸n en un mundo express, l铆quido, y nosotros 鈥渁scender鈥 de alguna manera como autores influencers

Abundan en estos espacios aquellos que son m谩s horizontales, menos unidireccionales y menos arbitrarios que los que suelen habitar en el mercado de algoritmos commodity hegem贸nico; a pesar de ello, todxs, o casi todos, tarde o temprano m谩s que expresar una opini贸n queremos compartirla, y que 茅sta viaje lo m谩s lejos posible en ese oc茅ano de subjetividades conocido como el 鈥渟entido com煤n鈥. Esto no tendr铆a nada de malo si no fuera porque el hacerlo se ha vuelto algo adicto al goce que representan los views, las impresiones, las interacciones. 

Hablar de esto, y mucho m谩s escribir sobre ello, puede llevar a encontronazos con el 鈥渟ector鈥 en cuesti贸n, y posiblemente no resulte del todo literario para muchos lectores. Es un riesgo. Cierto 鈥渃onfesionalismo鈥 solemne llega a veces a parecer m谩s una terapia personal transcrita que no un texto expositivo, ni mucho menos un an谩lisis cr铆tico en profundidad. Sin embargo, se est谩 haciendo imperativo y necesario introducir este debate dentro mismo del 谩rea de acci贸n, en la mism铆sima escritura de lo que se escribe y publica.

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La din谩mica premio o castigo incentiva, seamos del todo conscientes o lo omitamos por alguna raz贸n desconocida, a escribir de cierta manera, sobre tal elemento por encima de otro. En pocas palabras, se tratar铆a ahora de discutir si lxs escritores -artistas, creadores- estamos totalmente ajenos o no al reino de esa viralidad, si vivimos lejos de la optimizaci贸n de buscadores como Google o no tanto, si habitamos fuera de la nueva mec谩nica editorial online o participamos de ella. 

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Comenc茅 el texto en tercera persona, pero hablando de mi propia experiencia personal como autor, y aprovech茅 el espacio -privilegiado- que dispongo aqu铆 para tratarlo en p煤blico, sobre el mismo escenario donde ocurren las cosas. Se ha hecho de esta forma porque ese personaje ficticio del comienzo no es el 煤nico, y su narraci贸n puede ser representativa de muchas otras voces. Esto puede percibirse f谩cilmente en el aire, no creo que sea necesario ser muy sensible ni conocedor de las din谩micas internas: la presi贸n y el impacto en nuestros cuerpos -de un lado y del otro del mostrador- se ha hecho persistente y cotidiano.

En el caso de las audiencias y los lectores, los an谩lisis abundan y no poco se ha dicho al respecto aqu铆 y en otros lugares. La intenci贸n, ahora, es la de verbalizar los efectos sobre nosotros, los 鈥減roductores鈥, hoy convertidos en grandes buscadores de un lugar en la inmensidad digital.

Son efectos que impactan sobre nuestras palabras, y por consiguiente a nuestra realidad no escrita. Por eso la urgencia, y por eso esta necesidad tan extra帽amente cruda.




Fuente: Lobosuelto.com