February 23, 2022
De parte de Acracia
289 puntos de vista

Vaya por delante aclarar que el que suscribe no est谩 del todo seguro si el gilipollas es 茅l, al se帽alar que la corrupci贸n es algo sist茅mico en este inefable pa铆s, o tal vez gran parte del material humano que le rodea. Uno es as铆 de generoso en su an谩lisis de la realidad. El caso es que esta guerra desatada entre facciones del Partido Popular, esa indescriptible derecha de este inenarrable pa铆s, adem谩s de ser un esperpento vergonzante, invita a unas pocas reflexiones a poco que profundicemos. Pablo Iglesias, que ahora tiene un podcast en el que pretende aportar sesuda informaci贸n veraz y alternativa, instaba recientemente a que la izquierda parlamentaria se ponga las pilas y denuncie ante la fiscal铆a los presuntos casos de corrupci贸n en el PP madrile帽o. Vamos a ver. En primer lugar, amiguito, 驴la izquierda parlamentaria no eras t煤 hasta anteayer? 驴Acaso los numerosos contratos, adjudicados a dedo por la Administraci贸n presidida por Ayuso, son algo que se sepa ahora? 驴Acaso no hab铆a ya indicios hace tiempo de que la Comunidad de Madrid hab铆a favorecido notablemente a familiares y amigos? 驴Por qu茅 diablos no se puso, ni se termina de poner en la actualidad, todo ello en manos de la justicia? S铆, la justicia puede estar plagada de fachas y estar igualmente corrompida, y puede que luego haya multitud de cretinos que avalen a los corruptos en las urnas, pero al menos la contundencia en la denuncia moral y medi谩tica puede y debe hacer un ruido estruendoso. A pesar del discurso epid茅rmico de algunos, y con gloriosas excepciones reales, no parece que sea as铆 en este impronunciable pa铆s.

Muchos progres se cabrean conmigo, debido al clich茅 de siempre; mi af谩n 谩crata hace el juego a la derecha y bla, bla, bla. Cansa e irrita bastante tener que aclarar, una y otra vez, que la corrupci贸n ha sido la t贸nica general desde los inicios de la democracia, con seguridad heredada de la dictadura, lo cual sostiene la idea de la continuidad pol铆tica y econ贸mica que supuso aquello denominado Transici贸n. Hay un grave problema de memoria en este indecible pa铆s, y no solo sobre la guerra civil y el franquismo; la cosa va a peor cuando la informaci贸n es algo con falaces pretensiones de inmediatez, para ser olvidada en breve sin asomo de rigor. Por supuesto que se帽alar esto no es ninguna suerte de fatalismo, ni tampoco, otro pobre lugar com煤n, equiparar a todos los partidos ni a todos los pol铆ticos; claro que habr谩 quien no robe, y me refiero de manera 芦ilegal禄 en un sistema 芦legal禄 que ya supone el latrocinio constante, pero la realidad es que no se observa una lucha verdadera contra la corrupci贸n por parte de ninguna fuerza pol铆tica, ni siquiera por parte de esas que hace no tanto se denominaban transformadoras. Ese gran Partido, apelado todav铆a para mayor escarnio socialista y obrero, e incluso espa帽ol, era uno de los grandes representantes de la casta y la corrupci贸n para algunos; esos mismos, son socios de gobierno en la llamada coalici贸n incre铆blemente progresista, que alguna medida social de maquillaje ha llevado a cabo en un sistema intr铆nsecamente perverso, tal vez dise帽ado para la explotaci贸n y el saqueo.

Por otra parte, no se niega tampoco la gran campa帽a, por parte de los medios m谩s a la derecha, contra Podemos (o como se llamen ahora), ni que la inmensa mayor铆a de casos orquestados contra ellos fueran cajas de humo. Lo que ocurre es que esa fuerza pol铆tica, con pretensiones en origen de ir acompa帽ada de todo un movimiento social de car谩cter transformador, adem谩s de ir paulatinamente en descenso electoral, parece hoy m谩s fagocitada por el sistema que otra cosa. Pero, volvamos al esperpento del Partido Popular, que es lo que parece animar a ciertos progres a considerar que los buenos alg煤n d铆a estar谩n en el poder en un sistema aut茅nticamente limpio. Los casos de corrupci贸n de la derecha, efectivamente, se han acumulado durante a帽os, sin que en ninguno de ellos se tocara a los m谩ximos responsables (Aznar, Aguirre, Rajoy鈥) y retrasando los procesos sobre los inculpados a ver si van olvidando; por supuesto, como ocurri贸 igualmente durante administraciones socialistas. Ahora, tras el ascenso de la ultraderecha yla consecuente p茅rdida de votos, escisi贸n en realidad de los populares, se desata una guerra para tratar de depurar a ciertos elementos. Ya ocurri贸 en su momento con Cristina Cifuentes, cuya ca铆da final, despu茅s de varios intentos con casos de presunta corrupci贸n, se produjo de un modo que supera la mejor obra de ficci贸n berlanguiana, tras hacerse p煤blico un v铆deo donde robaba directamente en un supermercado; nadie pareci贸 molestarse en investigar c贸mo es posible que alguien guardara un material as铆 durante a帽os para defenestrar a un adversario pol铆tico. Hoy, aquello parece olvidado, mientras las cloacas del Estado siguen movi茅ndose para quitar o poner piezas. E, insisto, no parece que ninguna fuerza con pretensiones de conquistar el poder pueda ni quiera limpiar eso. Insistir茅 tambi茅n que no es fatalismo, ni ning煤n radicalismo de sal贸n; es, sencillamente, se帽alar que el cambio de las cosas, a pesar de la estupidez y el papanatismo aparentemente imperantes, solo depende de nosotros mismos. Si alguien quiere seguir metiendo un papelito en la urna, all谩 茅l, pero hay que esforzarse luego un poco m谩s.

Juan C谩spar




Fuente: Acracia.org