November 5, 2020
De parte de Kurdistan America Latina
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Desde la ocupación de Afrin el 18 de marzo de 2018, el Estado turco ha seguido cometiendo todo tipo de crímenes contra la gente, como la tortura a cientos de personas que ha encarcelado por diversas excusas. Una mujer llamada Sara, que escapó de una prisión bajo el control de las milicias dirigidas por el Estado turco, habló de las prácticas carcelarias que cometen.

Sara, que cruzó de Afrin a Kobane a través de contrabandistas, aseguró que el Estado turco ha cometido crímenes increíbles. Sara comentó que los grupos la acusaron de colaborar con las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS), y le allanaron su casa y la arrestaron.

Además,  relató sus experiencias con las siguientes palabras: “Después de cerrar los ojos, primero me llevaron a Kilis, a un tribunal. Luego me metieron en una prisión en Afrin. En esta prisión, hombres y mujeres fueron brutalmente torturados. A muchas personas les rompieron los huesos bajo tortura. Estaban perpetrando atrocidades que incluían tortura eléctrica y excoriación”.

Al notar que las milicias mercenarias cortaron la cabeza de los jóvenes en la prisión donde se quedó en Kilis, Sara confirmó: “Con mis propios ojos, vi a las milicias decapitar a cuatro jóvenes de entre 25 y 30 años en Kilis. Los jóvenes fueron acusados ​​de ser miembros de las Fuerzas de Seguridad Interna de Afrin. Un anciano murió porque no pudo soportar la tortura”.

Al afirmar que las milicias no proporcionaron suficiente comida y agua durante cinco meses en la prisión, Sara expresó que les dieron carne sucia y pan mohoso.

También relató que las milicias atacaban constantemente a las mujeres en la prisión. Sara enfatizó que los grupos Sultán Murat y Ahrar Al Sham, afiliados al Estado turco, permitieron la tortura a las mujeres kurdas.

Sara contó que fue testigo de la tortura de una mujer del pueblo de Badîna, y detalló: “Colgaron a la mujer por los pies. La torturaron hasta que quedó mentalmente inestable. La boca y el rostro de la mujer estaban cubiertos de sangre”.

Al señalar que las milicias también usaban a los niños para servirles, Sara reveló que “unos 50 niños de entre 5 y 12 años fueron utilizados para servir a los grupos” terroristas.

Con respecto a su liberación, indicó: “Cuando fallaron sus acusaciones contra mí, me liberaron. Después de que me liberaron, decidí que Afrin no era un lugar seguro. Por eso busqué formas de salir de ahí. Tenía mucho miedo de ser arrestada y torturada nuevamente. Llegué hasta Kobane junto con los contrabandistas”.

Por último, Sara dijo que nadie debe regresar a Afrin hasta que esa región kurda fuera liberada.

FUENTE: ANF / Edición: Kurdistán América Latina

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Fuente: Kurdistanamericalatina.org